Islas Malvinas
El sorprendente vínculo entre León XIV y la Guerra de Malvinas
El nuevo Papa tiene una conexión histórica con Perú y la Guerra de Malvinas que marcó un punto crucial en el conflicto de 1982.
Lo que tenés que saber:
- Robert Francis Prevost, nuevo Papa, fue obispo en Chiclayo (Perú) entre 2015 y 2023.
- Perú apoyó a Argentina durante la Guerra de Malvinas, enviando aviones Mirage 5P.
- Los Mirage 5P fueron modificados y enviados desde Chiclayo a Argentina en 1982.
- La intervención de Perú en el conflicto fue una de las más discretas pero fundamentales.
- Los pilotos peruanos que participaron en el envío de los aviones fueron condecorados en 2019.
La sorprendente conexión entre León XIV y la Guerra de Malvinas
Este 8 de mayo, la Iglesia Católica vivió un momento histórico con la elección del Papa León XIV, quien sorprendió al mundo no solo por su nacionalidad estadounidense, sino también por su estrecha relación con América Latina. Robert Francis Prevost, el nuevo pontífice, pasó casi una década como obispo en la Diócesis de Chiclayo, en Perú, un cargo que desempeñó entre 2015 y 2023. Durante ese tiempo, incluso obtuvo la nacionalidad peruana, algo que subraya su cercanía con el continente.
Sin embargo, lo que muchos desconocen es que el nombramiento de Prevost como Papa tiene una conexión indirecta con uno de los eventos más significativos de la historia reciente de Argentina: la Guerra de Malvinas, un conflicto bélico que enfrentó a Argentina y Reino Unido en 1982 por la soberanía de las islas.

El apoyo de Perú a la Argentina en 1982
En el contexto de la Guerra de Malvinas, Perú fue uno de los pocos países que apoyó abiertamente a la Argentina. A lo largo del conflicto, Perú no solo mostró solidaridad política, sino que también facilitó apoyo militar. Uno de los momentos más destacados fue el envío de cazabombarderos Mirage 5P desde la base aérea de Chiclayo. Estos aviones, pintados con los colores argentinos, tenían como objetivo reforzar la defensa aérea de la región sur de Argentina.
«Estas aeronaves estaban en Chiclayo, a 800 kilómetros al norte, volaron hasta la base de La Joya, a 20 kilómetros de Arequipa, allí los pintaron con banderas argentinas», explica Víctor Andrés García Belaunde, autor del libro La intervención del Perú en la controversia de las Islas Malvinas. Para que los Mirage pudieran llegar a su destino, se diseñaron tanques de combustible de mayor capacidad para extender su autonomía.

Los Mirage 5P y su rol en el conflicto
Aunque los aviones Mirage 5P no llegaron a participar directamente en las batallas aéreas, sí tuvieron un rol importante en la seguridad aérea de la Patagonia. Según García Belaunde, «los aviones llegaron a participar, pero se dijo que había pilotos peruanos. Inglaterra se quejó de eso, pero no fue así». A pesar de que los aviones peruanos no combatieron, su presencia contribuyó a la estrategia de defensa argentina.
El 14 de junio de 1982, tras la rendición argentina, el conflicto llegó a su fin, pero el apoyo de Perú nunca fue oficialmente reconocido hasta años después. Fue recién en 2019 cuando el embajador de Juntos por el Cambio en Perú, Jorge Yoma, otorgó condecoraciones a los pilotos peruanos que participaron en el envío de los Mirage.

