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Violencia de Género

Las provincias vuelven a movilizarse contra las violencias y la impunidad a 8 años del Ni Una Menos

En La Plata, habrá dos movilizaciones, respaldada por la administración bonaerense, se realizará el lunes desde el mismo parque con la consigna alineada con la convocatoria nacional «Vivas, libres, desendeudadas y en las calles nos queremos».

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Colectivos feministas de todas las provincias volverán a movilizarse entre mañana y el sábado para conmemorar los ocho años de la marcha del Ni Una Menos, con reclamos por los femicidios que siguen impunes en diferentes distritos y para pronunciarse en contra de las violencias por cuestiones de género.

En La Plata, habrá dos movilizaciones. La primera será mañana a las 16:30 en la plaza Moreno y estará encabezada por mujeres y disidencias de los partidos de izquierda con consignas que apuntan a políticas económicas y sociales, mientras la segunda fue convocada por la asamblea feminista de La Plata, Berisso y Ensenada y respaldada por la administración bonaerense, se realizará el lunes desde el mismo parque con la consigna alineada con la convocatoria nacional «Vivas, libres, desendeudadas y en las calles nos queremos».

En Mar del Plata la marcha del Movimiento de Mujeres y Diversidad regional se realizará el sábado desde las 15.30 con una concentración junto al monumento ubicado en avenida Luro y San Luis, donde se leerá un documento, y a las 16 se avanzará hacia la Costa, y luego por Rivadavia hacia la avenida Independencia hasta regresar al punto de partida.

En Monte Hermoso habrá muestra de emprendedoras, música en vivo, juegos y hasta stands informativos de 14 a 17 en la Feria de Artesanos local, organizado por la Mesa Intersectorial contra la Violencia de Género, mientras en Bahía Blanca una radio abierta y la marcha se realizarán a las 15 en la plaza Rivadavia, frente al Palacio Municipal, con la consigna «con 139 femicidios y travesticidios, en lo que va del año, seguimos en las calles».

En Córdoba la Asamblea #NiUnaMenos convocó a marchar este viernes a las 18 desde la avenida Colón y Cañada para luego desplazarse hacia Vélez Sarsfield y boulevard San Juan con la consigna de salir a las calles para dar un «grito masivo por Ni Una Menos, por los feminismos» y para «seguir denunciando al Estado y los gobiernos, responsables de las violencias patriarcales que nos atraviesan».

También invitan a «seguir la lucha por nuestros derechos y reivindicaciones», contra los femicidios, transfemicidios y travesticidios y las políticas de ajuste, endeudamiento, represión y extractivismo que precarizan nuestras vidas.

En la ciudad de Santa Fe las actividades se desarrollarán el sábado desde las 14 en la plaza San Martín con talleres sobre «Justicia y Poder Judicial», «Salud: derechos sexuales, reproductivos y no reproductivos», «Educación y ESI», «Hábitat y feminismo», «Trabajo y cuidados» y «Violencia contra las mujeres y Diversidades».

La Asamblea Ni Una Menos local indicó que a las 16 iniciará una marcha hasta la plaza 25 de Mayo, donde se realizará el acto central focalizado en el pedido de aparición con vida de Mónica Estefanía Aquino, de 29 años que es buscada desde el 5 de mayo y que motivó la apertura de una causa judicial en la que fueron detenidos su pareja, su cuñado y la madre de ambos, investigados como coautores de explotación de la prostitución ajena agravada.

En Rosario la convocatoria se anunció para las 13, en Oroño y el Río para marchar por la línea de la costa, hacia las escalinatas del parque de España. En la previa, a las 11, se realizará un torneo de Futbol Feminista y una súper feria de la economía popular. Para facilitar el desplazamiento de manifestantes, la municipalidad dispuso el servicio gratuito de las líneas urbanas de colectivos, entre las 11 y las 22.

