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Gobernadores peronistas repudiaron la visita de David Cameron a las islas Malvinas

Los mandatarios provinciales coincidieron en que su viaje es una «provocación» y «una falta de respeto a los caídos» en la guerra de 1982.

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El Argentino Diario-Javier Milei-David Cameron.

Gobernadores peronistas se sumaron al repudio expresado por el mandatario de Tierra del Fuego, Gustavo Melella, a la visita a las Islas Malvinas del ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, David Cameron, y coincidieron en que el viaje es una «provocación» y «una falta de respeto a los caídos» de la guerra de 1982.

«La presencia de David Cameron en nuestras Islas #Malvinas configura una nueva provocación británica que busca menoscabar nuestros legítimos derechos soberanos sobre nuestros territorios y sostener el colonialismo en pleno S.XXI. No lo vamos a permitir», afirmó ayer Melella desde su cuenta personal de X.

«Ningún representante colonial de un Estado que atenta contra nuestra integridad territorial mancillando la memoria y el sacrificio eterno de nuestros Héroes de Malvinas será bienvenido en nuestra provincia», dijo Melella, quien declaró «Persona Non Grata» a Cameron en toda la extensión territorial de nuestra provincia».

Cameron llegó a las Islas Malvinas como parte de una visita oficial a distintos destinos de Sudamérica e insistió con la reivindicación de la soberanía de su país sobre el archipiélago, el cual, aseveró, «es una parte valiosa de la familia británica».

También sostuvo que los habitantes de las islas podrán seguir bajo la administración del Reino Unido «el tiempo que quieran» y agregó: «Espero que sea por mucho, mucho tiempo, posiblemente para siempre», según declaraciones recogidas por la agencia Press Association (PA) en Puerto Argentino y citadas por la agencia de noticias AFP.

Al repudio de Melella, se sumó en las últimas horas el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof, quien consideró la visita como «un acto de profunda provocación a la memoria de nuestros héroes que entregaron su vida».

«Seguimos reclamando de manera pacífica nuestros legítimos derechos soberanos sobre el territorio de las Islas del Atlántico sur. Es una cuestión de soberanía pero también de identidad para nuestro pueblo. No hay ninguna duda desde el punto de vista del derecho y de la historia que las Malvinas son y serán siempre argentinas», posteó en su cuenta de X.

En tanto, en un comunicado, el gobierno bonaerense repudio «la provocadora presencia» del canciller británico David Cameron en nuestras Islas Malvinas» y destacó que la actitud del gobierno del Reino Unido «no debe ser minimizada y amerita una condena contundente de todo el arco político nacional, acorde a nuestro posicionamiento histórico, y tal como lo dispone la Constitución Nacional en su Disposición Transitoria Primera».

Por su parte, el gobernador de Santiago del Estero, Gerardo Zamora adhirió al comunicado de Melella, que «expresa el repudio a la visita del ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, David Camerón, a las Islas Malvinas. La misma es una provocación que incumple las resoluciones de las Naciones Unidas, y una falta de respeto a la memoria de nuestros héroes caídos en Malvinas».

«Consentir esta acción, que agrede nuestra soberanía nacional, sería claudicar en nuestro justo reclamo», añadió el mandatario provincial.

Del mismo modo, el gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela, expresó su adhesión al «comunicado del gobernador, @gustavomelella, repudiando la visita del ministro de Asuntos Exteriores de Gran Bretaña, David William Donald Camerón, a las Islas Malvinas».

«Considero que su visita solo representa una injusta provocación, una falta de respeto a nuestros héroes de Malvinas y el no cumplimiento de las resoluciones de las Naciones Unidas. Además, no debemos olvidarnos que cuando Cameron fue Primer Ministro, atacó sistemáticamente los derechos argentinos sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes», dijo y sumó: «Defendemos la soberanía nacional y no vamos a claudicar en nuestra lucha. Las Malvinas fueron, son y serán argentinas».

Para el mandatario de Río Negro, Alberto Weretilneck, la visita británica es una «provocación injustificada, una falta de respeto al derecho internacional y una ofensa a nuestros excombatientes y a todo el pueblo argentino».

Se sumó también a los repudios Sergio Ziliotto, mandatario de La Pampa: «Con la misma fuerza y decisión con la que luchamos por evitar la desmalvinización de la memoria nacional, repudiamos y rechazamos esta nueva agresión británica que reafirma su decisión de seguir ocupando ilegalmente nuestras Islas Malvinas», posteó en su cuenta de X.

También los intendentes de las principales ciudades de Tierra del Fuego sumaron hoy su rechazo a la visita de Cameron.

El intendente de Ushuaia, Walter Vuoto, “condenó firmemente” la presencia de Cameron y dijo que “busca socavar el reclamo legítimo de soberanía de Argentina sobre este territorio”, además de constituir “una afrenta a los derechos de las y los argentinos”.

