Cultura
Denunciaron que Vicente López «no autoriza» el show de La Renga en Tecnópolis
Los productores acusan al municipio de cometer «un acto intencional, discriminatorio y de censura» contra el grupo por no expedirse sobre los permisos para las funciones del 20 y 27 de agosto.
Los productores José Palazzo y Eduardo Sempé, a cargo de la producción de los shows de La Renga en Tecnópolis, acusaron a las autoridades del municipio de Vicente López de cometer «un acto intencional, discriminatorio y de censura» contra el grupo por no expedirse sobre los permisos para las funciones del 20 y 27 de agosto.
Sempé -a cargo de la productora SyE producciones- sostuvo que los trámites formales comenzaron el 4 de julio con la presentación de «toda la documentación» que requieren las normas del municipio y que incluso la acompañaron por «una declaración de las autoridades de Tecnópolis diciendo que se podían hacer las fechas».
El productor relató que «hubo una reunión presencial en la que nos dijeron que no nos iban a dar los permisos»: «Les pedimos que nos contestaran por escrito y no lo hicieron. Presentamos un recurso de ‘pronto despacho’ para que contestaran y tampoco. Y ahora nos dicen que nos mandaron una nota a nuestro domicilio, pero no llegó nada».
Según palabras de José Palazzo, se trata de «un acto intencional, discriminatorio y de censura» contra el trío rockero: «Tecnópolis es un espacio popular, inclusivo, diverso, masivo e igualador. En el caso de La Renga y Vicente López no es igualador. Esperemos que se revea esta medida y que podamos hacer La Renga en Tecnópolis que es un gran deseo de la banda», señaló.
A través de un video publicado en sus redes sociales, el productor cordobés señaló que «la prohibición de tocar no solamente se hace de manera fehaciente sino también con la omisión» de información y respuestas oficiales que permitan avanzar con su realización. «Necesitamos una respuesta urgente del Municipio», insistió.
En el mismo sentido, AADET (Asociación Argentina de Empresarios Teatrales y Musicales), expresó «preocupación por la decisión del Municipio de Vicente López de no otorgar la solicitud presentada para la realización de los shows de La Renga, programados para el 20 y 27 de agosto de 2022 en el Predio Tecnópolis».
Tras el regreso del grupo a los escenarios en Córdoba, San Luis, Salta, Río Negro, La Renga consumó tres fechas consecutivas en el Estadio Único de La Plata, un escenario que estaban por volver a repetir hasta el llamado de las autoridades de Tecnópolis para recibir en ese predio al grupo con mayor cantidad de conciertos masivos en el interior del país y con más «cantidad de estadios de fútbol» encima de la historia.
«Ante la invitación, nos encargaron a Eduardo Sempé (Rock & Reggae) y a mí que los ayudemos con la producción del show en Tecnópolis, un show muy importante para La Renga, y nos pusimos a trabajar con la gente de Tecnópolis», relató Palazzo, para luego repudiar y exponer la doble vara del municipio a la hora de confirmar las habilitaciones.
Según recordó, en ese mismo playón del predio estatal se concretó recientemente la vuelta del Quilmes Rock ante más de 150 mil personas y se presentaron en los últimos años artistas como Radiohead, Judas Priest, Gorillaz, Deep Purple, Antrax, Soy Luna, Evanescence, Primal Scream y otros artistas nacionales como Duki, Attaque 77, Estelares, Kapanga y cinco funciones del show de Tini Stoessel en la piel de Violetta.
«Es además es una de las ferias mas importantes de Argentina. Y como está en el partido de Vicente López recurrimos a su municipalidad para pedir la habilitación del espectáculo, así como habilitaron todos estos espectáculos que acabo de nombrar», agregó.
AADET acompañó los dichos del mentor del Cosquín Rock y sostuvo en un comunicado que «los casos de discrecionalidad a la hora de decidir sobre el otorgamiento o no del permiso de realización de un espectáculo masivo, afecta sensiblemente el derecho impostergable del libre desarrollo y al acceso a diferentes manifestaciones artísticas».
«Rechazamos cualquier medida arbitraria que limite, por acción u omisión, no sólo a la libertad de expresarse, sino también al ejercicio de nuestra profesión de productores y a los miles de puestos de trabajo que se crean, a la vez que tiene como resultado la restricción de oportunidades para nuestros públicos», se señaló.
