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Cultura

Diez años sin Spinetta: una «fuente de belleza y lucidez»

El carácter único que desarrolló este artista a lo largo de su vida hace difícil cualquier intento por definirlo.

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El-Argentino-Luis Alberto Spinetta

Por Hernani Natale

Tan vasta y rica resulta la obra de Luis Alberto Spinetta, a la vez que compleja, que su impacto se expande de manera casi imperceptible en toda la cultura argentina, al tiempo que sigue ofreciendo nuevos resquicios para su disfrute, aun cuando pareciera ya agotados los caminos para explorarla.

Acaso el carácter único que desarrolló este artista a lo largo de su vida, con la consecuente imposibilidad de encontrar equivalencias a sus creaciones y a sus formas de posicionarse frente a su arte, hace difícil cualquier intento por definirlo.

Del mismo modo, no resulta sencillo poner a dialogar su obra con la de otros artistas debido a las particularidades que siempre ofrece un análisis detallado de su obra.

Abunda material sobre Spinetta, con definiciones en primera persona y reflexiones en torno a su andar artístico, pero así y todo, ni siquiera la puesta en común de todo ese material es capaz de dar respuestas concretas a los enigmas que plantea su arte.

«Spinetta es un poco inapresable en palabras, es eso de que `con el alma lo ves mejor´», arriesgó a pedido de el periodista Sergio Marchi, autor de «Ruido de magia», la biografía oficial autorizada por la familia del músico, quien parafraseó el tema «Maribel se durmió» al intentar describir qué rasgos son los que lo convierten en un artista tan particular.

Y amplió: «Le salían ángulos que a nadie más le salieron. Creo que ha sido de los mejores cantantes de la historia de la música argentina, un compositor profundo (también un poco banal cuando se lo proponía) y con un ansia infatigable de encontrar cosas nuevas que lo sorprendieran, y así sorprendernos. Su voz artística es única, y esto se podría decir de todos los artistas, pero Spinetta creó todo un universo con su obra».

El impacto de su obra se notó desde su irrupción en la escena local con Almendra, en 1969, en donde ya mostró algunas particularidades muy marcadas respecto a sus colegas contemporáneos; una sensación que aún perdura.

El escritor y periodista Juan Carlos Diez, autor de «Martropía», un indispensable libro de conversaciones con Spinetta, planteó a esta agencia que lo que aportó con su aparición fue «una forma de escribir canciones muy original, muy personal» e hizo hincapié en la manera en que ponía en juego sus influencias a la hora de crear.

Como ejemplo, señaló al tema «A estos hombres tristes» de Almendra, en donde se nota «la influencia de la música de Piazzolla, del jazz y de Los Beatles, en una mezcla absolutamente personal».

«Le imprimía una personalidad total a lo que hacía. Tenía que ver con la música del momento, pero a la vez era diferente a todo lo que veníamos escuchando. Lo que pasó con él no pasa muy seguido en el arte en general. Cuando aparece un artista del tamaño del Flaco, la moda es él mismo; es él quien crea su propio camino, no va atrás de la corriente del momento», definió Diez.

Algo similar destacó Marchi, quien recordó que Spinetta «nunca buscó ser otra cosa que él mismo» y que «no conocía o se negaba a la pose».

«Se dejaba atravesar por las modas, pero cuando esa moda lo atravesaba salía deformada. Creo que el rock argentino tiene mucho tango, pero Luis no fue el primero: ya lo había en Litto Nebbia o en Moris. Pero Spinetta era un tango viviente. Nos llenó de palabras y pensamientos que teníamos que rumiar un largo rato, y eso nos hacía crecer. Hacía música inteligente pero no con la pretensión erudita sino porque le salía así auténticamente», sostuvo el autor de «Ruido de magia».

Al igual que su música, la lírica de Spinetta también era, entre otras cosas, la resultante de lecturas que lo macaron y que, por momentos, adoptaron un rol clave, como el caso de Antonín Artaud, Carlos Castaneda, Michel Foucault o Carl Gustav Jung, entre otros; una singularidad que sirvió de excusa para que algunos lanzaran la falacia de que se estaba frente a un artista «hermético» que creaba «solo para entendidos».

Al expresarse en torno a este artista, el escritor y periodista Eduardo Berti, quien en 1988 publicó «Crónicas e iluminaciones», un libro en el que el propio Spinetta repasa su camino hasta entonces, fue contundente al remarcar que su obra es «una muestra de cómo tender puentes nada obvios entre la cultura internacional y las tradiciones locales o entre lo popular y lo intelectual».

«Es una invitación a explorar música y palabras con idéntico arrojo, como ya lo habían hecho algunos de los mejores exponentes del tango, salvo que ese arrojo se concentra, en el caso de Luis, en una sola persona», definió.

También Juan Carlos Diez, testigo de noches de asado y charlas con amigos, rechazó de plano cierta imagen alejada de la realidad que se construyó en torno a Spinetta.

«No era un tipo de otro planeta. Era un tipo con un gran talento, una enorme personalidad, familiero, amigo de sus amigos, con mucho sentido del humor. Amante de cosas muy terrenales. Eso no quita que no se enfrascara en una lectura, se apasionara y le diera para escribir una canción, pero esto formaba parte de su personalidad», aclaró.

