Columna
Una asamblea en la Universidad de las Madres para luchar contra Milei
Expectativa por la elección de la ex fiscala de la Nación y ex interventora de la AFI, Cristina Caamaño, como rectora de esa casa de altos estudios, un nombramiento que honrará la decisión política de Hebe de Bonafini.
Por Demetrio Iramain
Este martes al mediodía, los consejeros y consejeras de la Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo realizarán una asamblea extraordinaria de sus claustros que, según se prevé, elegirá como rectora de esa casa de altos estudios a Cristina Caamaño, ex fiscala de la Nación, ex interventora de la AFI e histórica docente de la Universidad de las Madres. Esa elección honrará decisión política de Hebe de Bonafini, transmitida por las Madres a toda la comunidad de la Universidad.

El objetivo de las Madres al luchar por la realización de esta asamblea es garantizar que su Universidad enaltezca en su práctica formativa la lucha de 47 años de los Pañuelos Blancos, y no sólo lleve su nombre. Ese paso resulta fundamental para alinear a toda la comunidad detrás de su rectora quien, junto a las Madres, encabezará la lucha contra el gobierno de Javier Milei, que se propone destruir la educación superior en general, y a la de las Madres de Plaza de Mayo en particular.
¿Acaso es posible pensar a la Universidad de las Madres por fuera de ellas? La UNMA, como se llama desde octubre de 2023, cuando fue aprobada su creación por ley del Congreso nacional, es el resultado institucional de un extenso recorrido político, ético, revolucionario, que no empezó hace 4 meses, sino el 6 de abril del año 2000, hace 24 años, cuando las Madres abrieron las puertas de la Universidad Popular Madres de Plaza de Mayo.
Por entonces, Hebe se jactaba de que lo hacía sin ningún permiso del estado. “Esta Universidad es ilegal y es clandestina”, decía con orgullo, porque el objetivo estaba puesto en la formación de cuadros políticos para la transformación revolucionaria de la sociedad. Y para ello no había que pedir ningún permiso al gobierno hambreador y represor. Pero después, al calor de un proceso inédito de creación de Universidades en los rincones más profundos de la Argentina, la Universidad Popular de las Madres se transformó en noviembre de 2014 en un Instituto Nacional de Derechos Humanos, que tuvo por objeto excluyente institucionalizar la visión singularísima de las Madres de Plaza de Mayo entre los organismos de Derechos Humanos. Porque, se sabe: en su devenir histórico, las Madres se han definido, no como un organismo de Derechos Humanos, sino como una Organización Política revolucionaria, que defiende la vida, y que adscribe fervorosamente al kirchnerismo y reivindica no sólo los tres gobiernos populares que tuvimos entre 2003 y 2015, sino también la conducción política de Cristina Fernández de Kirchner, también hoy.
Sin embargo, llegado el macrismo, en diciembre de 2015, el entonces IUNMA fue intervenido por el gobierno, que lo primero que hizo fue eliminar la Cátedra de Historia de las Madres de Plaza de Mayo, para que sus estudiantes desconozcan a las Madres y se desconecte su historia de la práctica preprofesional.
Por eso, cuando las Madres pudieron retomar el control del IUNMa tras la salida de Macri del gobierno, empezaron a trabajar en la ley de creación de la UNMA, que se sancionó en octubre pasado y hoy realizará su asamblea soberana. Esa asamblea permitirá que la Universidad cuente con todas las garantías de autonomía y gratuidad que prevé Ley de Educación Superior.
Desgraciadamente, los tiempos políticos que rodean el nacimiento de esta Universidad vuelven a no ser los mejores. El gobierno negacionista de Milei se propone destruir la educación pública, mediante el ahogo financiero de sus instituciones. La asamblea de la Universidad Nacional Madres de Plaza de Mayo debe ser el primer paso para impedirlo.
Por Jesús Rivero*
Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.
Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá.
¿Qué se transmite?
El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida.
¿Es pedagógico?
Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.
Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.
Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.
Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».
Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.
El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.
Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende.
El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.
Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía.
*escritor y activista político.
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