María José Poncino, del Movimiento Evita y Ni Una Menos Rosario, dijo: «No nos cansamos de exigir una justicia con perspectiva de género, popular y comunitaria. Por todo esto y muchos más seguimos saliendo a las calles, para continuar organizándonos, construyendo este camino de igualdad».

El colectivo Ni Una Menos de Mendoza marchará desde las 17 de la esquina de San Martín y Colón, con la consigna «a ocho años del primer Ni Una Menos, seguimos de luto. Nos cuidamos luchando y volvemos a unirnos con fuerza en un grito colectivo» y señaló que «el movimiento feminista de Argentina ya no va a retroceder y nuestras consignas son un tema insoslayable en todos los ámbitos. Buscamos cada vez con más estrategia y organización la erradicación de la violencia y un mundo más justo, más equitativo».

En el norte del país, organizaciones feministas y sociales marcharán en Santiago del Estero, este viernes, a las 17.30, desde el Ministerio Público Fiscal hasta la plaza Libertad, donde habrá intervenciones artísticas y lectura de documentos con «demandas que apuntan principalmente a una mayor inversión en materia presupuestaria pero también a la reorganización del modo de trabajo institucional», dijo a Télam la referente Natalia Gabellini.

«Creemos que urge repensar el sistema de administración de justicia, y demás instituciones vinculadas a la problemática, no sólo hablamos en términos de la necesidad de agentes con perspectiva de género antiracista y de derechos humanos, que sin duda es prioritario, sino también, y vinculado a esto, las prácticas y dinámicas», añadió.

Ni Una Menos Tucumán convocó a una marcha en la Plaza Irigoyen, a las 17 del sábado, donde habrá una radio abierta con reclamos como «fuera abusadores y violadores del poder político», «Basta de femicidios, el Estado es responsable» y «Basta de ajuste, fuera FMI».

La Asamblea Transfeminista Salta anunció una concentración mañana, a las 9, en la Ciudad Judicial donde se presentará un «Tendedero de deudores alimentarios, abusadores y femicidas», donde se recibirán adhesiones para la no sanción de la ley de registro de obstructores de lazos familiares en la provincia.

El sábado, a las 17, se hará una concentración en la plaza 9 de julio, frente al Cabildo, para marchar a las 18, por calles del centro de la ciudad con demandas, como justicia para víctimas de femicidio, basta de violencia institucional y revictimización, basta de cacería a niñas y mujeres en las comunidades indígenas, entre otros reclamos.

En Jujuy la Multisectorial de Mujeres y Disidencias realizará mañana a las 17 su marcha para reivindicar el reclamo en contra de los femicidios y la violencia de género desde la plaza Belgrano junto a familiares de víctimas de femicidios.

«En Jujuy estamos en una situación muy particular porque conoceremos la sentencia por el femicidio de la joven Tania Palacios, en un año donde logramos en las calles las condenas de mujeres asesinadas en 2020 y se pudo ver claramente la inacción del gobierno jujeño», refirió Mariana Vargas, del colectivo provincial.

En la Patagonia también habrá diversas actividades, que en el caso de Chubut se centrará en Comodoro Rivadavia donde la intendencia organizó el conversatorio «Justicia, medios y redes feministas, avances y debates pendientes» y el sábado, a las 18, se hará una charla taller para asociaciones vecinales para el abordaje de casos de violencia de género.

Las principales organizaciones feministas de Tierra del Fuego anunciaron marchas en Ushuaia y Río Grande para el sábado en adhesión al movimiento Ni una menos.

En la capital fueguina la concentración se hará a las 14.30 frente al Superior Tribunal de Justicia, con movilización hasta la esquina de las calles San Martín y Juana Fadul, donde habrá espectáculos artísticos, una muestra de emprendedoras y lectura de un documento.

En Río Grande, a partir de las 15.30, la marcha comenzará desde la Torre de Agua de la plaza Almirante Brown.