El jefe comunal de la capital provincial agregó a través de su cuenta oficial de X que “es crucial mantener el reclamo soberano por vías diplomáticas y concientizar sobre la defensa de la soberanía nacional. Nunca permitiremos que se ponga en duda el reclamo argentino sobre las Islas Malvinas”, insistió.

Por su parte el intendente de Río Grande, Martín Pérez, instó a Cameron a “acatar las resoluciones de Naciones Unidas” y llamó a evitar este tipo de «provocaciones», en alusión a la visita del canciller al archipiélago.

«El principio de integridad territorial que su gobierno toma como fundamento en el caso ucraniano, es violentado de manera flagrante en lo que refiere a la Cuestión Malvinas», señaló Perez y destacó la soledad del Reino Unido en esta disputa y el masivo apoyo de la comunidad internacional a los derechos argentinos sobre las islas.

En tanto, el excanciller y actual diputado nacional Santiago Cafiero expresó -también en su cuenta de X- su «más categórico rechazo» a la visita de Cameron y coincidió en que se trata de una «nueva e inadmisible provocación», que «no sucedía hace 30 años» por lo que «debe ser rechazada por el gobierno nacional».

Luego, consideró que «es grave por que reedita, tras 30 años, la visita de un canciller británico a Malvinas» y porque «ocurre en el contexto de la reciente reunión Milei-Cameron en Davos».

«Durante las tres décadas transcurridas desde la visita del canciller británico Douglas Hurd en 1994, el Reino Unido se ha negado sistemáticamente a abordar la cuestión de la soberanía, a pesar de los reiterados intentos impulsados por la Argentina», recordó el legislador.

«El rechazo y la protesta de este tipo de actos y provocaciones no es una hostilidad. Es usar el derecho internacional para preservar derechos que le corresponden a la República Argentina», concluyó en su publicación Cafiero.

Análisis

La culpa es nuestra: cómo la ciencia y los medios siguen apuntando a las madres cuando se habla de autismo

Cómo se envidencia en la nota de análisis de Clarin, rara vez se pregunta «¿qué hizo el padre?».

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Machismo en la ciencia: el cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia

Un estudio publicado en el British Medical Journal sobre exposición laboral tóxica y autismo fue reencuadrado mediáticamente en clave de culpa materna. Una tradición que la ciencia superó, pero el machismo resiste.

Un estudio reciente de investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y de la Universidad de Harvard, publicado en el British Medical Journal (The BMJ), analizó 1.702 casos de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA) en Dinamarca entre 1973 y 2012.

Sus conclusiones son técnicas, acotadas y explícitas: las madres que trabajan en entornos con exposición frecuente a sustancias tóxicas (plomo, solventes, gases de escape, derivados de combustibles) o con niveles elevados de estrés laboral crónico tienen mayor probabilidad de tener hijos con TEA. Las profesiones identificadas incluyen transporte terrestre, defensa militar y administración pública.

Lo que el estudio dice, con precisión, es que ciertas condiciones laborales tóxicas afectan el neurodesarrollo fetal. Lo que ciertos medios transmitieron, en cambio, fue otra cosa: que el problema son las profesiones de las madres. Que el problema, una vez más, son ellas.

El regreso de la «madre culpable»: una historia que no termina

La narrativa que conecta al autismo con la conducta materna tiene una historia larga y vergonzosa. A mediados del siglo XX, el psiquiatra Bruno Bettelheim popularizó el concepto de la «madre nevera» (refrigerator mother), según el cual la frialdad emocional de las madres era la causa del autismo en sus hijos. La teoría fue desacreditada décadas después por la propia comunidad científica, pero el daño en miles de familias, y especialmente en miles de mujeres que cargaron durante años con una culpa que no les correspondía, fue irreparable.

Hoy, la ciencia acumulada es contundente en la dirección opuesta. Un estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (NICHD), que involucró a casi 2 millones de participantes, determinó que los factores genéticos hereditarios representan aproximadamente el 80,8% del riesgo de TEA, mientras que los llamados «efectos parentales maternos» representan entre el 0,4% y el 1,6% del riesgo, una cifra considerada estadísticamente insignificante por los propios autores. Ese mismo estudio advirtió, además, que no analizó los factores paternos, como la edad del padre, que la literatura científica también asocia con el riesgo de autismo.

La entidad Autismo España, en su portal institucional, señala que la investigación apunta a una «tasa aproximada de recurrencia del 20% en las familias» con un componente genético complejo y aún no completamente dilucidado. La organización también documenta que en los últimos años creció el diagnóstico de padres y madres después de que sus hijos fueran diagnosticados, lo que refuerza el peso de la herencia biológica compartida.

