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Francisco recibió a Zelensky en Roma

El jueves pasado, Francisco recibió para la visita tradicional de despedida al embajador ruso ante la Santa Sede, Alexander Avdeev.

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El presidente ucraniano Volodimir Zelenski se reunió este sábado en Roma con el papa Francisco, el presidente de Italia Sergio Mattarella y la premier Giorgia Meloni, en lo que definió como una «visita importante» para la «victoria» de su país en la guerra contra Rusia.

En el primer diálogo cara a cara entre ambos desde el inicio de la guerra en febrero de 2022, el Papa y Zelenski se reunieron 40 minutos en una sala del Aula Pablo VI del Vaticano, informó el vocero papal Matteo Bruni.

Tras la reunión, el pontífice le entregó una obra en bronce con un ramo de olivo, «símbolo de la paz», además de sus escritos, mientras que el mandatario le regaló una obra de arte sacada de un refugio antiproyectiles y un cuadro sobre el asesinato de niños durante el conflicto.

La reunión se dio en un contexto de negociaciones reservadas de la Santa Sede para lograr un acercamiento entre Ucrania y Rusia, y luego del anuncio público del pontífice de que el Vaticano mediará para lograr la restitución de miles de niños que Kiev denuncia fueron deportados del país.

Desde el inicio de la guerra, el Papa y el mandatario hablaron por teléfono al menos dos veces, según reveló Francisco en diálogo con periodistas. Zelenski ya visitó al Papa en 2020.

Por el momento, en cambio, Francisco no dialogó con el presidente ruso, Vladimir Putin, aunque mostró su voluntad de contactarse con el mandatario y dejó entrever el rechazo del líder del Kremlin a un encuentro.

El jueves pasado, Francisco recibió para la visita tradicional de despedida al embajador ruso ante la Santa Sede, Alexander Avdeev.

Semanas atrás, Francisco recibió al premier ucraniano Denys Shmyhal, en la primera bilateral de alto nivel entre los dos países desde el inicio de la invasión rusa.

Por el momento, Francisco no ha ido a Kiev desde el inicio de la guerra, ya que busca poder hacer una visita conjunta a Moscú, mientras que la premier italiana Meloni visitó la capital ucraniana en febrero.

Hace dos semanas, la premier recibió también a Shmyhal para lanzar un foro con el que busca involucrar a las empresas italianas en la reconstrucción de Ucrania tras la guerra.

Al mediodía italiano, Zelenski inició su ronda de reuniones con un encuentro de cerca de media hora con Mattarella en el Palacio del Quirinale, en donde fue recibido con honores militares y la bandera ucraniana izada mientras sonaron los himnos.

«Italia estuvo y está del lado correcto, del lado de la verdad en esta guerra. Nos estamos moviendo en la dirección de la victoria. La victoria significa paz para nuestro país», planteó Zelenski tras el encuentro con el mandatario.

«Bienvenido Presidente, Italia está completamente a su lado», le había dicho Mattarella al recibirlo.Tras la reunión con el mandatario, Zelenski mantuvo un «largo y prolífico» encuentro de 70 minutos con la derechista Meloni, según lo calificó la premier en declaraciones a la prensa, al destacar «las relaciones que hay entre Italia y Ucrania».

«Italia tiene una clarísima posición pro-Ucrania», agregó la premier.Zelenski, en tanto, planteó su agradecimiento «por la postura constante sobre el apoyo a Ucrania».

«Agradecemos la importante asistencia militar que le da a nuestro país la capacidad de resistir la agresión rusa. La clave de nuestro éxito en el campo de batalla es la recepción oportuna de la asistencia necesaria», indicó luego el líder ucraniano.

Al llegar al aeropuerto Ciampino de la capital esta mañana, Zelenski había considerado que la de hoy es «una importante visita para acercarnos a la victoria de Ucrania».

Deuda externa

Bessent usó a Argentina como ejemplo del poder financiero de Trump y Milei lo festejó

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, presentó al gobierno de Javier Milei como modelo de «políticas sólidas» ante el mundo, en el marco de una estrategia que usa el dinero de Washington para construir alianzas geopolíticas en el hemisferio occidental. Milei lo celebró en X con la frase «fenómeno barrial».

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Ser un "fenómeno barrial" tiene precio: Bessent confirmó que Argentina es el ejemplo del poder financiero de EEUU sobre sus "clientes".

Argentina fue exhibida ante el mundo como un caso de éxito de la política financiera exterior de Estados Unidos. El elogio no provino de un think tank afín al libertarismo ni de un medio simpatizante, sino del secretario del Tesoro del gobierno de Donald Trump, Scott Bessent, quien presentó a la gestión de La Libertad Avanza como el ejemplo más claro de cómo Washington puede utilizar su poder monetario para ganar aliados.

