Política 📢
Sin Congreso ni debate, Milei consumó la salida de la OMS en espejo con Trump
El canciller Pablo Quirno confirmó este martes la salida efectiva del país de la Organización Mundial de la Salud, exactamente un año después de la notificación formal. La decisión, adoptada en sintonía con Donald Trump y sin debate parlamentario, genera alertas entre especialistas por el impacto sobre vacunas, laboratorios e insumos sanitarios críticos.
★ El canciller Pablo Quirno comunicó este martes que se hizo efectivo el retiro de la Argentina de la Organización Mundial de la Salud, al cumplirse un año de la notificación formal realizada por el país. La confirmación llegó a través de un mensaje en la red social X y marca el cierre de un vínculo institucional que el país sostuvo desde la fundación del organismo, en 1948.
Quirno explicó que la decisión había sido comunicada el 17 de marzo de 2025 mediante una nota dirigida al secretario general de las Naciones Unidas, en su rol de depositario de la Constitución de la OMS, y que el proceso se ajusta a los plazos previstos en la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados, que establece que la salida de un organismo internacional se concreta un año después de la notificación formal.
El origen: un decreto sin Congreso, en sintonía con Trump
La decisión fue anunciada el 5 de febrero de 2025 por la Oficina del Presidente, que informó que Javier Milei tomó la resolución de retirar a la República Argentina de la OMS. La medida nunca pasó por el Congreso de la Nación y fue ejecutada por decreto del Ejecutivo.
La salida responde a la sintonía ideológica y el respaldo simbólico que busca el gobierno de Javier Milei con su contraparte en la Casa Blanca. La decisión es idéntica a la que tomó Donald Trump pocas horas después de asumir su segundo mandato como presidente de los Estados Unidos, cuando firmó una orden ejecutiva para que su país se retire del organismo internacional.
El argumento oficial se centró en la gestión pandémica. El Gobierno afirmó que la OMS fue creada en 1948 para coordinar la respuesta ante emergencias sanitarias globales, pero que falló en su mayor prueba de fuego al promover cuarentenas calificadas como «eternas sin sustento científico» durante el COVID-19, y llegó a sostener que el modelo de cuarentena podría catalogarse como un delito de lesa humanidad según el Estatuto de Roma de 1998.
La legalidad del retiro, cuestionada desde el inicio
El proceso no estuvo exento de controversia jurídica. La OMS respondió a la notificación argentina señalando que su Constitución no contempla ningún mecanismo de salida ni existen precedentes similares. Por ese motivo, las Naciones Unidas informaron que no podían aceptar ni rechazar la notificación por cuenta propia y que el asunto debería ser tratado por la Asamblea Mundial de la Salud, su máximo órgano de gobierno.
Según el análisis del especialista consultado por La Nación, el diseño de la OMS está basado en la idea de interdependencia, lo que resulta incompatible con una lógica de adhesión optativa. La única vía posible sería que la Argentina obtuviese el consentimiento del resto de los Estados miembro, utilizando los mecanismos institucionales de la propia OMS.
A pesar de ese debate, el gobierno de Milei avanzó de todas formas. El canciller Quirno ratificó hoy la salida como un hecho consumado.
Las consecuencias concretas sobre la salud pública
Los especialistas consultados durante el año transcurrido entre la notificación y la salida efectiva trazaron un cuadro de riesgos concretos para el sistema sanitario argentino.
Según el especialista Vilchez, la OMS destinó 7,6 millones de dólares al Ministerio de Salud de Argentina en 2024, y para 2025 estaba proyectado un aporte de 8,2 millones. Además, señaló que el mayor problema radica en la pérdida de acceso a acuerdos internacionales de compra de medicamentos e insumos, lo que encarecería significativamente la adquisición de productos esenciales.
