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Trump y Xi en la Casa Blanca: tregua comercial prorrogada hasta enero

La visita de Estado del presidente chino a Washington selló una extensión del alto al fuego arancelario que vencía en noviembre. Las dos potencias proclamaron «grandes avances» pero el fondo de la disputa estructural sigue intacto.

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Trump y Xi renuevan la tregua, pero la disputa estructural sigue sin resolverse.

La tregua arancelaria entre las dos mayores economías del planeta acaba de ganar tres meses más de vida. El secretario del Tesoro de los Estados Unidos, Scott Bessent, anunció este jueves que el acuerdo comercial entre Washington y Beijing, que vencía el 10 de noviembre, fue prorrogado hasta el 10 de enero. El anuncio llegó minutos antes de que Donald Trump y Xi Jinping iniciaran sus conversaciones formales en la Casa Blanca, en lo que constituye la tercera reunión entre ambos líderes en menos de un año.

Xi Jinping llegó a Washington para una visita de Estado que comenzó con una ceremonia de bienvenida en la explanada de la Casa Blanca, con los dos mandatarios acompañados por sus esposas. Se trata de la segunda visita oficial de un presidente chino a suelo estadounidense, un dato que Trump subrayó ante los medios acreditados en el lugar como señal de la importancia del vínculo bilateral.

«Grandes avances» con detalles esquivos

El encuentro produjo una catarata de declaraciones de buena voluntad. Trump afirmó que ambos líderes lograron «grandes avances» en los asuntos que afectan a los dos países y destacó el respeto mutuo como base de la relación. Xi, por su parte, describió a Washington y Beijing como responsables históricos del «desarrollo y el progreso de la humanidad» y sostuvo que ambas potencias «deberían ser socios, no adversarios». La precisión de esos avances, sin embargo, no fue detallada públicamente.

Lo concreto y verificable es la prórroga comercial. El acuerdo de tregua, que había sido alcanzado en el marco de la escalada arancelaria de 2025, corría riesgo de caducar sin renovación. La extensión hasta enero despeja el horizonte inmediato pero no resuelve las tensiones de fondo: guerra tecnológica, restricciones a semiconductores, cuestionamientos al yuan y tensiones en el Mar de China Meridional siguen siendo asignaturas pendientes.

El Consejo de Comercio y la arquitectura bilateral

Trump recordó que durante su última visita a China, en mayo pasado, las dos potencias crearon el Consejo de Comercio, un mecanismo bilateral que el mandatario calificó como de «éxito increíble». «Nuestros equipos han trabajado arduamente para construir una relación comercial más equilibrada», afirmó, en una formulación que esquiva mencionar los desequilibrios estructurales que persisten en el intercambio sino-estadounidense.

Desde Beijing, Xi fue más preciso en sus ambiciones: propuso una relación «caracterizada principalmente por la cooperación, una competencia moderada, diferencias controlables y una paz duradera». La fórmula tiene el mérito de reconocer la competencia como un dato de la realidad, a diferencia de los discursos de épocas anteriores que aspiraban a una armonía total. También reconoció que las fuerzas armadas de ambos países mantienen diálogo y comunicación para gestionar crisis.

La trampa de Tucídides y la inteligencia artificial

Xi retomó en Washington el concepto que ya había invocado durante la cumbre de Beijing de mayo: la «trampa de Tucídides», la teoría académica que postula que el choque entre una potencia establecida y una emergente es casi inevitable. El presidente chino sostuvo que esa trampa «puede evitarse» y que ambos países pueden «convivir en este planeta que ambos llamamos nuestro hogar». La referencia es al mismo tiempo un diagnóstico y una advertencia: Pekín es consciente del patrón histórico y apuesta a romperlo.

Otro eje de la agenda fue la inteligencia artificial. Trump anticipó que la «superinteligencia» ocuparía un lugar central en las conversaciones y planteó mantenerla bajo el control del Departamento de Justicia. Xi, desde su perspectiva, coincidió en que ambas naciones son «líderes» en ese ámbito y sostuvo que el desarrollo de la IA debe estar siempre bajo control humano. La coincidencia retórica no disimula la disputa real: la carrera tecnológica entre Washington y Beijing es uno de los ejes de tensión más profundos de la relación bilateral, con restricciones a la exportación de chips y sanciones a empresas chinas como puntos calientes vigentes.

Pompa diplomática en contexto de disputa estratégica

La escenografía fue cuidada. Xi agradeció la hospitalidad y felicitó a Estados Unidos por su 250.° aniversario de independencia. Trump evocó la alianza de ambos países en la Segunda Guerra Mundial como precedente de cooperación posible. Pero la coreografía diplomática no puede ocultar que la relación sino-estadounidense sigue siendo la tensión geopolítica más determinante del siglo XXI, con implicancias directas para el orden comercial global, la estabilidad en el Indo-Pacífico y la governance de tecnologías críticas.

La prórroga hasta enero compra tiempo. Lo que se haga con ese tiempo, en términos de negociación sustantiva sobre aranceles, acceso a mercados y reglas tecnológicas, determinará si este encuentro fue un hito real o apenas otra foto en la larga secuencia de cumbres que no terminan de resolver nada.

Lo que tenés que saber

  • La tregua comercial entre EE.UU. y China fue prorrogada hasta el 10 de enero; vencía el 10 de noviembre.
  • La prórroga fue anunciada por Scott Bessent minutos antes de que comenzaran las reuniones formales.
  • Es la tercera reunión entre Trump y Xi en menos de un año y la segunda visita de Estado de un presidente chino a EE.UU.
  • Xi volvió a apelar al concepto de la «trampa de Tucídides» para argumentar que el conflicto entre las dos potencias no es inevitable.
  • La inteligencia artificial y la seguridad estratégica figuraron en la agenda, sin acuerdos concretos difundidos públicamente.

