CABA
Al menos 30 familias están “en la calle” hace dos días por un “error” del Gobierno porteño
Las familias del Barrio Padre Mugica, con niños y niñas y mujeres embarazadas, hace más de 48 horas aguardan una solución debajo de la autopista Illia, con lo puesto, por una demolición indebida del plan de urbanización en zonas aledañas a sus casas y no pudieron volver a entrar.
Casi 30 familias del Barrio Padre Mugica (ex Villa 31) «quedaron en la calle» por un error en la demolición de una losa aledaña a su vivienda en el marco del plan de urbanización que lleva adelante el gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y le reclaman a las autoridades una solución habitacional ya que desde el miércoles no pueden regresar a sus hogares.
Algunas de las personas afectadas fueron trasladadas a hoteles por el Gobierno porteño, pero todavía muchas familias, con varios niños y niñas y mujeres embarazadas, siguen esperando hace dos días una solución debajo de la autopista Illia «con lo puesto» porque sus pertenencias quedaron en las casas a las que no pudieron volver a entrar.
«De milagro no hubo un muerto», dijo a Télam Silvana Olivera, referente del barrio y que está colaborando con las familias «que quedaron en la calle».
El hecho ocurrió el miércoles alrededor de las 14 cuando la empresa contratista del gobierno porteño en los trabajos de demolición de viviendas en el marco del Plan de Urbanización, procedió a tirar abajo una losa -dentro del plan previsto- y terminó provocando el derrumbe de otra losa lindera con lo que afectó una vivienda habitada por casi 30 familias.
«La empresa se manejó de mala manera. Hubo negligencia porque empezaron a demoler con la gente al lado. No avisaron que lo iban a hacer. Les avisaron recién ante el peligro inminente y las familias salieron con lo puesto», relató la referente.
Después del derrumbe, se ordenó el corte de luz y horas más tarde, sin embargo, se produjo un incendio presuntamente por deficiencia en el cableado eléctrico de la zona.
Las familias pasaron la noche del miércoles en paradores destinados a personas en situación de calle en el barrio de Lugano, pero regresaron al día siguiente para estar con sus mascotas y cuidar sus pertenencias y siguen debajo de la autopista Illia reclamando una solución habitacional concreta al gobierno de Horacio Rodríguez Larreta.
En tanto, voceros del Ministerio de Desarrollo Humano y Hábitat porteño informaron a Télam que el miercoles pasado,»mientras efectuaban tareas de mejoramiento de viviendas correspondiente a una de las casas frentistas al nuevo sector bajo autopista destinado a la creación de un parque público, un Centro Comunitario y un Destacamento Policial, parte de una losa cayó y rompió la pared de un local ubicado al lado de la casa».
Precisaron que la policía y la fiscalía «ordenaron por precaución, el desalojo de las casas linderas que podrían presentar algún riesgo” de derrumbe.
Pero en un momento «se visualizó una gran cantidad de humo que salía de una de las viviendas por un incendio debido que habría sido generado por un cortocircuito de un aire acondicionado y los bomberos apagaron el fuego».
Explicaron que a los vecinos y las vecinas damnificadas «se les ofreció pasar la noche en un hotel o en los Centros de Inclusión Social» y que además “se los asiste con almuerzo, cena y desayuno, y elementos de higiene”.
Por otro lado, expresaron que “sus hogares quedaron al resguardo de la Policía de la Ciudad para garantizar la seguridad, y en la mañana del 19 se retomaron los trabajos de demolición de la estructura remanente y el posterior retiro de los escombros para que las familias puedan volver a sus viviendas lo antes posible”.
Desde que ocurrió el siniestro, la Subsecretaría de Emergencia porteña no permite que esas personas retornen a sus hogares hasta tanto estén garantizadas las condiciones edilicias, precisó Juan Romero, referente del Barrio 31 y trabajador de la radio local Jala Jala.
En la notificación que el organismo público realizó al respecto, de hecho, ordenó «demoler de manera total» la losa sobre el segundo piso que provocó el derrumbe del resto el miércoles pasado y agregó que «a los fines de evitar riesgo a las personas y los bienes, se indica que ninguna de las casas vecinas sea habitada hasta que no se realice el trabajo indicado».
Frente a este panorama, los vecinos afectados realizaron una nota dirigida a las autoridades porteñas donde explicaron el hecho y advirtieron que permanecen «sin respuestas» debajo de la autopista Illía y reclamaron una «solución» inmediata a su problema habitacional.
Organizaciones sociales y de la Defensoría del Pueblo están asistiendo y asesorando a las familias, remarcó Olivera.
CABA
Multitud en Balvanera: la fe urgente ante la crisis que desborda la ciudad
Cada 19 de abril, el barrio porteño de Balvanera se transforma en un punto de peregrinación masiva. Este domingo no fue la excepción: miles de fieles colmaron la Parroquia Nuestra Señora de Balvanera para rendir culto a San Expedito, en una jornada atravesada por la devoción, la crisis social y la necesidad.
Miles de fieles visitaron a San Expedito en Balvanera
Desde la medianoche, cuando se abrieron las puertas del templo, comenzaron a formarse filas que, en las primeras horas del día, ya superaban las dos horas de espera. La escena se repitió durante toda la mañana: velas encendidas, estampitas, promesas y rostros marcados por la urgencia.
Una convocatoria que crece en tiempos difíciles
El cronograma incluyó misas, bendiciones y momentos de oración, con un punto central en la procesión de la tarde, encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva. La convocatoria volvió a mostrar el peso de la religiosidad popular en contextos de incertidumbre económica y social.
El párroco Walter Marchetti lo sintetizó en una frase que resonó entre los presentes: el pedido de este año fue “fuerza en la adversidad y paz que sane”, en un escenario global y local atravesado por conflictos, violencia y precariedad.
Historias mínimas, urgencias compartidas
Entre los peregrinos, las historias se multiplicaron con matices propios, pero con un hilo común: la necesidad de respuestas inmediatas.
- Llegaron familias enteras desde el interior del país para agradecer o pedir trabajo.
- Mujeres mayores repitieron el ritual de cada año, con promesas cumplidas y nuevas súplicas por la salud.
- Jóvenes se acercaron por primera vez, empujados por situaciones límite.
“Venimos a pedir por paz y trabajo”, resumió una peregrina. Otro fiel agradeció por la recuperación de su hijo. Los relatos, breves y cargados de emoción, expusieron una trama social donde la fe aparece como refugio ante la falta de certezas.
El peso simbólico de lo urgente
La figura de San Expedito (un mártir romano convertido al cristianismo) quedó asociada a las causas impostergables, a esas decisiones que no admiten demora. En ese sentido, su culto dialoga con una época marcada por la inmediatez, pero también por la fragilidad de las condiciones de vida.
La parroquia permanecerá abierta durante toda la jornada. Afuera, las filas continúan. Adentro, las velas siguen encendiéndose. En el medio, una postal que combina tradición religiosa y crisis de Milei: miles de personas que, en pleno corazón de la ciudad, buscan respuestas urgentes donde el Estado no llega o no alcanza.
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