Cultura
El estreno de “La mujer de la fila” renueva la polémica por el despido de Andrea Casamento del Municipio de Morón
La activista que inspiró el filme de Natalia Oreiro fue desvinculada de la municipalidad por Lucas Ghi hace siete meses, a causa de las diferencias políticas que el intendente mantiene con Martín Sabbatella.
⬛ La película “La mujer de la fila”, protagonizada por Natalia Oreiro, llega a los cines este jueves mientras se renueva la polémica en torno al intendente de Morón, Lucas Ghi, y su decisión de despedir a la referente en derechos humanos Andrea Casamento por su vínculo con Mónica Macha y Nuevo Encuentro.
La historia de Andrea Casamento llegó al cine de la mano de Benjamín Ávila y la interpretación de Natalia Oreiro, pero detrás del estreno de «La mujer de la fila» se esconde una polémica política que involucra directamente al Municipio de Morón y a su intendente Lucas Ghi.
Andrea Casamento, nacida el 24 de octubre de 1964, es una activista argentina por los derechos de las personas detenidas y sus familiares que en 2008 fundó la Asociación Civil de Familiares de Detenidos (ACiFaD), después de que su hijo fuera arrestado por un delito que no había cometido.
Según trascendió, existe un trasfondo político en la decisión del intendente de Morón de despedir a Casamento, relacionado con la cada vez más visible distancia entre la gestión local y los equipos técnicos y militantes vinculados a Mónica Macha, Nuevo Encuentro y a su referente histórico, Martín Sabbatella.
Los entretelones del conflicto político entorno a Casamento
Una fuente del Municipio, consultada por El Argentino en el marco de la presentación del filme, reveló detalles del conflicto en Morón: «Este jueves se estrena la película protagonizada por Natalia Oreiro que cuenta la vida de Andrea Casamento, una compañera que trabajó con nosotros. Estaba laburando en la Muni, pero en el marco de la persecución a militantes de Nuevo Encuentro cayó en la volteada y Lucas Ghi la rajó».
La misma fuente explicó que Casamento «trabaja con las familias y personas en situación de conflicto con la ley, un laburo premiado por Unicef, una mina muy prestigiosa a nivel nacional e internacional», que por su trabajo en 2019 recibió el Premio Abanderados de la Argentina Solidaria, de la Fundación Noble, entre otras distinciones.
«Es muy curioso que Lucas (Ghi) haya terminado muy enfrentado con ella por estar vinculada a Nuevo Encuentro y a Mónica Macha. O sea que su trabajo es muy celebrado pero cayó en la volteada y Ghi se la cargó, la sacó del municipio», señaló la fuente municipal consultada, que prefirió mantener el anonimato.
Una carrera internacional reconocida
El trabajo de Andrea Casamento trasciende las fronteras nacionales. Asumió su rol ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para formar parte del Subcomité de prevención de la Tortura, y ha desempeñado funciones en organismos públicos municipales, provinciales, nacionales e internacionales.
Su organización, ACiFaD, se ha convertido en un referente en la defensa de los derechos de las personas privadas de libertad y sus familias. Su misión es construir redes que permitan mejorar la calidad de vida de estas personas brindando asesoramiento, capacitaciones y apoyo a mujeres, además de buscar crear espacios barriales de acompañamiento y promoción de programas y políticas públicas.
La película que llega en un momento clave
«La mujer de la fila» narra la transformación de una madre que, al ingresar al mundo carcelario tras la detención de su hijo, descubre la violencia estatal, pero también la solidaridad inesperada de otras mujeres. La película, dirigida por Benjamín Ávila, está protagonizada por Natalia Oreiro y muestra la realidad de las mujeres que tienen un familiar en prisión.
El filme se estrena este jueves 5 de septiembre en un contexto político particular, coincidiendo con el cierre de campaña para las elecciones bonaerenses y en medio de las críticas renovadas por el despido de Casamento del Municipio de Morón.
«Es paradójico que hoy, en el marco del cierre de campaña para las elecciones bonaerenses, se estrene la película», reflexionó la fuente municipal consultada, subrayando la ironía de que se celebre cinematográficamente la vida de una persona que fue despedida por diferencias políticas.
Las tensiones internas en Morón
El caso Casamento refleja las tensiones internas dentro del oficialismo bonaerense en Morón, particularmente entre la gestión de Lucas Ghi y sectores vinculados a Nuevo Encuentro, el partido liderado por Martín Sabbatella del cual forma parte Mónica Macha.
Mónica Macha es una política argentina que actualmente se desempeña como Diputada Nacional representando a la Provincia de Buenos Aires, miembro de Nuevo Encuentro, y su relación profesional con equipos técnicos municipales se sumó a las rispideces entre dirigentes del espacio con la gestión local.
La historia de Andrea Casamento, que comenzó como una tragedia personal cuando su hijo fue detenido injustamente, se transformó en una lucha colectiva por los derechos humanos y ahora llega al cine en un momento políticamente complejo para su protagonista real.
