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¡Te están mirando! Amnistía denunció que Milei gastó millones en tecnología IA de vigilancia masiva

Un informe de Amnistía Internacional reveló que el gobierno de Javier Milei invirtió al menos 1,2 millones de dólares en tecnologías de vigilancia masiva entre 2024 y 2025, incluyendo reconocimiento facial, drones con cámaras térmicas y herramientas de rastreo de redes sociales. La organización advirtió que estas herramientas generaron un efecto inhibidor sobre la protesta y la libertad de expresión, y exigió al Estado argentino la prohibición del uso discriminatorio de la biometría remota.

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El Argentino Diario-Javier Milei.
Del ajuste a los jubilados al dron sobre sus cabezas: cómo Milei construyó un Estado de vigilancia con IA.

Amnistía Internacional presentó el informe titulado «Estado de vigilancia: la expansión del uso de tecnologías de vigilancia masiva por el Gobierno de Argentina», en el que documenta cómo la administración de Javier Milei amplió de manera sistemática las capacidades estatales de monitoreo y control social desde diciembre de 2023 hasta finales de 2025. El documento se elaboró a partir de 21 entrevistas a periodistas, activistas, jubilados y defensores de derechos humanos, además del análisis de contratos de adquisición pública e información obtenida mediante solicitudes de acceso a la información.

Un Estado que vigila: reformas por decreto y compras millonarias

El informe documenta que el Ministerio de Seguridad destinó al menos 1,2 millones de dólares entre 2024 y 2025 a la adquisición de tecnologías de vigilancia, en llamativa contradicción con el discurso de austeridad que el gobierno libertario esgrimió para justificar el desmantelamiento de programas sociales, la reducción de salarios docentes y el recorte al financiamiento universitario. Entre las adquisiciones detectadas figuran plataformas capaces de recopilar y analizar grandes volúmenes de datos de redes sociales, sitios web, la web oscura y bases de datos públicas; software de reconocimiento facial; drones con cámaras térmicas y estaciones terrestres con rastreo automatizado y transmisión de imágenes en tiempo real. Una de las empresas proveedoras identificadas en el informe es Clearview AI, una firma cuestionada a nivel internacional por su tecnología de reconocimiento facial masivo y no consentido.

Además de las compras, Amnistía Internacional documentó una serie de reformas institucionales impulsadas mediante resoluciones y decretos ejecutivos que ampliaron la capacidad del Estado para recopilar información sin los controles democráticos que históricamente regulaban la actividad de inteligencia. Entre esos cambios se incluyen modificaciones al funcionamiento del servicio de inteligencia y la habilitación legal para que las fuerzas de seguridad realicen ciberpatrullaje en internet y redes sociales sin requerir autorización judicial previa.

El dron sobre la cabeza: jubilados y activistas bajo vigilancia

El informe no se limita a registrar las adquisiciones tecnológicas; también da cuenta de su uso efectivo sobre la ciudadanía. Amnistía Internacional documentó el despliegue de drones directamente sobre manifestantes y jubilados, pese a que el gobierno había afirmado que no se utilizarían en contextos de protesta. Ana Tapia, del colectivo Jubilados Insurgentes, relató su experiencia ante los investigadores: «Hace ya mucho que han identificado absolutamente a todo el mundo. Cuando caminas, de repente ves el dron en el aire justo sobre tu cabeza. A veces a un par de metros. ¿Por qué tan cerca? ¿Por qué es tan invasivo?»

La organización advirtió que estas herramientas tuvieron un impacto especialmente grave sobre periodistas, activistas y migrantes. Varios de los entrevistados reconocieron haber comenzado a autocensurarse en redes sociales o a dejar de asistir a manifestaciones por temor a ser identificados y sufrir represalias. Este fenómeno, que Amnistía Internacional denomina «efecto inhibidor», representa una amenaza estructural para el ejercicio de derechos fundamentales como la libertad de expresión, la reunión pacífica y la asociación, sin que medie condena judicial ni siquiera sospecha fundada alguna.

