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Femicidio

Doble femicidio de Córdoba: cómo se encuentra el niño de 6 años hijo de Luna y Laurta

Mientras el acusado Pablo Laurta insiste en que “rescató” a su hijo, el niño de seis años vive bajo custodia provincial y recibe asistencia psicológica. El caso expone la fragilidad institucional frente a la violencia de género y la deuda del Estado con las infancias huérfanas por femicidio.

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El doble femicidio que estremeció a Córdoba y Entre Ríos sigue revelando sus secuelas más profundas. Tras el femicidio de Luna Giardina y Mariel Zamudio, madre y abuela del pequeño Pedro, el niño de seis años —secuestrado durante días por su padre y autor de los crímenes, Pablo Laurta— permanece hoy en un hogar de acogimiento temporario, bajo acompañamiento psicológico, en el marco de un programa de protección integral implementado por el Ministerio de Desarrollo Humano de Córdoba.

La ministra Liliana Montero confirmó que el niño “ya superó la primera etapa de emergencia”, que consistía en garantizar su regreso a Córdoba y asegurar un entorno seguro y conocido.

Frente al horror del odio del femicida, hay una comunidad que se organiza para contener, abrazar y cuidar”, afirmó Montero, quien destacó la labor del programa provincial de familias de acogimiento para niños sin cuidados parentales.

Pedro vive actualmente con una familia amiga de su madre y su abuela, que fue seleccionada por el equipo interdisciplinario de la provincia. “Tanto el niño como la familia están recibiendo asistencia psicológica, porque también están atravesando un proceso de duelo. Es un caso que atraviesa a toda la comunidad: vecinos, escuela y entorno cercano”, añadió la ministra.

El Estado frente al femicidio: respuestas tardías y una deuda estructural

El caso reabre un debate urgente sobre el rol del Estado frente a los femicidios y sus consecuencias sociales. No solo se trata de las víctimas directas, sino también de los hijos e hijas que quedan en orfandad, muchas veces sin contención inmediata ni mecanismos claros de reparación.

Según datos del Observatorio “Adriana Marisel Zambrano” de La Casa del Encuentro, entre enero y septiembre de 2025, se registraron 227 femicidios en Argentina, que dejaron 287 hijos e hijas sin madre, de los cuales el 59% son menores de edad.

Esto significa que, solo este año, más de 170 niñas y niños quedaron huérfanos por la violencia machista, expuestos a la precariedad, la institucionalización o la fragmentación familiar.

Si bien la Ley 27.452, conocida como Ley Brisa, establece una reparación económica mensual para los hijos de víctimas de femicidio, en la práctica su implementación es desigual y burocrática. Organizaciones feministas y de derechos humanos denuncian demoras de hasta 18 meses en los pagos y falta de acompañamiento psicológico sostenido, especialmente en provincias del interior.

En Córdoba, el Programa de Acompañamiento a las Infancias Huérfanas por Femicidio creado en 2021 funciona con recursos limitados. Desde el Ministerio de Desarrollo Humano reconocen que el caso Laurta “pone a prueba todo el sistema”:

Tenemos una ley, pero no un Estado que actúe a la velocidad que exige una emergencia emocional y social de esta magnitud”, señaló una trabajadora social del área.

El discurso del femicida y la disputa por el sentido

Mientras tanto, Pablo Laurta —detenido y trasladado bajo un fuerte operativo de seguridad a los Tribunales de Córdoba— volvió a justificar los crímenes con un discurso delirante y revictimizante. “Estoy en paz porque mi hijo ahora está a salvo. Hice lo necesario para salvarlo de un contexto de trata”, declaró ante la prensa, sin mostrar arrepentimiento.

La estrategia defensiva de Laurta se construye sobre la inversión del rol de víctima, una maniobra común en los discursos de agresores de género, según explicó la psicóloga forense Laura Bonaparte (CONICET):

“La narrativa del ‘rescate’ es una fantasía de control. El femicida no soporta la autonomía de la mujer y convierte el vínculo filial en una extensión de su dominio. En su mente, la posesión del hijo legitima el crimen.”

En términos jurídicos, Laurta enfrenta cargos por doble femicidio agravado por vínculo, alevosía y violencia de género, además de homicidio agravado en la causa paralela de Entre Ríos, donde se investiga el asesinato del remisero Martín Palacios. Se encuentra detenido en la cárcel de Cruz del Eje, bajo régimen de alta seguridad y en celda individual.

Infancias en riesgo: una política pública que no llega

El drama de Pedro refleja una realidad silenciada: la orfandad femicida es una forma de violencia estructural que el Estado aún no logra reparar.
La psicóloga infantil Claudia Cárdenas, integrante del Colectivo Niñez y Género, advierte que el daño psicológico de estos niños es profundo y sostenido:

“Estos chicos no solo pierden a sus madres, también pierden su mundo: hogar, escuela, amigos, identidad. Y en muchos casos, deben convivir con la idea de que su propio padre es el asesino. Es una herida que el Estado no puede seguir atendiendo con parches.”

