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Brasil: el hacker que develó la Operación Lava Jato y devolvió a la vida política a Lula

Walter Delgatti es el hacker que filtró los chats privados que revelaron el complot del ex juez Moro y los fiscales para condenar a Lula. Comparado con Assange y Snowden, sus revelaciones cambiaron el clima político de Brasil.

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Walter Delgatti es el hacker que filtró los chats privados que revelaron el complot del ex juez Moro y los fiscales para condenar a Lula. Comparado con Assange y Snowden, sus revelaciones cambiaron el clima político de Brasil.

Por Pablo Giuliano

Se llama Walter Delgatti, tiene 31 años, le dicen «Vermelho» (el colorado) y es el hacker que filtró el chat privado entre fiscales y el entonces juez en el que se complotan para condenar al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva en la Operación Lava Jato.

La revelación cambió el clima político en el país a tal punto que ya fue comparado con el fundador de WikiLeaks Julian Assange o el espía estadounidense hoy refugiado en Rusia Edward Snowden.

«Para mí este muchacho es una persona importante para la historia de Brasil. Sería nuestro Snowden, nuestro Assange», dijo recientemente la expresidenta Dilma Rousseff, justamente ella, víctima del espionaje de la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos, donde trabajaba Snowden.

Según reveló ese espía, la NSA se filtró en su ipad y en los sistemas de Petrobras durante el gobierno de Barack Obama, cuyo vice y actual mandatario, Joe Biden, tuvo que viajar a Brasilia para pedirle perdón.

El ‘muchacho’ del que habla Rousseff es un estudiante de Abogacía que vive en Araraquara, en el interior del estado de San Pablo, coincidentemente la única ciudad que lleva diez días con ‘lockdown’ total porque colapsó su sistema de salud con la variante del Amazonas del coronavirus.

Delgatti está detenido desde 2019 -estuvo seis meses en la cárcel de Brasilia y ahora cumple domiciliaria- por haber hackeado la aplicación Telegram y haber filtrado millones de archivos de conversaciones de personalidades públicas, entre ellos la familia del presidente Jair Bolsonaro.

Incluso, hackeó a Bruna Marquezine, la actriz que fue novia del futbolista Neymar, y dijo que no quiso divulgar intimidades. «Siempre pensé que esa información que había de Lava Jato era de interés público, nunca he filtrado nada que sea del ámbito privado de las personas», argumentó en una entrevista con el portal Brasil 247.

Ex juez Moro.

Lo cierto es que Delgatti votó por Bolsonaro en 2018 y siempre admiró a Deltan Dallagnol, el jefe de los fiscales de la operación Lava Jato, la operación que detuvo, condenó a Lula y, con ello, lo inhabilitó de competir por la Presidencia ese año.

Exempleado de cibercafés de su ciudad y de otras del interior de San Pablo, autodidacta en sistemas, Delgatti contó que decidió filtrar los archivos porque se decepcionó de los fiscales. Cuatro amigos suyos también fueron detenidos acusados de participar de una banda y uno de ellos dijo que Delgatti quería lucrar con la información.

Lo cierto es que Delgatti logró contactarse con la periodista Manuela Dávila, dirigente comunista y excandidata a vice de Fernando Haddad en 2018, la fórmula que reemplazó a Lula en esa elección. Ellale recomendó al hacker contactarse con Glenn Greenwald, el periodista estadounidense que reveló las filtraciones de Snowden.

Casado con un diputado brasileño, David Miranda, con el que tiene dos hijos, Greenwald recibió el material y comenzó a producir notas sobre las filtraciones, todas demoledoras sobre la intimidad de cómo se cocinaba a fuego lento o rápido las acusaciones y sentencias en Lava Jato.

Institucionalmente, las filtraciones más graves involucraron las operaciones ilegales de los fiscales, con aval de Moro, para investigar a posibles testigos, extorsionar a acusados para ser delatores y usar a periodistas para publicar operaciones de prensa.

Las filtraciones demostraron que Moro, además de juez, conducía las investigaciones y orientaba a los fiscales, sin avisar de ello a la defensa de Lula y en contra de lo establecido por la ley.

El impacto de las denuncias de Greenwald en el portal The Intercept en 2019 no produjo cambios institucionales en Lava Jato, pero si coincidió con la renuncia de Moro como juez y su asunción como el primer ministro de Justicia de Bolsonaro.

Esto cambió en diciembre pasado cuando todo el material confiscado en la detención de Delgatti fue liberado por el juez del Supremo Tribunal Federal Ricardo Lewandowksi. Se trataba de más de un tera de información, con audios del fiscal Dallagnol, y conversaciones en las que admitían que tenían poco material contra Lula y que necesitaban trabajar en la convicción y en la divulgación mediante la prensa.

Un periodista de O Globo, por ejemplo, fue usado como agente de prensa, es decir como consultor de estrategias de divulgación y para revisar comunicados.

Delgatti habló por última vez en febrero con el portal Brasil247 y, un día después, fue amenazado por un juez de que si seguía declarando podía volver a Brasilia. «Lo último que quiero es volver ahí, no soy un delincuente», dijo Delgatti, hoy tratado de héroe por quienes ven a Lula libre y candidato.

DDHH

La defensa de Maduro apuesta a desmantelar la acusación antes del juicio: la inmunidad soberana, el primer frente de batalla

La tercera audiencia preliminar ante el juez federal Alvin Hellerstein duró apenas 18 minutos y concluyó con la aprobación del cronograma conjunto propuesto por la Fiscalía y la defensa. Nicolás Maduro y Cilia Flores, detenidos en Brooklyn desde el 3 de enero, reiteraron su declaración de inocencia. La inmunidad soberana será el primer gran frente de batalla legal.

