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Según la CNE, hasta las 15 votó el 43,5% del padrón a nivel nacional

El porcentaje fue precisado por la Cámara Nacional Electoral en su cuenta de la red social Twitter.

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El porcentaje fue precisado por la Cámara Nacional Electoral (CNE) en su cuenta de la red social Twitter.

El 43,5% de las personas habilitadas hoy para votar en las PASO sufragó antes de las 15, según informaron esta tarde fuentes de la Cámara Nacional Electoral (CNE).

La CNE publicó esa información en la red social Twitter:

Las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias en las que más de 34 millones de argentinos están habilitados para votar y definir los candidatos para la renovación parcial en noviembre de del Congreso nacional se desarrollaban esta tarde sin contratiempos en todo el país, en un contexto atípico por protocolos sanitarios y con una participación que se acercaba a la mitad del padrón a las 15.

Poco antes de esa hora ya había votado en todo el país el 43,5% de las personas habilitadas para sufragar, según informaron esta tarde fuentes de la Cámara Nacional Electoral (CNE).

Ya al mediodía fuentes del Ministerio del Interior habían indicado que la afluencia se ubicaba en «la medida histórica» que se registra a esa hora en las jornadas electorales.

Al respecto, el ministro de Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, había destacado al mediodía que se registraron cuatro puntos más de asistencia que «en la mañana de la última elección», antes de conocerse a las 15 que la participación había alcanzado al 43,5% del padrón.

A ocho horas de abiertas las urnas, los principales dirigentes del oficialismo y de la oposición destacaron el cumplimiento del protocolo sanitario dispuesto por el Gobierno nacional y coincidieron en formular un llamado a asistir a las urnas para «fortalecer la democracia y las instituciones».

Desde la Cámara Nacional Electoral (CNE) recomendaron este mediodía la asistencia a los lugares de votación desde temprano para evitar colas de último momento e informaron que hasta el mediodía había votado el 26 por ciento del padrón.

Desde la CNE también sugirieron aprovechar el buen clima al aire libre, donde la mayoría de los establecimientos organizó los espacios para mantener el distanciamiento social como parte del protocolo sanitario.

Los principales centros de votación distribuidos en el país, que este año aumentaron en 3 mil el número como parte de las medidas de prevención de la Covid-19, y en ellos se inició la votación a las 8, sin que registraran mayores inconvenientes.

De acuerdo con información de la justicia electoral, sólo se reportaron algunas demoras por la ausencia de autoridades de mesa en diferentes distritos.

El presidente Albero Fernández emitió su sufragio a las 9.30 en la Universidad Católica Argentina (UCA), de Puerto Madero, desde donde declaró que en cada acto eleccionario «se hace más fuerte la democracia» y celebró que las primarias se desarrollen «con tranquilidad, en paz y ordenadamente».

Fernández asistió a votar en compañía de su esposa Fabiola Yañez y, luego de formular breves declaraciones a la prensa, se dirigió hacia la Residencia de Olivos, donde pasará la mayor parte de la jornada hasta el cierre de los comicios, cuando se trasladará al búnker del Frente de Todos en el barrio porteño de Chacarita.

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner votó cerca de las 13 en la Escuela 19 de Río Gallegos, provincia de Santa Cruz, y luego volar a Buenos Aires aguardar los resultados del comicio en ese complejo.

Por primera vez, como parte de las restricciones sanitarias por la pandemia, los medios de prensa no pudieron presenciar el momento de la emisión del sufragio de los candidatos en el interior los lugares de votación y debieron aguardar la salida en las afueras de los establecimientos para establecer contacto con los postulantes.

El primero de los precandidatos por el oficialismo en emitir su voto esta mañana fue Leandro Santoro, quien aspira a una banca nacional por el Frente de Todos (FdT) y llamó a todos los ciudadanos a no dejar de votar para contribuir a «fortalecer el sistema», al retirarse del Colegio Mater Ter Admirabilis donde asistió a votar junto a una de sus hijas.

Victoria Tolosa Paz, la precandidata a diputada por el FdT en la provincia de Buenos Aires votó por su parte en la ciudad de La Plata, donde coincidió con los pedidos a los ciudadanos para ir a las urnas a «expresarse y fortalecer la democracia».

Desde Juntos por el Cambio, la precandidata a diputada nacional por CABA María Eugenia Vidal fue la primera de su espacio en sufragar en la Escuela Nacional de Bibliotecarios de la calle Agüero 2502, donde declaró que estas paso constituyen «un primer paso para definir el equilibrio en el Congreso».

Previamente, Vidal compartió un desayuno con los principales dirigentes de Juntos por el Cambio como la presidenta de PRO, Patricia Bullrich, el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta y el senador nacional Martín Lousteau.

El expresidente Mauricio Macri fue a votar a una escuela del barrio de Palermo, desde donde también pidió a la ciudadanía que «vayan a votar» al asegurar que «es un día importante para nuestro futuro» y afirmó que «los protocolos que están en marcha son muy seguros».

