Conectate con El Argentino

Diversidad

Gran Hermano: figuras de Telefe repudian homofobia

«No entiendo eso de la bisexualidad y ojalá no me encuentre con un bobo dentro de la casa porque todo mal», lanzó Martina Stewart Usher.

Publicado hace

#

Martina Stewart Usher se convirtió en la participante más polémica de Gran Hermano en menos de 24 horas. La presentación de la chica oriunda de Tigre en el programa que conduce Santiago Del Moro generó repudio e indignación e hizo que Wanda Nara y Jey Mammon, figuras de Telefe, expresaran su enojo.

«A mí me gustan los chicos. Las chicas no me atraen para nada. No entiendo eso de la bisexualidad. Me da un poco de asquito, es para analizar. No tengo mucha paciencia. Ojalá no me encuentre con un bobo dentro de la casa porque todo mal», fue el dicho homofóbico que lanzó.

«Decir que te da asco la bisexualidad o la homosexualidad no es opinión; es fobia, es decir odio y hace daño, lastima. Lo digo con todo el amor del mundo. Por favor, tengámoslo en cuenta. Gracias por leerme», manifestó el conductor de La Peña de Morfi a través de su cuenta de Twitter. Mientras que Wanda eligió Instagram para hacer su descargo.

FfXB4hzX0AAIBHn.jpg

«Acaba de entrar Martina a GH diciendo que ‘le da asquito la bisexualidad y que ser gay debería ser analizado’. ¿Cómo se le puede permitir entrar a la casa a una persona que diga semejantes comentarios homofóbicos», planteó Wanda Nara.

Como si fuera esto poco, Martina también sumó denuncias por maltrato a menores. Es profesora de educación física

Diversidad

La hija de Elon Musk destruyó un robot de su padre: «Fueron diseñados para obedecer, yo no»

La hija de Elon Musk protagonizó la campaña «Born to Disobey» de la marca Desigual arrastrando y golpeando un robot de apariencia similar a los humanoides de Tesla. La puesta convierte la desobediencia en manifiesto y vuelve a exponer la fractura pública entre Wilson y el magnate que construyó un emporio sobre la promesa de la obediencia mecánica.

Publicado hace

#

Vivian Wilson agarró un palo de golf, le pegó a un robot y le dijo al mundo que no piensa obedecer. La frase que cierra la campaña Born to Disobey («Nacida para desobedecer») de la marca española Desigual es tan simple como contundente: «Él fue diseñado para obedecer, yo no.»

El robot en cuestión tiene la apariencia de los humanoides que fabrica Tesla, la empresa de su padre. La que lo arrastra, lo golpea y lo convierte en accesorio de moda es la hija que en 2022 cambió legalmente su nombre para borrar el apellido Musk de su identidad.

Vivian Wilson, hija de Elon Musk y Justine Wilson, se declaró transgénero en 2020 y dos años después tramitó ante la Justicia el cambio de nombre y apellido, con el argumento explícito de que no quería mantener ningún vínculo con su padre. Desde entonces construyó una presencia pública propia dentro de la comunidad LGBTIQ+, con apariciones en redes sociales, entrevistas y ahora una campaña de moda internacional que usa el universo empresarial de Musk como telón de fondo para una crítica que excede lo familiar.

La campaña: desobediencia como declaración política

La producción audiovisual de Born to Disobey estuvo a cargo del colectivo PSG, integrado por Yukihiro «Sho» Shoda, Pau López y Gerardo del Hierro. En las imágenes, Wilson aparece en una cancha de golf arrastrando y golpeando un robot de diseño similar a los Optimus, los humanoides que Tesla desarrolla para uso doméstico e industrial. La elección no es casual: Musk lleva años presentando a sus robots como una de las apuestas tecnológicas más ambiciosas de la compañía, y la imagen de su hija maltratando uno de ellos condensa en pocos segundos el distanciamiento generacional, político e identitario entre ambos.

La campaña no ataca directamente a Musk por su nombre, pero el lenguaje visual habla solo. El robot que obedece órdenes funciona como metáfora de lo que Wilson rechaza: un sistema diseñado para controlar, clasificar y someter. La propia marca lo explicita al elegir el concepto de la desobediencia como valor central de su temporada, con Wilson como rostro y como argumento.

La ruptura con Musk: identidad, transfobia y dinero

El distanciamiento entre Wilson y su padre tiene historia y tiene motivos públicos. Musk ha expresado en múltiples ocasiones su rechazo a las políticas de inclusión trans, criticó los tratamientos de afirmación de género para menores y llegó a decir que la ideología «woke» le «mató» a su hijo, en referencia a Vivian. La joven respondió en varias entrevistas con una precisión que no deja lugar a interpretaciones: no quiere su apellido, no quiere su dinero y no quiere su mundo.

En una entrevista con la revista Cosmopolitan, Wilson afirmó que la relación con su padre «es parte de mi historia, pero no define mi futuro» y cuestionó cómo la riqueza extrema transforma a las personas. Describió el deseo de acumular poder como un ciclo de codicia que teme reproducir y señaló que crecer en un entorno de recursos ilimitados no equivale a crecer en un entorno de libertad. «El dinero puede comprarte obediencia. La identidad, no», fue la lectura que muchos usuarios hicieron de la campaña en redes sociales al viralizarse las imágenes.

La tensión entre padre e hija se inscribe en un debate más amplio que excede la esfera familiar: Musk es hoy uno de los referentes globales de la derecha tecno-libertaria, un hombre que financia partidos de extrema derecha en Europa, que compró X (ex Twitter) para desregular la moderación de contenidos y que fue una pieza central en la campaña electoral de Donald Trump. Frente a ese perfil, la decisión de Vivian Wilson de protagonizar una campaña que ridiculiza sus robots no es solo una pelea entre padre e hija: es un posicionamiento cultural y político que usa la moda como plataforma.

Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo