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«Las ciudades no están preparadas para convivir con personas con discapacidad»

«Siendo bípeda o lisiada, al fin y al cabo, la vida nos pasa igual», dijo Florencia Santillán, conocida como la «Maldita lisiada» en las redes sociales.

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«La discapacidad está en el entorno físico que nos rodea y no en nosotros, porque la sociedad y las ciudades privilegian a las personas bípedas», afirmó hoy Florencia Santillán, conocida como la «Maldita lisiada» en las redes sociales, que desde sus 23 años se moviliza en silla de ruedas a la que considerada su «trinchera para resignificar el mundo de las personas lisiadas».

«Siendo bípeda o lisiada, al fin y al cabo, la vida nos pasa igual», dijo sin la resignación que podría esperarse escuchar en su relato.

«Hay cosas peores que no caminar, o que convulsionar: la ausencia y el olvido. Y, con el tiempo, logré alguna ventaja: el entrenamiento constante contra la dificultad», afirmó a Télam con una sonrisa casi arrasadora que emerge desde su infinita fuerza de voluntad.

Así es que, como afirmó en esta entrevista, desde 2016 comenzó a «vivir el mundo por segunda vez».

Flor fue diagnosticada con una polineuropatía mixta desmielinzante, un trastorno neurológico caracterizado por debilidad progresiva y función sensorial alterada en sus piernas y brazos que puede presentarse a cualquier edad, aunque es más común entre adultos jóvenes.

Puede presentar síntomas de hormigueo o adormecimiento en los dedos pies y manos, debilidad de piernas y brazos, pérdida de los reflejos de los tendones, fatiga y sensaciones anormales.

La entrevistada aseguró que esa fortaleza se inspiró en el libro de Alex Padovani, «El mundo por segunda vez»: «esa historia fue mi primer acercamiento con la discapacidad y el relato de una vida desde la sinceridad».

Esa lectura le enseñó a no despertar «maldiciendo por estar en una silla de ruedas, creer que el sufrimiento debería ser mi estado natural o que moriría ahogada en un llanto eterno».

Su vida en silla de ruedas puede seguirse desde su Instagram @malditalisiadaok, y hace pocos meses publicó esas experiencias en un libro homónimo en donde registró las vivencias que la interpelan desde que participa de este mundo desde su silla de ruedas.

Su libro es un canto a la vida sustentado en sus irreverencias, sus pensamientos políticamente incorrectos (o no) y el llano desafío a un sinnúmero de prejuicios sociales.

Flor incomoda con la misma energía con la que acuna propuestas de cómo vivir para personas con discapacidad, o reflexiona sobre el feminismo y describe la impotencia de habitar en ciudades que no están preparadas para la circulación de «todas, todos y todes».

Por eso siente que vive el mundo por segunda vez: «primero lo recorrí como bípeda, y ahora lo hago como lisiada». Y no se calla nada.

Télam: Me preguntaba si creés que hay diferencia en la forma de convivir con la discapacidad entre una persona que la tiene de nacimiento y alguien como vos.

Florencia Santillán: La diferencia es absoluta. Yo transité de una forma, y con muchos privilegios, una vida durante 23 años, y de un día para el otro empecé a transitar el mismo mundo, pero con vulneraciones, deficiencias y exclusiones.

Puedo comparar porque conozco los dos mundos, y por eso puedo hacer ciertas lecturas que en otras circunstancias resultan más difíciles de lograr.

T: En tu libro afirmás que derrotaste a la incertidumbre. ¿Cómo impactó eso en tu resiliencia luego de contraer la enfermedad?

F.S.: Es lo que más padecí desde que me enfermé porque estuve más de mil días sin diagnóstico, sin saber qué tenía y cómo evolucionaría.

Hoy, casi 8 años después, siento que la incertidumbre me sirvió para darme cuenta de que no siempre tenemos todo controlado, que planificar mucho a veces no sirve y que vivir pendiente del mañana puede no salir tan bien.

Vencer la incertidumbre me permitió vivir un día a la vez, y terminó siendo una buena enseñanza porque soy una persona que disfruta mucho más.

T: También hacés conceptos bélicos como trinchera y batalla. ¿Sentís que librás una guerra? ¿Contra quién o contra qué?

F.S.: Estar en silla de ruedas es librar una batalla contra el capacitismo, la indiferencia, el olvido, la exclusión y los estereotipos porque nos enseñaron que la discapacidad está mal, que es un castigo o una vergüenza.

Y contra eso lucho desde mi trinchera, que es mi silla de ruedas.

T: ¿A qué te referís cuando hablás de la accesibilidad arquitectónica? ¿En qué medida se cumple en Argentina?

F.S.: La accesibilidad arquitectónica es lo que te permite entrar, circular y permanecer en un espacio sin barreras con rampas, ascensores, baños adaptados o la señalética, entre otras cosas fundamentales para habitar las ciudades.

¿Qué pasa hoy en nuestro país cuando un bar no tiene acceso o baño para personas con movilidad reducida? ¡Absolutamente nada! No pasa nada porque nadie controla ni penaliza.

