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Cafiero agradeció el tradicional apoyo de Perú por la soberanía de Malvinas

Asimismo, consideró como «una prioridad estratégica el fortalecimiento de la integración regional a través de la concertación política, con un enfoque solidario y cooperativo».

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El canciller Santiago Cafiero mantuvo este martes en Ginebra (Suiza) una reunión con su par de la República de Perú, César Landa Arroyo, para abordar la agenda común y la situación regional e internacional, y en ese marco agradeció el «tradicional apoyo» de la nación andina en el reclamo por «los derechos de soberanía» de Argentina sobre las Islas Malvinas.

Cafiero resaltó «el firme y tradicional apoyo del Perú, en todos los ámbitos, a los legítimos derechos de soberanía de nuestro país en la cuestión de las Islas Malvinas», indicó en un comunicado la Cancillería. A la vez, Cafiero y Landa Arroyo acordaron avanzar en la cooperación Antártica y Sur-Sur.

«Ambos países vienen desarrollando un importante trabajo conjunto, así como en materia de asistencia humanitaria y de gestión integral del riesgo de desastres», informó el Ministerio de Relaciones Exteriores.

El canciller argentino destacó que «Perú es un socio relevante para Argentina» y coincidió con Landa Arroyo en que «existe un gran potencial de crecimiento y diversificación en el comercio recíproco, considerando las posibilidades de complementación y cooperación económica».

Las exportaciones anuales a Perú, en la última década, «promediaron los U$S 1.200 millones, mientras que las importaciones ascendieron a U$S 150 millones», se explicó. Y en los primeros nueve meses de 2021 «el superávit comercial fue de U$S 1.293 millones, lo que representó un incremento del 33,7% respecto del mismo período en el año anterior».

Además, ambos funcionarios destacaron «el trabajo consular conjunto con otras cancillerías latinoamericanas frente a la situación en Ucrania a fin de poder prestar, en las circunstancias actuales, la asistencia que resulte necesaria» a los ciudadanos.

El titular del Palacio San Martín le expresó a su par «el compromiso» de Argentina «para seguir trabajando junto a Perú tanto en el ámbito del Consejo de Derechos Humanos de la ONU», que actualmente preside Argentina, «como en la Organización de los Estados Americanos (OEA)», con el fin de «impulsar iniciativas de interés común».

Asimismo, consideró como «una prioridad estratégica el fortalecimiento de la integración regional a través de la concertación política, con un enfoque solidario y cooperativo». También manifestó que «la Celac (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños) -presidida por la Argentina- constituye el espacio natural para impulsar articuladamente los intereses de los países de América Latina y el Caribe a nivel global, sin competir ni desplazar a otros órganos o foros multilaterales».

En el encuentro se propuso «avanzar en una reunión presencial del gabinete social que se conformó en 2019» que se encuentra integrado por los Ministerios de Salud, Desarrollo Social, Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, Mujeres Géneros y Diversidad e Inadi para «definir una agenda a ser presentada en la Reunión del Gabinete Social Argentino-Peruano».

Cafiero y Landa Arroyo estuvieron acompañados por la jefa de Gabinete de la Cancillería argentina, Luciana Tito, y el representante de Perú ante los Organismos internacionales en Ginebra, Luis Chuquihuara Chil.

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Otro argentino detenido en Brasil por racismo: esta vez, sin retorno a la vista

Un hombre de 67 años fue aprehendido en flagrancia en Copacabana tras insultar racialmente a una joven repartidora en la fila de un supermercado. A diferencia del caso Páez, el acusado es residente en Brasil y enfrenta condiciones procesales más duras.

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Otro argentino preso en Brasil: el racismo como patrón que se repite

★ A poco más de tres meses del escándalo que protagonizó la abogada argentina Agostina Páez, detenida en Río de Janeiro por realizar gestos racistas frente a empleados de un bar de Ipanema, Brasil vuelve a ser escenario de un incidente protagonizado por un ciudadano argentino. Esta vez, el acusado es José Luis Haile, de 67 años, residente en el país vecino desde hace dos años, detenido en flagrancia el lunes en una sucursal del supermercado sobre la calle Siqueira Campos, a metros de la playa de Copacabana, en Río de Janeiro.

«Negra puta»: el insulto que derivó en prisión preventiva

Según consta en la denuncia policial, la víctima es Samara Rodrigues de Lima, de 23 años, trabajadora de una aplicación de repartos. Samara se había ubicado frente a una caja que estaba por abrir en ese local para ganar tiempo con sus pedidos. La cajera demoró aproximadamente diez minutos en comenzar a atender.

