Entrevista
Gustavo López: “Sería trágico que vuelva a ganar la derecha en la Argentina”
El vicepresidente del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM). Gustavo López, dialogó con El Argentino y nos brindó su mirada sobre temas clave de las comunicaciones en la Argentina y, como presidente de Concertación FORJA, organización que forma parte del Frente de Todos (FdT), analizó la coyuntura política y social del país.

Por Lois Pérez Leira
Además de ser una de las máximas autoridades de ENACOM, es abogado, periodista y docente universitario. Un referente indiscutido en temas de telecomunicaciones, lugar desde el que realiza una férrea defensa de la iniciativa que convirtió a Internet en un “servicio esencial”. Al mismo tiempo, critica el fallo que suspendió esta medida, que permite reducir la brecha del acceso a la conectividad y regula las tarifas del sector.
De origen radical, fue uno de los dirigentes que formó parte de la transversalidad impulsada por Néstor Kirchner y que, tras el fallido debate del proyecto de ley de “la 125”, junto a un grupo de radicales kirchneristas, decide fundar FORJA, nombre inspirado en la organización fundada por Arturo Jauretche, Homero Manzi y Raúl Scalabrini Ortiz.
A pesar de las diferencias en el FdT, ¿es optimista respecto al 2023?
Soy optimista por necesidad. Sería trágico que vuelva a ganar la derecha en la Argentina, con una oposición mucho más derechizada y mucho más salvaje, que quiere llevar adelante un modelo que no dio resultado en el país. La Argentina tuvo tres momentos trágicos en la historia de su economía: durante la dictadura cívico-militar (1972-1983), que para llevar adelante el plan requirió del terrorismo de Estado y 30 mil desaparecidos. Después llegó el menemismo (1989-1999), período en el que hubo crecimiento, pero con pobreza y desocupación. Y luego el macrismo, donde no hubo crecimiento, hubo pobreza, desocupación e inflación, sector que ahora está mucho más salvaje. Sería catastrófico que ganen, porque dicen desembozadamente lo que tienen pensado hacer, no ocultan nada, en un marco en el que los grandes medios le hacen creer a la gente que es el Estado el que provoca todos los males. Estamos en la obligación de unirnos para ganar, que fue lo que se hizo en el 2019, y discutir en el menor tiempo posible todos los problemas para mejorar la situación y ganar las elecciones.
¿Cuáles son los temas que debe resolver el Gobierno del FdT? ¿Y qué diferencias hay con los gobiernos de Néstor y Cristina?
Creo que son momentos distintos. El kirchnerismo fue un momento único, un momento soñado. Todos creíamos en un país soñado con Raúl Alfonsín, pero se frustró por cuestiones económicas. Se establecieron las bases de la democracia, pero después no se pudo con ninguno de los factores de poder. En cambio, el kirchnerismo pudo con los factores de poder. Quizás le faltó una vuelta de tuerca en el desarrollo de las distintas regiones, porque seguimos siendo un país macrocefálico y raquítico en el interior. Faltó eso. Y ahora lo más urgente es lo coyuntural, la inflación. Me parece que falta un poco de coraje y de iniciativa o inventiva política para buscar soluciones no ortodoxas para problemas que son altamente complejos. La gente el problema lo tiene ahora, hay que atacar la inflación y avanzar en la redistribución. Y seguir pensando en un país de cambios de estructuras, en un país más federal, que es lo que le hace falta a la Argentina.
¿Cuál es la opinión de FORJA respecto al carácter electoral del FdT, pero que no está funcionando como frente político?
Creemos que hay que institucionalizar el frente. Esto significa tener un esquema de debate político interno para la resolución de conflictos o diferencias. El mejor ejemplo es el Frente Amplio uruguayo, donde conviven una cantidad importante de partidos políticos y siempre resuelven las cuestiones programáticas y de candidatos. Porque hicimos una alianza efectivamente electoral, pero no se logró llevar adelante un frente político, y eso es lo que necesitamos resolver con urgencia. Por supuesto que en el FdT hay pesos específicos diferentes. No es lo mismo el PJ que nosotros o el Frente Grande, pero la diversidad enriquece. Así que bregamos por la institucionalización.