La figura de León XIV y la Iglesia Católica
Robert Prevost, el nuevo Papa León XIV, es más conocido por su trayectoria religiosa que por su vínculo con el conflicto de 1982. Su paso por la Diócesis de Chiclayo y su ascenso en la Iglesia Católica son solo una parte de su historia. Sin embargo, su conexión con Perú y, de manera indirecta, con la Guerra de Malvinas, pone en evidencia la compleja interrelación de factores históricos que influyen incluso en la elección de un nuevo Papa.
A pesar de que su carrera eclesiástica ha estado centrada en el servicio religioso, el hecho de haber sido obispo en una ciudad tan estratégica como Chiclayo no puede pasar desapercibido al analizar los momentos clave de la historia contemporánea de América Latina.
Islas Malvinas
La bandera del Mundial llegó a Darwin: homenaje en el cementerio de Malvinas
Una docena de excombatientes y familiares de soldados caídos en 1982 viajaron a las Islas Malvinas y desplegaron en el cementerio de Darwin una réplica de la bandera que la Selección Argentina exhibió tras vencer a Inglaterra en el último Mundial. «Este para nosotros es un viaje humanitario. Es muy importante venir acá para cerrar esta historia», dijo uno de los veteranos.
Más de cuatro décadas después de la guerra del Atlántico Sur, una delegación de excombatientes argentinos volvió a pisar las Islas Malvinas con una bandera que condensa dos símbolos: el dolor de 1982 y la celebración futbolera de 2026. En el cementerio de Darwin, donde descansan los restos de los soldados caídos en el conflicto con el Reino Unido, desplegaron una enseña con la leyenda «Las Malvinas son argentinas» que reprodujo la forma y la tipografía de la exhibida por los jugadores de la Selección luego de la victoria sobre Inglaterra en el último Mundial de fútbol.
La delegación, integrada por miembros de distintos centros de veteranos de guerra y familiares de soldados fallecidos, también cantó el himno nacional durante el homenaje a los caídos, según recogió la agencia española EFE en un video distribuido de manera amplia.
Humanitario, no turístico
El veterano Ramón Robles definió el viaje con una precisión que no admite interpretaciones ambiguas. «Este para nosotros es un viaje humanitario. Es muy importante venir acá para cerrar esta historia», afirmó. La frase sintetizó lo que para muchos de los participantes es una deuda pendiente con sus compañeros que no regresaron y con ellos mismos: la de volver al lugar donde fueron enviados de jóvenes, muchas veces sin preparación ni equipo adecuado, a combatir por una causa que el Estado luego abandonó.
Robles también reflexionó sobre el papel del gobierno de facto de 1982 respecto a las islas y sus habitantes actuales. «Nuestro gobierno de ese momento lo que hizo fue hacerles un favor a los habitantes de las islas porque hoy son los millonarios de la zona», sostuvo.
Catorce kilos menos con un mes de servicio
Otro de los testimonios que sacudió al homenaje fue el de Eduardo Albornoz, quien recordó con crudeza las condiciones que atravesaron los conscriptos durante el conflicto. «En ese momento todos teníamos un mes de incorporados al servicio militar», señaló, y completó: «En ese tiempo todos bajamos 14 o 15 kilos». La imagen es contundente: adolescentes con apenas cuatro semanas de entrenamiento, adelgazados por el frío, el hambre y el miedo, enviados a defender un territorio que el Estado recuperó por la fuerza y perdió en pocas semanas.
La delegación también recorrió Puerto Argentino y algunos de los territorios donde se desarrollaron los combates más intensos de la guerra. El viaje concluyó el viernes, tras una semana de homenajes y recorridas por los escenarios del conflicto.
El fútbol como puente simbólico
La elección de la bandera no fue casual. La réplica de la enseña que los jugadores de la Selección desplegaron en el estadio tras eliminar a Inglaterra en el último Mundial cargó en Darwin una doble resonancia: la del triunfo deportivo sobre la misma nación con la que se libró la guerra y la de la reivindicación soberana que late detrás de cada partido entre ambas selecciones. Para los excombatientes que estuvieron presentes, esa bandera no es solo un accesorio de cancha; es la continuación de una disputa que no se resolvió en las islas en 1982 y que el tiempo no ha cerrado.
La presencia de excombatientes argentinos en las Islas Malvinas se ha vuelto más frecuente en los últimos años, impulsada en parte por la identificación de soldados cuyos restos reposaban sin nombre en el cementerio de Darwin, un proceso que avanzó gracias al trabajo conjunto del Comité Internacional de la Cruz Roja y el Equipo Argentino de Antropología Forense. Muchas familias pudieron saber por primera vez dónde descansan sus hijos, hermanos o padres. Esa certeza abrió también la posibilidad de estos viajes de duelo y cierre que, como el de esta semana, combinan el homenaje personal con la afirmación pública de la soberanía argentina sobre el archipiélago.
Lo que tenés que saber
- Una delegación de excombatientes y familiares de caídos desplegó en el cementerio de Darwin una bandera con la leyenda «Las Malvinas son argentinas», réplica de la exhibida por la Selección tras vencer a Inglaterra en el último Mundial.
- El veterano Ramón Robles definió el viaje como «humanitario» y subrayó la importancia de «venir acá para cerrar esta historia».
- Eduardo Albornoz recordó que los conscriptos tenían apenas un mes de incorporados al servicio militar y que bajaron entre 14 y 15 kilos durante el conflicto.
- La delegación también cantó el himno nacional durante el homenaje y recorrió Puerto Argentino y otros escenarios de los combates de 1982.
- El viaje concluyó el viernes tras una semana de recorridas y homenajes en el archipiélago.
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