Denuncia
Cripto estafa: piden secuestrar los celulares de Javier y Karina Milei por el caso $Libra
La investigación sobre la promoción de la fraudulenta criptomoneda por parte del jefe de Estado se intensifica, con pedidos judiciales para incautar los dispositivos móviles de los principales implicados en la cúpula del Gobierno: los hermanos Milei y el vocero Manuel Adorni.
En el marco del escándalo conocido como «Criptogate», el abogado Gregorio Dalbón presentó una solicitud ante la Justicia para secuestrar los teléfonos celulares del presidente Javier Milei, su hermana y secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el vocero presidencial, Manuel Adorni.
El objetivo es realizar peritajes sobre las comunicaciones, aplicaciones y archivos digitales que puedan estar relacionados con la promoción y posterior colapso de la criptomoneda $LIBRA. Dalbón argumentó que, dada la «gravedad institucional del caso», es imperativo garantizar la preservación de evidencias relevantes para el esclarecimiento de los hechos.
Implicaciones de Karina Milei en el escándalo
La investigación ha revelado posibles conexiones entre Karina Milei y los principales actores detrás de $LIBRA. Se alega que mantuvo reuniones con Mauricio Novelli, uno de los principales involucrados en la operación bajo sospecha. Además, se filtraron conversaciones en las que Hayden Mark Davis, cofundador de la criptomoneda, habría afirmado tener influencia sobre el presidente Javier Milei a través de pagos a su hermana.
Antecedentes del caso $LIBRA
El escándalo se originó el 14 de febrero de 2025, cuando el presidente Milei promocionó la criptomoneda $LIBRA en sus redes sociales. Tras un aumento inicial en su valor, la moneda sufrió un desplome abrupto, generando pérdidas significativas para numerosos inversores. Este incidente ha llevado a múltiples denuncias penales contra Milei, incluyendo acusaciones de estafa, tráfico de influencias y negociaciones incompatibles con la función pública.
Repercusiones políticas y económicas
El «Criptogate» ha desatado una crisis política sin precedentes en la administración de Milei. La oposición ha solicitado un juicio político, argumentando que el presidente utilizó su investidura para promover una inversión fraudulenta. Además, este escándalo ha generado inestabilidad en los mercados financieros argentinos, afectando la confianza de los inversores y la imagen internacional del país.
Puntos clave sobre la incautación de los celulares de los hermanos Milei y Manuel Adorni:
- Investigación en curso: Se solicita el secuestro de los celulares de Javier y Karina Milei, y de Manuel Adorni, para avanzar en la investigación del caso $LIBRA.
- Implicación de Karina Milei: Evidencias sugieren reuniones y posibles pagos que la vinculan con los creadores de la criptomoneda.
- Crisis política: El escándalo ha derivado en pedidos de juicio político y ha afectado la estabilidad económica del país.
Denuncia
Kicillof exigió investigar a los autores intelectuales del atentado contra Cristina: “La causa no arrojó ningún resultado”
El gobernador bonaerense cuestionó desde sus redes sociales la falta de avances judiciales en la causa por el atentado a Cristina Fernández de Kirchner y reclamó que se investigue a los responsables ideológicos. Mientras los autores materiales cumplen condena, la pregunta sobre quién ordenó el ataque permanece sin respuesta judicial a cuatro años del hecho.
Al cumplirse cuatro años del intento de asesinato contra Cristina Fernández de Kirchner, el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, calificó de «realmente grave» que la investigación judicial no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque. A través de una publicación en la red social X, el mandatario bonaerense vinculó la impunidad del atentado con la actual situación de la expresidenta, que cumple prisión domiciliaria en el barrio porteño de Constitución por su condena en la causa Vialidad.
«Es realmente grave que a cuatro años del intento de asesinato a Cristina Kirchner la investigación no haya arrojado ningún resultado sobre los autores intelectuales. Hoy Cristina continúa injustamente detenida y el intento de asesinato que sufrió sigue impune. Son dos caras de una misma moneda: un plan para disciplinar al campo popular y amedrentar a todos los que quieran representar a nuestro pueblo«, sostuvo Kicillof en su publicación.