Lo que el estudio realmente dice (y lo que el titular omitió)

La investigación publicada en The BMJ no estudia si las madres trabajan o no. Estudia la exposición a agentes tóxicos y el estrés como factores de riesgo ambientales en el desarrollo fetal. La diferencia no es semántica: es política.

Afirmar que «las profesiones de las madres» tienen un «patrón común» en casos de autismo, sin contextualizar que lo que se mide es la exposición a plomo, solventes industriales, gases de escape y estrés crónico, es construir un titular que, deliberada o negligentemente, pone el foco en quién trabaja y no en qué condiciones laborales son toleradas por el Estado y los empleadores. Es trasladar la responsabilidad de una falla sistémica (la falta de regulación de ambientes laborales tóxicos) a las mujeres que los habitan.

Los propios investigadores del estudio son explícitos: el hallazgo requiere «investigar más en profundidad sobre las exposiciones laborales» y su relación con el neurodesarrollo, «usando metodologías que aborden estas exposiciones de manera específica y temporal». Es decir, la conclusión científica apunta a la regulación laboral y a la salud ocupacional, no a la maternidad como variable de riesgo en sí misma.

El doble estándar: padres invisibles, madres sospechosas

El sesgo de género en la investigación científica sobre autismo no es nuevo. La pregunta «¿qué hizo la madre?» estructura buena parte del campo desde sus orígenes, mientras que la pregunta «¿qué hizo el padre?» rara vez se formula con igual insistencia.

Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que la edad paterna avanzada es también un factor de riesgo documentado para el TEA, asociado a mutaciones de novo en el esperma. Investigaciones publicadas en la revista Science, con datos de 2.600 familias, identificaron variantes genéticas raras heredadas paternamente como factores relevantes en el espectro autista.

El estudio de The BMJ, significativamente, no analizó las ocupaciones paternas. Esta asimetría metodológica no es neutral: refleja un sesgo histórico en la construcción de las preguntas científicas, que tiende a ver al cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia y al cuerpo paterno como un dato secundario.

Discapacidad en la Era Milei: un gobierno que recorta, criminaliza y señala

La circulación de este tipo de narrativas no ocurre en el vacío. En la Argentina de Javier Milei, el Estado retrocedió de manera sistemática sobre las políticas de discapacidad. La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), creada para centralizar y garantizar derechos, fue disuelta en diciembre de 2025 mediante el Decreto 942/2025 y reconvertida en una Secretaría de menor rango bajo la órbita del Ministerio de Salud, movimiento que más de 400 organizaciones de personas con discapacidad y de derechos humanos calificaron como un «retroceso al modelo médico-rehabilitador» y un abandono del modelo social de la discapacidad.

El ajuste fue contundente: los $30 mil millones de presupuesto que tenía la ANDIS fueron redirigidos al Tesoro al momento de la disolución, según denunció la diputada peronista Roxana Monzón en la Cámara de Diputados de la Nación. La Justicia federal declaró inconstitucional parte de la reestructuración, pero el Gobierno apeló y, a mayo de 2026, solo reglamentó ocho artículos de la ley de emergencia en discapacidad, dejando diecisiete sin aplicar.

En ese marco, el gobierno impulsó además una nueva normativa presentada bajo el título «Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez», que restringe los criterios de acceso a las pensiones y habilita suspensiones preventivas ante cualquier inconsistencia detectada.

Organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) documentaron que el relato oficial sobre el crecimiento «injustificado» de las pensiones por discapacidad utilizó datos manipulados para justificar el recorte, según publicó la propia ACIJ en su portal institucional.

Es en este contexto donde adquiere una dimensión adicional la circulación de estudios presentados de forma sesgada: cuando el Estado abandona a las familias que conviven con el autismo y recorta los apoyos que necesitan, resulta funcional instalar la idea de que el problema tiene nombre de mujer y que la solución está en las decisiones individuales de las madres, no en las políticas públicas ausentes.

Machismo de guardapolvo blanco

Culpar a las mujeres que trabajan por la condición neurológica de sus hijos no es ciencia: es ideología con bata blanca. Es el mismo mecanismo que durante décadas señaló a las madres que trabajaban fuera del hogar como responsables de los problemas emocionales de sus hijos, que culpó a las mujeres que no amamantaron, que patologizó a las que estudian, a las que tienen proyectos propios, a las que no se «sacrifican» en silencio.

La ciencia del neurodesarrollo lleva décadas construyendo una imagen cada vez más compleja del autismo: multicausal, con fuerte base genética, mediada por factores ambientales que incluyen desde la edad paterna hasta la exposición a pesticidas, desde infecciones durante el embarazo hasta complicaciones perinatales. En ese cuadro multifactorial, la ocupación laboral de la madre es, según el propio consenso científico, un factor menor y circunscripto a condiciones de exposición tóxica específicas, no al hecho de trabajar.

Presentarlo de otro modo no es divulgación científica. Es misoginia con estadísticas.

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