El texto de la entidad que agrupa a los empresarios del espectáculo, advirtió que «de la misma manera, sostenemos que no se debe estigmatizar a la música popular con connotaciones negativas, ni priorizar géneros artísticos por encima de otros. Desde nuestro sector, defendemos y trabajamos en todo momento con un alto grado de compromiso profesional para con los artistas, los trabajadores y nuestros públicos».
Cultura
Por qué los millennials compran experiencias y la Generación Z invierte en identidad digital
Análisis sobre por qué los millennials priorizan la compra de experiencias mientras la Generación Z invierte en identidad digital, presencia en línea y pertenencia comunitaria.
El consumo dejó de organizarse solo alrededor de objetos físicos. Durante décadas, comprar significaba adquirir algo que podía guardarse, usarse o mostrar en espacios materiales. Hoy, el valor también se construye en viajes, conciertos, cursos, eventos, perfiles, avatares, skins, suscripciones, comunidades y archivos digitales. En ese cambio, millennials y Generación Z muestran prioridades distintas: unos tienden a valorar la experiencia vivida; otros, la identidad proyectada en entornos digitales.
La diferencia no significa que los millennials ignoren lo digital ni que la Generación Z rechace las experiencias físicas. Se trata de énfasis culturales. En un entorno donde conviven redes, videojuegos, plataformas de ocio, compras integradas, apuestas y sitios como https://casino-jugabet.cl/, el consumo ya no se limita a poseer: también sirve para narrarse, participar y ocupar un lugar dentro de comunidades conectadas.
La experiencia como respuesta millennial
Los millennials crecieron en un periodo marcado por cambios económicos, digitalización progresiva y cuestionamiento de la propiedad tradicional. Para muchos, comprar una casa, formar patrimonio o acceder a ciertos bienes materiales resultó más difícil que para generaciones anteriores. En ese contexto, las experiencias ganaron valor: viajar, comer fuera, asistir a eventos, aprender algo o compartir una actividad se convirtió en una forma de construir memoria.
Comprar una experiencia ofrece algo que un objeto no siempre entrega: una historia. Un viaje puede contarse, una cena puede recordarse, un concierto puede compartirse y una actividad puede integrarse en la identidad personal. Para los millennials, la experiencia funciona como capital biográfico. No solo se vive; se convierte en parte del relato de vida.
También hay una dimensión de tiempo. Muchos millennials entraron en la adultez con jornadas extensas, presión laboral y saturación digital. Por eso, pagar por una experiencia puede sentirse como una forma de recuperar control sobre el propio tiempo. No se compra solo entretenimiento; se compra una pausa, una salida o una sensación de avance personal.
La Generación Z y la identidad como presencia
La Generación Z se formó en un entorno donde la identidad digital no es secundaria. Perfiles, nombres de usuario, fotos, avatares, listas, clips, objetos virtuales y comunidades en línea forman parte de la vida social. Para esta generación, invertir en identidad digital no parece raro, porque gran parte de la interacción ocurre en espacios mediados por pantallas.
Una compra digital puede cumplir funciones similares a una prenda, un accesorio o una entrada a un evento. Una skin, una suscripción, una herramienta de edición, una insignia o un objeto virtual permite decir algo: qué se valora, a qué comunidad se pertenece, qué humor se comparte o qué estética se adopta.
La identidad digital también es más flexible que la física. Puede cambiar rápido, adaptarse a plataformas distintas y responder a tendencias. La Generación Z entiende esa flexibilidad como parte del juego social. No siempre busca una identidad fija, sino una identidad editable.
De tener cosas a mostrar señales
Tanto millennials como Generación Z participan en una economía de señales. La diferencia está en el soporte. El millennial puede usar una experiencia para comunicar apertura, gusto, cultura o estilo de vida. La Generación Z puede usar elementos digitales para comunicar pertenencia, habilidad, sensibilidad estética o conocimiento de una comunidad.
En ambos casos, el consumo se vuelve lenguaje. Una persona no compra solo por utilidad, sino por lo que esa compra permite expresar. La experiencia millennial se muestra en fotos, relatos y recuerdos. La identidad digital zoomer se muestra en perfiles, avatares, clips y presencia constante.
