Entrevista
“El bolero es un mundo para explorar”
Entrevista a Virado.
Azul Leczycki en guitarra, Sacha Max en canto y percusión y Sofía Verna en canto integran el grupo musical Virado. Reviven boleros clásicos y crean sus propios temas.
“Todo empezó en una jornada musical del Esnaola, presentamos la canción Soledad del Mar de Natalia Lafourcade. Después todo se fue dando”, cuentan.



La sala de ensayos se llena de sol, Azul, Sacha y Sofía intercambian miradas cómplices.
“Yo tuve el honor de escuchar bolero cubano y mexicano con mi abuelo. Cuando empezamos a juntarnos a tocar de repente se nos ocurrían canciones”, dice Sacha.
“Ninguna de nosotras conocía tanto el género, el bolero fue algo que Max nos mostró y Sofi fue la que abrió la posibilidad de hacer un tema juntos por primera vez”, continúa Azul.
-¿Por qué bolero?
-Se fue construyendo, escuchamos un tema, un artista, conocimos su historia entera y nos fuimos adentrando en el género. Por nuestro propio interés en eso nuevo, empezamos a involucrarnos más en ese mundo y abriendo un camino creativo, fluyó. Quizás porque el bolero tiene una cosa muy romántica que otros géneros no y lo caracterizan las letras y las historias. Es un mundo por explorar, para la primera fecha elegimos un bolero y le cambiamos el ritmo, lo disfrutamos. Después de eso, mucha gente nos empezó a identificar, encontramos un espacio más propio, algo que no hacen tantos, nos apropiamos aún más de la nueva historia.
-¿Qué historias les gusta contar cuando reversionan un bolero o componen una pieza propia?
-El proceso creativo de cada uno siempre es muy diferente y hay muchas herramientas y miles de maneras de entrar en la canción y de contar una historia. Algunos de los temas compuestos fueron historias propias que queríamos contar, cuando pasa eso la letra fluye con más facilidad porque nos interpelaba directamente. Pero también, a veces disfrutamos más cuando podemos contar algo con respecto al otro. Es un balance entre ambas. También está el dramatismo y la exageración, partir de algo y explotarlo y hasta que salga una hermosa obra de arte. Al principio intentamos componer los tres juntos pero no salió como esperábamos. Entonces, ahora cada uno trae una idea y a partir de ahí todos metemos mano, nos complementamos, confiamos plenamente en el pensamiento artístico de cada uno. Cada canción es un proceso distinto.




-¿En qué artistas encontraron inspiración al componer Vendaval?
-Luis María Pezzetti tiene una manera de relatar sus escritos muy gentil con el que lo escucha y hay algo muy bondadoso del artista. Juan Quintero, Chabuca Granda, Aca Seca Trío, Luiz Bonfá, Natalia Lafourcade, Los Tres Caballeros, Omara Portuondo. En Vendaval, con los arreglos, la interpretación, la percusión intentamos generar música que te atraviese desde lo visual también.
-Los invitaron a participar de un festival de bolero en México ¿Cómo surgió la propuesta?
-La verdad que no es algo que nosotros hayamos previsto, de hecho ninguno de los tres conocía el festival. El director nos encontró en redes sociales, vio los videos, en ese momento todavía ni siquiera habíamos sacado nuestro tema, éramos banda de covers. Lo teníamos escrito y grabado, pero aún no lo habíamos lanzado. El director del festival nos mandó un mensaje diciendo que lo habíamos emocionado y que tenía ganas de que podamos tocar ahí. Entonces, nos pusimos en campaña para llegar. El primer mensaje que nos mandó fue directo: “¿Les gustaría venir a México?”. Le respondimos que sí, fue una sorpresa increíble. El festival es el 25 de agosto.
-¿En qué otros proyectos están trabajando?
-Ahora estamos concentrados en México pero tenemos la idea de seguir grabando temas propios y las versiones de clásicos con arreglos propios.
Link a Spotify para escuchar Vendaval
América Latina
«La revolución es el arte de sumar»: el libro que une a Fidel, Silvio y un siglo de historia latinoamericana
El historiador chileno Javier Larraín Parada presenta en Argentina su obra que recorre la figura del líder cubano a través del cancionero del trovador. El libro, editado por Acercándonos Ediciones, propone una lectura política y humanista que desafía las miradas simplificadoras sobre Cuba.
Por Fernando Roperto
El próximo 13 de agosto llega a las librerías argentinas Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez, la obra del historiador y periodista chileno Javier Larraín Parada, director de Correo del ALBA, editada por Acercándonos Ediciones. El libro propone un recorrido inusual: rastrear la figura de Fidel Castro en el cancionero de Silvio Rodríguez para reconstruir, canción por canción, la trama política, ética y humana de la Revolución Cubana. Una apuesta que llega en un momento preciso: el año del centenario del natalicio del Comandante.
