Defensa
Polémica por la orden de Petri: habilitó a las FFAA a detener civiles
No se difundió documentación oficial que reglamente la nueva disposición.
El ministro de Defensa, Luis Petri, anunció que autorizó a las Fuerzas Armadas (FFAA) a detener de forma transitoria a civiles que cometan delitos en flagrancia. La medida generó una inmediata controversia entre juristas y exministros de Defensa, quienes calificaron la iniciativa como «ilegal» y «contraria a la legislación vigente».
El anuncio de Petri y su justificación
Desde sus redes sociales, Petri defendió la resolución con un fuerte mensaje político: “Es una medida controversial para todos los que defienden narcos, terroristas y violentos delincuentes. Elijan de qué lado van a estar”. Afirmó además que la ley autoriza a las FFAA “a reforzar el control de fronteras” y que la posibilidad de detención en casos de flagrancia “está prevista en todos los Códigos procesales de las provincias y la Nación”.
El ministro ratificó su postura con otro mensaje publicado ayer: “Sólo el sesgo ideológico canceló y maniató a nuestras fuerzas. Todos los países limítrofes con Argentina usan a sus Fuerzas Armadas para el control y vigilancia de sus fronteras. EEUU lo acaba de anunciar en enero, ¿por qué acá algunos se escandalizan?”.
Hasta el momento, Petri no ofreció mayores precisiones ni documentos oficiales que detallen el alcance de la medida.
Duras críticas de López Murphy, Jaunarena y Sabsay
El exministro de Defensa Ricardo López Murphy cuestionó duramente la decisión de Petri en declaraciones al diario Clarín. Recordó que la ley de Seguridad Interior “impide el empleo de las Fuerzas Armadas en este tipo de misiones” y subrayó que “una ley tiene jerarquía superior a un decreto y a una resolución”.
“El personal militar no tiene función policial. Además, estamos sustrayendo a las Fuerzas del cumplimiento de su misión específica”, agregó el actual diputado de Hacemos Coalición Federal. López Murphy calificó la medida como “absolutamente innecesaria”, al considerar que Argentina posee una de las mayores tasas de personal de seguridad en relación a su población. “Se debería destinar a cada fuerza a su misión específica, con organización, equipamiento y adiestramiento adecuados”, reclamó.
Horacio Jaunarena, también exministro de Defensa, coincidió en su rechazo. Consideró que la iniciativa es “contraria a lo estipulado por las Leyes de Defensa y Seguridad Interior” y recordó que una resolución ministerial “no es suficiente” para alterar una ley vigente. “Por más que las intenciones sean buenas y que la ley esté obsoleta”, remarcó.
Jaunarena propuso como solución que el Gobierno y los legisladores “se aboquen a modernizar el plexo normativo” a través de los consensos necesarios para un control efectivo de las fronteras.
El abogado constitucionalista Daniel Sabsay sostuvo en Radio Rivadavia que las FFAA “están para detener ataques desde el exterior” y “no para detener civiles”. Cuestionó la posibilidad de que una resolución secreta modifique el rol militar: “Espero que esto no sea cierto. De ser así es ilegal porque una ley debe ser modificada por otra ley, no por un decreto o una resolución secreta”. Sabsay enfatizó que “las leyes secretas” no tienen cabida en un régimen democrático.
Debate abierto en torno al rol militar en seguridad interior
La medida de Petri revivió un debate histórico sobre los límites constitucionales del accionar de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad interior. La ley de Defensa Nacional, sancionada en 1988 tras el retorno de la democracia, establece de manera explícita que las FFAA no pueden involucrarse en asuntos de seguridad interna, salvo en situaciones excepcionales autorizadas por el Congreso.
Por ahora, la iniciativa del ministro se sostiene únicamente en sus declaraciones públicas, sin documentos oficiales difundidos. La falta de precisión jurídica alimenta la incertidumbre sobre su implementación práctica.
Defensa
Fraude en la Armada: nueve militares apartados por una estafa millonaria en sueldos
Ocho capitanes de corbeta y un suboficial fueron pasados a disponibilidad tras detectarse irregularidades en la acreditación de haberes por casi 1.000 millones de pesos entre 2022 y 2026. La denuncia penal apunta a 23 personas, incluyendo civiles que cobraron sumas millonarias sin ningún vínculo con la fuerza.
