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Blanqueo encubierto: Nación busca que las provincias avalen el “dólar colchón”

Luis Caputo brindó los detalles técnicos en dos reuniones virtuales desde la Casa Rosada.

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El jefe de Gabinete, Guillermo Francos, y el ministro de Economía, Luis Caputo, encabezaron este martes dos reuniones por videoconferencia con 17 gobernadores y ministros provinciales para avanzar en la implementación del llamado “Plan de Reparación Histórica de los Ahorros de los Argentinos”, más conocido como “dólar colchón”. La propuesta oficial apunta a que las personas físicas puedan volcar sus dólares no declarados al sistema económico sin penalidades ni demasiados controles.

Según confirmaron fuentes oficiales, Caputo brindó detalles técnicos del régimen de blanqueo que el Gobierno impulsa para canalizar esos fondos hacia el mercado inmobiliario, automotor y otras actividades de consumo. El objetivo declarado es dinamizar las economías regionales sin necesidad de asistencia del Tesoro.

El encuentro se desarrolló en la Casa Rosada, con la participación del vicejefe de Gabinete del Interior, Lisandro Catalán, y del director ejecutivo de ARCA, Juan Pazo. El Gobierno intenta garantizar que las provincias no impongan trabas legales o fiscales al plan, que exige coordinación jurisdiccional para funcionar.

Un plan con sabor a blanqueo

Aunque el Ejecutivo evita el término “blanqueo”, la iniciativa contiene elementos similares: permite declarar dólares guardados fuera del sistema —en cajas de seguridad, domicilios o incluso en el exterior— sin exigir su justificación. A cambio, los fondos podrían destinarse a la compra de inmuebles, vehículos o instrumentos financieros con beneficios impositivos y sin investigaciones patrimoniales.

En la práctica, se trata de un régimen que incentiva la legalización de activos sin declarar, una herramienta que gobiernos anteriores utilizaron con diferentes matices. Durante la gestión de Mauricio Macri, un blanqueo de capitales en 2016 permitió declarar más de USD 116.000 millones. En ese entonces, el propio Caputo se benefició del régimen, lo que generó controversias políticas.

Kicillof rechazó el plan y advirtió sobre delitos fiscales

La primera gran oposición pública al plan surgió desde la provincia de Buenos Aires. Su gobernador, Axel Kicillof, se mostró escéptico frente a la propuesta del Gobierno nacional y advirtió que en su jurisdicción se mantendrán los controles impositivos.

“Parece más una estrategia para legalizar fondos sin origen claro”, sostuvo el mandatario bonaerense. “Si alguien sistemáticamente empieza a comprar propiedades o depositar sumas importantes y no tiene cómo justificarlo, eso sigue siendo delito”, añadió, dejando en claro que el plan podría colisionar con normativas vigentes contra el lavado de dinero.

La postura de Kicillof encontró eco entre otros mandatarios que no participaron de las reuniones, como Gildo Insfrán (Formosa), Gustavo Melella (Tierra del Fuego), Ricardo Quintela (La Rioja), Sergio Ziliotto (La Pampa), y Maximiliano Pullaro (Santa Fe). Tampoco asistió el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri.

Apoyos discretos y una pulseada que sigue

Los gobernadores presentes en las reuniones virtuales integran el grupo de mandatarios menos confrontativos con la gestión de Javier Milei. Entre ellos estuvieron Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Hugo Passalacqua (Misiones), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Gustavo Sáenz (Salta), y Gerardo Zamora (Santiago del Estero), entre otros.

Aunque no hubo un apoyo explícito, el Gobierno apostó a que la presentación técnica sirviera para evitar bloqueos legislativos o normativos en las provincias. En varias de ellas, como Córdoba, San Juan o Santa Cruz, los ministros provinciales acudieron en nombre de los gobernadores.

Desde el Ejecutivo dejaron trascender que esperan una futura reunión presencial para sumar a otros mandatarios, incluso a los reticentes, y terminar de cerrar un pacto político que permita poner en marcha el plan antes del segundo semestre.

Un país dolarizado desde abajo

Argentina cuenta con al menos USD 265.000 millones en dólares físicos fuera del sistema, según estimaciones del INDEC y el Banco Central. La dolarización informal es un fenómeno estructural que refleja la desconfianza crónica en el peso, pero también la falta de mecanismos efectivos para atraer esos recursos al circuito productivo.