En ambos casos, mencionarán los femicidios del último año y reclamarán la implementación efectiva de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, a partir del caso del Hospital Regional de Río Grande donde todos los médicos se declararon objetores de conciencia.

En la ciudad rionegrina de Bariloche, asociaciones feministas y autoconvocados marcharán desde las 16 «desde la Ruca hasta el Centro Cívico», en el marco del 3J.

En Neuquén, las organizaciones feministas convocaron a marchar a las 17 desde el monumento a San Martín «contra las violencias, el ajuste y la impunidad».

La referente de la agrupación Pan y Rosas, Julieta Katcoff, precisó que «en los cinco meses de este año hubo cinco femicidios en Neuquén, un récord lamentable que pone otra vez el cuerpo de las mujeres como objeto de la falta de presupuesto por parte del Gobierno para prevenir y garantizar la atención y el tratamiento de mujeres víctimas de violencia machista».

«Estamos realmente en una situación de emergencia y por eso presentamos -por segunda vez- en la Legislatura de Neuquén un proyecto de ley para crear un plan de emergencia contra la violencia hacia las mujeres», sostuvo Katcoff.

En Santa Cruz, la marcha se realizará el sábado a las 17:30 en Río Gallegos, donde las organizadoras dijeron que analizan la posibilidad de participar de una vigilia como en los años anteriores para concretar «una marcha de antorchas en la intersección de Kirchner y San Martín» en adhesión de «un movimiento feminista de Argentina hacia el mundo».

Entrevista

“Rezamos cada mañana para no dormir en la calle”: huyó de la violencia machista en Argentina y denuncia abandono en España

Valeria De Bernardinis habló con El Argentino sobre la violencia que la obligó a huir del país junto a sus hijos. Hace siete años viven en España entre la precariedad, las secuelas psicológicas y el temor de quedar en la calle, mientras reclaman ayuda urgente del consulado argentino y que la Justicia los reconozca como víctimas para acceder a derechos básicos.

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Vivimos el día a día, prácticamente no tenemos para comer. Rezamos cada mañana para no dormir en la calle esa misma noche”. La frase sale de la boca de Valeria De Bernardinis, pero atraviesa a toda la familia. «Hace 7 años y 145 días» vive en España junto a sus dos hijos menores -hoy 16 y 19 años-, uno de ellos con autismo severo y el otro diagnosticado con trastorno por estrés postraumático. Escaparon de Argentina después de años de violencia extrema, amenazas y denuncias que -asegura- nunca lograron protegerlos del todo.

Hoy, lejos de encontrar tranquilidad, dice sentirse nuevamente abandonada. “El consulado argentino nos ha abandonado literalmente”, denuncia, al tiempo que reclama una vivienda urgente, la restitución de la pensión por discapacidad de uno de sus hijos -suspendida desde febrero- y que la Justicia española finalmente los reconozca a los tres como víctimas de violencia machista, condición que les permitiría acceder a asistencia económica, programas habitacionales y derechos básicos. 

Un botón antipánico y 148 denuncias

La historia que hoy la tiene al borde de quedar en la calle comenzó mucho antes de España. Valeria ya era madre de un hijo de 11 años de un matrimonio anterior cuando conoció a Dionisio Ruiz Díaz a comienzos de los 2000. “Él lo quería más que a sus propios hijos”, recuerda con angustia.

Al principio, la violencia fue silenciosa: “Me fue apartando de mis amistades, de todo mi entorno. Me hacía creer que sin él yo no era nadie”. Después llegaron los golpes: “Perdí cinco embarazos por las palizas”. Durante años ocultó la violencia incluso frente a médicos y conocidos. “Decía que me había caído o golpeado con una puerta”, y confiesa que sentía «vergüenza«. 

Valeria asegura que convivió durante años con miedo constante. En octubre de 2016 consiguió una perimetral y fue una de las primeras mujeres de Almirante Brown en recibir un botón antipánico. “A mí ese botón me salvó la vida”, asegura.