El tecnoautoritarismo como proyecto de gobierno

Matt Mahmoudi, investigador y asesor sobre Inteligencia Artificial y Derechos Humanos de Amnistía Internacional, fue categórico en su diagnóstico: «Estas tecnologías se han convertido en parte integrante de la infraestructura de control estatal: se ha atacado a la disidencia, se ha disuadido a los movimientos de protesta y se ha acosado a grupos marginados, entre otras prácticas autoritarias.» La caracterización no es menor: lejos de tratarse de adquisiciones aisladas o decisiones burocráticas de bajo impacto, el informe plantea que el conjunto de reformas y tecnologías configura un sistema cohesionado de vigilancia y disciplinamiento social.

Este diagnóstico resulta coherente con el patrón de comportamiento del gobierno libertario frente a la disidencia y la protesta: la represión de jubilados frente al Congreso, la criminalización de referentes sociales, el hostigamiento a periodistas críticos y el uso de redes sociales oficiales para señalar adversarios políticos. La expansión tecnológica de la capacidad represiva del Estado no es una anomalía, sino la extensión digital de una lógica de gobierno que trata a quien protesta como un enemigo a identificar y neutralizar.

Las exigencias de Amnistía: regulación urgente y rendición de cuentas

Frente a este cuadro, Amnistía Internacional formuló exigencias concretas al Estado argentino. La organización pidió la prohibición del desarrollo, producción, venta y uso de tecnologías de reconocimiento biométrico remoto para vigilancia discriminatoria, así como el establecimiento de mecanismos efectivos de regulación, supervisión y rendición de cuentas sobre estas herramientas. Mahmoudi subrayó que «Argentina debe demostrar su compromiso con los derechos humanos garantizando que la vigilancia basada en la inteligencia artificial no se utiliza sin control y que los responsables de abusos contra los derechos humanos perpetuados por estos sistemas rinden cuentas de sus actos.»

La ausencia de legislación específica que regule el uso estatal de inteligencia artificial y biometría en Argentina no es una omisión casual. Mientras otros países avanzan en marcos normativos que ponen límites al uso de estas tecnologías, el gobierno de Milei las expandió por vía de decreto y resolución, esquivando el debate parlamentario y la deliberación pública. El resultado es un Estado que sabe cada vez más sobre sus ciudadanos, y ciudadanos que saben cada vez menos sobre qué hace el Estado con esa información.

Puntos clave

  • Amnistía Internacional publicó el informe «Estado de vigilancia» el 19 de agosto de 2026, documentando la expansión de tecnologías de control social bajo el gobierno de Milei.
  • El Ministerio de Seguridad invirtió al menos 1,2 millones de dólares en herramientas de vigilancia entre 2024 y 2025, en contradicción con el discurso de austeridad oficial.
  • Las adquisiciones incluyen software de reconocimiento facial de Clearview AI, drones con cámaras térmicas y plataformas de rastreo masivo de redes sociales.
  • Activistas, periodistas y jubilados manifestaron haber modificado sus conductas por temor a ser identificados, lo que Amnistía denomina «efecto inhibidor» sobre los derechos fundamentales.
  • La organización exigió la prohibición del uso discriminatorio de biometría remota y la creación de marcos legales de regulación y rendición de cuentas.

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Amnistía denunciará a Milei a nivel internacional por hostigar a periodistas

La ONG cerró los escritos para presentar la denuncia formal esta semana. Según FOPEA, en 2025 hubo 278 ataques contra la prensa y el Presidente fue autor de 119. La frase sobre la hoguera, dicha en la Fundación Faro, aceleró el reclamo.

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FOPEA registró 278 ataques a la prensa en 2025, un 55% más que en 2024, y señaló a Milei como autor de 119.

El jefe de Estado argentino, Javier Milei, fue autor de 119 de los 278 ataques contra la prensa que se registraron durante 2025, y ahora Amnistía Internacional prepara una denuncia en su contra ante organismos internacionales. El dato surge del último informe del Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que la organización utilizó como uno de los argumentos centrales de su presentación.

