Cultura
Ordenaron restituir a heredera un cuadro expoliado por nazis
Una pareja marplatense aceptó donar 4,8 millones de pesos y cumplir reglas de conducta durante dos años. La entrega de la pintura dependerá del mecanismo que establezca la Corte Suprema.
El juez de Garantías de Mar del Plata, Santiago Inchausti, suspendió el proceso a prueba de una pareja imputada por ocultar una obra de arte robada durante el nazismo en los Países Bajos. Al homologar el acuerdo entre el fiscal federal Carlos Martínez y la defensa, dispuso que Retrato de una dama sea restituido a Marei von Saher, única heredera de Jacques Goudstikker, su último propietario legítimo.
La restitución todavía debe atravesar un paso institucional. La resolución será elevada a la Corte Suprema de Justicia de la Nación, donde la pintura permanece bajo resguardo, para que se defina el mecanismo de entrega a la heredera y querellante.
Un acuerdo judicial con reparación económica
Como parte de la suspensión del proceso a prueba, prevista en el artículo 35 del Código Procesal Penal Federal, cada imputado donará 2,4 millones de pesos a la cooperadora del Hospital Materno Infantil. El aporte alcanzará los 4,8 millones de pesos.
Además, ambos deberán cumplir durante dos años las reglas de conducta acordadas, entre ellas fijar domicilio y someterse al control de la Dirección de Control y Asistencia de Ejecución Penal. También renunciaron a cualquier reclamo civil o penal relacionado con la obra y expresaron su conformidad con la restitución.
El Ministerio Público Fiscal consideró adecuada la salida alternativa por la calificación legal del hecho, la escala penal aplicable, la ausencia de antecedentes de los imputados y la posibilidad de que una eventual condena fuera de ejecución condicional. El expediente estuvo a cargo de la Unidad Fiscal Mar del Plata, con cooperación de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos.
La pista apareció en una fotografía inmobiliaria
La investigación comenzó después de una pesquisa periodística de los Países Bajos sobre obras robadas por los nazis durante la ocupación de Ámsterdam. En abril de 2025, el periodista Peter Schouten viajó a Mar del Plata para seguir una pista vinculada con la familia de una de las personas imputadas.
La vivienda estaba ofrecida para la venta en el sitio de una inmobiliaria. Una de las fotografías del living mostró una pintura que coincidía con una de las obras buscadas de la colección Goudstikker. El diario neerlandés Algemeen Dagblad publicó la noticia el 25 de agosto de 2025. Ese mismo día, la Unidad Fiscal Mar del Plata recibió una denuncia de Interpol Argentina y al día siguiente otra de la Dirección General de Aduanas.
El saqueo de una colección durante el nazismo
Jacques Goudstikker fue un galerista y comerciante de arte neerlandés de gran influencia en el período comprendido entre la Primera y la Segunda Guerra Mundial. Su galería de Ámsterdam se especializó en maestros antiguos neerlandeses, aunque también trabajó con obras de otras tradiciones europeas.
Goudstikker huyó de los Países Bajos en mayo de 1940, poco después de la invasión nazi. Murió durante la fuga por mar y dejó una colección de aproximadamente 1.400 obras. El grueso fue saqueado y trasladado a Alemania por Hermann Göring, uno de los principales jerarcas del régimen nazi, mientras Alois Miedl administró la galería durante la guerra y obtuvo beneficios con parte de las piezas.
La reconstrucción histórica surge de la documentación de The Jewish Museum, que describió el saqueo y el recorrido de la colección. La institución señaló que más de 200 pinturas fueron recuperadas por los Aliados en Alemania y regresaron a los Países Bajos después de la guerra, aunque durante décadas permanecieron en colecciones estatales en lugar de volver a la familia.
Décadas de espera para recuperar las obras
Marei von Saher, viuda de Eduard von Saher, hijo único de Jacques Goudstikker, inició el reclamo de restitución en 1997. Un pequeño cuaderno de inventario del galerista, que registraba buena parte de las piezas de su negocio, se convirtió en una prueba central para identificar los bienes.
En 2006, después de un proceso que se extendió durante casi una década, el Gobierno neerlandés acordó restituir 200 pinturas saqueadas por los nazis. La Comisión de Restituciones de los Países Bajos documentó que la pérdida de posesión ocurrió entre 1940 y 1945 y sostuvo que una venta realizada bajo administradores impuestos por los nazis podía considerarse involuntaria cuando los dueños o sus herederos no recibían el producido.
El antecedente neerlandés mostró que la restitución no se redujo a localizar objetos. También exigió revisar decisiones estatales tomadas después de la guerra, cuando muchas piezas fueron tratadas como patrimonio público pese a provenir de persecuciones, confiscaciones y ventas forzadas. La demora de décadas dejó una pregunta incómoda para museos, gobiernos y tribunales: cuánto tiempo puede pasar antes de que la legalidad deje de proteger el resultado material del expolio.
Un desenlace abierto en la Argentina
El acuerdo marplatense cerró la discusión penal para los imputados bajo las condiciones fijadas por la Justicia, pero no completó todavía la restitución. La Corte Suprema deberá establecer cómo se entregará una pieza que llegó a la Argentina después de atravesar una historia de persecución, saqueo, ocultamiento y reclamos sucesorios.
La decisión reconoció que el destino de Retrato de una dama no se agota en la propiedad de quien la exhibió en una casa. La obra quedó ligada a una colección desmembrada por el poder nazi y a una heredera que esperó décadas para recuperar aquello que la guerra y la burocracia le habían quitado. La restitución será plena cuando la pintura vuelva a manos de Marei von Saher.