Una lectura que va a fondo
Larraín Parada cuenta que la idea nació de «pensar una y otra vez las canciones del trovador», de darles vuelta constantemente. En ese proceso, Fidel emergió con la misma fuerza que Martí o el Che. Pero fue la figura del Comandante la que concentró la atención del investigador: «Creo en su propuesta política y ética», afirmó el historiador en una entrevista concedida a Acercándonos Cultura. El resultado, según el propio Larraín Parada, no fue tanto un descubrimiento como una confirmación: la profundidad humanista de la obra de Silvio Rodríguez, capaz de iluminar dimensiones del pensamiento castrista que el discurso político convencional suele aplanar o distorsionar.
La obra no se limita a la lírica. Cada canción funciona como una ventana hacia un episodio, un discurso o una actitud vital de Fidel. La canción Nunca he creído que alguien me odia, por ejemplo, dialoga con el «caso Marquitos» y el juicio por la masacre de Humboldt 7, episodio que amenazó con fracturar las fuerzas revolucionarias triunfantes en 1959. Allí, el trovador cita una reflexión clave de Fidel sobre la unidad: «la revolución es el arte de sumar», una frase que resume su concepción del proyecto colectivo como algo más grande que sus propios protagonistas.
Antiimperialismo, coraje y humanidad en clave de canción
Otro núcleo del libro es Los dientes de tiburón, canción que Larraín Parada lee como una intertextualidad directa con la Segunda Declaración de La Habana: aquel documento fundacional del antiimperialismo latinoamericano donde Fidel formuló que «el deber de todo revolucionario es hacer la revolución». La canción de Silvio, en esa lectura, opera como un puente entre el documento político y la sensibilidad popular, trasladando el pensamiento del Comandante a una forma artística que lo amplifica y lo preserva.
El libro también retrata a Fidel en sus dimensiones más humanas: el asaltante del Moncada, el expedicionario del Granma, el jefe guerrillero en la Sierra Maestra, pero también el dirigente que viste de luto junto a su pueblo tras el atentado contra el avión de Cubana de Aviación en Barbados, o el que dialoga con trabajadores y jóvenes sobre el significado de una revolución. Coraje, honorabilidad y compromiso colectivo son los rasgos que emergen, según el historiador, de esa lectura entre canciones y hechos históricos.
Arte y política en la Revolución Cubana
El libro incluye dos anexos que profundizan la relación entre arte y política en los procesos revolucionarios latinoamericanos, con menciones a la Revolución mexicana, la bolchevique, el muralismo, y la explosión cultural de los mil días de la Unidad Popular en Chile. En ese marco, Larraín Parada recorre la historia de la Nueva Trova, la corriente musical de la que Silvio Rodríguez fue fundador en 1972, y que el historiador define como «hija de la Revolución», con todas las tensiones y incomprensiones que eso implicó en ciertos períodos, incluido el llamado «quinquenio gris».
El volumen incluye además una entrevista directa al propio Silvio Rodríguez y un diálogo con el escritor argentino Alejo Brignole, que contextualizan la propuesta en el debate más amplio sobre el lugar de la cultura en los procesos de transformación social. La obra ya fue difundida con orgullo por el propio Silvio Rodríguez, dato que da cuenta del alcance y la legitimidad que el libro alcanzó antes incluso de llegar al mercado argentino.
El legado de Fidel, a cien años de su nacimiento
Consultado sobre qué rescata del legado de Fidel para las nuevas generaciones latinoamericanas, Larraín Parada destacó su «temprano desprendimiento de lo material», su capacidad de trabajar colectivamente, de escuchar, de rectificar, y su rechazo a los personalismos. «Fue un furibundo luchador contra los endiosamientos de cualquier tipo», señaló. Recordó también una máxima que Fidel solía practicar y repetir: «toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz», tomada de José Martí.
Al elegir las canciones que un joven debería escuchar para empezar a comprender a Fidel, Larraín Parada optó por dos: Todo el mundo tiene su Moncada, que retrata al abogado que organizó desde cero un movimiento político sin rendirse ante la derrota, y El aguerrido pueblo de Fidel, «porque ese discurso es muy conmovedor, allí se condensan la rabia, la furia y los valores, sueños más nobles y ansias de justicia de la Revolución«, explicó. En ambas, el elemento central vuelve a ser lo gregario: el amparo colectivo como fundamento de la política revolucionaria.
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