Región
Brasil logró su menor nivel de desigualdad: el impacto de políticas económicas y sociales de Lula
El índice de Gini cayó a 0,506, el valor más bajo desde que existen registros. El Norte y el Nordeste brasileño, históricamente postergados, lideraron la mejora. El avance se explica por el crecimiento del ingreso laboral, el aumento del salario mínimo y la ampliación de programas sociales.
Un récord histórico en la reducción de la desigualdad
Brasil registró en 2024 el menor nivel de desigualdad de ingresos de su historia, según datos oficiales del Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE). El índice de Gini, principal indicador de concentración de ingresos, descendió a 0,506, una caída significativa respecto al 0,545 de 2018 y al 0,518 de 2023. Este descenso marca un hito en la serie histórica iniciada en 2012 y refleja una mejora en la distribución de la riqueza, aunque el país sigue siendo uno de los más desiguales del mundo.
El ingreso promedio real per cápita alcanzó los 2.020 reales (unos 355 dólares), un aumento del 4,7 % respecto a 2023 y del 19,1 % en comparación con 2012. La masa total de ingresos per cápita también llegó a un máximo histórico, con 438.300 millones de reales (77.308 millones de dólares), lo que representa un incremento del 5,4 % frente al año anterior.
El motor: crecimiento del ingreso laboral y políticas públicas
El principal motor de esta reducción fue el crecimiento de los ingresos laborales, especialmente entre los sectores más pobres. Según la Fundación Getulio Vargas (FGV), los ingresos del trabajo para el 10 % más pobre crecieron un 10,7 %, superando ampliamente el 6,7 % de aumento entre el 10 % más rico. El promedio general de incremento en ingresos laborales fue del 7,1 %.
El mercado laboral mostró señales de recuperación, con la tasa de desempleo más baja de la historia reciente (6,6 %). Además, el reajuste del salario mínimo y la ampliación de programas sociales como Bolsa Familia jugaron un papel clave. El 75,5 % de los nuevos empleos formales generados en 2023 fueron ocupados por beneficiarios de Bolsa Familia, lo que evidencia la articulación entre protección social e inclusión laboral.
Regiones históricamente postergadas lideraron la mejora
Las regiones Norte y Nordeste, tradicionalmente las más pobres del país, encabezaron la reducción de la desigualdad. En el Nordeste, los ingresos laborales aumentaron un 13 %, casi el doble del promedio nacional, con estados como Sergipe, Pernambuco, Bahía y Paraíba registrando subas superiores al 18 %. Este dinamismo regional se explica por la combinación de políticas públicas focalizadas y una mejora en la educación y la inclusión laboral de sectores históricamente marginados.
Programas sociales: cobertura y desafíos
Si bien los beneficios de programas sociales representan solo el 3,8 % del ingreso total, alcanzaron a 20,1 millones de personas en 2024, una cobertura mayor que la de 2019, aunque menor que el pico de la pandemia. El diseño de la “Regla de Protección” permitió que los beneficiarios de Bolsa Familia accedieran a empleos formales sin perder el apoyo estatal, lo que incentivó la formalización y la movilidad social.
No obstante, persisten desafíos estructurales: la desigualdad de género y raza sigue siendo marcada, y la proporción entre los ingresos del 1 % más rico y el 40 % más pobre, aunque en descenso, aún es de 36,2 veces. El Observatorio Brasileño de las Desigualdades advirtió que, pese a los avances, la brecha entre los más ricos y los más pobres sigue siendo profunda, y la reducción de la pobreza extrema benefició sobre todo a mujeres negras, aunque la desigualdad racial y de género persiste.
Contexto y perspectivas: ¿un cambio estructural?
El avance de 2024 se explica por la recuperación económica pospandemia, la mejora del mercado laboral y la continuidad de políticas redistributivas. Sin embargo, analistas advierten que la sostenibilidad de esta tendencia dependerá de la capacidad del Estado para mantener y profundizar las políticas de inclusión, así como de la resiliencia de la economía ante eventuales shocks externos.
El propio IBGE reconoció que, si bien la desigualdad cayó, Brasil sigue siendo “un país muy desigual”. El desafío es consolidar los avances y evitar retrocesos, en un contexto regional donde la desigualdad suele ser resistente a los cambios coyunturales.
Puntos clave:
- El índice de Gini cayó a 0,506 en 2024, el valor más bajo desde que existen registros en Brasil.
- El crecimiento de los ingresos laborales, especialmente entre los más pobres, fue el principal motor de la reducción de la desigualdad.
- El Nordeste y el Norte lideraron la mejora, con aumentos de ingresos superiores al promedio nacional.
- Los programas sociales, como Bolsa Familia, facilitaron la inclusión laboral y la formalización.
- Persisten desafíos estructurales en desigualdad de género, raza y acceso a servicios básicos.
Política 📢
El gobierno de Brasil aseguró que la relación con Milei “es la peor posible” y lo acusan de injerencia
El secretario General de la Presidencia de Brasil, Guilherme Boulos, calificó como «la peor posible» la forma en que Javier Milei maneja el vínculo diplomático con el país vecino. Las declaraciones se producen a horas de que el presidente argentino viaje a São Paulo para apoyar al precandidato presidencial de ultraderecha Flávio Bolsonaro, a solo dos meses y medio de las elecciones brasileñas.