Amnistía Internacional, la organización de defensa de los derechos humanos, anunció a través de su cuenta oficial de X que denunciará al presidente Javier Milei por sus recientes declaraciones contra periodistas, a las que calificó como una «escalada de hostilidad hacia la prensa y un ataque a la libertad de expresión en Argentina». La entidad aseguró que los dichos del mandatario «profundizan el hostigamiento a la prensa» y confirmó que «está cerrando los escritos» para que las presentaciones formales se realicen «esta semana».

El discurso en la Fundación Faro

El origen del reclamo es el discurso que Milei brindó en la Fundación Faro, el think tank libertario que encabeza Agustín Laje. Según Amnistía, allí el Presidente individualizó y agredió a periodistas que cubrieron el caso de la criptomoneda $LIBRA, una causa que compromete al propio Gobierno.

En ese mismo discurso, Milei afirmó que quienes considera sus adversarios «se tienen que quemar en la hoguera». Para Amnistía, la frase evoca «una violencia extrema» y constituye un motivo de preocupación por el impacto que tienen los mensajes presidenciales sobre el ejercicio de la libertad de expresión.

La directora ejecutiva de la organización, Mariela Belski, calificó el accionar del mandatario como «gravísimo» porque la máxima autoridad del país «naturalizó los insultos, las amenazas y el hostigamiento» contra quienes ejercen el periodismo. Y fue más allá: «La libertad de expresión también implica poder investigar, cuestionar y publicar información incómoda para el poder sin temor a represalias. El Presidente tiene la obligación de respetar ese derecho, incluso cuando las críticas le molestan. Cuando el discurso oficial busca intimidar a quienes informan, el mensaje alcanza a toda la sociedad: hay voces que es mejor callar. Y eso es inadmisible», sentenció.

Los números del hostigamiento

El informe de FOPEA que cita la ONG contabilizó 278 ataques contra la prensa durante 2025, un 55% más que en 2024. Más de cuatro de cada diez de esos episodios, 119 en total, tuvieron al propio Presidente como autor. Amnistía sostuvo que el objetivo de los insultos de Milei al periodismo es «silenciar para generar autocensura».

La denuncia también recuerda otras acciones ya documentadas: las restricciones que sufrieron los periodistas acreditados para acceder a la Casa Rosada y las demandas judiciales que el Poder Ejecutivo llevó adelante contra periodistas críticos del Gobierno nacional.

Un reclamo que no es nuevo

La preocupación de Amnistía por el trato del oficialismo hacia la prensa viene de lejos. En julio de 2024, a casi ocho meses del inicio de la gestión libertaria, la organización advirtió que cerca de 30 periodistas habían recibido hostigamiento en redes y medios de comunicación. Dos años después, el escenario no solo persiste sino que escala de la mano del propio jefe de Estado.

En septiembre de este año, el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA) también llevó ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos una denuncia formal por los ataques del Gobierno de Milei contra periodistas y trabajadores de prensa, y exigió explicaciones y el cese inmediato de esas prácticas.

Cuando la voz más poderosa del país convierte la crítica periodística en blanco de insultos y amenazas, el daño no se limita a los periodistas señalados: se extiende a todo el debate público. La presentación que Amnistía concretaría en los próximos días busca que la comunidad internacional tome nota de esa deriva.

Lo que tenés que saber

  • Amnistía Internacional denunciará a Javier Milei ante organismos internacionales por sus ataques a periodistas; las presentaciones formales se harían esta semana.
  • El detonante fue el discurso del Presidente en la Fundación Faro, donde agredió a periodistas que cubrieron el caso $LIBRA.
  • Milei dijo que sus adversarios «se tienen que quemar en la hoguera»; la ONG advirtió que esa frase evoca «una violencia extrema».
  • FOPEA registró 278 ataques a la prensa en 2025, un 55% más que en 2024, y señaló a Milei como autor de 119.
  • La denuncia suma las restricciones de acceso a la Casa Rosada y las demandas judiciales del Ejecutivo contra periodistas críticos.
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