Pienso en las cosas que se podrían hacer si se multara -por ejemplo- a quienes incumplen con las normas de accesibilidad, y con esa plata se generaran fondos directos afectados a proyectos o iniciativas de la Agencia Nacional de Discapacidad (Andis).

Lo mismo ocurre en los centros de salud, las escuelas, las universidades o los hoteles.

Lidiar con todo esto es sumamente cansador porque vivimos «pidiendo permiso» en situaciones que son súper comunes y habituales porque la falta de accesibilidad arquitectónica es un factor común en nuestro país.

Hay ciudades en donde esa falta es más notoria, como en Villa Carlos Paz. Y otras tienen una accesibilidad mucho más marcada, como San Martín de los Andes, algunas zonas de la provincia de Buenos Aires o Córdoba Capital.

Avanzamos mucho, también hay que remarcarlo, pero seguimos habitando ciudades que están lejos de ser accesibles.

T: También sos una gran militante feminista ¿Cómo combinas tu activismo con la mejora en las condiciones de inclusión para las personas con discapacidad?

F.S.: Para mí ser feminista es una definición de vida. Cada espacio que habito y todo lo que hago, lo afronto desde esa perspectiva.

Soy una militante feminista que intenta, de un modo colectivo, que entendamos que no podemos ser sujetos o factores de discriminación, de vulneración y de exclusión por ser personas con discapacidad. Y advierto que esa condición aumenta aún más cuando quien tiene una discapacidad es una mujer o una persona del colectivo LGBTIQ+.

Ver cómo se desplaza Flor reafirma que para ella la corporalidad es importante, tanto como la necesidad de una convivencia entre pares.

«La discapacidad es el entorno físico que nos rodea y no nosotros, porque es la sociedad la que no está preparada para la convivencia cuando está sustentada sobre los privilegios del bípedo», dijo sin anestesia y directo al corazón de la indolencia.

Para Flor, la sociedad «no está apta para incluir otro tipo de corporalidades. Tenemos la idea de que poner el cuerpo es poner el cuerpo físico. Pero también parece que hay una sola idea de cuerpo, o una sola idea de estar», reflexionó.

Y luego arrojó una pregunta: «¿Por qué no pensar en la diversidad de corporalidades y funcionalidades que existen?

Y se respondió: «Hay quienes no pueden salir a poner el cuerpo y están de formas diversas desde su militancia, su activismo virtual desde sus casas, a través del deporte o el arte».

Flor está convencida que, a pesar de las contrariedades con las que cohabita, «hay cambios que se produjeron en las miradas de los jóvenes hacia las personas con discapacidad. Somos infinitamente diversos», agregó.

Y sobre sí misma, logró una síntesis que la incluye en espíritu y convicciones: «ayer fui bípeda, hoy lisiada. Y con mucho orgullo», concluyó.

Goles! ⚽

Del potrero al casino digital: el Mundial normaliza las apuestas online entre los adolescentes

El Mundial 2026 podría superar los 50.000 millones de dólares en apuestas a nivel global. Especialistas, UNICEF y la Cruz Roja Argentina alertan que 8 de cada 10 jóvenes accedieron o conocen a alguien que se suscribió a plataformas de juego online, mientras la publicidad con la imagen de Diego Maradona profundiza la normalización del fenómeno entre los más chicos.

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El Argentino Diario-Adolescentes miran celular.
El Mundial como trampa: cómo la industria del juego online usó a Maradona para enganchar a los adolescentes.

Empezó el Mundial y con él se instaló una preocupación que excede lo deportivo: las apuestas online se filtraron en los círculos escolares, en los grupos de WhatsApp de adolescentes y en los recreos, y la Copa del Mundo 2026 funciona como acelerador de un fenómeno que organismos de salud pública ya califican como emergencia silenciosa. Lo que antes era juntarse a ver un partido, hoy aparece atravesado por apuestas a goles, tarjetas, córners, penales y resultados parciales desde el celular.

Las estimaciones de la industria proyectan que el torneo, que por primera vez reúne a 48 selecciones en 104 partidos, podría transformarse en el evento deportivo más apostado de la historia. Los antecedentes son elocuentes: durante el Mundial de Qatar 2022, la cantidad de apostadores de fútbol aumentó un 106% respecto del mes previo al torneo, mientras el volumen de apuestas creció alrededor de un 57%, conforme a análisis realizados sobre cientos de miles de usuarios.

El casino en el bolsillo: cómo llegan las apuestas a los adolescentes

Los datos que surgen de distintos organismos son contundentes. Según UNICEF, 8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien que logró suscribirse a plataformas de apuestas online, y el 37% de quienes apuestan lo hace muy seguido o todos los días. El Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina relevó que el 79% de los jóvenes recibe publicidad de apuestas a través de influencers o streamers, y que el 66% de los menores no distingue con claridad entre plataformas legales, ilegales o fraudulentas.

Una encuesta nacional reveló que el 16% de las personas de entre 16 y 29 años realiza apuestas online, una cifra que casi duplica el promedio general de la población, que se ubica en el 9%. La práctica ya muestra impactos concretos: endeudamiento, ansiedad, alteraciones del sueño y problemas en el rendimiento escolar, según consignó el mismo organismo.