Guilherme Boulos, secretario General de la Presidencia de Brasil desde diciembre pasado, apuntó con dureza contra Javier Milei en una entrevista con Radio 750. «La manera en que Javier Milei está tratando en términos políticos, diplomáticos la relación con Brasil es la peor posible», afirmó el funcionario del gobierno de Lula, y aclaró que el viaje del mandatario argentino no tiene carácter de visita de Estado sino que responde a motivaciones estrictamente partidarias.
Según Boulos, Milei viajará a São Paulo para compartir un acto con el gobernador Tarcísio Gomes de Freitas y reunirse con Flávio Bolsonaro, precandidato presidencial de la ultraderecha brasileña que, según las encuestas, corre por detrás de Lula de cara a los comicios de octubre. El funcionario fue contundente: «Milei no va a hacer una visita de Estado a Brasil. Lo que va a hacer es una visita a un candidato presidencial de la oposición».
La comitiva argentina que acompañará al presidente incluye a la secretaria general Karina Milei y al canciller Pablo Quirno, quien viene de realizar gestiones en los Estados Unidos. El viaje descarta deliberadamente un encuentro con el presidente Luiz Inácio Lula da Silva, en un gesto que profundiza el distanciamiento entre las dos mayores economías de América del Sur.
Intervención en asuntos internos
Boulos fue explícito al denunciar que la visita de Milei apunta a «intervenir en asuntos internos de Brasil». Al mismo tiempo, le restó peso político: «No tiene siquiera un voto en Brasil. Si su intención es apoyar al candidato de la oposición, bueno, es insignificante acá», subrayó el funcionario. A pesar de la declaración de «insignificancia», el timing del viaje no parece casual: se produce en un contexto de escalada arancelaria impulsada por Donald Trump contra productos brasileños, lo que convierte la movida de Milei en un respaldo simbólico a la coalición bolsonarista en un momento de máxima tensión electoral.
La tensión entre ambos líderes tiene antecedentes concretos. Días atrás, el propio Boulos había llamado «imbécil» a Milei luego de que el argentino anticipara su deseo de visitar a Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por el intento de golpe de Estado de 2023 y actualmente bajo arresto domiciliario. La visita de Milei, en ese contexto, fue leída en Brasil como una provocación deliberada hacia el gobierno constitucional de Lula.
Soberanía, aranceles y alineamiento con Trump
Boulos también criticó la postura de Milei frente a la presión geopolítica de Estados Unidos. «Acá todos sabemos el intento de Donald Trump con su nueva doctrina para someter a América Latina», dijo, y añadió que la actitud del mandatario argentino «no condice con la historia del pueblo argentino, con su valentía. Es una postura de arrodillarse, de someterse», en alusión a la propuesta legislativa del gobierno libertario para habilitar la venta de tierras a extranjeros.
En junio, Trump anunció aranceles del 25% a importaciones provenientes de Brasil en rubros como maquinaria agrícola, calzado, azúcar y acero. Lula respondió con un paquete de apoyo económico de 3.600 millones de dólares a las empresas afectadas y aseguró: «No nos quedaremos llorando». El presidente brasileño también acusó directamente a Flávio Bolsonaro de ser responsable de los aranceles aplicados por Washington, calificándolo de «cobarde, traidor e imbécil».
Boulos fue categórico al trazar el contraste: «Lula tiene una relación histórica de convivencia y amistad con el pueblo argentino y con los gobiernos de Argentina, con la valorización del Mercosur y de la relación bilateral». Esa tradición de cooperación, señaló, se cortó de raíz con el gobierno de Milei, que privilegia la alineación ideológica con la ultraderecha regional por encima de los intereses estratégicos compartidos.
Elecciones en Brasil y la apuesta libertaria
A dos meses y medio de los comicios presidenciales brasileños de octubre, Lula aparece como favorito en todas las encuestas frente a la candidatura de Flávio Bolsonaro. Expertos no descartan que la ofensiva arancelaria de Trump forme parte de una presión coordinada para favorecer al bando bolsonarista, de la misma manera que Milei fue el principal aliado latinoamericano de Trump desde el inicio de su presidencia. La visita del mandatario argentino refuerza esa lectura y consolida un eje ultraderechista regional que Brasilia observa con creciente preocupación.
La situación expone una paradoja de política exterior: mientras Milei profundiza el alejamiento con Brasil, el principal socio comercial y político de la Argentina en la región, estrecha lazos con fuerzas políticas que están en la oposición en ese país y que, de ganar, seguirían una agenda igualmente subordinada a Washington. La apuesta libertaria por la integración continental sigue ausente del vocabulario oficial; en su lugar, prevalece la identificación ideológica con la ultraderecha global.
Puntos clave
- Guilherme Boulos, secretario General de la Presidencia de Brasil, calificó la relación diplomática de Milei con Brasil como «la peor posible».
- Milei viajará a São Paulo para apoyar al precandidato ultraderechista Flávio Bolsonaro a dos meses y medio de las elecciones presidenciales brasileñas.
- Boulos denunció que el viaje busca «intervenir en asuntos internos de Brasil» y le restó peso político: «No tiene siquiera un voto en Brasil».
- Trump aplicó aranceles del 25% a productos brasileños; Lula respondió con un paquete de apoyo de 3.600 millones de dólares y confrontó abiertamente a Bolsonaro.
- El gobierno argentino evitará cualquier encuentro con Lula durante el viaje, profundizando el distanciamiento con el principal socio regional de la Argentina.
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