La Fundación Soberanía Sanitaria advirtió que Argentina dejará de tener acceso al fondo rotatorio y estratégico que permite ahorrar millones en la compra de tecnologías e insumos sanitarios, y que se perderá el estatus de Centros Colaboradores en laboratorios como el INCUCAI, el Malbrán y la ANLIS, los cuales quedarían fuera de redes internacionales de calidad.
Para el Foro de Sociedades Científicas, que integran entre otros la Asociación Argentina de Salud Pública, la Sociedad Argentina de Epidemiología y la Sociedad Argentina de Vacunología, retirarse de la OMS equivale a «aislarse del mundo y debilitar nuestro sistema de salud».
El director ejecutivo de Fundación Huésped, Leandro Cahn, advirtió que la OMS no impone políticas sanitarias y alertó que al momento de la decisión Argentina atravesaba un brote de sarampión, enfermedad que se consideraba erradicada y que había sido objeto de activas campañas de la OMS para su desaparición. «No queda claro qué gana el país no siendo parte», señaló.
El aislamiento en la arena internacional
El retiro tuvo consecuencias diplomáticas inmediatas. El analista internacional Bernabé Malacalza expresó su alarma al señalar que Argentina estuvo ausente en la aprobación del nuevo Tratado Mundial para Prevención de Pandemias de la OMS, siendo el único país del Sur Global en no apoyarlo.
Además del retiro formal, la nueva política exterior sanitaria argentina quedó en evidencia con la ausencia de representantes en la aprobación de ese tratado. Argentina fue el único país de su región que no participó ni respaldó el acuerdo.
El gobierno, en tanto, minimizó los efectos. El ministro de Salud Mario Lugones señaló que Argentina no recibe financiamiento de la OMS y que salir de la OMS no significa salir de la OPS, que es preexistente y depende de la OEA. La viceministra Cecilia Loccisano, por su parte, afirmó que la OPS es «el ámbito natural» de Argentina y que el país continuará trabajando en esa línea.
Puntos clave:
- El canciller Pablo Quirno confirmó este 17 de marzo de 2026 la salida efectiva de Argentina de la OMS, al cumplirse un año de la notificación formal ante la ONU.
- La decisión fue tomada unilateralmente por Milei en febrero de 2025, sin debate en el Congreso, en espejo con la medida adoptada por Donald Trump.
- La Constitución de la OMS no prevé mecanismos de retiro; el organismo cuestionó la validez jurídica del proceso.
- Especialistas y sociedades científicas advirtieron por el encarecimiento de insumos, la pérdida del estatus de centros colaboradores (INCUCAI, Malbrán, ANLIS) y el mayor aislamiento sanitario global.
- Argentina fue el único país del Sur Global ausente en la aprobación del Tratado Mundial para la Prevención de Pandemias. ★
Análisis
La culpa es nuestra: cómo la ciencia y los medios siguen apuntando a las madres cuando se habla de autismo
Cómo se envidencia en la nota de análisis de Clarin, rara vez se pregunta «¿qué hizo el padre?».
Machismo en la ciencia: el cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia
Un estudio publicado en el British Medical Journal sobre exposición laboral tóxica y autismo fue reencuadrado mediáticamente en clave de culpa materna. Una tradición que la ciencia superó, pero el machismo resiste.
Un estudio reciente de investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y de la Universidad de Harvard, publicado en el British Medical Journal (The BMJ), analizó 1.702 casos de niños diagnosticados con trastorno del espectro autista (TEA) en Dinamarca entre 1973 y 2012.
Sus conclusiones son técnicas, acotadas y explícitas: las madres que trabajan en entornos con exposición frecuente a sustancias tóxicas (plomo, solventes, gases de escape, derivados de combustibles) o con niveles elevados de estrés laboral crónico tienen mayor probabilidad de tener hijos con TEA. Las profesiones identificadas incluyen transporte terrestre, defensa militar y administración pública.
Lo que el estudio dice, con precisión, es que ciertas condiciones laborales tóxicas afectan el neurodesarrollo fetal. Lo que ciertos medios transmitieron, en cambio, fue otra cosa: que el problema son las profesiones de las madres. Que el problema, una vez más, son ellas.
