Región
Pasos firmes de los EEUU para levantar las sanciones a Venezuela
El director de Asuntos Hemisféricos del Consejo de Seguridad de la Casa Blanca reconoció la voluntad estadounidense, sin embargo, el gobierno de Joe Biden aun reconoce al autoproclamado Juan Guaidó como presidente.
El director de Asuntos Hemisféricos del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Juan González, afirmó que Estados Unidos está dispuesto a levantar las sanciones impuestas a Venezuela, siempre y cuando haya «pasos concretos» por la otra parte.
«Nosotros apoyamos 100% un diálogo que sea liderado por los venezolanos, no uno donde Estados Unidos imponga condiciones. La política nuestra es clara, estamos totalmente dispuestos a levantar la presión de sanciones, pero en base a pasos concretos», manifestó González en una entrevista con la cadena Voice of America.
El funcionario estadounidense destacó además la importancia de avanzar en el diálogo «genuino» entre el Gobierno y la oposición y de que sean los propios venezolanos los que lideren este proceso, y no otros países, consignó la agencia Europa Press.
La Casa Blanca anunció el 17 de mayo un leve «alivio de sanciones» a Caracas, con miras a promover el reinicio del estancado diálogo entre el presidente Nicolás Maduro.
En cualquier caso, González subrayó que Estados Unidos sigue reconociendo al dirigente opositor Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela pese a que otros países del continente no están de acuerdo. «Lo respetamos, pero hay un consenso en un diálogo, respeto a los derechos humanos», argumentó.
A pesar de los pasos firmes y la supuesta voluntad de dialogo, Biden conversó esta semana por teléfono con Guaidó, a quien le ratificó su reconocimiento como «presidente interino de Venezuela» y dijo estar dispuesto a «calibrar las sanciones» contra el país caribeño.
En la conversación que mantuvieron mientras Biden viajaba a la Cumbre de las Américas, el mandatario estadounidense «expresó su apoyo a las negociaciones lideradas por Venezuela como el mejor camino hacia un restablecimiento pacífico de las instituciones democráticas, elecciones libres y justas y respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos los venezolanos».
Biden también «reafirmó que Estados Unidos está dispuesto a calibrar la política de sanciones» dependiendo de «los resultados de las negociaciones» entre el gobierno y la oposición.
En mayo, las delegaciones del Gobierno y la oposición dieron a conocer su disposición a reanudar el diálogo político iniciado en México tras el relajamiento de algunas de las sanciones de Washington.
La Casa Blanca anunció el 17 de mayo un leve «alivio de sanciones» a Caracas, con miras a promover el reinicio del estancado diálogo entre el presidente Nicolás Maduro y la oposición, lanzado en agosto en pos de superar la crisis política y económica en Venezuela y suspendido en octubre último por la extradición hacia Estados Unidos, desde Cabo Verde, de Alex Saab, acusado de ser testaferro de Maduro.
Se trata de la flexibilización de algunas de las sanciones -entre ellas un embargo petrolero- impuestas al gobierno de Maduro en 2019, que pretendían presionar su salida del poder tras desconocer su reelección un año antes.
Venezuela fue uno de los países ausentes esta semana, junto a Cuba y Nicaragua, en la IX Cumbre de las Américas que se celebró en Los Ángeles, después de que el gobierno estadounidense decidiera no invitar a esos gobiernos por la falta de compromiso con los valores democráticos.
Esta ausencia provocó el boicot de algunos líderes de la región, como el mexicano Andrés Manuel López Obrador, y el reclamo de otros, como Alberto Fernández o el chileno Gabriel Boric.
Región
Fin de la 6×1: Brasil discute trabajar menos antes del balotaje Lula-Bolsonaro
El Senado fijó cinco sesiones de debate y una votación posible el 15 de octubre para la enmienda que baja la jornada máxima de 44 a 40 horas y garantiza dos días de descanso. Necesita 49 de los 81 votos.
Casi 40 millones de brasileños trabajan seis días para descansar apenas uno. Esa es la cifra que puso sobre la mesa el presidente del Senado de Brasil al anunciar que la Cámara alta debatirá, a días del balotaje, la enmienda constitucional que termina con la escala 6×1 y reduce la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales. En plena campaña, el país vecino discute cómo devolverles tiempo de vida a los trabajadores.
Davi Alcolumbre, titular del Senado, presentó este martes el calendario para tratar la Propuesta de Enmienda Constitucional (PEC) 221/2019, que la Cámara de Diputados aprobó a fines de mayo. Aseguró que cumplirá exactamente el rito reglamentario, que exige cinco sesiones de debate antes de la votación. En la práctica, habrá cinco jornadas de discusión entre esta semana y la próxima, y la votación en primera vuelta podría llegar el 15 de octubre, diez días antes de la segunda vuelta presidencial.