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El Argentino Diario-Nicolás Maduro en Nueva York.
La justicia de EEUU fijó el 1° de junio de 2027 como fecha de inicio del juicio oral contra Nicolás Maduro y su esposa.

El Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York celebró este miércoles 22 de julio la tercera audiencia preliminar del proceso penal contra el ex presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. La vista, que no superó los 18 minutos, tuvo un carácter estrictamente procesal: la Fiscalía y la defensa presentaron conjuntamente un cronograma que el juez Alvin Hellerstein aprobó, fijando el 1° de junio de 2027 como fecha tentativa de inicio del juicio oral. Ambos procesados, que permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn desde su captura el 3 de enero, volvieron a declararse no culpables.

Un cronograma acordado entre partes

Antes de la audiencia, la Fiscalía y la defensa presentaron ante el tribunal un escrito conjunto con el calendario detallado del proceso. El documento establece dos rondas de mociones previas al juicio. La primera ronda deberá completarse el 2 de septiembre de 2026, e incluirá, entre otras presentaciones, el argumento de inmunidad soberana que el equipo defensor planea invocar a favor de Maduro. Según expuso el abogado principal de la defensa, Barry Pollack, si el juez acepta ese argumento, Maduro no tendría que someterse a la segunda ronda de mociones, en la que la Fiscalía incorporará el conjunto de las pruebas reunidas durante la investigación.

En cuanto al material probatorio, la Fiscalía prevé completar la entrega de pruebas no clasificadas el 22 de septiembre y las clasificadas el 15 de noviembre de 2026, aunque advirtió que esos plazos podrían variar en función de la disponibilidad de otras agencias del gobierno de Estados Unidos. La segunda ronda de mociones se extendería hasta el 11 de enero de 2027, y el juicio con jurado arrancaría en junio de 2027, siempre que el tribunal no haga lugar a ninguno de los planteos de la defensa antes de esa fecha.

La apuesta de la defensa: la inmunidad como escudo

El eje central de la estrategia defensiva, revelado por Barry Pollack durante la audiencia, es la moción de inmunidad soberana: el argumento de que Maduro ejercía como jefe de Estado en funciones al momento de su detención y que, por lo tanto, la justicia estadounidense carecería de jurisdicción para juzgarlo. Pollack también anticipó que la defensa impugnará la legalidad de la captura y del traslado a territorio estadounidense, obligando al juez a examinar cuestiones sobre soberanía, actuación militar en territorio extranjero y admisibilidad de las pruebas obtenidas durante la Operación Resolución Absoluta del 3 de enero.

La estrategia apunta a desmantelar la acusación antes de llegar al jurado, mediante una disputa jurídica de fondo que podría consumir gran parte del período de preparación. Si el juez desestimara las mociones de inmunidad, el caso avanzaría hacia el debate sobre los cargos sustantivos: conspiración para cometer narcoterrorismo e importación de cocaína, en el caso de Maduro; delitos relacionados con importación de drogas y posesión de armas, para Flores. Una condena en ambos cargos podría derivar en cadena perpetua.

El estado físico de los procesados y el contexto político

Presentes en la sala con uniforme de prisionero color caqui, tanto Maduro como Flores fueron descriptos por periodistas presentes en la audiencia como visiblemente más delgados que en comparecencias anteriores, aunque con un aspecto recuperado. Maduro llegó caminando con normalidad, sin el rastro de la cojera que había mostrado en sesiones previas, y siguió los procedimientos junto a sus abogados con auriculares de traducción. Flores llegó detrás de él, con el cabello recogido y gafas.

Desde Venezuela, el diputado Nicolás Maduro Guerra, hijo del procesado, calificó el proceso de «injusto» y reclamó públicamente la liberación de su padre y de Cilia Flores. La audiencia estuvo enmarcada en un amplio dispositivo de seguridad del NYPD para el traslado de los detenidos desde Brooklyn hasta la sede del tribunal en Manhattan. Cabe recordar que la audiencia estaba originalmente prevista para el 30 de junio, pero fue postergada por cuestiones logísticas vinculadas, según trascendidos, a la realización del Mundial de Fútbol en suelo estadounidense.

Un caso sin precedentes en la historia judicial de Estados Unidos

El proceso contra Maduro y Flores no tiene antecedentes directos en la historia judicial estadounidense en cuanto a la condición de los procesados: ambos eran, al momento de su captura, el presidente en ejercicio y la primera dama de Venezuela, respectivamente. La Operación Resolución Absoluta, que los detuvo el 3 de enero de 2026 en Caracas mediante una intervención de fuerzas estadounidenses, abrió un debate jurídico internacional que la defensa ahora intenta trasladar al propio tribunal. El juez Hellerstein, de 91 años, presidirá un proceso que se proyecta como uno de los más complejos y políticamente sensibles que haya enfrentado la justicia federal norteamericana en décadas.

Puntos clave

  • El juez Alvin Hellerstein fijó el 1° de junio de 2027 como fecha de inicio del juicio oral.
  • La audiencia del 22 de julio duró apenas 18 minutos y tuvo carácter exclusivamente procesal.
  • La defensa apelará a la inmunidad soberana como primera línea de ataque jurídico, con mociones a presentar el 2 de septiembre.
  • Maduro enfrenta cargos de narcoterrorismo e importación de cocaína; Flores, de importación de drogas y posesión de armas.
  • Ambos permanecen detenidos en el Centro de Detención Metropolitana de Brooklyn desde el 3 de enero de 2026.
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