Bessent realizó las declaraciones durante una disertación en la Escuela de Negocios Cox de la Universidad Metodista del Sur (SMU), donde expuso la doctrina financiera de la administración Trump. El funcionario fue explícito: «Creo que puedo utilizar el poder financiero de Estados Unidos como herramienta de política exterior. Tenemos un objetivo de política exterior y ese objetivo es crear aliados en el Hemisferio Occidental». En ese contexto, colocó a la Argentina en el centro del argumento: «Argentina fue la principal candidata para eso. Según mi opinión, el gobierno de Milei tenía políticas sólidas».

El «fenómeno barrial» y la lógica del cliente

Milei no demoró en amplificar el elogio. En su cuenta de X, el presidente de la Nación citó las palabras de Bessent y las celebró con la expresión «fenómeno barrial», una frase coloquial que usa para describir algo que considera excepcional. La reacción presidencial condensa con precisión la naturaleza del vínculo: el jefe de Estado libertario encuentra en el reconocimiento externo, especialmente el norteamericano, una fuente de legitimidad que difícilmente puede construir en el plano interno, donde los indicadores sociales de su gestión siguen siendo críticos.

Lo que el discurso oficial omite al celebrar el halago es el marco en el que fue pronunciado: Bessent no describió a Argentina como un socio soberano ni como un modelo de desarrollo, sino como el resultado más visible de una estrategia de poder donde el dinero de Washington opera como instrumento para moldear la política económica de gobiernos de la región. La «candidatura» argentina, en los propios términos del funcionario republicano, fue una elección estratégica de Estados Unidos, no un reconocimiento a la autonomía de Buenos Aires.

El swap de 20.000 millones y la intervención cambiaria

Las declaraciones de Bessent no pueden leerse en el vacío. En 2025, el gobierno de Milei firmó con Washington un acuerdo de swap por hasta 20.000 millones de dólares. De ese total, la Argentina utilizó 2.700 millones de dólares para intervenir en el mercado cambiario y cumplir con los compromisos adquiridos ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). El swap, en la práctica, permitió al gobierno libertario sostener su esquema cambiario y mostrar ante el FMI reservas que, sin ese auxilio, no hubieran alcanzado las metas pactadas.

La secuencia revela una interdependencia que el elogio de Bessent vuelve más transparente que nunca: Argentina recibió asistencia financiera de Estados Unidos, cumplió con las condiciones del FMI y, en ese recorrido, se convirtió en el «ejemplo» que Washington necesita para justificar ante su propio auditorio el uso de herramientas monetarias como instrumento de política exterior. El círculo se cierra cuando el secretario del Tesoro sale a explicar en una universidad norteamericana por qué ese dinero fue bien invertido.

Geopolítica financiera y soberanía en disputa

Bessent también mencionó en su exposición la intervención sobre el yen japonés como parte de esta misma estrategia, lo que sitúa la relación con Argentina en una cadena de decisiones de política exterior global donde los recursos del Tesoro norteamericano se mueven según los intereses de Washington. Que Japón y Argentina aparezcan en el mismo argumento dice más sobre la lógica del poder que sobre las virtudes específicas del programa económico libertario.

La pregunta que el alarde presidencial deja sin responder es la misma que se repite desde diciembre de 2023: a qué precio se sostiene ese reconocimiento. El acuerdo con el FMI suscrito por Milei en abril de 2025 comprometió al país por 20.000 millones de dólares adicionales (el 479% de la cuota argentina), condicionó las reservas, el tipo de cambio y el gasto público, y transfirió hacia los próximos dos gobiernos una carga de vencimientos que, según estimaciones del Foro Economía y Trabajo, supera los 13.400 millones de dólares solo en intereses para el período 2026-2030. Ser el «ejemplo» de la política exterior financiera de Trump tiene un costo que los sectores populares argentinos pagan todos los días en la canasta, en las tarifas y en los salarios erosionados.

Puntos clave

  • El secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, presentó a Argentina como «la principal candidata» para demostrar el uso del poder financiero norteamericano como herramienta de política exterior.
  • Milei celebró el elogio en X con la frase «fenómeno barrial».
  • En 2025, Argentina utilizó 2.700 millones de dólares de un swap con EE.UU. de hasta 20.000 millones para intervenir en el mercado cambiario y cumplir metas con el FMI.
  • Bessent encuadró la asistencia a Argentina en una estrategia para «crear aliados en el Hemisferio Occidental», no como un reconocimiento a la autonomía argentina.
  • El acuerdo con el FMI de abril de 2025 compromete vencimientos que superan los 13.400 millones de dólares en intereses para el período 2026-2030.
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