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Violencia de Género

Violencia doméstica: 73% de las víctimas son mujeres y crecen las denuncias en 2025

Un informe de la Corte Suprema reveló que la mayoría de los casos correspondió a violencia psicológica y que las exparejas fueron los principales agresores. Se detectaron lesiones en más de 500 víctimas.

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La Corte Suprema de Justicia de la Nación informó que durante el primer trimestre de 2025 se recibieron 2.643 denuncias por violencia doméstica, lo que representó un incremento del 9% respecto al mismo período del año anterior. Las presentaciones afectaron a 3.331 personas, en su mayoría mujeres.

La cifra se eleva si se suman las 2.103 consultas informativas, que también crecieron un 4% en relación con el año pasado, según detalló la Oficina de Violencia Doméstica (OVD).

_“Del total de personas afectadas, el 73% eran mujeres y el 27% varones”, destacó el informe.

Perfil de las víctimas

  • El 66% de los casos involucró a mujeres de entre 18 y 59 años.
  • El 36% correspondió a niñas, niños y adolescentes.
  • El 13% fueron hombres adultos y el 11% personas mayores de 60 años.
  • Entre los varones afectados, el 53% eran menores de 18 años.
  • Se identificaron cuatro personas de género no binario, entre 30 y 49 años.
  • El 89% de las personas adultas afectadas eran económicamente activas, con un 77% ocupadas y un 12% desocupadas.

Quiénes fueron los agresores

Durante el primer trimestre, se denunciaron a 2.849 personas como agresoras:

  • El 71% eran varones y el 29% mujeres.
  • Se incluyó a 21 adolescentes de entre 14 y 17 años como agresores.
  • El 38% no completó el nivel secundario.
  • El 30% estaba desocupado, el 31% tenía consumo problemático de alcohol y el 29% de sustancias psicoactivas.
  • El 9% poseía armas y el 2% pertenecía a fuerzas de seguridad.

Vínculos violentos y tipos de agresión

En cuanto al tipo de relación entre la persona denunciante y la persona denunciada:

  • El 47% eran parejas o exparejas.
  • El 33% vínculos filiales.
  • El 10% otros vínculos.
  • El 5% familiares.
  • El 5% fraternales.

Dentro de las relaciones de pareja:

  • El 74% eran exparejas.
  • El 22% parejas convivientes o cónyuges.
  • El 4% novios o novias.

Las modalidades de violencia más frecuentes:

  • Psicológica: presente en el 95% de los casos.
  • Simbólica y física: 44%.
  • Ambiental: 30%.
  • Económica y patrimonial: 26%.
  • Social: 8%.
  • Sexual: 7%.
  • Digital: 4%.

De las personas atendidas por el equipo médico de la OVD, 566 fueron evaluadas y 511 presentaban lesiones de diversa magnitud.

Intervención judicial

  • El 99% de las causas fue derivado a la Justicia Nacional en lo Civil (JNC).
  • El 12% a la Justicia Nacional en lo Criminal y Correccional.
  • El 68% al fuero Penal, Penal Juvenil, Contravencional y de Faltas de la Ciudad de Buenos Aires.
  • El 27% al Consejo de Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (CDNNyA).

Durante ese trimestre, la JNC dispuso al menos 8.964 medidas preventivas urgentes.

Géneros 🟣

Ex funcionario del INAES Carlos Debiaggi fue declarado culpable de abuso sexual tras 7 años de lucha judicial

Después de siete años de lucha, la Justicia federal encontró culpable al ex Director de Asuntos Jurídicos del INAES por abuso sexual simple consumado en horario laboral. La condena llegó tras un juicio oral que comenzó el 18 de marzo de 2026.

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El 12 de agosto de 2019, en pleno horario laboral y en las oficinas del Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES), dependiente del entonces Ministerio de Desarrollo Social, Carlos Alberto Debiaggi, quien se desempeñaba como Director de Asuntos Jurídicos del organismo, abusó sexualmente de una trabajadora. La víctima, identificada solo como Cecilia para resguardar su identidad, relató los hechos a la Revista Cítrica en 2019.

La denuncia fue presentada de inmediato en sede penal y administrativa. Sin embargo, la respuesta institucional no fue la protección que la trabajadora merecía. El presidente del INAES, Marcelo Collomb, se negó en forma reiterada a apartar a Debiaggi del organismo, pese a las audiencias personales y los requerimientos formales de la junta interna de ATE y de las trabajadoras del organismo.

Cecilia debió tomarse licencia psiquiátrica primero, y por violencia de género después. Le redujeron el sueldo. Debiaggi, en cambio, siguió concurriendo al organismo.

Represalias y solidaridad

La situación no quedó ahí. Según informó la propia junta interna de ATE INAES, como represalia por el acompañamiento sindical a la denunciante, dos delegados fueron denunciados penalmente por supuestas amenazas, una acusación que los propios trabajadores calificaron como «armada«. Ni esa maniobra logró frenar el avance judicial.

En 2021, la Cámara Federal confirmó el procesamiento de Debiaggi al considerar que existían elementos probatorios suficientes para avanzar al debate oral. Aun así, la causa tardó cinco años más en llegar al juicio.

El juicio y la condena

El juicio oral y público en la causa «Debiaggi, Carlos Alberto s/ infr. art. 119, 1° CP» se inició el 18 de marzo de 2026 ante la Justicia federal. Semanas después, el veredicto llegó: CULPABLE.

La junta interna de ATE INAES celebró la condena como «una conquista histórica» y subrayó que la victoria no hubiera sido posible sin «un sindicato que acompañe y se plante» y sin la sororidad de decenas de trabajadoras del organismo y delegadas de otras juntas que sostuvieron a la trabajadora durante años.

La causa también expuso los antecedentes de violencia de género de Debiaggi: según señaló en su momento ATE INAES en comunicado oficial, el ex funcionario registraba además una causa por violencia doméstica impulsada por su ex pareja, y diversas situaciones no denunciadas formalmente por temor por parte de otras trabajadoras de su Dirección.

Una victoria, un síntoma

El caso Debiaggi ilustra con crudeza una realidad extendida en el ámbito laboral estatal: la denuncia no garantiza la protección, no es la primera vez que denunciantes son despedidas o forzadas a tomarse «licencias». La trabajadora fue quien pagó las consecuencias inmediatas, mientras el agresor, amparado por el silencio institucional, continuó en funciones.

Siete años de proceso judicial, licencias forzadas, reducción salarial, represalias sindicales y una burocracia que prefirió mirar para otro lado antes de actuar. La condena es justa y necesaria. Pero también es la prueba de todo lo que aún falta construir para que el Estado deje de ser un lugar peligroso para quienes se atreven a denunciar.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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