En el FdT hay varias figuras fuertes… ¿Cómo ve este tema de cara a las PASO?
Mi preocupación hoy está centrada en el Gobierno. Tenemos que frenar a la derecha y lo vamos a hacer si al Gobierno le va bien. Cuando Alberto y Cristina ganaron sabíamos que sería muy difícil, que teníamos que resolver el problema de la deuda externa que tomó Macri y la pobreza que dejó cercana al 50%, y a eso se le sumó la pandemia y después la guerra. Por eso creo que las PASO serán una consecuencia de discusiones políticas que tenemos que dar para salir de los problemas más acuciantes, como la inflación y la recuperación del poder adquisitivo. Todo esto merece un debate, en el que puede haber multiplicidad de propuestas, para acordar entre todos hacia dónde queremos ir.
Entrevista
Lorena Vega, del teatro autogestivo a la popularidad: “Siempre pensé en cambiar mi destino”
En uno de los momentos de mayor exposición de su carrera, la actriz, directora y dramaturga habla con El Argentino sobre cómo vive la popularidad, el deseo que sostuvo su recorrido y aquella certeza que apareció mucho antes: había una realidad que quería cambiar.
A Lorena Vega todavía le resulta extraño observar lo que ocurre a su alrededor. Después de más de tres décadas de trabajo, la popularidad llegó a los 50 y, por momentos, la mira casi como si le estuviera pasando a otra persona. “Me pongo en observadora de un fenómeno que pareciera que no me pasa a mí”, cuenta.
El reconocimiento la encuentra, además, en pleno movimiento. Mientras Sottovoce la lleva a compartir escenario con Adrián Suar, Carla Peterson y Fernán Mirás, su presente se reparte entre el teatro, el cine y las series. Sin embargo, asegura que no mide este momento únicamente por la exposición.
“Lo vivo con agradecimiento, lo vivo con diversión. Hay cosas que me divierten y me sorprenden”, dice. Vega encuentra una imagen más precisa para explicar qué hace con todo lo que recibe: “Se traduce un poco en impulso, en confianza, en alegría, como si me recargara cartuchos para seguir haciendo”.
Hay una distancia enorme entre esta Lorena Vega y aquella chica que, a los 17 años, empezaba a impulsar sus propios proyectos. Y, al mismo tiempo, algo permanece intacto. Cuando se le pregunta cómo imaginaba entonces a la mujer adulta que sería, la respuesta aparece por otro lado: “Creo que siempre pensé en cambiar mi destino”.
Por qué Sottovoce llegó en el momento justo para Lorena Vega
Sottovoce aparece en medio de ese presente cargado de proyectos, pero también marca para Vega una renovación. “Yo vengo haciendo muchas obras de teatro, pero la que tiene menos tiempo ya tiene cinco años. Entonces hacía muchos años que no estrenaba algo como actriz, sí como directora. Necesitaba una renovación en ese camino, de crear algo y que pase por la instancia de darlo a luz”, explica.
La obra, que se presenta de jueves a domingo en el Teatro El Nacional, reúne a dos parejas alrededor de la venta de una propiedad y una pyme familiar. Lo que podría parecer una discusión sobre cómo repartir bienes empieza a remover pertenencias, memorias, viejos argumentos y secretos.
Para Vega, esa pequeña disputa familiar permite mirar algo bastante más amplio: “Para mí es una obra que, en esos términos micro, habla de los vínculos para después hablar en términos macro de un tipo de momento social. Cómo seguir pensando nuestro futuro, quiénes lo piensan de modo individual, quiénes tienen más consideraciones colectivas. Un poco pone en juego todo eso”.