Qué cambia para los trabajadores
La escala 6×1 es el régimen por el cual se trabaja seis días seguidos con uno solo de descanso. El texto en debate establece dos días de descanso semanal remunerado, sin reducción salarial, y baja el tope de la jornada de 44 a 40 horas semanales, según el detalle publicado por la prensa brasileña. El fin de la 6×1 es una de las prioridades del gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva en el Congreso.
«Cada senador y senadora de esta legislatura tendrá la libertad de votar con su corazón, con su conciencia y con su convicción, si considera razonable disminuir la escala de trabajo de casi 40 millones de brasileños que viven en la escala 6×1 desde hace décadas», afirmó Alcolumbre, que ante los periodistas dejó entrever su postura personal favorable a la enmienda.
Una cuenta difícil y un reloj en contra
Para ser aprobada, la PEC necesita al menos 49 votos a favor, el 60% de los 81 senadores, en dos turnos de votación. Y entre uno y otro turno el reglamento exige otras tres sesiones de debate, por lo que no está garantizado que la aprobación definitiva llegue antes del 25 de octubre.
El camino ya venía trabado. Tras la media sanción de Diputados, Alcolumbre mantuvo el texto parado y recién en agosto lo giró a la Comisión de Constitución y Justicia (CCJ), que lo aprobó a principios de septiembre. Aun así, no lo llevó al pleno: explicó que prefirió esperar el final de la primera vuelta, en la que muchos senadores competían por distintos cargos, para no generar incomodidades a sus colegas durante la campaña.
Ahora la resistencia se trasladó al recinto. La oposición acusa al oficialismo de usar el tema con fines electorales en medio del balotaje y sus líderes en el Senado articulan para no dar quórum en las sesiones de discusión. Del lado del Gobierno, algunos referentes reconocen que el avance de los candidatos de derecha en la renovación del Senado del domingo complica las chances de aprobarla. La oposición que se presenta como la voz del cambio busca vaciar el recinto para no tener que votar una mejora concreta para millones de trabajadores.
El telón de fondo: un balotaje cabeza a cabeza
La discusión llega en el momento más caliente de la campaña. En la primera vuelta del 4 de octubre, el senador Flávio Bolsonaro, del Partido Liberal (PL), obtuvo más de 56 millones de votos, alrededor del 47% de los válidos, contra casi 53,9 millones de Lula, cerca del 45%. Desde entonces, la alianza de União Brasil y Progressistas, el exgobernador de Goiás Ronaldo Caiado y el excandidato Romeu Zema anunciaron su apoyo al hijo del expresidente Jair Bolsonaro. Lula, por su parte, salió a buscar a los 29 millones de brasileños que no fueron a votar: «Tenemos que ir a buscar esos 29 millones de brasileños que no votaron, para que sepan que el voto es necesario para definir el futuro de este país».
En ese escenario, la reducción de la jornada se volvió tema de campaña: los senadores oficialistas recuerdan que el debate lleva años en el Congreso, y la oposición lo acusa de oportunismo electoral.
El contraste con la Argentina de Milei
La comparación con lo que ocurre de este lado de la frontera es inevitable. La Ley 27.802 de Modernización Laboral, sancionada en febrero y promulgada en marzo, mantuvo el tope de 8 horas diarias y 48 semanales que fija la Ley 11.544 desde 1929, e incorporó la posibilidad de pactar un banco de horas para compensar horas extras, siempre que se respeten 12 horas de descanso entre jornadas y 35 horas de descanso semanal.
Los resultados que exhibe esa reforma, según estimaciones del Instituto Argentina Grande (IAG), están lejos de lo prometido: 36.000 empleos formales perdidos y 6.905 empresas menos en sus primeros cuatro meses de vigencia. Mientras Brasil debate trabajar menos sin ganar menos, la Argentina de Milei flexibilizó la jornada y, según el IAG, sigue perdiendo empleo registrado.
Lo que tenés que saber:
- El Senado de Brasil debatirá la PEC que termina con la escala 6×1 y baja la jornada máxima de 44 a 40 horas semanales.
- Habrá cinco sesiones de discusión y la votación en primer turno podría ser el 15 de octubre; se necesitan 49 de los 81 votos en dos turnos.
- Según Davi Alcolumbre, casi 40 millones de brasileños trabajan bajo la escala 6×1.
- El balotaje entre Flávio Bolsonaro y Lula da Silva será el 25 de octubre.
- En la Argentina, la reforma laboral de Milei mantuvo el tope de 48 horas semanales e incorporó el banco de horas.
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