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La “batalla cultural” de Milei llega a la niñez con decreto que restituye el “Día del Niño” y recorte incluido

El Poder Ejecutivo publicó en el Boletín Oficial el decreto que restituye oficialmente la denominación «Día del Niño» para el tercer domingo de agosto, derogando la denominación inclusiva impulsada en 2020. La medida, co-firmada por el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, instruye a todos los organismos del Estado a utilizar exclusivamente ese nombre en comunicaciones oficiales y eventos conmemorativos, y representa un nuevo capítulo en la denominada «batalla cultural» del gobierno libertario.

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Decreto presidencial para borrar "Día de las Infancias": Milei peleó por el nombre mientras recortaba 61% en programas para chicos.

Javier Milei firmó el Decreto 562/2025, publicado en el Boletín Oficial el 7 de agosto de 2025, mediante el cual el Poder Ejecutivo Nacional restituyó de forma oficial la denominación «Día del Niño» para la celebración del tercer domingo de agosto de cada año. La norma, rubricada también por el ministro de Justicia Juan Bautista Mahiques, dejó sin efecto el criterio adoptado en 2020 por la entonces Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF) e instruyó a todos los organismos del Estado nacional a utilizar de manera exclusiva esa denominación en cualquier tipo de comunicación, campaña publicitaria, documento oficial o evento conmemorativo.

La medida no altera la fecha de la celebración, que se mantiene el tercer domingo de agosto, una ubicación fija desde 2013 para evitar superposiciones con jornadas electorales. Lo que cambia es la carga simbólica y política de su nombre: el decreto revierte, con fuerza normativa, una iniciativa que buscó ampliar el reconocimiento estatal hacia las diversas experiencias de la niñez argentina.

El antecedente que el decreto borra

En agosto de 2020, el entonces secretario Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia, Gabriel Lerner, impulsó desde la gestión de Alberto Fernández el reemplazo de la fórmula tradicional. La iniciativa contó con la adhesión de la Jefatura de Gabinete de Ministros, que invitó a los organismos públicos nacionales a adoptar la nueva denominación, y recibió adhesiones de distintas provincias. Lerner lo explicó con claridad: «Proponemos dejar de decir ‘Día del Niño’, porque queremos celebrar la diversidad de toda la niñez. Decir niño no alcanza para representar las experiencias heterogéneas y múltiples de la niñez.»

La secretaria de Articulación de Política Social de aquel momento, Erika Roffler, completó el argumento al señalar que «las palabras que usamos para nombrarnos es la forma en que entendemos el mundo» y que el lenguaje «muchas veces cristaliza y reproduce desigualdades». Esa perspectiva, que colocaba al Estado como agente activo de transformación simbólica, es precisamente la que el gobierno de Milei decidió desmantelar mediante decreto.

La «batalla cultural» y la provocación como política de Estado

El Decreto 562/2025 no es un acto administrativo aislado. Se inscribe en una cadena de decisiones del gobierno libertario orientadas a revertir sistemáticamente las políticas de género, diversidad e inclusión lingüística adoptadas durante las gestiones anteriores. La prohibición del lenguaje inclusivo en la comunicación oficial, la desfinanciación de programas de género en el presupuesto y el desmantelamiento de áreas específicas del Estado conforman el mismo hilo conductor que este decreto prolonga ahora al campo de la niñez.

El argumento del Ejecutivo para avalar la restitución se apoya en la Convención sobre los Derechos del Niño, aprobada por la Ley N° 23.849 con jerarquía constitucional, que en su artículo 1° define como «niño» a todo ser humano menor de dieciocho años. Lo que el decreto omite es que esa misma Convención obliga a los Estados a adoptar todas las medidas necesarias para garantizar los derechos reconocidos en ella, algo que una disputa terminológica no resuelve y que el recorte en programas de infancia del actual gobierno contradice en los hechos.

Un cambio de nombre en medio del ajuste a la infancia

La ironía política del decreto es difícil de soslayar. Mientras el gobierno restituye el nombre «Día del Niño» con firma presidencial, los datos oficiales del INDEC registran que la Canasta Básica Alimentaria acumula una variación interanual del 32,8% al primer trimestre de 2026, con niveles de pobreza e indigencia en la niñez que organismos de derechos humanos califican como críticos. Los programas sociales sufrieron recortes reales del 61% desde el inicio de la gestión; las transferencias a provincias, que financian parte de los sistemas de protección de infancia, cayeron un 66%.

Nombrar no es lo mismo que proteger. El Estado puede llamar «Día del Niño» a la celebración y, al mismo tiempo, desfinanciar la red de programas que sostiene la vida concreta de millones de chicos y chicas. Esa tensión, entre el gesto simbólico y la política pública real, es el núcleo político que el decreto pone sobre la mesa, quizás sin intención, cada tercer domingo de agosto.

