CABA
La Policía de Macri reprimió a un pibe de 15 años que volvía del colegio
Fue en Rivadavia y Bustamante, en las inmediaciones de la protesta por la reincorporación de Araceli Pintos, trabajadora del Subte. La Policía convirtió la calle en un lugar de peligro para un menor que solamente quería volver a su casa.
Un chico de 15 años salía de su colegio y volvía a su casa. No estaba armado, no cometía ningún delito: era un estudiante que simplemente quería llegar a su hogar. La Policía de la Ciudad de Buenos Aires, la fuerza de seguridad que conduce el jefe de Gobierno Jorge Macri, lo alcanzó en el marco de la represión a una acción solidaria por la reincorporación de Araceli Pintos. El adolescente terminó necesitando atención médica de urgencia. La escena resume con brutalidad descarnada lo que viene siendo la política de seguridad del gobierno porteño frente a cualquier forma de organización y protesta social.
El contexto: la lucha por Araceli Pintos
El episodio ocurrió en el marco de una acción solidaria por la reincorporación de Araceli Pintos, trabajadora del subte despedida por la concesionaria Emova S.A. después de denunciar el acoso sexual reiterado de un efectivo de la propia Policía de la Ciudad en su lugar de trabajo.
El policía denunciado continúa en funciones sin consecuencias conocidas. Pintos, en cambio, perdió el empleo que había esperado ocho años para obtener. Desde entonces, trabajadores y trabajadoras del subte, organizaciones feministas y sociales vienen sosteniendo una campaña de solidaridad que incluye aperturas de molinetes, comités de apoyo, petitorios y acciones callejeras. La respuesta del Estado no fue garantizar sus derechos, sino enviar uniformados a disolver la protesta.
La represión: un menor como víctima
Según la denuncia pública realizada por el médico generalista del Hospital Argerich, Franco «Paco» Capone, en sus redes sociales y compartida por “La Izquierda Diario”, la Policía de la Ciudad reprimió brutalmente la acción solidaria y ese adolescente de 15 años, que apenas salía de su colegio, terminó necesitando atención médica. La Posta de Salud y Cuidado, junto al Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (CeProDH), tuvo que asistirlo mientras se esperaba la llegada de una ambulancia.
La pregunta que se impone es elemental: ¿con qué nivel de violencia tiene que actuar una fuerza policial para que un chico de 15 años que sale de la escuela termine necesitando asistencia de emergencia? No se trataba de una persona armada, no se trataba de alguien cometiendo un delito. Era un estudiante. La Policía de la Ciudad convirtió la calle en un lugar de peligro para un menor que solamente quería volver a su casa.
Violencia institucional como política de Estado
No se trata de un hecho aislado. La Policía de la Ciudad ha protagonizado en los últimos años una sucesión de episodios de violencia desproporcionada contra manifestantes, trabajadores y sectores vulnerables. Desde la represión a jubilados que reclamaban frente al Congreso hasta el desalojo violento de vendedores ambulantes en Belgrano, el patrón se repite: una fuerza de seguridad que actúa como instrumento de disciplinamiento social antes que como garante de derechos.
El caso Araceli Pintos condensa además una cadena de impunidad institucional que va más allá de la represión callejera. Un policía acosó a una trabajadora en su lugar de trabajo; la empresa la despidió a ella; el policía siguió en funciones; y cuando sus compañeros y compañeras salieron a reclamar justicia, la misma institución que protegió al agresor original mandó efectivos a golpear a quienes protestaban, hiriendo en el proceso a un adolescente que pasaba por ahí. El círculo de la violencia institucional no podría estar más perfectamente cerrado.
La Posta y el CeProDH: quienes curan lo que el Estado rompe
Que hayan sido la Posta de Salud y Cuidado y el CeProDH quienes contuvieron y asistieron al menor herido no es un detalle menor. Ambas organizaciones llevan años cubriendo el daño que genera el accionar represivo en Buenos Aires, atendiendo a manifestantes, jubilados, trabajadores y vecinos que resultan lastimados por las fuerzas de seguridad. Su presencia sistemática en cada episodio de represión dice algo sobre el Estado: que no protege a quienes agrede, y que la tarea de reparar recae sobre colectivos de salud y derechos humanos que funcionan a pulmón.
Desde la Posta de Salud y Cuidado se repudió la represión y se exigió que se investiguen los hechos. «Ningún pibe tiene que ser víctima de la violencia policial por simplemente salir de la escuela y volver a su casa», plantearon públicamente. La frase no necesita más comentario. La Policía de la Ciudad, responsable de garantizar la seguridad, convirtió una jornada de solidaridad en una zona de peligro para menores de edad.
Lo que está en juego
El derecho a la protesta es un derecho constitucional. El derecho de un menor a circular libremente y en seguridad también lo es. Cuando la Policía de la Ciudad vulnera ambos en el mismo operativo, no está cometiendo un «exceso»: está ejecutando una política. Una política que desde el gobierno de Jorge Macri se aplica con creciente impunidad y con el silencio cómplice de quienes tienen la responsabilidad de controlar a las fuerzas de seguridad. Que el damnificado sea un estudiante de 15 años que volvía a su casa no debería generar indignación solo en las redes sociales: debería generar una investigación penal inmediata y respuestas políticas concretas.