El regreso de la «madre culpable»: una historia que no termina
La narrativa que conecta al autismo con la conducta materna tiene una historia larga y vergonzosa. A mediados del siglo XX, el psiquiatra Bruno Bettelheim popularizó el concepto de la «madre nevera» (refrigerator mother), según el cual la frialdad emocional de las madres era la causa del autismo en sus hijos. La teoría fue desacreditada décadas después por la propia comunidad científica, pero el daño en miles de familias, y especialmente en miles de mujeres que cargaron durante años con una culpa que no les correspondía, fue irreparable.
Hoy, la ciencia acumulada es contundente en la dirección opuesta. Un estudio financiado por el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano de los Estados Unidos (NICHD), que involucró a casi 2 millones de participantes, determinó que los factores genéticos hereditarios representan aproximadamente el 80,8% del riesgo de TEA, mientras que los llamados «efectos parentales maternos» representan entre el 0,4% y el 1,6% del riesgo, una cifra considerada estadísticamente insignificante por los propios autores. Ese mismo estudio advirtió, además, que no analizó los factores paternos, como la edad del padre, que la literatura científica también asocia con el riesgo de autismo.
La entidad Autismo España, en su portal institucional, señala que la investigación apunta a una «tasa aproximada de recurrencia del 20% en las familias» con un componente genético complejo y aún no completamente dilucidado. La organización también documenta que en los últimos años creció el diagnóstico de padres y madres después de que sus hijos fueran diagnosticados, lo que refuerza el peso de la herencia biológica compartida.
Lo que el estudio realmente dice (y lo que el titular omitió)
La investigación publicada en The BMJ no estudia si las madres trabajan o no. Estudia la exposición a agentes tóxicos y el estrés como factores de riesgo ambientales en el desarrollo fetal. La diferencia no es semántica: es política.
Afirmar que «las profesiones de las madres» tienen un «patrón común» en casos de autismo, sin contextualizar que lo que se mide es la exposición a plomo, solventes industriales, gases de escape y estrés crónico, es construir un titular que, deliberada o negligentemente, pone el foco en quién trabaja y no en qué condiciones laborales son toleradas por el Estado y los empleadores. Es trasladar la responsabilidad de una falla sistémica (la falta de regulación de ambientes laborales tóxicos) a las mujeres que los habitan.
Los propios investigadores del estudio son explícitos: el hallazgo requiere «investigar más en profundidad sobre las exposiciones laborales» y su relación con el neurodesarrollo, «usando metodologías que aborden estas exposiciones de manera específica y temporal». Es decir, la conclusión científica apunta a la regulación laboral y a la salud ocupacional, no a la maternidad como variable de riesgo en sí misma.
El doble estándar: padres invisibles, madres sospechosas
El sesgo de género en la investigación científica sobre autismo no es nuevo. La pregunta «¿qué hizo la madre?» estructura buena parte del campo desde sus orígenes, mientras que la pregunta «¿qué hizo el padre?» rara vez se formula con igual insistencia.
Sin embargo, la evidencia científica disponible indica que la edad paterna avanzada es también un factor de riesgo documentado para el TEA, asociado a mutaciones de novo en el esperma. Investigaciones publicadas en la revista Science, con datos de 2.600 familias, identificaron variantes genéticas raras heredadas paternamente como factores relevantes en el espectro autista.
El estudio de The BMJ, significativamente, no analizó las ocupaciones paternas. Esta asimetría metodológica no es neutral: refleja un sesgo histórico en la construcción de las preguntas científicas, que tiende a ver al cuerpo materno como el repositorio de los riesgos para la descendencia y al cuerpo paterno como un dato secundario.
