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Diversidad

Argentina, pionera en derechos LGBTIQ+: ¿qué queda en pie tras 15 años?

Matrimonio igualitario: una conquista histórica.

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El 15 de julio de 2010, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina en legalizar el matrimonio entre personas del mismo sexo.

La Ley 26.618 marcó un hito en la ampliación de derechos y fue fruto de años de militancia del colectivo LGBTI+, organizaciones sociales y un Congreso que, por única vez en décadas, supo escuchar a la calle.

A 15 años de esa conquista, el panorama actual está atravesado por retrocesos, discursos de odio y una fuerte ofensiva conservadora, encabezada desde la presidencia.

Una conquista pionera

Argentina fue el primer país latinoamericano y el décimo en el mundo en legalizar el matrimonio igualitario. La ley permitió a las parejas del mismo sexo acceder a los mismos derechos civiles que los matrimonios heterosexuales: herencia, obra social, adopción, entre otros. Se trató de una victoria política y cultural, impulsada desde sectores progresistas, con un rol clave del gobierno en el poder ejecutivo y legislativo.

Desde entonces, más de 20 mil parejas del mismo sexo contrajeron matrimonio en el país, consolidando un derecho que ya forma parte del tejido social.

¿Cómo está el mundo hoy?

Desde 2010, el mapa global ha cambiado considerablemente:

Actualmente, 35 países permiten el matrimonio igualitario. Entre ellos: España, Francia, Canadá, Sudáfrica, Brasil, Uruguay, México y, más recientemente, Chile y Colombia.

Sin embargo, más de 60 países aún criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, y en varios de ellos (como Uganda, Nigeria o Arabia Saudita) existen penas de prisión o incluso de muerte.

En EEUU, tras la legalización nacional en 2015, surgieron nuevos debates por los derechos trans, y crece una ola conservadora que intenta revertir conquistas.

En Europa, Hungría y Polonia protagonizan retrocesos legislativos y campañas anti-LGBTI+, en sintonía con sectores ultraderechistas.

Argentina bajo el régimen de Milei: retrocesos explícitos

El gobierno de Javier Milei ha significado un cambio de paradigma en relación con los derechos LGBTI+, no por vía legislativa sino por erosión discursiva, simbólica y presupuestaria.

El presidente y su gabinete han promovido discursos de odio contra identidades trans, lenguaje inclusivo y feminismos, bajo la lógica de “la batalla cultural” contra lo que llaman “ideología de género”.

Se cerró el INADI, organismo clave en la lucha contra la discriminación.

Se desfinanciaron políticas de diversidad, como el Programa de Salud Integral para personas trans y LGBTI+ y las campañas de concientización.

El Ministerio de Mujeres, Géneros y Diversidad fue eliminado y sus funciones quedaron virtualmente vaciadas.

No hay políticas activas frente a los crímenes de odio, que aumentaron un 30% en el último año según informes de la Defensoría LGBTI+.

El gobierno de Milei representa una ofensiva neoconservadora, con una narrativa negacionista de derechos conquistados. No casualmente, el presidente se alineó internacionalmente con figuras como Viktor Orbán (Hungría), Donald Trump y Jair Bolsonaro, todos con agendas anti-LGBTI+.

Orgullo, memoria y resistencia

A 15 años del matrimonio igualitario, la consigna de muchas organizaciones y activistas es clara: “lo ganado no se negocia”.

En las calles, el movimiento LGBTI+ sigue siendo uno de los más activos en resistir el ajuste, la represión y el vaciamiento de políticas públicas.

La Comisión Organizadora de la Marcha del Orgullo ya advirtió que este año la movilización será más política que nunca. Desde el Congreso, algunos bloques de oposición buscan blindar derechos existentes y denunciar los retrocesos.

El matrimonio igualitario fue una bisagra histórica que ubicó a Argentina a la vanguardia en materia de derechos. Pero las conquistas no son definitivas: los discursos de odio, el desmantelamiento del Estado y la precarización de la vida atacan directamente al colectivo LGBTI+.

A 15 años, más que celebración, el momento exige memoria activa, organización colectiva y lucha política para que el orgullo no se transforme en nostalgia.

Denuncia

Cinco años sin Tehuel: un condenado con perpetua firme, pero su cuerpo sigue ausente

A cinco años de la desaparición y asesinato de Tehuel de la Torre, el joven varón trans de 21 años que salió a buscar trabajo y nunca regresó, la justicia confirmó la prisión perpetua para el principal condenado, pero su cuerpo sigue sin aparecer. La causa expone las condiciones de vulnerabilidad estructural que enfrentan las personas trans en el mercado laboral informal y la violencia que se ejerce contra su identidad, incluso después de la muerte.

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★ El 11 de marzo de 2021, Tehuel de la Torre, de 21 años, varón trans, salió de su casa en el partido bonaerense de San Vicente para concurrir a una entrevista de trabajo. Le habían ofrecido un puesto de mozo en un evento. Nunca regresó. Cinco años después, su cuerpo sigue sin ser encontrado, pero quien lo mató ya tiene condena firme: prisión perpetua.

