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CABA S.A.: «De a poco van despojándonos de calidad de vida»
Advierten que los proyectos inmobiliarios del Gobierno porteño promueven «que los desarrolladores propongan negocios inmobiliarios con mayor capacidad constructiva que la permitida a cambio de dinero».
Los proyectos arquitectónicos habilitados por la Legislatura porteña, impulsadas por el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, «van quitando calidad de vida de manera paulatina» y tendrán un impacto negativo para la Ciudad en, al menos, las dimensiones jurídica, urbana, ambiental y social, según Bárbara Rossen, del Colectivo de Arquitectas en Defensa de las Tierras Públicas.
«Se está perdiendo la seguridad jurídica. En 2018, la Legislatura aprobó el Código Urbanístico alegando previsibilidad morfológica, es decir que todos sepamos la altura de cada área ambiental. Sin embargo, el Gobierno de la Ciudad promueve y fomenta incumplir el marco jurídico«, dijo la arquitecta en diálogo con Télam.

La especialista indicó que «se encuentra vigente un código urbanístico que establece la capacidad constructiva y los usos de cada distrito», pero «el Gobierno de la Ciudad está promoviendo que los desarrolladores propongan negocios inmobiliarios con mayor capacidad constructiva que la permitida a cambio de dinero» y «esa disfunción morfológica la padecen los vecinos linderos», advirtió.
La semana pasada, Juntos por el Cambio, el interbloque oficialista en la Legislatura porteña, logró aprobar cuatro proyectos inmobiliarios del Poder Ejecutivo, entre ellos un expediente que contiene 10 convenios urbanísticos con empresas privadas para construir torres con más altura de lo permitido en parcelas de varios barrios.
Además, los diputados sancionaron un «régimen especial de regularización» de obras que fueron realizadas en contravención del Código Urbanístico y de Edificación, que permitirá legalizarlas a través del pago de una multa.
En la misma sesión, también votaron la habilitación para construir edificios privados en los predios ribereños Costa Salguero y Punta Carrasco, que pertenecen al Estado local, y un acuerdo con la empresa IRSA para que esta firma inmobiliaria construya un nuevo barrio, «Costa Urbana», en la ex Ciudad Deportiva de Boca, que tiene 71 hectáreas, también se encuentra sobre el Río de la Plata y estaba habilitada sólo para «equipamiento deportivo».

Sobre Costa Salguero, la especialista afirmó que «se vulnera además la Constitución de la Ciudad, que dice que la costa tiene que ser pública y de libre acceso».
«Los espacios públicos nos permiten una mejor calidad de vida a todos, sin distinción de clases sociales, edades, géneros. Todo proyecto que nos vaya quitando el contacto con la naturaleza nos perjudica«, añadió.
«De a poco van despojándonos de calidad de vida, pero no podemos acostumbrarnos, tenemos que salir de esta inercia donde el mercado fija la pauta de cómo tiene que ser la ciudad. El rol del Estado es ponerse firme y encausar al mercado de manera que le convenga a la mayoría. Gobernar es defender el bien común, no gestionar negocios«, sostuvo.

Sobre los efectos urbanísticos de este paquete de proyectos, advirtió que «la cantidad de metros cuadrados que van a construirse» requerirán «una infraestructura muy cara» que terminarán pagando «todos los vecinos» que tienen «otras necesidades, como la de terminar las obras de saneamiento de la cuenca Matanza-Riachuelo». «Sin embargo, están priorizando hacer infraestructura para viviendas de lujo: obras que no necesitamos con recursos que no tenemos«, agregó.
El proyecto Costa Urbana es promocionado por IRSA como un barrio de «perfil residencial» que «levantará el nivel general del área». Cercano a Puerto Madero y con capacidad para unas 6.000 viviendas, el nuevo barrio tendrá también «tiendas, oficinas, hoteles, clubes deportivos y de yates», anuncia la empresa en su sitio web.

En referencia a Costa Urbana, la arquitecta alertó que «las áreas ribereñas son frágiles al cambio climático», ya que son zonas de «amortiguación entre el paisaje natural y el paisaje artificial de la ciudad, y esta masa construida sobre el borde del río genera perjuicios ambientales relacionados con el escurrimiento de las aguas de lluvia y el aumento del efecto isla de calor».
Sobre las consecuencias de este emprendimiento desde el punto de vista social, explicó que «la cantidad de metros cuadrados que se construyen para hacer viviendas de lujo no resuelven el problema del hábitat digno, porque se convierten en reserva de valor para grupos económicos y terminan alterando el valor del metro cuadrado en la ciudad«. «Como consecuencia, impactan en la dificultad del acceso a la vivienda: aumentan los alquileres y la dificultad para comprar una primera vivienda«, concluyó Rossen.
CABA
Multitud en Balvanera: la fe urgente ante la crisis que desborda la ciudad
Cada 19 de abril, el barrio porteño de Balvanera se transforma en un punto de peregrinación masiva. Este domingo no fue la excepción: miles de fieles colmaron la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera para rendir culto a San Expedito, en una jornada atravesada por la devoción, la crisis social y la necesidad.
Miles de fieles visitaron a San Expedito en Balvanera
Desde la medianoche, cuando se abrieron las puertas del templo, comenzaron a formarse filas que, en las primeras horas del día, ya superaban las dos horas de espera. La escena se repitió durante toda la mañana: velas encendidas, estampitas, promesas y rostros marcados por la urgencia.
Una convocatoria que crece en tiempos difíciles
El cronograma incluyó misas, bendiciones y momentos de oración, con un punto central en la procesión de la tarde, encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. La convocatoria volvió a mostrar el peso de la religiosidad popular en contextos de incertidumbre económica y social.
El párroco Walter Marchetti lo sintetizó en una frase que resonó entre los presentes: el pedido de este año fue “fuerza en la adversidad y paz que sane”, en un escenario global y local atravesado por conflictos, violencia y precariedad.
Historias mínimas, urgencias compartidas
Entre los peregrinos, las historias se multiplicaron con matices propios, pero con un hilo común: la necesidad de respuestas inmediatas.
- Llegaron familias enteras desde el interior del país para agradecer o pedir trabajo.
- Mujeres mayores repitieron el ritual de cada año, con promesas cumplidas y nuevas súplicas por la salud.
- Jóvenes se acercaron por primera vez, empujados por situaciones límite.
“Venimos a pedir por paz y trabajo”, resumió una peregrina. Otro fiel agradeció por la recuperación de su hijo. Los relatos, breves y cargados de emoción, expusieron una trama social donde la fe aparece como refugio ante la falta de certezas.
El peso simbólico de lo urgente
La figura de San Expedito (un mártir romano convertido al cristianismo) quedó asociada a las causas impostergables, a esas decisiones que no admiten demora. En ese sentido, su culto dialoga con una época marcada por la inmediatez, pero también por la fragilidad de las condiciones de vida.
La parroquia permanecerá abierta durante toda la jornada. Afuera, las filas continúan. Adentro, las velas siguen encendiéndose. En el medio, una postal que combina tradición religiosa y crisis de Milei: miles de personas que, en pleno corazón de la ciudad, buscan respuestas urgentes donde el Estado no llega o no alcanza.
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