Cine & Series
Francella vuelve en la segunda temporada de «El encargado»
La viveza criolla, una mirada crítica de los estereotipos de clase y el choque entre los códigos tradicionales y actuales de las relaciones sociales contribuyen a dar forma al marco en el que transcurre esta trama, que se completa con el regreso al elenco de Pochi Ducasse, Gastón Cocchiarale y Darío Barassi y que recibe en sus filas a Martín Slipak y a Daniela «La Chepi» Viaggiamari, entre más.
Por Victoria Ojam
Todo un experto en transitar entre el humor y el drama, Guillermo Francella lleva su versatilidad a nuevos lugares en la vuelta de «El encargado», la serie de Mariano Cohn y Gastón Duprat que, con el estreno de su segunda entrega este miércoles 29 en Star+, amplía y profundiza la mente de un protagonista que le permite «pasar de ser empático y angelado a oscuro y diabólico en una línea».
«Esta segunda temporada los va a atrapar. Hay mucha tela para cortar, hay mucho ingenio también para encontrar nichos no explorados. Está muy interesante, y no sé cuál será el techo de esto», ahondó el actor sobre la continuación de esta ficción de sello nacional, que tras su lanzamiento en octubre del año pasado, se convirtió en una de las más aplaudidas por el público del streaming a nivel local y extranjero.
Su participación en los prestigiosos Emmy Internacional del lunes último fue el más reciente de los reconocimientos que la crítica, la industria y las audiencias coincidieron en otorgarle a esta trama que gira alrededor de Eliseo, el portero de un edificio ubicado en una alguna zona paqueta de la Ciudad de Buenos Aires que tiene mucho que ocultar detrás de su servicial y amable fachada.
Los siete episodios de media hora que se avecinan quiebran rápidamente el ánimo triunfalista que había alcanzado después de armar -y rearmar sobre la marcha- un complejo plan de espionaje y sabotaje y un impresionante tejido de mentiras para evitar quedarse sin vivienda y sin fuente de trabajo.
Es que esta vez, la amenaza directa al dominio sobre su territorio urbano estirará más que nunca los límites de las facetas más perturbadoras de su personalidad.
El detonante surge con la mudanza de Lucila Morris (María Abadi), la famosa titular de una fundación solidaria, que desde el vamos huele algo raro en las cuentas del edificio y se propone auditar y corregir los huecos en las expensas, los proveedores y toda la burocracia del consorcio.
Sin embargo, se trata de una arremetida que pone contra las cuerdas a Eliseo pero también al desagradable abogado Matías Zambrano (Gabriel Goity) su principal enemigo y quien lo había puesto en jaque la temporada anterior.
Con recursos más sofisticados que nunca para desplegar sus tácticas de manipulación, aunque no sin enfrentarse en el camino a algunas sorpresas que sacuden su sensación de control y sus emociones, el encargado y Zambrano ahora deberán colaborar -con una química actoral expuesta en todo su esplendor- para ponerle un freno a la cuestión.
Símbolo del humor argentino desde «De carne somos», «La familia Benvenuto» y «Los extermineitors» hasta «Brigada Cola» o «Casados con hijos», capaz sin esfuerzo de contradecir etiquetas y encasillamientos con su paso por títulos como «El secreto de sus ojos» o «El Clan», por nombrar apenas un puñado de sus numerosos éxitos, Francella pone en funcionamiento su gran arsenal de herramientas y potencia la dualidad y el cruce entre la comedia y el drama, en esta narrativa bien construida que puede moverse con mucha naturalidad entre lo gracioso, lo incómodo, el suspenso y lo siniestro.
La viveza criolla, una mirada crítica de los estereotipos de clase y el choque entre los códigos tradicionales y actuales de las relaciones sociales contribuyen a dar forma al marco en el que transcurre esta trama, que se completa con el regreso al elenco de Pochi Ducasse, Gastón Cocchiarale y Darío Barassi y que recibe en sus filas a Martín Slipak y a Daniela «La Chepi» Viaggiamari, entre más.
Cine & Series
Dolor en el cine argentino: murió Marina Magalí, protagonista de «Nazareno Cruz y el lobo»
Marina Magalí murió a los 68 años y su fallecimiento fue confirmado por la Asociación Argentina de Actores. Su carrera comenzó de manera inesperada tras ser elegida por Leonardo Favio para protagonizar «Nazareno Cruz y el lobo», película que impulsó su trayectoria y la convirtió en una de las figuras recordadas del cine argentino.
La actriz Marina Andrea Accoroni, conocida artísticamente como Marina Magalí, murió a los 68 años. La noticia fue confirmada por la Asociación Argentina de Actores, que informó que el fallecimiento ocurrió el 21 de julio, aunque se conoció públicamente este viernes.
La intérprete quedó inmortalizada por su papel protagónico en la película «Nazareno Cruz y el lobo», dirigida por Leonardo Favio, una de las obras más emblemáticas de la historia del cine argentino.
El comunicado de la Asociación Argentina de Actores
La Asociación Argentina de Actores despidió a la artista con un mensaje en el que expresó sus condolencias a familiares y seres queridos.
Además, destacó el impacto que tuvo su debut cinematográfico al señalar: «El extraordinario éxito de la película la convirtió en uno de los rostros más reconocibles de aquel fenómeno cinematográfico».
De maestra jardinera al éxito en la pantalla grande
La llegada de Marina Magalí al cine fue poco convencional. Antes de convertirse en actriz trabajaba como maestra jardinera y no contaba con experiencia frente a las cámaras.
Esa condición fue precisamente una de las razones por las que Leonardo Favio la eligió para coprotagonizar «Nazareno Cruz y el lobo» junto a Juan José Camero, ya que el director buscaba una joven desconocida para interpretar el papel femenino principal.
El éxito de la película marcó el inicio de su carrera artística y la convirtió en una figura reconocida del cine argentino.
Una carrera que continuó en Argentina y el exterior
Tras su consagración, Marina Magalí participó en «Juventud sin barreras» (1979), dirigida por Ricardo Montes, donde compartió elenco con Ricardo Darín, Liliana Poggio, Elizabeth Killian, Luis Dávila y Susana Traverso.
Durante la década de 1980 también formó parte de distintas coproducciones entre Argentina y Estados Unidos.
Actuó en «El cazador de la muerte» (Deathstalker) y en «The Stranger», dirigida por Adolfo Aristarain, junto a Cecilia Roth, Federico Luppi, Ricardo Darín, Haydée Padilla, Ernesto Larrese, Julio De Grazia y Arturo Maly.
Además, integró los elencos de «Jailbird Rock» y «Los hechiceros del reino perdido» (Wizards of the Lost Kingdom), producción dirigida por Héctor Olivera en la que fue acreditada con el seudónimo Mary Gale.
Aunque desarrolló una carrera en diferentes producciones, Marina Magalí será recordada principalmente por su interpretación en «Nazareno Cruz y el lobo», película que marcó a generaciones y permanece como una de las obras más importantes de Leonardo Favio.
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