Su personaje pertenece, además, a un universo que reconoce: popular, barrial y atravesado por una idea de comunidad. La cercanía, sin embargo, no eliminaba el desafío, ya que sostiene que “el riesgo es hacer algo cliché o estereotipado”. Y agrega: “No es el camino que me interesa. Tenía el desafío de no subestimar el personaje y hacerlo por signos ya conocidos, sino encontrarle su singularidad”.
Pero las ganas de aceptar un trabajo no siempre dependen del personaje en sí mismo, según Vega. También puede ser decisivo el lenguaje que propone una obra. En Sottovoce encontró una comedia “popular, ácida y atrevida” donde, a medida que avanza el conflicto, la superficie empieza a romperse.
“Los personajes son punzantes, se van destartalando y afeando, no solo porque se empiezan a deteriorar visualmente, sino porque empiezan a aflorar muchas miserias internas, mucha mugre”, comenta la actriz a El Argentino.
“Producir con lo que se tiene”: la escuela de la autogestión
Actuar, dirigir, escribir y motorizar sus propios proyectos no es algo nuevo para Lorena Vega. Empezó a moverse entre esos distintos roles cuando todavía era adolescente. “Desde que empecé a tener inquietudes artísticas o profesionales, siempre fui parte de procesos autogestivos. Y siempre me ubiqué en roles que motorizaban mucho esos proyectos”, recuerda.
En esa trayectoria también aparece su paso por el centro cultural que funcionaba en la fábrica IMPA, en Almagro. “Muchos artistas trabajábamos ahí en el centro cultural, dando clases o haciendo espectáculos”, cuenta. Allí, crear también suponía conseguir los recursos y tejer los vínculos necesarios para sostener cada proyecto.
“La autogestión, producir con lo que se tiene, con lo que hay, buscar ayuda, generar lazos, me parece que eso es parte de nuestra cultura, y que profundamente en el teatro independiente eso sucede. Es un poco la escuela que hacés”, cuenta.
Esa lógica también atraviesa su experiencia detrás de escena. En los últimos años sumó trabajos como guionista y codirectora, aunque Vega ubica el impulso por ocupar esos lugares mucho antes de que algunas discusiones actuales tuvieran nombre: “Yo lo entiendo así desde antes de que se nombrara, como se nombra ahora con tanta claridad, el feminismo, la paridad de género o el tema de igualar los cupos. Es algo que ya estaba en mí”.
Al hablar del lugar de las mujeres detrás de cámara, esa iniciativa adquiere también una dimensión colectiva: “Las mujeres estamos con una decisión, con una claridad sobre que si no ocupamos los espacios, no los tenemos. Con muchas historias por narrar que no fueron contadas, con mucho para decir desde nuestra perspectiva, con muchas chicas formadas en los rubros técnicos, detrás de cámara”.
El deseo y la subsistencia cuando el contexto no acompaña
La autogestión podría prestarse fácilmente a un relato romántico sobre hacer lo que uno quiere pese a cualquier dificultad. Vega pone un límite antes de llegar allí.
Consultada por El Argentino sobre qué podría decirles a los jóvenes que intentan abrirse camino en el arte en un contexto adverso, primero habla de las necesidades básicas: “Me parece que es un momento súper delicado y hay necesidades y prioridades muy fuertes que tienen que ver con sostener cuestiones básicas, como la vivienda, la alimentación, tener un techo, un espacio, poder comer y poder acceder a la educación”. Y añade: “Con mucho respeto entiendo el camino que cada uno vaya decidiendo tomar en relación a cómo subsistir”.
Recién entonces aparece el deseo. “Yo creo que la clave siempre tiene que ver con el deseo, con darle espacio a lo que nos conmueve de verdad, en lo que creemos, más allá de que el contexto sea muy adverso”. No plantea una fórmula. En su propia trayectoria, deseo y posibilidad tuvieron que encontrar muchas veces la manera de convivir.
La popularidad que llegó después de décadas de trabajo
Durante años, Vega tuvo reconocimiento dentro del teatro y del circuito cultural. La llegada a públicos más amplios ocurrió después y amplió considerablemente su visibilidad.
