Gremiales
Qué dice el proyecto de 8 ejes del nuevo Estatuto del Periodista presentado en el Senado
La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa, junto a 22 sindicatos de todo el país, difundió los pilares del proyecto de actualización del Estatuto del Periodista Profesional que deberá ser aprobado antes del 1 de enero de 2027, cuando vence la prórroga que evitó el vacío legal dejado por la reforma laboral libertaria. La propuesta incorpora regulación de la inteligencia artificial, reconocimiento de periodistas autónomos y cooperativos, salario mínimo nacional y protección ante la violencia institucional.
El reloj corre. El Estatuto del Periodista Profesional, la histórica Ley 12.908 que desde 1946 garantizó un piso de derechos para los trabajadores de prensa, fue incluido entre las normas laborales derogadas por la reforma impulsada por el gobierno de Javier Milei. Fruto de una dura negociación gremial, la vigencia de la norma se extendió como prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026. Desde entonces, las organizaciones sindicales trabajan contra el tiempo para construir un reemplazo que no solo preserve lo conquistado, sino que actualice los derechos de la profesión al siglo XXI.
La Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), junto al Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) y otros 20 gremios del interior del país, presentó en junio ante el Senado de la Nación el proyecto de actualización del estatuto, organizado en cuatro capítulos y 28 artículos. Ahora, la federación difundió en formato de comunicación gremial los ocho ejes estructurales que vertebran la iniciativa, una hoja de ruta que define qué tipo de periodismo quieren defender y qué derechos consideran irrenunciables.
«Necesitamos tener la certeza de que nuestro estatuto no va a quedar derogado«, advirtió Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN y secretaria adjunta de SiPreBA. «Está para que los periodistas no seamos presionados por ejercer nuestra labor y nos da protección ante un Presidente que pide despedir en las empresas periodísticas por la información que brindamos», señaló, en alusión directa a las presiones que el gobierno libertario ejerció sobre medios críticos.
Eje 1: Libertad de expresión como columna vertebral
El primer eje del proyecto establece que la nueva norma tiene por objeto garantizar la libertad de expresión, el derecho de la sociedad a recibir información adecuada y la protección de la actividad periodística. Para ello, consagra el principio de censura cero, que impide que tanto el Estado como actores privados condicionen el flujo informativo. También reconoce el secreto profesional como protección de fuentes y archivos, y garantiza el libre acceso a fuentes de interés público. En el contexto de un gobierno que protagonizó uno de los descensos más pronunciados en los rankings internacionales de libertad de prensa, este primer capítulo no es una declaración abstracta: es una respuesta política concreta.
Eje 2: Protección especial contra el despido ideológico
El proyecto sostiene el artículo 43 de la Ley 12.908, que establece una indemnización agravada para los periodistas despedidos por razones políticas o ideológicas. Este mecanismo, considerado el corazón del estatuto histórico, reconoce la especificidad del trabajo periodístico frente a las presiones empresariales y gubernamentales. Se complementa con el derecho a una jornada laboral limitada y al descanso anual remunerado, garantías básicas que la precarización del sector fue erosionando en los últimos años.
Eje 3: Salario mínimo profesional para todo el país
Uno de los puntos de mayor urgencia es el establecimiento de un salario mínimo profesional de alcance nacional, calculado en función de las necesidades reales de la actividad y diseñado para evitar que ningún periodista perciba ingresos por debajo de la línea de pobreza. La propuesta apunta a fijar un piso común para todas las provincias, terminando con la fragmentación que hoy permite que un periodista en el interior del país gane apenas una fracción de lo que cobra un colega en el AMBA. Según la Encuesta Integral 2026 del SiPreBA, el 65,6% de los periodistas del AMBA ya cobra por debajo de esa línea, y el 67,8% tuvo que endeudarse para cubrir necesidades básicas.