El precandidato a diputado nacional por Juntos en la provincia de Buenos Aires Diego Santilli pidió esta mañana a la ciudadanía «que vaya y vote, que sea un acto cívico que se desenvuelva con normalidad y que lo hagan con toda su vocación y ganas», al brindar una conferencia de prensa en el partido de Tigre junto a parte de los integrantes de la lista que encabeza y su equipo de campaña, acompañados también por Rodríguez Larreta.

Estas PASO constituyen la primera prueba electoral para las fuerzas políticas tras el inicio de la pandemia de coronavirus, en marzo de 2020, y el primer test sobre los primeros dos años de gestión del presidente Alberto Fernández.

Los argentinos elegirán a los candidatos que los representarán para renovar en la elección legislativa del 14 de noviembre la mitad de la Cámara de Diputados y un tercio del Senado, un total de 24 de las 72 plazas.

De las 257 bancas de la Cámara baja, se renovarán 127, el 48 por ciento de los cuales pertenece a JxC, que arriesga 60 escaños, el 41% al FdT (51 bancas) y los bloques intermedios, 15 lugares.

La competencia por las plazas del Senado, en tanto, estará marcada por la aspiración del oficialismo a retener el quórum propio en el recambio de las plazas que se juegan este año, las de Corrientes, Santa Fe, Córdoba, Chubut, Mendoza, La Pampa, Catamarca y Tucumán.

Un total de 100 mil urnas fueron distribuidas en todo el país por el Correo Argentino en medio de estrictas medidas sanitarias en las que se incorporó la figura de facilitadores, con la colaboración de personal militar y de las fuerzas de seguridad para garantizar el cumplimiento del uso del barbijo, la distancia social y la higiene de manos.

Con algo más del 51% de la población mayor de 18 años con su esquema de vacunación completo, las autoridades electoral recomendaron no obstante extremar los cuidados a la hora de votar.

El «Protocolo sanitario de prevención COVID-19 dispone una serie de medidas para que se respete el distanciamiento, el uso del barbijo y la higiene de manos en cada uno de los centros de votación.

Cultura

La soberanía también se toca: cómo el Indio Solari le ganó la pulseada a las corporaciones

Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota construyeron uno de los fenómenos musicales más masivos de la historia argentina sin firmar jamás con una multinacional discográfica, sin pisar un estudio de televisión y sin publicitar sus recitales. El modelo ricotero fue, antes de que existiera el concepto, un manual de soberanía cultural y autogestión popular que hoy resulta tan vigente como en 1985.

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Cómo los Redondos construyeron el fenómeno más masivo del rock argentino sin discográficas ni televisión

En la Argentina de los años ochenta, el axioma era inapelable: si una banda no tenía un productor, no firmaba con una discográfica multinacional y no hacía televisión, no existía. Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota dedicó veinticinco años a desmentirlo. Con la muerte de Carlos «el Indio» Solari, este viernes 5 de junio a los 77 años, el país despide al músico que demostró que la soberanía sobre la propia obra no era una utopía contracultura, sino una decisión posible, sostenible y, en su caso, capaz de convocar a 350.000 personas en el interior del país.

El pozo común y la Negra Poly: la arquitectura de la independencia

La historia comienza en los estudios MIA (Músicos Independientes Asociados), en diciembre de 1984. Allí, los Redondos graban «Gulp!», su primer disco de larga duración, nueve años después de formados. El dinero para esa producción no vino de ningún sello discográfico: provino de un pozo común formado con un porcentaje de las ganancias de cada show. La distribución comercial corrió por cuenta de Carmen Castro, la Negra Poly, la tercera figura fundacional de la banda junto al Indio y Skay Beilinson, y su pieza logística y estratégica más decisiva.

La postura de la Negra Poly ante los productores externos era tan clara como la música de la banda. Según consta en testimonios de la época, su argumento para rechazar ofertas era el siguiente: quien invierte en una producción necesita resarcirse, y para resarcirse debe vender al grupo de una manera que no tiene absolutamente nada que ver con lo que el grupo quiere hacer. Esa frase funcionó como principio rector durante toda la carrera de los Redondos: la independencia no como pose, sino como condición de posibilidad del arte.

El primer disco se presentó, además, como un objeto artesanal en sí mismo. Ricardo Cohen, alias Rocambole, el artista plástico que diseñó toda la identidad visual de la banda desde 1978, elaboró las 7.000 copias iniciales a mano, mediante rodillos, tinta de grabado, pegamentos de colores y un trabajo de serigrafía. No había cadena de producción corporativa: había un colectivo de artistas que fabricaban, uno por uno, los objetos que iban a poner en circulación. Aquel primer vinilo artesanal contenía, además, una canción, «Criminal Mambo», que el Comité Federal de Radiodifusión prohibió en las radios. El sistema ya les marcaba los límites. Ellos tomaron nota y siguieron.