Pero ni las denuncias ni las restricciones alcanzaron para frenar a su agresor. Según relata, violentaba las órdenes de alejamiento y vigilaba la vivienda permanentemente. Valeria llegó a realizar “59 denuncias en lo civil y 89 en lo penal”. El episodio que terminó de quebrarlo todo ocurrió una semana antes de viajar a España. Según cuenta, su expareja intentó incendiar la casa familiar de Claypole mientras ella y los chicos estaban adentro: “Escondí a mis hijos debajo de la cama y pensé: ‘Que sea lo que Dios quiera’”. 

Asimismo, cuenta que la policía llegó después de la activación del botón antipánico y que el hombre «fue detenido con un bidón de combustible en la mano». Sin embargo, horas después recuperó la libertad: “Me dijeron que cuando llegara a mi casa avisara para poder soltarlo”.

Dormían todos juntos en el comedor mientras patrulleros vigilaban la casa durante la noche. Para llevar a su hijo a las terapias necesitaba custodia policial. “A cada hora me llamaban para ver si seguía viva”.

Cabe señalar que la historia de Valeria refleja una problemática estructural que se repite en muchos casos de violencia de género: mujeres que denuncian durante años y aun así continúan expuestas a situaciones extremas. Según el Observatorio de Femicidios “Adriana Marisel Zambrano”, de La Casa del Encuentro, durante 2025 hubo 262 víctimas fatales de violencia de género en Argentina: un femicidio cada 33 horas. 

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

En esta misma línea, la Asociación Civil “Ahora que sí nos ven” registra que entre el 1 de enero y el 30 de abril de 2026 hubo 80 víctimas fatales de violencia de género: un femicidio cada 36 horas. Casi el 20% de esas mujeres había denunciado previamente y en el 70% de los casos los agresores eran parejas o exparejas.

“Hasta que no subí al avión no sabía si iba a seguir con vida”

Después de aquél episodio, escapar fue la única alternativa posible. Valeria consiguió la autorización del padre para sacar legalmente a los chicos del país, vendió su casa y armó las valijas de madrugada. “Hasta que no subí al avión no sabía si iba a seguir con vida”, confiesa.

El refugio apareció a través de Facebook. Una familia española le ofreció alojamiento después de conocer su historia. Pero cuando llegó, asegura, todo fue distinto: “Me usaron”.

Según relata, le quitaron dinero, contactos y documentación y, cuando “se acabó el dinero”, los echaron de la casa en plena pandemia. “Dormíamos en el piso y nos tapábamos con nuestra propia ropa”.

Durante estos años distintas asociaciones y personas particulares les brindaron ayuda. Pero con el tiempo -dice- muchos terminaron alejándose por el desgaste emocional y económico que implicaba sostener una situación tan prolongada. La sensación de haber cometido un error la acompañó desde el comienzo: “Sentí que había cometido el peor error de mi vida”.

El miedo siguió en España

Los hijos de Valeria llegaron a España siendo apenas chicos. Tenían 9 y 11 años. Atrás habían quedado las denuncias, los patrulleros y la violencia cotidiana. Pero el miedo -asegura- nunca desapareció del todo.

El menor fue diagnosticado con un grave trastorno por estrés postraumático. “El desarraigo es enorme. Mi hijo extraña a su hermano mayor, que se quedó en Argentina, y no puede con todo lo que vivimos”, cuenta.

Según relata, las secuelas psicológicas se profundizaron con los años. El menor atravesó situaciones de bullying y discriminación escolar que terminaron afectando seriamente su salud emocional.

Pero lo peor volvió a ocurrir hace tres años. Valeria asegura que su expareja logró encontrarlos en España y secuestró durante varias horas a uno de sus hijos. “Creo que me desmayé cien veces en ese lapso”.