Según un relevamiento del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad de la Nación (durante la gestión del Gobierno de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kichner), desde la creación de la Ley Brisa en 2018, más de 1.600 niños y niñas reciben la reparación económica, pero aún quedan más de 800 casos pendientes de resolución administrativa o judicial. En Córdoba, unas 94 infancias fueron alcanzadas por el beneficio, aunque solo 36 cuentan con acompañamiento psicológico sostenido.

Cómo sigue la vida del niño despues del horror

La ministra Montero anticipó que la situación de Pedro será reevaluada en las próximas semanas.

Estamos evaluando con quién continuará su vida. Hay familiares en Argentina y otros en el exterior, pero hay que escuchar al niño, su deseo, y priorizar su estabilidad emocional”, explicó.

En tanto, la comunidad educativa de Pedro, vecinos y docentes de su escuela en Córdoba iniciaron una red de acompañamiento solidario para sostener su proceso de duelo.

“Pedro no puede ser un número más. Es el símbolo de todo lo que el Estado debe cuidar y no cuidó”, expresó una maestra que integra la red de contención barrial.

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Femicidio

El hijo de Silvia Mina apuntó contra su padre tras el femicidio en Merlo: “Desde chico fue violento”

Ernesto Tesio cuestionó el relato de Marcelo Tesio, detenido por el crimen de su esposa. Contó que su padre lo llamó para comunicarle la muerte y recordó los antecedentes de violencia que marcaron durante años la relación de sus padres.

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El presunto femicidio de Silvia Beatriz Mina, asesinada a los 62 años en una vivienda de Merlo, dejó al descubierto una historia familiar atravesada por episodios de violencia. Su hijo, Ernesto Tesio, apuntó contra su padre, Marcelo Tesio, quien permanece detenido acusado por el crimen.

Es un psicópata. Desde chico fue violento, sostuvo Ernesto al hablar ante los medios. Según relató, la violencia había formado parte de la relación entre sus padres durante años, aunque aseguró que las agresiones físicas habían cesado aproximadamente una década atrás.

El hijo de la víctima también cuestionó la versión que le dio su padre sobre lo ocurrido durante la madrugada del domingo.

Se nos fue la vieja”: el llamado que recibió el hijo

Ernesto contó que fue Marcelo quien lo llamó para comunicarle que algo había ocurrido con Silvia. Según relató, su padre le dijo: “Se nos fue la vieja”. Poco después, Ernesto llegó a la vivienda de Merlo acompañado por su hija y su sobrina. Allí encontró a su madre sin vida en una habitación. La escena y algunos elementos que observó posteriormente despertaron sus sospechas sobre el relato de su padre.

La versión de Marcelo Tesio

De acuerdo con el testimonio de Ernesto, Marcelo le explicó que todo comenzó durante una discusión mientras ambos comían pan con queso. El hombre detenido habría asegurado que Silvia lo atacó primero y que después se le fue la mano”.

También le atribuyó a su esposa las heridas que presentaba en su propio cuerpo. Ernesto rechazó esa explicación y manifestó sus sospechas de que esas lesiones podrían haber sido autoinfligidas. Se trata, de todos modos, de una apreciación realizada por el hijo de la víctima y deberá ser la investigación judicial la que determine qué ocurrió.

El cuchillo que apareció junto al cuerpo

Otro elemento que llamó la atención de Ernesto fue el cuchillo encontrado junto al cuerpo de su madre. El hijo aseguró que cuando ingresó por primera vez a la habitación el cuchillo no estaba allí y que lo vio posteriormente junto a Silvia.

A partir de esa diferencia temporal, planteó la posibilidad de que su padre lo hubiera colocado después del ataque. “La sangre estaba coagulada, por todo el quilombo supuse que la había matado hacía rato”, contó.

Las circunstancias exactas del crimen deberán ser determinadas por los investigadores a partir de las pericias realizadas en la vivienda y del resto de las pruebas incorporadas al expediente.

Ernesto también recordó los antecedentes de violencia que, según su relato, atravesaron la relación de sus padres. “Desde chico fue violento”, afirmó sobre Marcelo.

Sin embargo, aclaró que las agresiones físicas habían terminado aproximadamente diez años atrás. Pese a esa historia, contó que había intentado reconstruir el vínculo familiar y aceptar nuevamente a su padre.

El desenlace, según su testimonio, volvió a poner frente a sus ojos una violencia que creía superada.

Casi 40 años de matrimonio

Silvia y Marcelo llevaban 39 años de casados. En abril de 2026, la mujer había publicado en redes sociales una fotografía de su casamiento para celebrar el aniversario.

“Con esfuerzo, paciencia y mucho corazón, construimos lo más valioso: una familia”, había escrito Silvia en aquella publicación.

Meses después, la mujer fue asesinada y su marido quedó detenido como acusado.

Al referirse a aquella publicación, Ernesto cuestionó la imagen de felicidad que transmitía su madre: “Eso es orgullo, no es felicidad, es como batir un récord de cuánto estaban casados”.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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