Eje 4: Tecnologías y futuro, el capítulo más innovador
Es aquí donde el proyecto da el salto más significativo respecto del estatuto histórico. El nuevo texto dedica un capítulo específico a la regulación de la Inteligencia Artificial generativa en las redacciones. El artículo 23 del proyecto fija que el uso de herramientas de IA solo podrá ser considerado un asistente complementario del trabajo humano, y prohíbe expresamente que los algoritmos sustituyan o reemplacen de forma total la producción de noticias. También impide que las empresas utilicen la IA para suprimir puestos de mayor especialización o antigüedad.
Un punto especialmente relevante establece que si las bases de datos corporativas se alimentan del estilo, la voz, las imágenes o la impronta individual de un periodista, esos elementos serán considerados propiedad intelectual del trabajador y deberán generar compensaciones salariales adicionales. Además, el proyecto garantiza el derecho a la desconexión en el teletrabajo, el cobro por el uso de contenidos en plataformas digitales y obliga a los empleadores a brindar capacitación permanente sobre el uso de estas herramientas.
Eje 5: Perspectiva de género en el corazón del estatuto
El proyecto incorpora la perspectiva de género como eje transversal. Establece protocolos obligatorios contra la violencia y el acoso laboral bajo normativas nacionales e internacionales, una licencia especial para víctimas de violencia de género y el reconocimiento de los derechos de cuidado, que contemplan las responsabilidades familiares como parte de las condiciones laborales. Estas medidas reconocen que las mujeres y disidencias que ejercen el periodismo enfrentan obstáculos específicos tanto dentro de las redacciones como en las coberturas de campo.
Eje 6: Salud mental como derecho laboral
Por primera vez en la historia gremial del periodismo argentino, el proyecto incorpora la salud mental como dimensión explícita de los derechos laborales. Reconoce el desgaste profesional ante contextos de violencia, amenazas u hostigamiento, y establece el derecho a una licencia por riesgo psicofísico, con readecuación de tareas y reserva del puesto de trabajo durante el período de recuperación. En un sector donde las amenazas a periodistas críticos se multiplicaron durante la gestión libertaria, este eje responde a una necesidad concreta y urgente.
Eje 7: Protección en coberturas de exteriores
El séptimo eje apunta a garantizar la integridad física de los periodistas en situaciones de alta exposición. El proyecto prohíbe a las fuerzas de seguridad impedir o entorpecer la tarea periodística en coberturas de exteriores, y establece la protección específica ante situaciones represivas y de violencia institucional. A su vez, carga sobre los empleadores la obligación de proveer protección adecuada y garantizar la integridad física de sus trabajadores cuando estos cubren conflictos sociales, manifestaciones o cualquier situación de riesgo. El antecedente del fotógrafo Pablo Grillo, gravemente herido durante una protesta de jubilados en 2025, es el caso más emblemático que justifica este capítulo.
Eje 8: La nueva realidad del periodismo, el reconocimiento de los que quedaban afuera
El octavo eje es quizás el más disruptivo en términos de definición política del sujeto de derechos. Por primera vez, un proyecto de estatuto periodístico reconoce explícitamente a los periodistas cooperativos, autogestivos, autónomos y propietarios como parte del universo de trabajadores de prensa que merecen protección legal. Esta ampliación responde a una transformación estructural del mercado de medios: hoy, una porción creciente del periodismo argentino se ejerce fuera de la relación de dependencia tradicional, en formatos de medios comunitarios, cooperativas de comunicación, portales independientes y trabajo freelance.
Incluir estas figuras no es un gesto simbólico: implica reconocer que el periodismo no es solo el que ocurre en las grandes empresas, sino también el que se produce en los márgenes, con menos recursos pero con igual impacto democrático. En un contexto en que el ajuste libertario golpeó de manera especialmente dura a los medios públicos y a los proyectos comunicacionales alternativos, este eje adquiere una dimensión política que trasciende lo meramente laboral.