CABA
Macri en Washington: inversiones, PRO y el guiño al gobierno de Trump
El jefe de Gobierno porteño se reunió este lunes con Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos, en Washington D.C. El encuentro abordó seguridad, crecimiento económico e inversiones, y sirvió como plataforma para que el líder del PRO ratificara su respaldo al rumbo económico de la administración Milei frente a un alto funcionario del gobierno de Donald Trump.
Quince meses de gobierno libertario, una deuda con el FMI que supera los 57.000 millones de dólares y una economía que aún castiga los bolsillos populares: con ese telón de fondo, el jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires llegó a Washington D.C. a vender confianza. Jorge Macri se reunió este lunes con Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos, para hablar de seguridad, inversiones y el «cambio de rumbo» que, a su juicio, atraviesa la Argentina.
El encuentro se realizó en la capital estadounidense y contó con la presencia del secretario General y de Relaciones Internacionales de la Ciudad, Fulvio Pompeo; el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; y el diputado nacional Cristian Ritondo. Landau, exembajador de Estados Unidos en México y actual número dos del Departamento de Estado en la gestión de Marco Rubio, es uno de los funcionarios clave en la relación bilateral de la administración Trump con América Latina.
«No vamos a volver al pasado»
Macri describió el encuentro como «muy importante» y sintetizó el mensaje que llevó al corazón de la diplomacia estadounidense: «Hablamos del cambio de rumbo que la Argentina viene llevando adelante y de la necesidad de sostenerlo: dar certidumbre, previsibilidad y garantías de que no vamos a volver al pasado.» La frase, más política que técnica, condensa el relato que el macrismo construyó para su identidad opositora y que ahora resignifica como sustento del proyecto libertario.
El jefe de Gobierno también destacó el rol de su espacio político en ese proceso: «Desde el PRO impulsamos y acompañamos ese cambio», subrayó, en una lectura que reafirma la orientación ideológica compartida entre el partido fundado por Mauricio Macri y el gobierno de Javier Milei, pese a las tensiones internas que no terminan de resolverse.
Seguridad, propiedad e inversión: el menú para Washington
En la exposición ante Landau, Macri puso el acento en la gestión de la Ciudad como modelo a ofrecer: «La importancia de la ley y el orden como condición indispensable para vivir en libertad, con seguridad, reglas claras y oportunidades reales para progresar.» El discurso se alineó con la agenda de inversión que la delegación porteña busca instalar: una región con más orden, respeto por el cumplimiento de la ley y condiciones que permitan atraer capitales externos.
La visita no se agota en el encuentro con Landau. La agenda prevé también una reunión con empresarios y referentes del sector financiero, en un encuentro organizado junto a Citi Bank, con foco en las transformaciones de Buenos Aires, las oportunidades de inversión y el escenario económico argentino. Además, Macri tiene pautado un encuentro con Muriel Bowser, alcaldesa de Washington D.C., para explorar el intercambio y la cooperación entre ambas capitales.
El PRO busca su lugar en la relación con Trump
La visita de Macri a Washington no es un hecho aislado: es parte de la disputa interna del PRO por ocupar un lugar propio en el vínculo que el gobierno argentino construye con la administración Trump. La llegada de Christopher Landau al Departamento de Estado, con su experiencia en México y su perfil pragmático en política latinoamericana, representa una ventana de oportunidad para los sectores del centroderecha argentino que buscan consolidar lazos directos con Washington más allá de la Casa Rosada.
En ese contexto, el mensaje de «certidumbre y previsibilidad» que Macri llevó al corazón del poder norteamericano tiene una doble lectura: hacia afuera, es una señal de estabilidad para inversores; hacia adentro, es un recordatorio de que el PRO sigue siendo un actor con agenda propia, capaz de moverse en los pasillos del poder global.
Lo que tenés que saber
- Jorge Macri se reunió este lunes con Christopher Landau, subsecretario de Estado de los Estados Unidos, en Washington D.C.
- La delegación porteña incluyó al jefe de Gabinete Gabriel Sánchez Zinny, al secretario de Relaciones Internacionales Fulvio Pompeo y al diputado Cristian Ritondo.
- Los temas centrales fueron seguridad, inversiones y el respaldo al «cambio de rumbo» económico de la Argentina.
- Macri también tiene previstas reuniones con empresarios del sector financiero junto a Citi Bank y con la alcaldesa de Washington, Muriel Bowser.
- La visita forma parte del posicionamiento del PRO como actor con agenda internacional propia, en la órbita de la relación bilateral Argentina-Estados Unidos.
-
Denuncia5 díasEl Gobierno le pagó a funcionario una indemnización de $110 millones y al otro día lo volvió a contratar
-
Defensa2 díasPresupuesto 2027: base naval y misiles en lugar de aulas, sillas de ruedas y hospitales
-
Economía 💲6 díasDuro editorial de The Economist contra Milei: “Tus aliados enfrentan acusaciones de corrupción propias”
-
Espectáculos 🎭6 díasCarlos Torres aterrizó en Ezeiza para dos shows de “La Reina del Flow”
-
DDHH5 díasEl costo de la violencia migratoria de Trump: miedo, deportaciones y falta de trabajadores en Florida
-
DDHH5 díasEl lawfare ante el mundo: los abogados de Cristina explican en la ONU por qué la condena es política
-
Fútbol & Goles4 díasLa despedida del 10: Messi se retira en el Monumental el 6 de octubre
-
Comunidad 👥5 díasSegún el INDEC, criar un hijo de hasta 12 años cuesta $713.070 por mes en la Argentina de Milei