Esto no debe leerse como superficialidad. Las señales sociales siempre han existido. Lo nuevo es que ahora circulan con más velocidad y en más espacios. La validación no ocurre solo en reuniones físicas, sino también en chats, plataformas, juegos y redes.
Economía, acceso y prioridades
Las condiciones económicas también influyen. Muchos millennials aprendieron a valorar experiencias porque ciertos bienes duraderos parecían menos accesibles o menos prioritarios. Al mismo tiempo, las plataformas de viaje, eventos y servicios bajo demanda hicieron que la experiencia fuera más fácil de comprar y compartir.
La Generación Z, por su parte, entra al consumo en un entorno donde los bienes digitales son normales. Comprar dentro de una aplicación, pagar por una función, mejorar un perfil o adquirir un objeto virtual forma parte de la rutina. Además, muchas compras digitales tienen precios menores que grandes experiencias físicas, aunque su acumulación pueda ser significativa.
Esto produce una lógica de microinversión identitaria. Pequeñas compras permiten ajustar cómo se aparece ante otros. El gasto no siempre busca duración; busca relevancia en un contexto concreto.
Comunidad y pertenencia
La comunidad es central en ambos modelos. Los millennials suelen comprar experiencias que pueden compartirse con amigos, pareja o familia. El valor aumenta cuando la experiencia se vive con otros o cuando se convierte en memoria común.
La Generación Z invierte en identidad digital porque muchas comunidades funcionan en línea. Un objeto virtual, una estética de perfil o una suscripción puede abrir acceso, reconocimiento o conversación. La pertenencia no depende solo de estar presente, sino de dominar códigos internos.
En este sentido, la identidad digital no es una fantasía separada de la vida real. Es una extensión de relaciones, gustos y posiciones sociales. Para quienes pasan parte importante de su sociabilidad en entornos digitales, invertir allí tiene sentido.
Riesgos de ambos modelos
Comprar experiencias puede convertirse en presión por vivir siempre algo memorable. Viajes, eventos y salidas pueden transformarse en obligación de producir contenido o demostrar una vida activa. La experiencia pierde valor si se vive más para mostrarla que para disfrutarla.
Invertir en identidad digital también tiene riesgos. Los objetos virtuales dependen de plataformas, reglas y cuentas. Además, la búsqueda constante de actualización puede generar gasto impulsivo y ansiedad por quedar fuera de una tendencia.
Ambos modelos muestran que el consumo contemporáneo está ligado a reconocimiento. La pregunta no es solo qué se compra, sino qué necesidad social o emocional intenta cubrir esa compra.
Una diferencia de entorno, no de esencia
Millennials y Generación Z no consumen de formas opuestas. Ambos buscan identidad, pertenencia y sentido. Los millennials tienden a encontrarlo en experiencias que producen memoria. La Generación Z lo encuentra con frecuencia en herramientas digitales que producen presencia.
La diferencia central está en el escenario donde cada generación aprendió a relacionarse. Para unos, la experiencia física fue una respuesta al exceso de objetos y a la incertidumbre económica. Para otros, la identidad digital es una respuesta a una vida social distribuida entre plataformas. En ambos casos, el consumo dejó de ser posesión simple y se volvió construcción de relato.
-
Fútbol & Goles!4 díasEl arquero de Nigeria que no fue al Mundial y se robó las redes
-
Redes sociales5 díasTras el escándalo por Jorge Messi, echaron a Flor Peña de Luzu
-
Espectáculos 🎭5 díasEl padre de Gaspi habló tras la tragedia: «Para mí fue un atentado, no un accidente»
-
Política 📢4 díasCaos en el transporte: el Gobierno salió a aclarar que el CUD físico sigue vigente tras filas masivas
-
Goles! ⚽4 díasLa mamá de Messi perdonó a Florencia Peña: “Espero que tomemos un café juntas”
-
Espectáculos 🎭5 díasTras la fake sobre Jorge Messi, Antonella dejó de seguir a Luzu, Flor Peña y a Occhiato
-
Medios5 días¿Cómo está Chiche Gelblung? Volvió a internarse a días de haber sido dado de alta
-
CABA3 díasEl último adiós a Gaspi: así será el homenaje que realizarán en el Obelisco