Cerca de 1.000 millones de pesos acreditados de forma irregular en cuentas de personal ajeno a la fuerza y de familiares de oficiales. Esa es la magnitud del fraude que sacude a la Armada Argentina y que derivó en el apartamiento inmediato de nueve militares de sus funciones, mientras la justicia federal avanza sobre una trama que involucra a 23 personas.
El almirante Juan Carlos Romay, jefe de la Armada Argentina, dispuso el pase a disponibilidad de ocho capitanes de corbeta y un suboficial como primera medida disciplinaria ante las irregularidades detectadas en la acreditación de haberes registradas entre julio de 2022 y enero de 2026, por un monto cercano a los 938 millones de pesos. La causa tramita ante el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 2, y la denuncia penal apunta a una maniobra de adulteración de recibos de sueldo con la inclusión de viáticos falsos por supuestos viajes al exterior.
La ingeniería del fraude
Según informó la propia Armada mediante un comunicado oficial, el esquema consistía en adulterar los recibos de haberes e incluir viáticos de personal que supuestamente viajaba al exterior, liquidando gastos que nunca se produjeron. Las irregularidades fueron detectadas en el marco de una investigación interna impulsada por la propia fuerza, que posteriormente derivó en la denuncia penal.
Entre los militares apartados se encuentra el capitán de navío Ariel Baltasar Atanasoff, jefe del Departamento Revista de la Armada. Su esposa, María del Carmen Prieto, figura entre las beneficiarias de los pagos irregulares: recibió 152,2 millones de pesos distribuidos en 46 acreditaciones en su cuenta bancaria personal.
Civiles sin vínculo con la fuerza cobraron millones
La denuncia también incluye a tres personas sin ninguna relación con la Armada que percibieron sumas de dinero provenientes del mismo circuito irregular. Andrés Santana cobró 99,4 millones de pesos; Amalia Cristina Díaz recibió 91,9 millones; y Natalia Carolina Yahia percibió 90,4 millones. La participación de civiles externos a la estructura castrense revela que la maniobra no fue improvisada ni acotada: requirió articulación con personas ajenas a la cadena de mandos para dispersar los fondos sustraídos.
En total, la estafa asciende a una suma cercana a los 1.600 millones de pesos si se consideran todos los montos denunciados, aunque la investigación interna de la Armada acota en 938 millones el período comprendido entre 2022 y 2026.
La respuesta institucional y sus límites
El comunicado oficial de la Armada remarca la «política de tolerancia cero frente a cualquier situación de fraude, corrupción, irregularidad o conducta contraria a la ética». Sin embargo, el apartamiento del personal tendrá vigencia solo hasta que se determine la eventual responsabilidad disciplinaria, lo que deja abierta la posibilidad de reincorporación según el resultado de las actuaciones. A los militares involucrados se les aplicará el Código de Disciplina de las Fuerzas Armadas, en paralelo a la causa penal federal en curso.
El caso expone una vez más las vulnerabilidades del sistema de control interno de las fuerzas de seguridad y el riesgo de captura institucional cuando los mecanismos de auditoría son insuficientes o tardíos. Que la irregularidad haya podido sostenerse durante más de tres años sin ser detectada por los controles ordinarios es, en sí mismo, un dato que merece respuesta institucional más allá de los apartamientos.
Lo que tenés que saber
- Nueve militares (ocho capitanes de corbeta y un suboficial) fueron pasados a disponibilidad por la Armada Argentina.
- La maniobra irregular involucra la acreditación de haberes y viáticos falsos por cerca de 938 millones de pesos entre julio de 2022 y enero de 2026.
- La denuncia penal apunta a 23 personas en total, incluyendo civiles sin vínculo con la fuerza que cobraron sumas millonarias.
- El capitán de navío Ariel Baltasar Atanasoff, jefe del Departamento Revista, fue apartado porque su esposa percibió 152,2 millones de pesos en 46 acreditaciones irregulares.
- La causa tramita ante el Juzgado Federal en lo Criminal y Correccional N° 2.
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