Hoy, lejos de preguntarse por qué no sucedió antes, confiesa a El Argentino: “Estoy segura de que no era lo mismo hace 20 años atrás que ahora, porque era más joven, porque tenía otra experiencia de vida, otro recorrido, porque no era madre, y cuando sos madre las prioridades y el foco están en otro lugar”.
La actriz asegura estar “contenta de que haya sido ahora”, porque entiende que “fue cuando tenía que ser”. Pero en sus palabras hay espacio para la reflexión: “Creo que sucedió en un momento donde uno mira la vida de otra manera, comprende… Me falta, espero, mucho recorrido más, pero es cierto que hay una experiencia de vida que es distinta a los 50 que a los 25”.
Y cuando mira mucho más atrás, hacia aquella chica que todavía no sabía cómo sería su vida adulta, retoma aquella idea de “cambiar mi destino” y explica qué significaba entonces: “Me parecía que nosotros, por ser una familia humilde, teníamos como una realidad que tenía que cambiar. Y yo creo que ese horizonte sí lo tenía, que había algo que tenía que mejorar. Pero muchas veces me parecía muy difícil eso”.
No habla entonces de fama ni de popularidad. Tampoco de llegar a un lugar preciso. “Ese era el signo general: la idea de estudiar y trabajar para cambiar un poco, para modificar mi realidad. Eso sí lo tenía claro”.
Del teatro a las series: los proyectos de Vega
Además de Sottovoce, el presente de Lorena Vega se reparte entre distintos proyectos. En septiembre se estrenó Cautiva, la serie que protagoniza junto a Carolina Kopelioff y en la que interpreta a Cecilia, la madre superiora de un convento atravesado por el abuso de poder. La ficción, de seis episodios, está disponible completa en Flow.

Entre sus trabajos recientes también está Lu & Pau, la película de Nicanor Loreti que se estrenó a fines de agosto y que Vega protagoniza junto a Jazmín Stuart. A ese recorrido audiovisual se suma la tercera temporada de En el barro, prevista para 2027 y con la actriz nuevamente confirmada como “La Zurda”.
La exposición en cine y televisión no la alejó del teatro. En octubre actúa en Las cautivas y La vida extraordinaria y dirige Civilización. En diciembre, además, Imprenteros, la obra documental que creó junto a sus hermanos a partir de la historia de la imprenta familiar, tendrá nuevas funciones en el Teatro Picadero.
Lorena Vega, fuera de libreto: de Cortázar y David Lynch a una buena salsa de estofado
La actriz y directora se presta al juego rápido y revela gustos, rituales, recuerdos y alguna confesión inesperada.
Un ritual antes de salir a escena: “Me pongo en posición de loto para rezar unas oraciones que pueden venir en el momento”.
Un lugar de Buenos Aires al que siempre volvés: “A Flores, mi barrio”.
Una película que verías una y otra vez: “Con ánimo de amar y El padrino”.
Un libro que te haya marcado: “Todo Cortázar. Puede ser Historias de cronopios y de famas, Último round…”.
Un aroma que te lleve a la infancia: “Una buena salsa de estofado”.
Un pequeño lujo cotidiano que no resignarías: “Soy una persona que siempre resigna lo mío primero. No me jacto de eso: tengo un problema con eso, estoy en falta”.
¿Con quién compartirías un café?: “Hubiese amado conocer a David Lynch, hablar con él, me fascina. Pero desde que hice la campaña de Hecho en Argentina para Netflix me pasó algo con Mafalda. También me gustaría estar un rato con ella. Le preguntaría si extraña a Quino”.
Un talento oculto: “En casa dicen que soy buena para cocinar con pocos ingredientes”.
Un consejo que nunca olvidaste: “Afinar mucho la escucha con lo que siento que sucede. Me lo dieron en las clases de teatro durante mi formación inicial. Sirve para actuar, pero también para la vida”.
Lo primero que hacés cuando tenés un día completamente libre: “Probablemente aprovecho para dormir, pero no me pasa mucho”.
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