Durante esa espera, Haile comenzó a quejarse en voz alta por la demora. Cuando Samara intervino para explicar que la tardanza correspondía al proceso de apertura de caja y que no era responsabilidad de la empleada, el hombre le exigió que se callara. Al negarse, Haile le dirigió el insulto «negra puta» en dos oportunidades.

La escena fue presenciada por otro ciudadano argentino que también realizaba compras en el local. Ese testigo, indignado, alertó a una patrulla de la Guardia Municipal que se encontraba en la esquina del supermercado. Los agentes detuvieron a Haile en el acto y lo trasladaron a la 12ª Comisaría de Policía Civil de Copacabana, donde quedó detenido en flagrancia por injuria racial.

Residente, no turista: una distinción clave

Un elemento diferencia este caso del de Agostina Páez y condiciona el proceso judicial de Haile: el acusado no está de vacaciones en Brasil. Según declaró ante la policía, vive en el país desde hace dos años y cuenta con residencia. Esa condición aceleró su derivación directa a una cárcel común en el barrio de Benfica, en lugar del arresto domiciliario con tobillera electrónica que tuvo Páez en sus primeras semanas, situación asociada a su estatus de turista.

La Justicia de Río de Janeiro convirtió rápidamente la detención en prisión preventiva. Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al delito de racismo por vía legislativa, lo que lo convierte en un delito imprescriptible, inafianzable en instancia policial y con una pena de entre dos y cinco años de reclusión.

Para Haile, las posibilidades de obtener autorización para abandonar el país durante el proceso son significativamente menores que las que tuvo Páez: al ser residente y no turista, los fundamentos procesales para una eventual morigeración de la pena o salida anticipada se reducen considerablemente.

El caso Páez: un antecedente que no cerró

El episodio de este lunes ocurre mientras el caso Páez aún no tiene sentencia firme. La abogada santiagueña fue filmada en enero de este año realizando gestos de imitación de mono frente a empleados de un bar de Ipanema. Estuvo más de 70 días bajo medidas cautelares y tobillera electrónica en Río, y solo pudo regresar a la Argentina luego del pago de una caución de aproximadamente 20.000 dólares.

Como informó este medio, el regreso de Páez al país no estuvo exento de nuevas polémicas: días después de su arribo, su padre Mariano Páez fue filmado repitiendo los mismos gestos racistas en un bar de Santiago del Estero. El hombre reconoció luego haber «reaccionado muy mal» ante lo que describió como una situación de provocación, aunque la retractación llegó después de haber intentado desmentir el video tildándolo de «trucado». La causa de Agostina Páez sigue abierta a la espera de la sentencia definitiva del juez brasileño.

El caso también tuvo derivaciones políticas en Argentina: la ministra de Seguridad Patricia Bullrich se reunió con Páez en un café, en un gesto interpretado por analistas como una reivindicación implícita de la acusada que generó críticas dentro y fuera del oficialismo.

Una pauta que se instala

La acumulación de casos de argentinos detenidos o investigados en Brasil por injurias raciales o actos de discriminación comenzó a instalarse como pauta periodística recurrente. Más allá de las circunstancias individuales de cada episodio, el fenómeno refleja la brecha entre la legislación antirracista brasileña, que desde 2023 no distingue entre injuria racial y racismo, y la percepción que algunos viajantes o residentes argentinos tienen sobre sus propias conductas en el exterior. En Brasil, ese tipo de actos no quedan en una disputa interpersonal: son delitos graves, de acción pública, imprescriptibles y con penas de prisión efectiva.

Puntos clave:

  • José Luis Haile, argentino de 67 años residente en Brasil, fue detenido en flagrancia por insultar racialmente a una joven repartidora en un supermercado de Copacabana, Río de Janeiro.
  • El incidente ocurrió en la fila de una caja y fue presenciado por otro ciudadano argentino que alertó a la Guardia Municipal.
  • La Justicia de Río convirtió la detención en prisión preventiva; Haile quedó alojado en una cárcel del barrio de Benfica.
  • A diferencia de Agostina Páez, que era turista, Haile es residente en Brasil desde hace dos años, lo que reduce sus posibilidades de obtener autorización para salir del país.
  • Desde enero de 2023, Brasil equiparó la injuria racial al racismo: el delito es imprescriptible, inafianzable y contempla penas de entre 2 y 5 años de prisión.
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