Puntos clave

  • El Decreto 562/2025, firmado por Milei y el ministro Mahiques, fue publicado en el Boletín Oficial el 7 de agosto de 2025 y restituye la denominación «Día del Niño» para el tercer domingo de agosto.
  • La norma instruye a todos los organismos del Estado a utilizar ese nombre de forma exclusiva en comunicaciones, campañas y eventos oficiales.
  • Deroga el criterio adoptado en 2020 bajo la gestión de Gabriel Lerner en la SENAF, que impulsó la denominación «Día de las Infancias» para visibilizar la diversidad de la niñez.
  • La medida se enmarca en la estrategia cultural del gobierno libertario de revertir las políticas de lenguaje inclusivo y diversidad adoptadas por gestiones anteriores.
  • El cambio simbólico contrasta con recortes del 61% en programas sociales y del 66% en transferencias a provincias desde el inicio de la gestión Milei.

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La Perla: identificaron los restos de un joven de 22 años secuestrado en 1976

El Equipo Argentino de Antropología Forense logró determinar la identidad de los restos hallados en la reserva natural militar La Calera. El joven fue secuestrado junto a su esposa, que estaba embarazada de dos meses.

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El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) identificó los restos de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau, quien permanecía desaparecido desde mayo de 1976 y fue encontrado en el área vinculada con el ex centro clandestino de detención La Perla, en Córdoba.

Alejandro nació el 30 de julio de 1953 en la Ciudad de Buenos Aires. Tenía 22 años, trabajaba en IKA-Renault y esperaba el nacimiento de una niña cuando fue secuestrado.

Según publicó NA, el procedimiento ocurrió el 5 de mayo de 1976, en la pensión donde vivía en el barrio Alberdi de Córdoba. Junto con él también fue secuestrada su esposa, Susana Noemí Huarte Martínez.

El secuestro de Alejandro y su esposa

Al momento del secuestro, Susana tenía dos meses de embarazo. Además, estudiaba Medicina.

Desde aquel operativo continúa sin conocerse su paradero.

La identificación de Alejandro permite establecer qué ocurrió con sus restos a partir del trabajo desarrollado por el EAAF sobre material óseo recuperado en Córdoba.

Cómo fue identificado por el EAAF

El análisis se realizó en el Laboratorio de Genética Forense. Los especialistas compararon los restos óseos encontrados dentro de la reserva natural militar La Calera con muestras de referencia aportadas por familiares.

Para completar el estudio también se utilizaron perfiles genéticos suministrados por el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).

El procedimiento permitió establecer la identidad de Alejandro Ernesto Jesús Jerez Boderau.

Ya son 30 las personas identificadas

El EAAF comunicó que la identificación de Alejandro eleva a 30 la cantidad de personas desaparecidas encontradas e identificadas en el marco de los trabajos realizados en el lugar.

La organización señaló además que todavía permanecen cinco víctimas por identificar.

El trabajo reúne a distintas instituciones. Participan el Departamento de Geología de la Universidad Nacional de Río Cuarto, la Universidad Nacional de Córdoba y el Servicio de Antropología Forense del Instituto de Medicina Forense del Poder Judicial de Córdoba.

El Gobierno de Córdoba y la Municipalidad de Córdoba aportan logística y recursos para los estudios.

Las excavaciones en La Calera

Las tareas de excavación fueron ordenadas por el Juzgado Federal N.º 3, a cargo del juez Hugo Vaca Narvaja.

Los trabajos se desarrollan en la zona conocida como Loma de Torito, ubicada dentro del área de La Calera.

Los restos analizados por los especialistas fueron encontrados en la reserva natural militar La Calera.

La Perla y su historia

La Perla estuvo bajo la conducción del militar Luciano Benjamín Menéndez y fue uno de los centros clandestinos de detención de mayor tamaño durante la última dictadura.

Comenzó a funcionar en 1976, poco después del golpe de Estado contra el gobierno de María Estela Martínez de Perón.

Según la información proporcionada, se estima que unas 2.500 personas permanecieron retenidas allí de manera clandestina, en su mayoría desaparecidas.

El predio está ubicado en el kilómetro 12,5 de la Ruta 20 y actualmente funciona como un espacio dedicado a la memoria y la promoción de los Derechos Humanos.

Un nuevo paso en la identificación de desaparecidos

La identificación de Alejandro Jerez Boderau se suma a los trabajos realizados por el EAAF para establecer la identidad de las víctimas cuyos restos fueron recuperados en el área.

El análisis genético permitió vincular los restos encontrados con las muestras familiares y los perfiles del Banco Nacional de Datos Genéticos.

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