Géneros 🟣
Rescataron a una mujer y su hija, secuestradas desde 2018
El secuestrador, ex pareja de la mujer, no las dejaba salir a la vía pública según denunciaron los vecinos de La Plata.
Una mujer de 38 años y su hija de 14 fueron rescatadas por efectivos de la policía bonaerense tras permanecer cautivas desde 2018 en el domicilio de un hombre que quedó detenido, en el partido bonaerense de La Plata, informaron fuentes de la fuerza.
Las víctimas, oriundas de la ciudad de Mar del Plata, se encontraban en una precaria vivienda ubicada el kilómetro 43,800 de la ruta 2, en la localidad platense de Abasto.
Voceros de la fuerza informaron que efectivos de la comisaria 7ma. de La Plata recibieron un alerta de los vecinos que indicaron que en ese lugar habría dos mujeres privadas de su libertad.
Ante esa situación, los policías se trasladaron hasta el lugar donde escucharon gritos de auxilio provenientes del interior de la casilla, por lo que allanaron el inmueble y hallaron a la mujer y su hija adolescente, quienes manifestaron esta privadas de la libertad desde 2018.
«La mujer había comenzado una relación sentimental con un hombre a quien conoció por la red social Facebook; sin embargo hacía tiempo que quería terminar la relación, pero el acusado se negaba y no la dejaba ir, por lo que las mantenía encerradas», indicó una fuente policial.
«No la dejaba salir a la vía publica jamás y solo lo hace una vez al mes para ir a cobrar, lo cual realizaba con compañía del acusado», agregó el vocero. Ante esta situación, los policías detuvieron al sospechoso, de 47 años, quien quedó acusado de «privación ilegal de la libertad» y a disposición del personal de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) 7 del Departamento Judicial de La Plata.
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Espectáculos 🎭
El comunicado de La Joaqui respondiendo a Luck Ra: una lección sobre soberanía de la intimidad femenina
La cantante de RKT respondió con un extenso descargo en redes tras el posteo de su ex, que reveló públicamente su nueva relación. Un texto que trasciende el chimento y pone en el centro una discusión de género urgente.
El escenario era predecible pero no por eso menos revelador. Luck Ra, el cantante cordobés de cuarteto, publicó en sus redes sociales un mensaje que pretendía desmentir versiones de infidelidad y que, de paso, reveló que su expareja La Joaqui tiene una nueva relación con alguien a quien describió como «un ex gran amigo» suyo.
La respuesta de la artista llegó horas después, con un comunicado tan preciso como contundente que recorrió todas las plataformas y que merece ser leído no solo como un episodio de la farándula argentina, sino como un documento sobre los mecanismos de control que los hombres ejercen sobre la vida pública de las mujeres incluso después de terminada una relación.
Él decidió cuándo terminar, ella decidió callar; él decidió hablar, ella tuvo que responder
La cronología del vínculo entre Joaquina Lerena, conocida artísticamente como La Joaqui, y Facundo Tarifa, conocido como Luck Ra, es relevante para entender el peso del descargo. La relación, que comenzó en 2024 con alta exposición pública, se confirmó como terminada el 29 de julio de 2026 mediante un comunicado conjunto en redes. Ambos habían acordado un cierre sin polémicas: «nuestra relación llegó a su fin por deseos de futuro y etapas distintas», rezaba el texto. Sin embargo, según reveló la propia La Joaqui en su descargo, la separación no fue tan armoniosa como ese comunicado sugería. «Nuestra relación terminó hace dos meses, por decisión tuya y de una manera que fue mucho más fría e irrespetuosa de lo que alguna vez elegí contar», escribió la artista.
Esa asimetría es el nudo del problema. Ella guardó silencio sobre aspectos del final que, según sus propias palabras, «podrían haber dejado muy mal parado» a su ex. Él, en cambio, eligió el momento en que le resultó conveniente hablar, y al hacerlo expuso información que ella había decidido mantener en el ámbito privado: su nuevo vínculo amoroso. La decisión sobre qué contar y cuándo contarlo recayó unilateralmente en él, mientras que ella cargó con el costo de ese silencio.
El doble estándar que el texto desnuda
En su comunicado, La Joaqui identificó con precisión el mecanismo: «Hay algo que me resulta profundamente contradictorio: decir que respetás mi presente mientras exponés públicamente una parte de mi intimidad que yo elegí no hacer pública.» No es una detalle menor.