El sabotaje de la industria y la respuesta ricotero

El Indio Solari describió años más tarde, en una entrevista publicada en 2005 por la revista colombiana Gatopardo, la hostilidad concreta que la industria desplegó contra su proyecto: «Si queríamos alquilar el piso para un estadio, lo que a otros les salía 7, a nosotros nos cobraban 20. En los años ochenta una empresa discográfica compró cientos de copias de Gulp!, nuestro primer disco, y las guardó en un desván». La exclusión no era metafórica. Era económica, logística y deliberada.

La respuesta no fue el resentimiento sino la invención de un circuito propio. Los Redondos jamás firmaron contrato con una discográfica multinacional. Jamás pisaron un estudio de televisión. Hasta bien entrada la década del noventa, no publicaban ni el lugar ni la fecha de sus recitales: la difusión se hacía por el boca en boca, por los cassettes que circulaban de mano en mano en los barrios, por el rumor que corría entre los pibes de los colectivos y las villas. Más adelante, firmaron un contrato de distribución con la Distribuidora Belgrano, pero sin ceder el control sobre ninguna decisión artística o logística. El sello era, en todos los casos, propio: Patricio Rey Discos.

Como señaló Rocambole ante la agencia universitaria ANCCOM (UBA), el gran aporte de los Redondos fue demostrar que una banda podía ser inmensamente popular sin pasar por los condicionamientos del sistema: «que tenían que hacer televisión, que tenían que dar notas, que tenían que tener mucha difusión. Una a una esas propuestas las fueron demoliendo». En su diagnóstico, cuando empezó el rock nacional existían cosas que debían hacerse sí o sí, y si un grupo no tenía productor ni firmaba con una multinacional, no era nadie.

Masividad sin intermediarios: el récord que nadie esperaba

El resultado de ese modelo fue estadísticamente absurdo para los estándares del mercado. La banda que no hacía televisión llenó el estadio de Huracán con 80.000 personas en dos shows (1994), el de Racing con 90.000 (1998) y el de River Plate con 140.000 en una sola noche en el año 2000, según datos de la Fundación Konex. Ninguna de esas cifras fue consecuencia de una campaña publicitaria, de un single radial o de una aparición en pantalla. Fueron consecuencia de la densidad del vínculo entre la banda y su público, tejido durante años sin que ninguna corporación mediara en esa relación.

Cuando el Indio lanzó su primer disco solista, «El tesoro de los inocentes (Bingo Fuel)», en diciembre de 2004, el mecanismo fue el mismo: producción independiente, sin publicidad. El disco superó las 150.000 copias vendidas en un país donde, como él mismo señaló en la entrevista de Gatopardo, la piratería era moneda corriente y la mitad de la población vivía por debajo de la línea de la pobreza. El mercado había predicho el fracaso de ese modelo durante décadas. El modelo había sobrevivido al mercado.

Rocambole y la identidad visual: el arte como parte de la obra

Un elemento central del modelo ricotero fue la concepción del disco como objeto cultural total. Las tapas de los álbumes de los Redondos no eran embalaje: eran obras. Rocambole diseñó cada una de ellas con la misma lógica artesanal que rigió la producción musical: sin conceder a los criterios del mercado, sin aceptar que el empaque debía subordinarse a la comercialización. Su trabajo abarcó tapas, afiches, escenografías, videos y toda la identidad visual de la banda durante veinticinco años. «La autogestión sirve para tratar de realizar lo que uno imagina sin coacciones», definió el propio Rocambole, cuya exposición en el Centro Cultural Recoleta, inaugurada a fines de 2025, fue visitada por 100.000 personas en menos de tres meses, según relató el periodista Maximiliano Tomas, quien publicó en marzo de 2026 la entrevista inédita de Gatopardo.

Un modelo que el mercado sigue sin poder explicar

La industria musical del siglo XXI encontró en el streaming y las plataformas digitales su nueva forma de concentración corporativa. Los Redondos llegaron tarde a ese ecosistema: su discografía estuvo disponible en plataformas de streaming recién a partir de 2017, distribuida por The Orchard, empresa especializada en distribución digital independiente, según informó el diario El Litoral. La lógica fue, una vez más, la de preservar la soberanía sobre la obra sin necesidad de ceder a condiciones que la desnaturalizaran.

Lo que el modelo ricotero demostró, en síntesis, es que la soberanía cultural no es una abstracción ideológica. Es una decisión de producción, una arquitectura financiera, una red de vínculos directos con el público que prescinde de intermediarios corporativos. En un país que debatió durante décadas si era posible construir industria nacional sin quedar atrapado en las redes del capital transnacional, los Redondos lo hicieron, disco por disco, recital por recital, cassette por cassette. Y llenaron River sin pedirle permiso a nadie.

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