Una condena que tardó tres años en consolidarse

El 30 de agosto de 2024, el Tribunal Oral en lo Criminal N°2 de La Plata, integrado por los jueces Claudio Bernard, Silvia Hoerr y Ramiro Fernández Lorenzo, declaró culpable a Luis Alberto Ramos, de 37 años, por el asesinato de Tehuel. El tribunal lo encontró responsable no solo del crimen sino también de la desaparición del cuerpo, y reconoció «el daño que eso provoca a sus seres queridos».

Esa condena fue confirmada el 11 de julio de 2025 por la Sala I del Tribunal de Casación Penal de la Provincia de Buenos Aires, que rechazó los recursos de apelación presentados por la defensa. Los jueces Daniel Carral y Ricardo Maidana ratificaron la pena máxima bajo el cargo de homicidio agravado por odio a la identidad de género y orientación sexual.

En los fundamentos de la resolución, el tribunal puso énfasis en la vulnerabilidad estructural de Tehuel como joven trans en situación de informalidad laboral: esa precariedad fue, según los jueces, la condición que Ramos aprovechó para atraerlo hasta su domicilio. El fallo también señaló que la desaparición del cuerpo y la quema de sus pertenencias constituyeron un acto simbólico de negación de su identidad, lo que reforzó la existencia de un móvil discriminatorio.

Las pruebas que sostuvieron la condena máxima

La investigación judicial acumuló una cadena de evidencias que desbarataron la versión de Ramos y del otro acusado, Oscar Montes. Entre los elementos determinantes figuran:

  • Registros de cámaras de seguridad que ubicaron a Tehuel en el trayecto hacia la vivienda de Ramos.
  • La tarjeta SUBE de la víctima, que rastreó sus movimientos.
  • Geolocalización del celular de Tehuel, que lo situó en el domicilio de Ramos.
  • Una fotografía tomada a las 20:42 hallada en el teléfono del propio Tehuel, que contradijo la versión inicial de los acusados.
  • Restos calcinados de pertenencias de la víctima, hallados en un terreno.
  • Análisis de manchas hemáticas con perfil genético coincidente con Tehuel, encontradas en las paredes de la casa de Ramos.
  • La campera del joven, hallada prendida fuego.
  • La conducta evasiva del imputado durante toda la investigación.

La denuncia había sido radicada el 13 de marzo de 2021 por Michelle, novia de Tehuel, en la Comisaría 1° de San Vicente, luego de dos días sin noticias. Fue entonces cuando la Policía geolocalizó el celular de la víctima en el domicilio de Ramos.

El caso Montes: todavía sin juicio

El destino judicial de Oscar Montes, el segundo acusado, permanece abierto. Se aguarda el inicio de su debate por jurados, una instancia que todavía no tiene fecha confirmada.

Ramos y Montes fueron detenidos originalmente bajo los cargos de encubrimiento, entorpecimiento de la investigación y falso testimonio. Ambos siempre negaron su participación en el crimen, pero las pruebas reunidas a lo largo de la investigación contradijeron sistemáticamente sus declaraciones.

El cuerpo que no aparece: una herida abierta

A cinco años del crimen, el cuerpo de Tehuel sigue sin ser encontrado. Esa ausencia no es solo una deuda con su familia y su comunidad: es también una dimensión específica del crimen, reconocida como tal por el propio tribunal.

El Ministerio de Seguridad Nacional estableció una recompensa de 5 millones de pesos para quienes aporten datos certeros sobre el paradero de la víctima. Hasta ahora, esa información no llegó.

Un crimen que es también un espejo

El caso de Tehuel de la Torre no es un episodio aislado. Es el reflejo de una violencia sistemática contra las personas trans, que en Argentina continúan siendo uno de los colectivos con menor acceso al mercado laboral formal, mayor exposición a la precariedad y mayor riesgo frente a la violencia. Salir a buscar trabajo, como hizo Tehuel, no debería ser un acto que cueste la vida.

La condena a Ramos es un paso institucional necesario. Pero cinco años después, sin cuerpo, sin juicio para Montes y con la estructura de desigualdad que hizo posible el crimen todavía intacta, la justicia para Tehuel sigue siendo incompleta.

Puntos clave

  • Tehuel de la Torre, varón trans de 21 años, desapareció el 11 de marzo de 2021 en San Vicente, provincia de Buenos Aires.
  • Luis Alberto Ramos fue condenado a prisión perpetua por homicidio agravado por odio a la identidad de género; la condena fue confirmada por Casación el 11 de julio de 2025.
  • El tribunal reconoció que la desaparición del cuerpo y la quema de pertenencias constituyeron una negación simbólica de la identidad de Tehuel.
  • El cuerpo de Tehuel no fue encontrado tras más de cuatro años de búsqueda.
  • Oscar Montes, segundo acusado, aguarda el inicio de su juicio por jurados. ★

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