Puntos clave:
- «La mujer de la fila» se estrena este jueves con Natalia Oreiro interpretando a Andrea Casamento
- Lucas Ghi despidió a Casamento del municipio de Morón por supuestos vínculos con Nuevo Encuentro
- La activista fundó ACiFaD tras la detención injusta de su hijo y es reconocida internacionalmente
- El estreno coincide con el cierre de campaña electoral bonaerense
- El caso refleja tensiones internas en el oficialismo moronense
Cultura
Murió Carlos Alonso, el pintor que hizo de la memoria una herida abierta
Tenía 97 años y falleció en Unquillo, Córdoba, donde vivió durante décadas. Con una obra que atravesó el expresionismo, la denuncia política y el dolor de la dictadura que desapareció a su hija, Alonso construyó uno de los legados más poderosos del arte argentino del siglo XX.
Una hija desaparecida, el exilio, los cuerpos como metáfora de la violencia de Estado y más de setenta años de producción ininterrumpida: Carlos Alonso no fue solo un pintor, sino uno de los registros más lúcidos y dolorosos que el arte argentino dejó sobre sus propios traumas.
El artista plástico Carlos Alonso, nacido el 4 de febrero de 1929 en Tunuyán, Mendoza, murió este lunes 21 de septiembre de 2026 en su casa de Unquillo, Córdoba, a los 97 años. Su obra, que abarcó la pintura, el dibujo y el grabado, atravesó más de siete décadas marcadas por el expresionismo y por una mirada profundamente crítica sobre la Argentina y sus heridas.
De Cuyo a Europa: una formación entre maestros
Su trayectoria comenzó en 1944 en la Academia de Bellas Artes de la Universidad Nacional de Cuyo, donde tuvo como maestros a Sergio Sergi, Lorenzo Domínguez y Francisco Bernareggi. En 1950 se trasladó a Tucumán para sumarse al grupo encabezado por Lino Enea Spilimbergo, experiencia que resultó decisiva en su desarrollo artístico. Tres años después viajó a Europa y tomó contacto directo con la obra de Diego Velázquez y Vincent van Gogh, influencias que reaparecerían de manera recurrente en sus trabajos.
En 1957 obtuvo el primer premio en un concurso para ilustrar la segunda parte del Quijote de la Mancha y en 1968 se instaló en Florencia para trabajar sobre La Divina Comedia de Dante Alighieri. Esas incursiones en la gran literatura occidental no fueron ejercicios académicos; fueron el laboratorio donde Alonso afiló una mirada sobre el poder, el castigo y el cuerpo que luego trasladaría a la realidad argentina.
El cuerpo como territorio político
A fines de los años 60 comenzó su serie Lección de anatomía, inspirada en Rembrandt, en la que la disección del cuerpo se convirtió en metáfora de la violencia que el poder ejerce sobre los sujetos. Esa misma línea lo llevó a su trabajo sobre El matadero de Esteban Echeverría, donde la carne animal y el cuerpo humano se fusionan bajo el mismo signo del sacrificio y la dominación. En esas obras, Alonso demostró que la tradición pictórica europea y la historia argentina podían dialogar sobre el mismo territorio: el de los cuerpos que el poder destruye.
La dictadura, el exilio y Paloma
La última dictadura militar marcó su vida de manera irreversible. Alonso debió exiliarse y vivió primero en Italia y luego en España. En 1977, su hija Paloma Alonso, de 21 años, fue secuestrada por el terrorismo de Estado y permanece desaparecida. Esa ausencia que no cierra se convirtió en el eje alrededor del cual giró su producción posterior.
Su regreso a la Argentina en 1980 y su instalación definitiva en Unquillo no significaron un cierre, sino una profundización. La serie Manos anónimas, en la que abordó el terrorismo de Estado y la violencia política, es quizás la síntesis más descarnada de esa experiencia: manos que no tienen cara, cuerpos sin nombre, la brutalidad como sistema. La desaparición de Paloma no fue solo una tragedia personal; fue la herida que le dio a su obra una dimensión que ninguna técnica podría haber construido artificialmente.
Reconocimientos y una última exposición
Su trayectoria recibió los premios Konex de Platino en 1982 y 1992. En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran exposición retrospectiva que revisó su producción y su diálogo con la tradición pictórica occidental. Sus obras integran las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
En 2025, Alonso realizó en el Museo de Arte Contemporáneo de Unquillo, institución que contribuyó a fundar, su última exposición pública. Fue una muestra dedicada a una faceta menos difundida de su obra: su relación con el paisaje de las sierras cordobesas, el territorio que eligió para vivir y donde finalmente murió. Hasta el final, el paisaje y la memoria coexistieron en su pintura como dos formas de habitar el tiempo.
Lo que tenés que saber
- Carlos Alonso murió el 21 de septiembre de 2026 en Unquillo, Córdoba, a los 97 años.
- Fue uno de los artistas plásticos más importantes del siglo XX argentino, con una obra que abarcó pintura, dibujo y grabado durante más de siete décadas.
- Su hija Paloma fue secuestrada y desaparecida por la última dictadura militar en 1977, hecho que transformó de manera definitiva su producción artística.
- En 2019, el Museo Nacional de Bellas Artes le dedicó una gran retrospectiva; en 2025 realizó su última exposición en Unquillo.
- Su obra integra las colecciones del Museo Nacional de Bellas Artes, el Museo de Arte Moderno de Buenos Aires y el Museo Carlos Alonso-Mansión Stoppel de Mendoza.
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