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Cositorto dijo que Generación Zoe aportó en las campañas de Martiniano Molina y Milei
El detenido por la causa Generación Zoe aseguró que fueron «7 u 8 millones de pesos» y consideró una cifra chica ya que facturaban «un millón y medio de dólares al día».
El presidente de Generación Zoe, Leonardo Cositorto, detenido desde hace seis meses acusado de «asociación ilícita» y «estafas», afirmó que aportó «dinero a las campañas de Martiniano Molina, de Juntos por el Cambio en la Provincia, y al partido de Javier Milei» en las Elecciones 2021.
Cositorto remarcó que eran «fondos para que pudieran moverse», al tiempo que sostuvo que ambos políticos le pidieron que les diera «una mano».
«Aportamos dinero a las campañas de Martiniano Molina, de Juntos por el Cambio en la Provincia, y al partido de Milei. Fondos para que pudieran moverse. Si ellos lo quieren reconocer o no, a mí me da igual. Los apoyé financieramente porque me pedían una mano», indicó desde la cárcel el líder de Generación Zoe.
Asimismo, indicó que entregó «7 u 8 millones de pesos» y añadió: «A Martiniano lo apoyé porque él no venía del palo de la política, yo lo veía más como un emprendedor dentro de Juntos por el Cambio. Ellos no tenían aparato para fiscalizar en la Provincia, les podían robar las boletas».
«Y los fondos para Milei, porque yo siempre fui de pensamiento liberal. Ahora me parece que Milei es extremista y se va de la línea. Igual, tené en cuenta que nosotros facturábamos un millón, un millón y medio de dólares al día. Estamos hablando de algo muy chico», remarcó Cositorto en declaraciones a elDiarioAR desde el pabellón E3 de la cárcel de Bouwer, en la ciudad de Córdoba, donde está alojado.
En los informes de financiamiento de campaña de la Cámara Nacional Electoral, ni Leonardo Cositorto ni su empresa, ni sus socios figuran como aportantes. Sin embargo, se calcula que en la Argentina, el 80 por ciento de los aportes de campaña es negro.
Impuestos
Las PyMEs argentinas enfrentan 62 obligaciones tributarias y administrativas por año
Un relevamiento del IARAF y la CAC contabilizó 34 gravámenes y 28 regímenes de percepción, retención e información para una empresa representativa. Aunque hubo una reducción respecto del año anterior, persisten los costos administrativos y los fondos inmovilizados.
Las pequeñas y medianas empresas argentinas deben afrontar una estructura de obligaciones que comprende impuestos nacionales, provinciales y municipales, además de distintos procedimientos administrativos. Según un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) y la Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), el relevamiento de 2026 identificó 34 tributos y 28 regímenes de percepción, retención e información.
El documento, denominado Vademécum tributario argentino de PyMES 2026, citado por NA, contabiliza un total de 62 obligaciones entre gravámenes y trámites formales. Aunque las cifras muestran una reducción respecto del año anterior, el estudio advierte sobre los costos de cumplimiento y la acumulación de saldos a favor que pueden afectar los recursos de las empresas.
El informe identificó 34 tributos para las PyMEs argentinas
De acuerdo con el relevamiento del IARAF y la CAC, los tributos identificados se distribuyen entre los tres niveles de gobierno: nacional, provincial y municipal.
En el ámbito nacional se contabilizaron 16 tributos. Entre ellos figuran el Impuesto al Valor Agregado (IVA), el Impuesto a las Ganancias para sociedades, el Impuesto al Cheque, los derechos de importación y exportación, y las contribuciones patronales.
En el nivel provincial, el estudio identificó ocho tributos. Los principales ejemplos son el Impuesto sobre los Ingresos Brutos (IIBB), el Impuesto Inmobiliario provincial, el Impuesto del Automotor y el Impuesto de Sellos.
Por su parte, el ámbito municipal reúne diez tributos, entre los que se encuentran la Tasa por Inspección, Seguridad e Higiene (TISH), el Derecho de Publicidad y Propaganda y distintas tasas inmobiliarias y automotrices.
La cantidad de tributos disminuyó respecto del relevamiento anterior
El informe registró una reducción en la cantidad de tributos contemplados en comparación con el año previo: pasaron de 37 a 34.
Según el documento, la variación responde a la eliminación de los impuestos internos que gravaban los seguros y la telefonía celular, además de un cambio metodológico que excluyó la Tasa de Ocupación de Espacios Públicos por corresponder a actividades específicas.
También se redujo la cantidad de regímenes de percepción, retención e información, que pasó de 30 a 28.
Sin embargo, el estudio precisó que solo una de esas bajas representó una reducción efectiva de alcance generalizado: la eliminación del régimen vinculado al Impuesto PAIS. La otra correspondió a la supresión de un mecanismo exclusivo del sector de escribanías.
Qué empresa se tomó como referencia para calcular las obligaciones
Para elaborar el vademécum, la investigación definió un modelo de PyME constituida como sociedad de responsabilidad limitada (S.R.L.), con características operativas que permiten contemplar distintas obligaciones fiscales.
La empresa representativa cuenta con establecimiento propio, empleados en relación de dependencia, flota de vehículos y equipamiento tecnológico. Además, opera con cuentas bancarias, importa insumos y exporta parte de su producción.
El cálculo también considera los impuestos directos e indirectos incorporados en las facturas de servicios básicos, como electricidad, gas natural, agua, telefonía celular e internet.
De esta manera, el relevamiento contempla tanto los tributos vinculados directamente con la actividad empresarial como aquellos que inciden en los costos de funcionamiento.
Retenciones y percepciones: los costos administrativos que señala el estudio
El informe identifica dos obstáculos principales asociados a los 28 regímenes de percepción, retención e información.
El primero es la carga administrativa que deben afrontar las empresas para cumplir con presentaciones periódicas y otros procedimientos formales. Estas tareas requieren recursos operativos y exponen a las PyMEs al riesgo de sanciones o multas ante eventuales incumplimientos.
El segundo problema es la acumulación de saldos a favor, generada por la proliferación de retenciones y percepciones. Según el documento, la lentitud y la burocracia de los procedimientos de devolución dificultan la recuperación de esos fondos.
La situación puede provocar que parte de los recursos de las empresas quede inmovilizada mientras se tramitan las devoluciones correspondientes.
Los saldos a favor pueden representar fondos inmovilizados para las empresas
El vademécum advierte que los importes retenidos o percibidos en exceso pueden convertirse en un problema financiero cuando las empresas no consiguen recuperarlos con rapidez.
El informe sostiene que, ante las demoras administrativas, esos fondos inmovilizados se transforman en la práctica en un incremento encubierto de las alícuotas tributarias.
El relevamiento del IARAF y la CAC plantea así dos dimensiones de la carga que enfrentan las PyMEs argentinas: el cumplimiento de las obligaciones fiscales y administrativas, por un lado, y las dificultades para disponer de recursos propios que quedan acumulados como saldos a favor, por el otro.
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