Discapacidad en la Era Milei: un gobierno que recorta, criminaliza y señala
La circulación de este tipo de narrativas no ocurre en el vacío. En la Argentina de Javier Milei, el Estado retrocedió de manera sistemática sobre las políticas de discapacidad. La Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS), creada para centralizar y garantizar derechos, fue disuelta en diciembre de 2025 mediante el Decreto 942/2025 y reconvertida en una Secretaría de menor rango bajo la órbita del Ministerio de Salud, movimiento que más de 400 organizaciones de personas con discapacidad y de derechos humanos calificaron como un «retroceso al modelo médico-rehabilitador» y un abandono del modelo social de la discapacidad.
El ajuste fue contundente: los $30 mil millones de presupuesto que tenía la ANDIS fueron redirigidos al Tesoro al momento de la disolución, según denunció la diputada peronista Roxana Monzón en la Cámara de Diputados de la Nación. La Justicia federal declaró inconstitucional parte de la reestructuración, pero el Gobierno apeló y, a mayo de 2026, solo reglamentó ocho artículos de la ley de emergencia en discapacidad, dejando diecisiete sin aplicar.
En ese marco, el gobierno impulsó además una nueva normativa presentada bajo el título «Contra el Fraude de Pensiones por Invalidez», que restringe los criterios de acceso a las pensiones y habilita suspensiones preventivas ante cualquier inconsistencia detectada.
Organizaciones como la Asociación Civil por la Igualdad y la Justicia (ACIJ) documentaron que el relato oficial sobre el crecimiento «injustificado» de las pensiones por discapacidad utilizó datos manipulados para justificar el recorte, según publicó la propia ACIJ en su portal institucional.
Es en este contexto donde adquiere una dimensión adicional la circulación de estudios presentados de forma sesgada: cuando el Estado abandona a las familias que conviven con el autismo y recorta los apoyos que necesitan, resulta funcional instalar la idea de que el problema tiene nombre de mujer y que la solución está en las decisiones individuales de las madres, no en las políticas públicas ausentes.
Machismo de guardapolvo blanco
Culpar a las mujeres que trabajan por la condición neurológica de sus hijos no es ciencia: es ideología con bata blanca. Es el mismo mecanismo que durante décadas señaló a las madres que trabajaban fuera del hogar como responsables de los problemas emocionales de sus hijos, que culpó a las mujeres que no amamantaron, que patologizó a las que estudian, a las que tienen proyectos propios, a las que no se «sacrifican» en silencio.
La ciencia del neurodesarrollo lleva décadas construyendo una imagen cada vez más compleja del autismo: multicausal, con fuerte base genética, mediada por factores ambientales que incluyen desde la edad paterna hasta la exposición a pesticidas, desde infecciones durante el embarazo hasta complicaciones perinatales. En ese cuadro multifactorial, la ocupación laboral de la madre es, según el propio consenso científico, un factor menor y circunscripto a condiciones de exposición tóxica específicas, no al hecho de trabajar.
Presentarlo de otro modo no es divulgación científica. Es misoginia con estadísticas.
-
Goles! ⚽6 díasScaloni eligió a sus 55: sorpresas, caras nuevas y la gran ausencia que sacude al fútbol argentino
-
Deportes ⚽3 díasCentral eliminó a Racing con polémico arbitraje y pasó a semifinales del Apertura
-
Política 📢6 díasEl Gobierno que no quiere Ficha Limpia: la interna que expone el doble discurso anticorrupción de LLA
-
Política 📢7 díasRadiografía de la desesperación: el salto crítico de los suicidios en la era Milei
-
Economía 💲6 díasLa economía destrozada: Delivery récord, bolsillos vacíos y un salario que ya no alcanza para pedir comida
-
Política 📢3 díasMilei usó datos reales para construir una mentira: lo que no dijo al comparar su sueldo con el de rectores
-
Fútbol & Goles!1 díaEscándalo total: Malcorra fue a buscar a Gustavo López a la salida de la radio y casi terminan a las piñas
-
Goles! ⚽3 díasEl fútbol argentino en llamas por la eliminación de Racing: entre rojas, insultos y acusaciones de robo