La carrera contra el reloj y el respaldo multipartidario
El proyecto fue presentado en el Senado el 9 de junio ante la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión, con sala llena y presencia de representantes gremiales de Salta, Río Negro, Corrientes, Córdoba, Santa Fe, Rosario, San Juan, Chaco, Neuquén y otras provincias. La senadora Carolina Moisés (Convicción Federal), titular de la comisión, encabezó la recepción del texto y señaló que «no es una producción individual, sino de los periodistas de todo el país presentado de manera federal». El proyecto recibió respaldos iniciales del bloque de la UCR, del peronismo y de Convicción Federal.
Desde FATPREN advirtieron que el objetivo central es que la iniciativa sea aprobada por el Senado y luego debatida en la Cámara de Diputados antes del 31 de diciembre. Si eso no ocurre, miles de periodistas argentinos quedarán sin la protección específica que garantizó durante ocho décadas la norma ahora en riesgo de extinción por decisión del gobierno más hostil con la prensa crítica de las últimas décadas.
Puntos clave
- FATPREN y 22 sindicatos presentaron ante el Senado el proyecto de nuevo Estatuto del Periodista, organizado en 4 capítulos y 28 artículos.
- La Ley 12.908 de 1946 fue derogada por la reforma laboral de Milei; rige una prórroga hasta el 31 de diciembre de 2026.
- El proyecto prohíbe que la Inteligencia Artificial reemplace la producción periodística humana y reconoce la voz e impronta de cada periodista como propiedad intelectual.
- Por primera vez, el estatuto incluye a periodistas autónomos, cooperativos y autogestivos como sujetos de derechos laborales.
- El 65,6% de los periodistas del AMBA cobra por debajo de la línea de pobreza, según la Encuesta Integral 2026 del SiPreBA.
Economía 💲
Negocio redondo: Milei confisca el salario, las fintechs de sus amigos cobran la deuda
Un informe de ATE Capital revela que entre noviembre de 2023 y junio de 2026 el salario real de los empleados públicos nacionales cayó un 40,5%. La mora crediticia se multiplicó 3,4 veces y ya alcanza al 18,63% de los trabajadores estatales, que debieron recurrir a fintechs y financieras con tasas usurarias para pagar alimentos, alquiler y servicios.
Casi uno de cada cinco empleados del Estado argentino está en mora con alguna entidad financiera. No por especulación ni por mal manejo del dinero, sino porque el salario que percibe no alcanza para cubrir los gastos básicos del mes.
Ese es el dato central del informe «Endeudados por Milei», elaborado por la Asociación de Trabajadores del Estado de Capital Federal (ATE Capital) y difundido en septiembre de 2026, que cruza datos salariales del sector público con la evolución de la mora crediticia registrada por el Banco Central entre 2023 y 2026.
El documento, coordinado por el secretario general de ATE Capital, Daniel Catalano, establece una correlación directa entre la política salarial del gobierno de Javier Milei y el colapso financiero personal de cientos de miles de trabajadores. El propio Presidente lo reconoció públicamente: «El salario del sector público cae, es una consecuencia buscada de este modelo».
40,5% de caída real del salario en dos años y medio
El informe construye una línea de tiempo precisa. En noviembre de 2024, con una inflación acumulada del 166% desde el inicio de la gestión y aumentos salariales otorgados del 87%, el poder adquisitivo de los estatales ya había caído un 29,7% y la mora se ubicaba en el 5,7%. En diciembre de 2025, la brecha se amplió: inflación acumulada del 259,2% contra un incremento salarial del 121,2%, lo que implicó una pérdida del 38,4% del salario real y una mora del 14,4%. En junio de 2026, el cuadro llegó a su punto más crítico: inflación acumulada del 319,8%, aumentos del 149,8% y un salario real que se redujo al 59,5% del valor que tenía al inicio de la gestión. La mora trepó al 18,63%.
La quita acumulada en dos años y medio, señala el informe, supera a la que sufrieron los trabajadores estatales durante los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri, período que ya había sido considerado uno de los más duros para el empleo público en la historia reciente.