Mientras el Gobierno apuesta al incentivo, algunos especialistas alertan sobre los riesgos de un blanqueo sin filtros. “Una medida de este tipo sin controles puede transformarse en una ventana para legalizar dinero ilícito”, advirtió Juan Ignacio Paolicchi, economista de Empiria Consultores, en declaraciones a Ámbito Financiero.

El plan oficial, presentado como una solución pragmática, reabre el debate sobre el equilibrio entre incentivo fiscal y justicia tributaria. Por ahora, la pulseada entre Nación y provincias sigue abierta.

Tecnología & Ciencia 📡

Argentina aprende con IA, pero el 59% tuvo problemas para aplicar lo aprendido

El 93% de los profesionales argentinos ya usa inteligencia artificial para aprender, lo que ubica al país en el primer puesto junto a Polonia entre nueve mercados. Sin embargo, solo el 33% recibe financiamiento de su empleador y la brecha entre aprender y aplicar es la más ancha del relevamiento, según el Informe del Progreso de Preply.

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El 93% usa IA para aprender, pero casi 6 de cada 10 tuvo problemas para aplicar lo aprendido.

Argentina es el país con más profesionales que tropiezan al aplicar lo que aprenden (59%, frente al 49% global) y, a la vez, uno de los que declara mayor satisfacción con su propio progreso: 8,3 sobre 10. La contradicción atraviesa un estudio que muestra cuánto se usa la inteligencia artificial para formarse y cuán poco alcanza eso para transformar el conocimiento en habilidades concretas.

El dato surge del Informe del Progreso de Preply, la plataforma de clases particulares online, un relevamiento sobre más de 5.000 profesionales en actividad de nueve países que analizó cómo la tecnología cambia la experiencia de aprendizaje. Su principal conclusión es una desconexión entre la actividad de aprendizaje y la capacidad de aplicar esos conocimientos en situaciones reales.

Un récord de adopción que no garantiza progreso

El 93% de los profesionales argentinos encuestados ya utiliza herramientas de IA como parte de su aprendizaje: el 29% recurre a ellas semanalmente y el 22% de manera ocasional. Con esos niveles, Argentina comparte con Polonia el primer lugar en adopción de IA para aprender, mientras que Estados Unidos y Japón registran los niveles más bajos, con un 85%.

Las áreas donde los argentinos buscan desarrollar nuevas habilidades reflejan esa lógica: Data Science e IA (29%), idiomas extranjeros para el trabajo (24%), marketing y marketing digital (22%), finanzas y contabilidad (19%) y economía (15%). Las motivaciones están ligadas al empleo: el 36% aprende para mejorar su desempeño en su rol actual y el 33% para mantenerse competitivo en el mercado laboral. Otros objetivos incluyen acceder a posiciones de mayor jerarquía, iniciar un emprendimiento o desarrollar un proyecto paralelo.

A nivel global, el uso de IA para aprender también cambia según el escalafón: el 47% de los líderes senior la usa a diario, frente al 35% de los managers junior y middle managers y el 31% de los empleados sin roles de gestión. Los líderes senior, además, tienen casi el doble de probabilidades de querer que la IA conduzca su proceso de aprendizaje: 16%, contra entre 8% y 10% en los otros grupos.

La “brecha de progreso”: se estudia más, se aplica menos

La investigación bautizó esa tensión como “The Progress Gap” (la brecha de progreso): la distancia entre el avance que las personas sienten que logran mientras aprenden y la confianza que tienen para aplicar esas habilidades en la vida real. Contar con más recursos para aprender no significa necesariamente aprender mejor.

El fenómeno no es solo argentino. A nivel global, el 76% afirma dedicar hoy más tiempo a aprender que hace dos años, pero el 52% reconoce que ese mayor esfuerzo no siempre se traduce en mejores resultados. La Generación Z ilustra el problema: tiene un 92% de adopción de IA, pero el 71% siente que dedica mucho tiempo a aprender sin mejorar (contra el 56% de la Generación X) y el 57% tuvo dificultades para aplicar lo aprendido en la vida real (contra el 40% de la Generación X).

Pese a todo, el 75% de los profesionales encuestados afirma preferir una experiencia de aprendizaje que combine IA y experiencia humana para progresar a largo plazo.

Argentina se forma con IA, pero sus empresas son las que menos invierten en aprendizaje

Solo el 33% de los profesionales argentinos afirma que su aprendizaje es financiado total o parcialmente por su empleador, frente al 51% a nivel global. El 30% financia su formación por cuenta propia y el 36% recurre exclusivamente a recursos gratuitos. Argentina combina así una de las mayores adopciones de IA para aprender con el nivel más bajo de inversión empresarial en aprendizaje entre los mercados relevados.