Un atentado con condenas parciales y una causa trunca
El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner, entonces vicepresidenta de la Nación, y accionó el gatillo frente a su domicilio en el barrio de Recoleta. El disparo no se produjo por una falla en la munición; el arma estaba apta para el disparo, según confirmó la Dirección General de Investigaciones y Apoyo Tecnológico a la Investigación Penal (DATIP). Sabag Montiel fue reducido por civiles presentes en la concentración.
En octubre de 2025, el Tribunal Oral Federal N° 6, integrado por los jueces Adrián Grünberg, Ignacio Fornari y Sabrina Namer, condenó a Sabag Montiel a 10 años de prisión como autor material del intento de homicidio; pena que, unificada con condenas previas, ascendió a 14 años. Su entonces pareja, Brenda Uliarte, recibió 8 años como partícipe necesaria, elevados a 8 años y 2 meses por unificación. Un tercer acusado, Gabriel Nicolás Carrizo, fue absuelto. Las fiscales Gabriela Baigún y Mariela Labozzetta recurrieron la sentencia ante la Cámara Federal de Casación Penal, reclamando penas de 15 y 14 años respectivamente, y solicitando la aplicación de la agravante de femicidio, que ese tribunal deberá definir.
Lo que el juicio oral no resolvió, sin embargo, es lo que la política sigue reclamando: quiénes pudieron haber instigado el ataque, si existió financiamiento externo y cuál fue el entramado que hizo posible que un arma cargada llegara a 20 centímetros del rostro de la entonces vicepresidenta. Una de las líneas que mayor repercusión alcanzó durante la investigación fue la denominada «pista Milman», vinculada al exdiputado Gerardo Milman; pero esa hipótesis quedó fuera del debate oral y no fue acreditada judicialmente en las condenas dictadas.
«Dos caras de una misma moneda»
La lectura política de Kicillof anuda dos situaciones que considera parte de un mismo proceso: el atentado y la condena judicial de Fernández de Kirchner. La expresidenta cumple prisión domiciliaria en su departamento de San José 1111, en el barrio de Constitución, por la sentencia a seis años e inhabilitación perpetua dictada en la causa Vialidad, una condena que el kirchnerismo y amplios sectores del campo popular califican como resultado del lawfare, es decir, la utilización del sistema judicial como herramienta de persecución política.
Kicillof no participó del acto de conmemoración organizado frente al domicilio de la expresidenta, donde el principal orador fue Máximo Kirchner, en el marco de una jornada en la que más de veinte fuerzas políticas firmaron un documento conjunto titulado «La democracia no admite la eliminación del adversario». Su adhesión al aniversario se circunscribió al mensaje publicado en sus redes sociales, en el que concluyó: «Seguimos exigiendo que se haga justicia».
La pregunta que la Justicia no responde
El planteo de Kicillof apunta al corazón de una causa que, cuatro años después, sigue abierta en su tramo más sensible. Los responsables materiales fueron juzgados y condenados; la existencia de una estructura política o económica detrás del ataque no quedó acreditada judicialmente, aunque tampoco fue descartada de manera concluyente por la instrucción. La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece sin avances concretos y sin imputados en ese tramo de la causa.
En ese contexto, el reclamo que confluye desde el campo popular en este cuarto aniversario no es solo por el esclarecimiento de un hecho del pasado: es también una advertencia sobre la impunidad como señal política, sobre qué mensaje envía una democracia que condena al ejecutor pero no investiga con la misma energía a quienes pudieron haberlo enviado.
Puntos clave
- El 1° de septiembre de 2022, Fernando Sabag Montiel apuntó y accionó el gatillo de una pistola Bersa calibre .32 a centímetros de la cabeza de Cristina Fernández de Kirchner; el disparo no se produjo por una falla en la munición.
- El Tribunal Oral Federal N° 6 condenó en octubre de 2025 a Sabag Montiel a 14 años de prisión (unificados) y a Brenda Uliarte a 8 años y 2 meses; Carrizo fue absuelto.
- Kicillof calificó de «realmente grave» que cuatro años después la causa no haya determinado quiénes fueron los autores intelectuales del ataque.
- La Cámara Federal de Casación Penal debe resolver el recurso de la fiscalía, que pide elevar las penas y aplicar la agravante de femicidio.
- La investigación sobre eventuales instigadores o financistas del atentado permanece abierta y sin imputados concretos en ese tramo.
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