Cine & Series

“NAZA”, el documental que Israel no quiere que veas, llegará gratis a todo el mundo

Los directores israelíes Yuval Abraham y Rachel Szor anunciaron que su película, galardonada en Venecia con una ovación de 25 minutos, estará disponible online en noviembre para cualquier persona en el mundo. El filme, basado en testimonios de 24 militares y exmilitares israelíes, expone los mecanismos de selección de blancos civiles en Gaza y el uso de inteligencia artificial en operaciones de ataque. El gobierno de Netanyahu respondió con acusaciones de traición y amenazas de legislación represiva contra los realizadores.

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24 soldados israelíes rompieron el silencio. Su gobierno los llama traidores. El mundo podrá verlo gratis.

Veinticuatro soldados y soldadas del Ejército israelí y de sus servicios de inteligencia se sentaron ante una cámara y hablaron sobre lo que nadie, en Israel, quiere escuchar: cómo se eligen los blancos civiles en Gaza, cómo la inteligencia artificial participa en esas decisiones y cuántas muertes se calculan, de antemano, como «daño colateral» tolerable. Ese material es la columna vertebral de NAZA, el documental que ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y que fue recibido con una ovación de 25 minutos en su estreno mundial el 10 de septiembre pasado.

El periodista y cineasta Yuval Abraham, codirector del filme junto a Rachel Szor, anunció el jueves a través de sus redes sociales que NAZA estará disponible gratuitamente en internet a partir de noviembre, tras completar su recorrido comercial por salas de cine de 56 países. Quien quiera verla podrá hacerlo sin costo desde el sitio web de The Guardian, uno de los productores ejecutivos del proyecto. Antes de eso, los realizadores ya ofrecieron la película sin cargo a las salas de cine de Israel, en un gesto deliberado: que los israelíes puedan verla mientras el resto del mundo la ve en el exterior.

Tres años de investigación, un título que viene del argot militar

El nombre del documental no es casual. NAZA es una expresión del lenguaje castrense israelí que designa a las víctimas civiles previstas como «daño colateral» en una operación. En ese término está condensado todo el problema que el filme desnuda: la burocratización de la muerte civil, su incorporación como variable calculada en la planificación militar. El documental es, también, el resultado de tres años de investigación periodística que derivaron en publicaciones previas en The Guardian, el medio israelí Local Call y la revista +972 Magazine.

Abraham y Szor son, además, dos de los cuatro directores de No Other Land, el documental palestino-israelí que ganó el Oscar a mejor documental en 2025. Esa trayectoria no los protegió de las represalias. Todo lo contrario.

La respuesta del gobierno: acusaciones de traición y amenazas de nuevas leyes

La reacción del gobierno de Benjamin Netanyahu fue inmediata y de una virulencia que reveló el nervio que el documental tocó. El ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, acusó a los directores de «traición» y exigió que se les retirara la ciudadanía. El propio Netanyahu anunció su intención de impulsar legislación para sancionar a quienes, según su definición, difamen a los soldados israelíes, una categoría lo suficientemente amplia como para criminalizar cualquier crítica al accionar del Ejército. Los realizadores y sus familias recibieron amenazas.

El jefe del Ejército israelí, Eyal Zamir, calificó el documental como una «distorsión deliberada de la realidad» y ordenó una investigación por la posible filtración de información militar. Las Fuerzas de Defensa de Israel rechazaron las acusaciones contenidas en la película y sostuvieron que la selección y aprobación de los objetivos es realizada por personal militar y no por inteligencia artificial, contradiciendo uno de los ejes centrales del filme.

Abraham salió al cruce de las acusaciones y reivindicó el trabajo. «Veinticuatro soldados y soldadas dieron un paso adelante y hablaron ante una cámara sobre aquello de lo que toda una sociedad no quiere hablar», sostuvo. Subrayó que el objetivo del documental fue generar una discusión pública en Israel sobre las acciones de su gobierno en Gaza y sobre la normalización de las muertes de civiles, y rechazó las versiones incorrectas que circularon sobre el contenido de la película.

Distribución en 56 países y estreno en Nueva York

NAZA ya comenzó su recorrido internacional. Tras las funciones en Venecia, Bolonia y San Sebastián, tendrá su estreno norteamericano el 26 de septiembre en el Festival de Cine de Nueva York y llegará a las salas de Estados Unidos el 30 de septiembre. Tiene asegurada distribución en Francia, Reino Unido, España, Alemania, Brasil, Canadá, Japón, Australia y distintos países de Medio Oriente, entre otros mercados. En noviembre, el acceso gratuito online cerrará el circuito y pondrá el documental al alcance de cualquier persona con conexión a internet, sin importar el país en el que esté.

Lo que tenés que saber

  • NAZA se basa en los testimonios anónimos de 24 integrantes y exintegrantes del Ejército y los servicios de inteligencia israelíes sobre la selección de blancos civiles en Gaza.
  • El documental ganó el Premio Especial del Jurado en el Festival de Venecia y fue recibido con una ovación de 25 minutos en su estreno mundial.
  • Estará disponible gratis en internet desde noviembre, a través del sitio de The Guardian, uno de sus productores.
  • El gobierno israelí respondió con acusaciones de traición, amenazas de legislación represiva y amenazas directas a los realizadores y sus familias.
  • Los directores Abraham y Szor son también dos de los cuatro realizadores de No Other Land, ganadora del Oscar a mejor documental en 2025.
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