Es la descripción de una práctica que tiene nombre en cuestiones de género: violencia simbólica, en su variante de control de la narrativa. El hombre que afirma «respetar» a su expareja mientras simultáneamente decide qué información de ella circula en el espacio público no está respetando nada; está ejerciendo, de manera más sutil pero igualmente efectiva, una forma de dominio sobre su vida.
La artista también cuestionó que Luck Ra redujera al hombre con quien ella está vinculada a la categoría de «un ex gran amigo» suyo, como si la nueva relación de ella fuera, ante todo, una historia que lo involucra a él.
«También me parece profundamente injusto que, para acomodar esta historia a tu favor, reduzcas a una persona a un ex gran amigo tuyo«, escribió. La operación que describe es clásica: centrar la narración en el varón, convertir a la mujer en personaje secundario de su propia historia sentimental, y al nuevo compañero en una extensión del universo masculino del ex.
El duelo femenino bajo sospecha permanente
Uno de los pasajes más potentes del texto de La Joaqui apunta directamente a otro prejuicio de género arraigado: la idea de que una mujer que «sana rápido» después de una ruptura es sospechosa, indigna o deshonesta. «Entiendo que te resulte chocante que haya podido procesar este duelo rápido. Pero los duelos no tienen un tiempo reglamentario y, mucho menos, existe un plazo que una mujer deba cumplir para que su próxima decisión sea considerada digna o respetable», escribió. La demanda implícita de que ella permanezca en un estado de duelo visible y prolongado para ser considerada «una mujer que amó de verdad» reproduce una lógica patriarcal que regula los tiempos emocionales de las mujeres según la comodidad de los hombres que las observan.
La Joaqui también rechazó con claridad la trampa que se tiende cuando una mujer rehace su vida: que el ex se erija en víctima de ese presente. «Lo que sí rechazo es esa lógica tan vieja en la que, cuando una mujer rehace su vida, alguien se siente habilitado a contar su intimidad y después presentarse como la persona lastimada por aquello mismo que decidió exponer«, señaló.
El contexto: una separación que nunca fue solo de dos
El episodio se produce en el marco de una ruptura que, desde el principio, tuvo más espectadores que protagonistas. La separación se confirmó a fines de julio de 2026. Yanina Latorre sostuvo en su momento que fue Luck Ra quien tomó la decisión de terminar.
Semanas después circularon versiones, que vinculaban los frecuentes viajes del cantante a Madrid con una relación paralela. El propio Luck Ra salió a desmentir las versiones de infidelidad. La Joaqui, por su parte, había dicho en una visita a un programa de streaming que nunca tuvo una pareja que no la haya engañado, sin nombrar a nadie en particular. Fue ese señalamiento el que desencadenó la cadena de posteos que derivó en el comunicado que hoy circula.
El vínculo de La Joaqui con Tiago PZK, artista de RKT con quien la uniría el nuevo romance según las versiones que circulan, tiene una historia previa e independiente. Ella fue enfática al respecto: se conocen desde chicos, comparten un vínculo construido durante años y ese lazo no necesitó de Luck Ra para existir. La operación de reducirlo a «un ex gran amigo» fue, en sus palabras, elegir cuidadosamente qué parte de la verdad contar para sugerir una traición donde no la hay.
Silencio como respeto, no como falta de memoria
El cierre del comunicado de La Joaqui es quizás el más potente en términos políticos. «Yo sigo eligiendo no contar muchas cosas por respeto. Ojalá no confundas nunca más mi silencio con falta de memoria», escribió. Y luego remató: «Respetar mi presente también significa entender que ya no te pertenece contarlo.» En una sola frase, la artista invirtió la lógica habitual: el silencio no es una concesión ni una debilidad, es una elección soberana. Y la intimidad de una mujer no es patrimonio de nadie que haya formado parte de su pasado.
El texto de La Joaqui no es solo un descargo personal. Es un mapa de los mecanismos con los que las mujeres somos despojadas del control sobre su propia narrativa, incluso cuando la relación ya terminó. Y es, también, una declaración sobre los límites que ella decide poner: no por miedo, no por debilidad, sino porque elige con quién comparte su presente.
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