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Trump más rancio que nunca: promete «terminar con la locura de género» si gana en 2024

El expresidente estadounidense apuntó contra la reasignación de género, que atribuye a la “izquierda radical”.

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El expresidente de Estados Unidos y posible candidato para 2024, Donald Trump, aseguró este miércoles que si retorna a la Casa Blanca terminará con la “locura” de la reasignación de géneros y por eso impulsará castigos a los médicos y hospitales que hagan ese tipo de intervenciones.

«Bajo mi liderazgo, esta locura terminará. Ningún país serio debería decirles a sus hijos que nacieron con el género equivocado”, afirmó Trump en un video publicado en su perfil de Truth Social, la red social creada tras ser vetado de las principales plataformas.

El magnate insistió con la necesidad de proteger a los menores de “la locura de género”, una idea que atribuyó a la «izquierda radical».

El portal de noticias The Hill recoge algunas de las medidas conservadoras dirigidas contra las identidades transgénero que Trump se propone poner en marcha si logra, primero, ser el candidato republicado en 2024, y, después, ganar las elecciones presidenciales.

Además de castigar a quienes faciliten la transición de género a personas «de cualquier edad», Trump adelantó que prohibirá el envío de fondos estatales para financiar estas intervenciones. 

Y propuso aprobar una ley «en los 50 estados» que prohíba a los menores recibir atención médica de reasignación de género, a la par que tiene la intención de ordenar al Departamento de Justicia que investigue a la industria farmacéutica y a los hospitales. 

Con estas investigaciones, el exmandatario pretende determinar si hospitales y farmacéuticas encubrieron «deliberadamente» los «horribles efectos secundarios a largo plazo» que, afirma, tienen estas transiciones de género con el fin de «hacerse ricos». 

El año pasado, en un acto en Texas, Trump arremetió contra las mujeres transgénero, al advertir que no debería permitirse que participen en competiciones deportivas femeninas y apuntó a la prohibición general de hombres en «deportes femeninos». 

A mediados de noviembre último, Trump anunció que se presentaría por el Partido Republicano a las elecciones presidenciales de 2024, y no está claro si tendrá rivales internos, aunque se menciona al gobernador de Florida, Ron DeSantis, como un eventual competidor.

Tampoco DeSantis parece en una posición lejana: en 2021 firmó una ley que prohibía el deporte a los atletas transgénero y el año pasado se negó públicamente a reconocer a Lia Thomas, una nadadora transgénero de la Universidad de Pensilvania, como la campeona femenina de 500 yardas de la Asociación Nacional Deportiva Universitaria (NCAA por sus sigas en inglés), y declaró, en cambio, a Emma Weyant, nativa de Florida, “ganadora legítima”, aunque había salido segunda.

Entre sus iniciativas en el área, Trump dijo que los médicos que tratan a jóvenes transgénero serán expulsados ​​​​de Medicaid y Medicare -como se denominan a los centros de servicio del Departamento de Salud y Servicios Sociales de EEUU- y se establecerá un derecho privado de acción para los pacientes que luego se arrepientan de haber recibido atención médica de afirmación de género cuando eran menores de edad para demandar a sus médicos.

La mayoría de las organizaciones médicas profesionales, incluidas la Asociación Médica Estadounidense y la Academia Estadounidense de Pediatría, consideran que la atención médica que afirma el género, tanto para jóvenes como para adultos, es segura, médicamente necesaria y suele salvar vidas.

En 2017, la administración Trump prohibió que las personas transgénero se sumen al Ejército, bajo el argumento que eso traería “enormes costos médicos y trastornos”.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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Perú elige entre dos modelos de país: el fujimorismo o Sánchez

Más del 70% de los peruanos no votaron por ninguno de los dos finalistas en la primera vuelta.

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Perú ante el abismo: Keiko Fujimori y Roberto Sánchez disputarán el balotaje el 7 de junio

El Jurado Nacional de Elecciones confirmó la segunda vuelta entre la derechista hija del dictador condenado y el candidato de izquierda, en un país que acumula ocho presidentes en una.