Todavía hoy recuerda esas horas como uno de los momentos más desesperantes de su vida. Para ella, hubo fallas graves que permitieron el ingreso de su agresor al país. “No falló el juez. Falló la policía”.

“No quiero dormir en la calle con mis hijos”

Siete años después de haber escapado de Argentina, Valeria asegura que volvió a sentir el mismo miedo: quedarse sola, sin protección y sin un lugar donde vivir. “La situación es cada vez peor. Vivimos el día a día. Prácticamente no tenemos para comer”, relata.

Hoy reclama que la Justicia española finalmente cierre el expediente y los reconozca formalmente como víctimas de violencia machista, algo que -según denuncia- permanece paralizado desde hace más de siete años en el Juzgado Nº3 de Sant Feliu de Guíxols.

En España, ese reconocimiento puede habilitar el acceso a asistencia económica, programas de vivienda, apoyo psicológico y otras ayudas sociales específicas. “Hasta que no nos reconozcan como víctimas, no podemos acceder a derechos básicos”, explica.

A eso se suma otra urgencia: desde febrero dejó de cobrar la pensión por discapacidad de uno de sus hijos. “Era lo único que me llegaba. Y hasta eso me sacaron”. Valeria asegura haber presentado toda la documentación requerida, incluida la fe de vida ante el consulado argentino en Barcelona, pero afirma que todavía no obtuvo respuestas.

La situación no es aislada. En distintos puntos de Argentina, familias vienen denunciando suspensiones de pensiones por discapacidad, demoras administrativas y falta de respuestas oficiales, en un contexto atravesado por auditorías impulsadas por el Gobierno nacional que alcanzaron a más de 110.000 beneficios durante el último año.

Pero detrás de los expedientes, las auditorías y las demoras administrativas, la urgencia de Valeria y sus hijos es mucho más simple y brutal: sobrevivir. Sin ingresos estables y con miedo constante a quedarse en la calle, intenta sostener a sus hijos como puede. “No quiero dormir en la calle con mis hijos”, repite.

Y aunque el miedo y el agotamiento parecen haber atravesado cada etapa de su vida, hay una ausencia que todavía le duele más que cualquier otra: la de su hijo mayor, que permanece en Argentina y al que no ve desde hace más de siete años. “¿Sabés lo que daría por un abrazo?”, dice con la voz quebrada.

Si queres colaborar con Valeria:

Banco BBVA a nombre de
María Valeria De Bernardinis

“Hoy no sé quién soy”

La historia de Valeria también atraviesa otra búsqueda: la de su identidad. En Argentina, Abuelas de Plaza de Mayo estima que todavía quedan alrededor de 300 hombres y mujeres que podrían haber sido apropiados durante la última dictadura militar y aún desconocen su verdadera identidad. “Yo siempre supe que era adoptada”, cuenta.

Según relata, fue criada por un matrimonio italiano y sufrió violencia durante toda su infancia. “Yo siento que me criaron mis secuestradores”.

Años después, mientras revisaba viejas valijas familiares, encontró partidas de nacimiento y comenzó a investigar sus orígenes. Así fue como Valeria logró descubrir quién era su madre biológica. Se llamaba Teresa Sandoval y trabajaba en una casa de Capital Federal.

Hay toda una historia oscura detrás”, que incluso la llevó a sospechar que pudo haber sido víctima de apropiación ilegal durante la última dictadura militar. “Cuando mi mamá dio a luz, el hijo de esa familia se fue a Israel y la abuela se suicidó. Hay muchas cosas que nunca pude entender”. Hoy, sigue buscando respuestas: “No sé quién soy”.

Línea 102
Si necesitas ayuda o conoces a alguien que esté expuesto a violencia, llamá al 102. Es un servicio gratuito y confidencial, de atención especializada sobre los derechos de niñas, niños y adolescentes. Podés llamar ante una situación de vulneración de derechos. Si vivís una emergencia llama al 911.

 

 

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