Del banco a la fintech: el circuito de la usura
La caída del salario real empujó a los trabajadores estatales fuera del sistema bancario tradicional y hacia alternativas financieras de mayor costo. El Banco Nación concentra 24.407 estatales en mora (8,56% de sus clientes del sector), pero las cifras más alarmantes se registran en las plataformas no bancarias: Tarjeta Naranja tiene 16.766 casos con una tasa de mora del 23,75%; MercadoLibre, 16.349 (13,19%); Naranja Digital, 9.653 (31,86%); y Moni Online presenta el caso más extremo, con 3.531 estatales en mora sobre un total de 5.832 clientes de ese segmento, lo que equivale al 60,53% de incobrabilidad.
Catalano fue contundente al señalar el mecanismo: «El ajuste brutal del gobierno sobre el salario de los estatales no sólo nos endeuda, sino que nos empuja fuera del sistema bancario. Terminamos cayendo en las plataformas que, oh causalidad, pertenecen a amigos del gobierno que hacen un negocio usurario amparado en la desregulación que el propio Milei impulsa. De un lado nos roban confiscando el salario, del otro nos esperan con tasas usurarias. Negocio redondo».
El informe también destaca que el 80,7% de quienes están en situación irregular ya no registra simples atrasos, sino que se encuentra en las categorías de riesgo alto o irrecuperable (Situaciones 4 y 5 del BCRA), lo que hace imposible la regularización o refinanciación de esas deudas con los ingresos actuales.
Fuerzas de seguridad y provincias del norte, los más golpeados
El informe revela una concentración del problema en los sectores de Seguridad y Defensa: el Ejército encabeza el ranking con una mora del 30,1%; el Servicio Penitenciario Federal registra el 28,5%; la Policía Federal, el 24,2%; Gendarmería, el 24,1%; Prefectura, el 21,9%; la Fuerza Aérea, el 21,8%; el Estado Mayor Conjunto, el 21,4%; y la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), el 20,7%. Los organismos civiles se ubican, en general, por debajo del 20%.
La distribución territorial también expone una brecha brutal entre el interior del país y la Ciudad de Buenos Aires. En el norte y la Patagonia la mora supera el 25%: La Rioja lidera con el 29,38%, seguida por Formosa (28,69%), Santa Cruz (28,55%), Corrientes (26,50%), Salta (26,33%), Misiones (26,26%), Neuquén (25,88%), Santiago del Estero (25,51%) y Catamarca (25,12%). En el centro del país, Buenos Aires tiene el 19,35%; Córdoba, el 19,19%; Santa Fe, el 16%; y CABA, el 9,56%. En la Capital la tasa de mora es menos de un tercio que en La Rioja.
El mayor volumen de mora en términos absolutos se concentra en los trabajadores con cargas familiares de entre 36 y 55 años: 5.088 agentes civiles de la franja etaria de 36 a 45 años y 4.730 de 46 a 55 años están en situación irregular.
Las exigencias del gremio
Frente al cuadro documentado, ATE Capital formuló un conjunto de demandas: reapertura libre de las paritarias para recomponer el 40,5% de poder adquisitivo arrebatado, actualización de la canasta de referencia del IPC, condonación de las deudas generadas en condiciones de emergencia salarial, y establecimiento de topes legales a las tasas que las entidades no bancarias aplican sobre los haberes estatales. El reclamo apunta directamente a la política de ingresos del Gobierno, a la que el propio Catalano calificó como «confiscatoria».
- El salario real de los empleados públicos nacionales cayó un 40,5% entre noviembre de 2023 y junio de 2026.
- La mora crediticia en el sector se multiplicó 3,4 veces, pasando del 5,43% en julio de 2024 al 18,63% en junio de 2026.
- El 80,7% de los estatales en mora está en riesgo alto o irrecuperable según las categorías del BCRA.
- Moni Online registra el 60,53% de incobrabilidad entre sus clientes estatales; Naranja Digital, el 31,86%.
- Las fuerzas de Seguridad y Defensa concentran las tasas más altas de mora, con el Ejército encabezando la lista en el 30,1%.
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