El Jurado Nacional de Elecciones (JNE) de Perú confirmó este domingo que Keiko Fujimori, candidata por Fuerza Popular, y Roberto Sánchez, de Juntos por el Perú, serán los protagonistas del balotaje presidencial fijado para el 7 de junio de 2026. La proclamación oficial llegó días después del cierre del escrutinio, en medio de reclamos y recursos presentados por diversas agrupaciones políticas.

Roberto Burneo, presidente del JNE, ratificó que ambos «son los candidatos que han obtenido las dos más altas mayorías relativas» y subrayó que el organismo «ya ha cumplido con su función constitucional». Keiko Fujimori obtuvo el 17,1% de los votos en la primera vuelta del 12 de abril, mientras que Sánchez la siguió con el 12%.

Una democracia fragmentada al límite

El dato más revelador del escrutinio final no es quiénes pasaron al balotaje, sino quiénes no: más del 70% de los peruanos no votaron por ninguno de los dos candidatos que se disputarán la presidencia. En un sistema político que acumula ocho presidentes en una década sin que ninguno completara su mandato, esa cifra habla de una desafección ciudadana profunda y de una crisis de representación que ninguna segunda vuelta puede resolver por sí sola.

Keiko, el retorno del fujimorismo

Keiko Fujimori llega a su cuarto intento presidencial con un programa centrado en tres ejes: orden, crecimiento económico y desarrollo social. Propone reforzar la seguridad, combatir la corrupción, reducir el déficit fiscal y ampliar los programas sociales. Sin embargo, su candidatura arrastra el peso histórico de ser hija de Alberto Fujimori, el expresidente que renunció por fax desde Tokio en el año 2000, fue condenado por crímenes de lesa humanidad y murió en libertad en septiembre de 2024 gracias a un indulto restituido. La propia Keiko fue procesada en causas de financiamiento irregular de campañas electorales y pasó períodos bajo prisión preventiva, aunque llega a esta elección sin condena firme.

Sánchez, la apuesta de la izquierda

Roberto Sánchez representa a los sectores progresistas y propone una reforma estructural del país, que incluye la redacción de una nueva Constitución, mayor intervención del Estado en sectores estratégicos de la economía y el indulto al expresidente Pedro Castillo, quien en noviembre de 2025 fue condenado a 11 años y 6 meses de prisión por el delito de rebelión, tras su fallido autogolpe de diciembre de 2022.

Un país sin presidentes: la crisis institucional peruana

El contexto en que se desarrolla este balotaje es el de un Estado en emergencia institucional permanente. Perú llegó a estas elecciones tras la destitución en octubre de 2025 de Dina Boluarte (acusada de enriquecimiento ilícito y de responsabilidad política en la muerte de más de 50 manifestantes), y luego de la remoción en febrero de 2026 de José Jerí, su sucesor, por presunto tráfico de influencias en el caso conocido como «Chifagate«. Desde entonces, el país es conducido de manera interina por José María Balcázar, hasta la asunción del nuevo mandatario prevista para el 28 de julio.

La historia reciente es devastadora: desde la caída de Alberto Fujimori en 2000, Perú atravesó dos presidencias de transición, cuatro destituciones parlamentarias, dos renuncias, tres condenados y un suicidio presidencial en plena investigación judicial. El expresidente Alan García se quitó la vida en abril de 2019 antes de ser detenido en el marco del caso Odebrecht; Alejandro Toledo fue condenado a 20 años de prisión por coimas millonarias a esa misma constructora brasileña; y Martín Vizcarra recibió en noviembre de 2025 una condena de 15 años en la causa Lomas de Ilo.

La sombra del fujimorismo sobre la historia

La candidatura de Keiko no puede disociarse del legado de su padre. Alberto Fujimori gobernó Perú entre 1990 y 2000 bajo un régimen que concentró poder, persiguió adversarios políticos y fue condenado por la justicia internacional por crímenes de lesa humanidad, incluyendo masacres y esterilizaciones forzadas. Que su hija llegue por cuarta vez a una segunda vuelta presidencial ilustra la profundidad de las contradicciones del sistema político peruano y la persistencia de estructuras de poder que sobreviven a todos los escándalos.

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