La lectura que habilitan los números es que el esfuerzo de actualización recae en buena medida sobre el propio trabajador, que se capacita con herramientas gratuitas o con su bolsillo, mientras las empresas aportan menos que en el resto de los países analizados.

Capítulo especial: de la IA que responde a los agentes que ejecutan

La conversación sobre inteligencia artificial ya no se agota en chatbots para aprender o redactar. La llamada IA agéntica propone sistemas capaces de coordinar acciones, razonar sobre la información disponible y tomar decisiones dentro de reglas definidas, a diferencia de la automatización tradicional, que resuelve una tarea aislada como copiar datos entre sistemas o validar campos.

Fernanda Velázquez, socia líder de Operate de Deloitte Cono Sur, explicó la diferencia con el caso de la incorporación de personal. Un bot tradicional puede leer un contrato y extraer el nombre, la fecha de ingreso o el área de destino; un esquema con agentes puede registrar al nuevo empleado en recursos humanos, coordinar con tecnología la entrega de equipos y preparar la información para la liquidación de haberes. Para la ejecutiva, el salto consiste en dejar de automatizar tareas sueltas para rediseñar procesos completos.

El entusiasmo ya llegó al discurso comercial local. Gabriela Renaudo, CEO de Visa Argentina, sostuvo en julio que “la IA agéntica va a cambiar radicalmente cómo consumimos”.

Mucho pilotaje, pocos resultados

Los datos disponibles enfrían la promesa. El “Observatorio Agentic AI 2026” de NTT Data, elaborado a partir de entrevistas con 130 directivos de grandes compañías de España y América Latina (no es un recorte exclusivo de Argentina), reveló que el 59% de las organizaciones iberoamericanas opera con pilotos dispersos y sin conexión con los procesos centrales del negocio, y que solo el 3,8% logró un despliegue industrial. El 58% de las empresas considera que el impacto global de la IA agéntica en su organización es bajo, y apenas el 4% reporta un retorno financiero real.

  • El 79% de los agentes desarrollados no está conectado al núcleo del negocio.
  • Solo el 10% de las iniciativas cuenta con patrocinio directo de los CEO.
  • El 40% de los directivos reconoce que no logra construir un caso económico sólido para justificar la implementación.
  • El 66% de las empresas destina menos del 5% de su presupuesto de TI a IA agéntica.

El informe concluye que el problema no es tecnológico ni presupuestario, sino organizacional. Pablo Saez, Head de Data y Analytics de NTT Data para Iberoamérica, planteó que la IA agéntica necesita su propio presupuesto, un responsable definido dentro de la compañía y un lugar en la mesa del CEO.

En la misma línea, un informe de Harvard Business Review Analytic Services, impulsado por Deloitte, advierte que hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, por la distancia entre la ambición de las empresas y su preparación real para cambiar procesos, datos, sistemas y formas de gestión. Velázquez alertó que las compañías que solo buscan reducir costos tratan esta tecnología como una tercerización tradicional, sin resolver la “deuda” de procesos, datos, sistemas heredados y resistencia cultural, y que sin gobernanza sólida la ventaja competitiva es efímera.

El cruce de ambos estudios deja una tensión que el discurso de la innovación suele esquivar: los trabajadores argentinos adoptan la IA a un ritmo récord y financian en buena medida su propia capacitación, mientras que en las empresas de la región los proyectos de agentes y automatizaciones avanzan con baja conexión al negocio, escaso patrocinio ejecutivo y retornos que todavía no aparecen. En los resultados conocidos de los estudios sobre IA agéntica no figura una medición del efecto de estas automatizaciones sobre el empleo ni sobre las condiciones de trabajo, un debate que sigue abierto.

Lo que tenés que saber:

  • El 93% de los profesionales argentinos usa IA para aprender, igual que Polonia y por encima del 85% de Estados Unidos y Japón (Informe del Progreso de Preply, más de 5.000 profesionales de nueve países).
  • El 59% tuvo dificultades para aplicar una habilidad aprendida en la vida real, frente al 49% global, el porcentaje más alto del relevamiento.
  • Solo el 33% tiene su formación financiada total o parcialmente por el empleador, contra el 51% global.
  • El 58% de las empresas iberoamericanas relevadas por NTT Data considera bajo el impacto de la IA agéntica y solo el 4% reporta retorno financiero real.
  • Hasta el 40% de los proyectos de IA agéntica podría cancelarse antes de 2027, según un informe de Harvard Business Review Analytic Services impulsado por Deloitte.
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