A diez años de su muerte, es inevitable intentar poner de relieve qué ha perdido nuestra cultura con su ausencia, pero también qué enseñanzas dejó y dónde puede encontrarse su espíritu.

«La obra de Spinetta deja un legado de belleza y sensibilidad, de singularidad y búsqueda permanente. Un legado y un listón muy alto en materia de exigencia artística. Una prueba de que se puede llegar a un público relativamente masivo sin hacer concesiones ni simplificaciones burdas», expresó Berti.

«Pedimos una fuente de belleza y lucidez. Nos perdimos su pensamiento, sus canciones», apuntó Marchi, quien sin embargo añadió que «Spinetta no se murió: se multiplicó».

«Ha dejado una obra tan inmensa en calidad y cantidad. Dejó un caudal de obra tan maravilloso y yo creo que no se aprovecha. Hay que valorarla más. El mundo todavía no descubrió a Spinetta, pero el día que lo haga se va a llevar una sorpresa. Yo creo que hay que ahondar más, investigar más, tenerlo más presente, porque dejó un tesoro para nuestra cultura y no está lo suficientemente abordado y aprovechado como debiera», cerró Diez, quien propuso, con buen tino, «mejor recordar el día de su nacimiento, que tiene mucho más que ver con la personalidad y el sentido que le daba a las cosas».

Cultura

Más destrucción de Milei: buscan derogar la Ley que protege a las librerías

Un anteproyecto impulsado por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado propone eliminar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera. Libreros, editoriales y entidades del sector alertaron que la medida favorecería la concentración del mercado, pondría en riesgo a las librerías independientes y afectaría la bibliodiversidad en la Argentina.

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El Gobierno nacional impulsa un anteproyecto para derogar la Ley 25.542 de Defensa de la Actividad Librera y la iniciativa encendió las alarmas en toda la cadena del libro. Desde editoriales, librerías independientes y cámaras del sector advirtieron que la eliminación de la norma favorecería la concentración del mercado, reduciría la oferta editorial y pondría en riesgo cientos de comercios dedicados a la venta de libros en todo el país.

La iniciativa fue elaborada por el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, a cargo de Federico Sturzenegger, y apunta a eliminar una legislación vigente desde hace más de dos décadas que establece el precio único de venta al público para los libros.

Qué establece la Ley de Defensa de la Actividad Librera

La Ley 25.542, sancionada en 2001 y vigente desde 2002, obliga a que cada libro tenga el mismo precio de venta en cualquier librería del país, independientemente del canal comercial donde se adquiera.

La norma contempla excepciones para determinadas operaciones, como descuentos de hasta el 10% durante ferias del libro o ventas a bibliotecas e instituciones culturales, y rebajas de hasta el 50% para compras destinadas a programas públicos de distribución gratuita. También excluye a libros usados, de colección, artesanales, descatalogados o importados a precio de saldo.

El objetivo de la ley fue evitar que grandes cadenas comerciales o plataformas con mayor poder económico utilicen los libros como producto de atracción mediante descuentos imposibles de igualar para las librerías independientes.

El sector advirtió por el impacto de la derogación

La posible eliminación de la norma recibió un amplio rechazo de las principales entidades vinculadas al mundo editorial.

Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) sostuvieron que el precio único «es la herramienta fundamental para proteger a las librerías independientes y a las editoriales pymes frente a la concentración del mercado», además de garantizar el acceso federal a la lectura y preservar la bibliodiversidad.

En la misma línea, la Cámara Argentina de Librerías Independientes (CALI) consideró que la iniciativa constituye «un ataque contra la cultura» y remarcó que cada librería representa un espacio de encuentro, promoción de nuevos autores y desarrollo de la industria editorial.

La Fundación El Libro, organizadora de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, también expresó su preocupación y afirmó que la legislación permitió sostener durante más de veinte años una amplia red de librerías independientes en todo el territorio nacional, reconocida internacionalmente por su diversidad y alcance.

Advierten por el futuro de las librerías de barrio

Libreros de distintas provincias coincidieron en que la derogación pondría en desventaja a los comercios independientes frente a las grandes cadenas y plataformas de venta online.

María Eugenia Ajamil, responsable de Boutique del Libro de Ushuaia, sostuvo que la normativa permitió que libros de editoriales pequeñas llegaran a todos los rincones del país y alertó que, sin esa protección, «solo sobrevivirán los títulos más rentables».

En el mismo sentido, Giselle Ale, titular de Fray Mocho y Libros de la Arena, de Mar del Plata, recordó que la ley «no le cuesta un peso al Estado» y aseguró que garantiza condiciones equitativas de competencia entre librerías independientes, cadenas comerciales y plataformas digitales.

Desde el sector también remarcaron que la experiencia internacional muestra que, en los países donde se eliminó el precio único del libro, desaparecieron numerosas librerías independientes y el mercado quedó concentrado en pocos actores, con una oferta editorial más reducida y menos espacio para autores emergentes y editoriales de menor escala.

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