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Gremiales

El Gobierno declaró servicio esencial al sector aerocomercial en medio de conflicto gremial

Pablo Biró, líder del sindicato de pilotos, anunció que llevarán la medida a la Justicia y a organismos internacionales.

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El Gobierno Nacional declaró al sector aerocomercial como un servicio esencial en medio del conflicto gremial que ha generado dos paros en menos de dos semanas. La medida fue oficializada a través de dos decretos firmados por el presidente Javier Milei y varios ministros. Los gremios, encabezados por Pablo Biró de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), han anunciado que llevarán la decisión a la Justicia.

Servicio esencial y decretos del Gobierno

Mediante los decretos 825/2024 y 831/2024, el Gobierno de Javier Milei oficializó la declaración del sector aerocomercial como un servicio esencial. Esto implica que las huelgas en dicho sector deberán cumplir con la prestación de servicios mínimos, cuyo porcentaje no podrá ser inferior al 50% de la actividad regular. La medida fue firmada por el presidente, el jefe de Gabinete Guillermo Francos, la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello y el ministro de Economía Luis Caputo.

Los decretos argumentan que la interrupción del servicio puede tener graves consecuencias para el país, afectando la conectividad, el suministro de insumos esenciales y la seguridad pública. Además, hacen referencia a normativas de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), justificando que, en sectores de importancia trascendental, es legítimo requerir servicios mínimos durante los conflictos laborales.

Las resoluciones estipulan que, una vez notificada la comunicación de conflicto, las partes deberán acordar los servicios mínimos en un plazo de 24 horas. Si no se llega a un acuerdo, la Autoridad de Aplicación tendrá 48 horas para determinar los servicios que deberán mantenerse.

Respuesta gremial y judicialización del conflicto

El jefe de APLA, Pablo Biró, respondió a la medida anunciando que recurrirán a la Justicia. “Es una medida ilegítima e ilegal, vamos a recurrir a la Justicia local, a la OIT y a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH)”, afirmó en una entrevista con Radio Mitre. Biró calificó la decisión como una violación al derecho fundamental de huelga, argumentando que este solo puede ser regulado cuando están en riesgo bienes superiores, como la vida o la salud.

Además, el líder sindical advirtió que el conflicto «se va a agravar» y criticó a quienes hablan de «paros salvajes», afirmando que “no existe la figura de ‘paro salvaje’, un paro es un derecho legítimo para defender los intereses de los trabajadores”.

Conflicto salarial

El conflicto gremial que llevó a los paros se centra en una disputa salarial. Los pilotos de Aerolíneas Argentinas, representados por APLA, exigen una recomposición salarial del 70%, mientras que los tripulantes de a bordo piden un aumento mínimo del 25%. Aerolíneas Argentinas y la Secretaría de Transporte respondieron con una oferta de incremento del 10,8% acumulado para los meses de julio y agosto, una propuesta que fue rechazada por los gremios.

Buenos Aires

Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo

La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.

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Retiran maquinaria y vacían oficinas: los trabajadores de Granja Tres Arroyos ya no creen en la "suspensión temporal".

La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.

El vaciamiento que habla por sí solo

Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.

La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.

Un año de recortes en serie

El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.

El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.

El peso de una deuda de 350 millones de dólares

Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».

El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.

Puntos clave

  • Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
  • El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
  • En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
  • La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
  • A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.

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