Puntos clave
- El juez Santiago Inchausti suspendió el proceso a prueba para una pareja imputada por ocultar la obra.
- Retrato de una dama será restituido a Marei von Saher, heredera de Jacques Goudstikker.
- Los imputados donarán 4,8 millones de pesos al Hospital Materno Infantil y cumplirán reglas de conducta durante dos años.
- La Corte Suprema definirá el mecanismo de entrega porque el cuadro permanece bajo su resguardo.
- La colección Goudstikker fue saqueada durante el nazismo y sus herederos reclamaron restituciones durante décadas.
CABA
Patrimonio en el aula: el mural submarino de Quinquela en La Boca
Buzos en el fondo del mar, pintado por Quinquela Martín en 1936, es patrimonio cultural porteño por ley desde 2006. Sin embargo, su restauración recién concluyó en 2021, en una escuela pública de La Boca donde el registro oficial consigna solo cinco murales recuperados hasta 2024.
En un aula del primer piso de una escuela pública de La Boca, los chicos tienen desde 1936 un fondo del mar pintado en la pared: buzos de aspecto fantástico entre algas y peces, bajo un velo verde que oscurece toda la escena.
Se trata de Buzos en el fondo del mar, uno de los murales que el pintor Benito Quinquela Martín donó a la Escuela Primaria Común N.º 9 del Distrito Escolar 4, ubicada en la Avenida Pedro de Mendoza 1835. Según la ficha oficial del Museo Benito Quinquela Martín, la obra mide 270 por 600 centímetros, fue realizada en 1936 con óleo, cera y resina sobre Celotex y ocupa una pared del aula Escultor Lucio Correa Morales.
Una escena de trabajo bajo el agua
La ficha del museo explica que Quinquela quiso mostrar, al mismo tiempo, la belleza casi irreal del mundo que yace en el fondo de mares y ríos y lo esforzado y peligroso de la tarea de los buzos, un personaje que despierta una profunda curiosidad entre los chicos que viven cerca del río. Los buzos se recortan con trazos vigorosos en medio de una profusión policroma de algas y peces, atenuada por un tono verde que cubre toda la escena.
El director del Museo Benito Quinquela Martín, Víctor Fernández, advirtió en 2021 que, incluso restaurado, el mural es notablemente más oscuro de lo que se espera de un cuadro de Quinquela. Explicó además que en sus murales el artista se permitía cambiar de disciplina y mostrar otros temas, y que el de los buzos también formaba parte del trabajo de la gente del barrio.
Una escuela decorada pese a la oposición oficial
El 19 de julio de 1936 se inauguró la Escuela Museo Pedro de Mendoza con dieciséis pinturas murales realizadas y donadas por Quinquela, según la cronología del Museo. Dos años después, también un 19 de julio, abrió al público el Museo de Bellas Artes de La Boca, en los altos del mismo edificio.
Según consta en el sitio oficial del Gobierno porteño, el pintor debió enfrentar la oposición de las autoridades del Consejo de Educación, que no querían que decorara las paredes interiores de la escuela. Quinquela defendió su idea con una frase: “La pintura mural es una necesidad patriótica”. Hoy, en la escuela aseguran que “los chicos no pasan de grado, pasan de mural”.
Patrimonio por ley, restauración mural por mural
La Legislatura porteña declaró Bien Integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad la obra de Quinquela pintada en los murales de la escuela, mediante la Ley 2171, sancionada el 23 de noviembre de 2006. La primera puesta en valor concluyó recién en 2019, con Cargadoras de naranjas en Corrientes, trece años después.
La restauración se encaró por convenio entre el Ministerio de Educación porteño y el Centro TAREA, de la Escuela de Arte y Patrimonio de la Universidad Nacional de San Martín. Buzos en el fondo del mar quedó listo en 2021; Regreso de la pesca, en 2022; Bendición de las barcas, en 2023; y Mascarones de proa, en 2024, según el registro oficial del proyecto.
Judith Fothy, coordinadora del proyecto, explicó en 2021 que la humedad del Riachuelo, el polvillo ambiental, la exposición a la luz directa y hasta algún pelotazo de los chicos fueron degradando las obras, y que el trabajo permite recuperar hasta un 90 por ciento de cada una. En ese momento se informó que la recuperación de cada pintura demora entre cinco y seis meses.
El registro oficial consigna cinco puestas en valor concluidas entre 2019 y 2024, mientras que en 2021 se estimó que trece murales necesitaban intervención. El sitio del Gobierno porteño no informa fechas para el resto de las obras.
Damasia Gallegos, directora del Centro TAREA, sostuvo en un acto de entrega de otro de los murales restaurados que estas obras terminan siendo dispositivos pedagógicos para los estudiantes, un uso cotidiano que las diferencia de las piezas de museo.
Lo que tenés que saber:
- Buzos en el fondo del mar fue pintado por Quinquela Martín en 1936 con óleo, cera y resina sobre Celotex.
- Mide 270 por 600 centímetros y está en el aula Escultor Lucio Correa Morales, en el primer piso de la Escuela N.º 9 (Avenida Pedro de Mendoza 1835).
- La Ley 2171 (2006) declaró patrimonio cultural de la Ciudad la obra de Quinquela pintada en los murales de la escuela.
- Fue restaurado en 2021 por el Centro TAREA de la UNSAM y el Ministerio de Educación porteño.
- El registro oficial consigna cinco murales restaurados entre 2019 y 2024.
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