En talleres con adolescentes realizados por la organización Chicos.net apareció una frase que resume el nivel de normalización alcanzado: “Si no apostás, no tenés nada de qué hablar en el recreo”. Los expertos advierten que las apuestas se convirtieron en conversación, pertenencia y validación social entre pares, mientras muchos adolescentes creen que no apuestan al azar, sino que “saben de fútbol”, “estudian estadísticas” o “descubrieron un sistema”.

La imagen de Maradona, usada para vender el casino digital

Uno de los casos que concentró el rechazo de especialistas es el uso de la imagen de Diego Maradona en una campaña publicitaria de apuestas online bajo la consigna “jugá con pelotas”, que asocia la apuesta con la valentía, la identidad futbolera y la pertenencia. La psicóloga psicoanalista especializada en ludopatía Débora Blanca rechazó públicamente el mensaje: “¿Dónde se juega con pelotas, en la cancha o en el casino? Pelotas se necesitan para jugar dentro de la cancha, no para apostar. Pobre el Diego, que ni le preguntaron”, escribió la especialista. Para Blanca, el mensaje es especialmente grave porque asocia el juego online con la épica futbolera y el legado del ídolo popular.

El caso ilustra una dinámica más amplia: la industria de las apuestas online apela a figuras de alta identificación juvenil, ya sean deportistas, influencers o streamers, para ampliar su base de usuarios, incluyendo a menores de edad que ingresan a las plataformas con datos de sus padres o directamente con las credenciales de acceso que consiguen en su entorno.

“Le roban la tarjeta a los padres desde temprana edad”

La psicóloga Clara Raznoszczyk Schejtman advirtió que el acceso temprano a dispositivos electrónicos y la naturalización de determinadas conductas por parte de los adultos generan condiciones que favorecen la aparición de estas prácticas. “Siempre se recomienda supervisar el uso de pantallas en todas las edades. Los chicos no pueden manejar libremente estos dispositivos sin acompañamiento de los adultos”, explicó la especialista.

Raznoszczyk Schejtman señaló además que muchos menores reproducen comportamientos que observan dentro del hogar: “Los chicos empiezan a robarle la tarjeta a los padres para apuestas ilegales desde temprana edad porque una vez vieron cómo el padre usó la tarjeta”. La especialista remarcó que no alcanza con la prohibición: “Los adultos tienen que involucrarse. Es necesario ofrecer alternativas atractivas, actividades recreativas, juegos compartidos o espacios de encuentro que resulten interesantes para los chicos”.

La psicóloga también advirtió que la exposición temprana a estímulos digitales permanentes puede afectar la capacidad de disfrute de otras actividades. “Cuando las pantallas aparecen desde edades muy tempranas, muchos chicos pierden interés rápidamente por propuestas más simples porque están acostumbrados a niveles de estimulación mucho más altos”. El uso excesivo de plataformas digitales, indicó, también puede vincularse con problemas de ansiedad, dificultades en la comunicación verbal y una menor capacidad para desarrollar herramientas de reflexión.

El fondo del problema: un mercado sin control real sobre los menores

El contexto regulatorio agrava el cuadro. Este medio ya informó sobre el proyecto de ley enviado por el Gobierno al Senado, que habilita la publicidad de operadores de apuestas autorizados en contradicción con el texto más restrictivo aprobado por Diputados en 2024. La tensión entre regular el mercado y proteger a los menores refleja la filosofía libertaria aplicada al sector: el Estado como árbitro mínimo de una industria cuyo crecimiento exponencial ya documenta daños concretos en la salud de niños y adolescentes.

Frente a ese escenario, el Consejo Publicitario Argentino, junto al Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, Chicos.net, Fundación Padres, Fundación Convivir y Scouts de Argentina lanzaron una campaña de concientización orientada a prevenir las apuestas online en niños, niñas y jóvenes. El llamado es amplio: adultos, familias, escuelas, clubes, medios, plataformas y autoridades públicas deben involucrarse. El reclamo central es claro: que el Mundial no sea una vidriera permanente del casino digital y que el legado de Maradona no sea instrumentalizado para empujar a una generación hacia la ludopatía.

Puntos clave

  • Según UNICEF, 8 de cada 10 adolescentes y jóvenes accedieron o conocen a alguien suscripto a plataformas de apuestas online; el 37% apuesta todos los días o muy seguido.
  • El Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina relevó que el 79% de los jóvenes recibe publicidad de apuestas vía influencers y que el 66% no distingue plataformas legales de ilegales.
  • Una publicidad con la imagen de Diego Maradona bajo la consigna “jugá con pelotas” despertó el rechazo de especialistas en ludopatía, que denuncian la asociación entre apuesta y épica deportiva.
  • El 16% de los jóvenes de entre 16 y 29 años realiza apuestas online, casi el doble del promedio general de la población.
  • El Consejo Publicitario Argentino y organizaciones sociales lanzaron una campaña conjunta para prevenir el fenómeno entre niños y adolescentes durante el Mundial 2026.
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