Espectáculos 🎭
El Cuarteto de Nos: el rock como potencia
El recorrido argentino de “Lámina Once” ya pasó por Tucumán, Córdoba y Rosario y aún le quedan funciones previstas para esta noche en la disco marplatense GAP, el sábado 5 en Teatro Don Bosco de Bahía Blanca y el domingo 6 en Mood Live de Neuquén.
Por Sergio Arboleya
El grupo uruguayo de rock El Cuarteto de Nos ofrendó este jueves un explosivo y energético recital con el que colmó la capacidad del estadio porteño Movistar Arena en la mitad del tour argentino de presentación de su más reciente disco “Lámina Once”, ratificando además el carácter que lo distingue dentro de la escena del género.
Frente a una juvenil marea humana -ya que esta vez el reducto del barrio de Villa Crespo quitó las sillas de ese sector- y desparramando una potencia que se esparció por todo el lugar, la banda nacida en 1980 en Montevideo regaló un espectáculo nutritivo capaz de devolverle al rock el gesto contracultural que es parte de su diverso ADN.
Sólo así se explica que la multitud haya gritado y saltado con estrofas como “Trabajando duro, ganando el dinero/Y comprar lo que no sé si necesito pero quiero/Y cada mañana siempre me pregunto/ ¿Por qué el despertador quiere gritarme?/¡Dale! ¡Marioneta!/¡Son las siete! ¡Levantate!”, del tema “Marioneta” que promedió la incendiaria velada.
Pero, además, El Cuarteto de Nos arropó con sonidos potentes y pegadizos que en directo subrayaron sus atributos rítmicos todo un repertorio que logró combinar la crítica, el humor y una serie de preguntas existenciales despachadas en medio de situaciones mundanas.
Sin la pretensión de regalar una suerte de “filosofía para principiantes” pero sí planteando un discurso interpelador y rabioso, el conjunto que en esta gira apela a seis músicos en escena combinó eficazmente los ingredientes para que la fiesta no suspendiera el pensamiento, algo que en el show business actual se asemeja a un milagro.
“La entrada del menú fue un flan y para el cierre por ahí vamos con un bife de chorizo con canelones. Algo de eso. Se trata de disfrutar. Vamo’ arriba”, postuló Roberto Musto, cantante y letrista de la banda, cuando habían pasado 20 minutos de concierto y el estadio hervía con la seguidilla sin respiros de “Flan”, “El hijo de Hernández”, “Ya no sé que hacer conmigo” y “Lo malo de ser bueno”.
Sobre un dispositivo escénico que acotó el imponente tablado y acercó a los integrantes del combo (Álvaro Pintos en batería, Santiago Tavella en bajo, Santiago Marrero en teclados y programaciones, Gustavo Antuña en guitarra y el agregado de Luis Angelero, también en guitarra), la propuesta mostró un concepto visual acorde con la paleta estética planteada en el repertorio.
Gozando de un reconocimiento masivo inédito en su trayectoria, la agrupación apeló nuevamente para su puesta en vivo a escogidas gemas de su vasta obra y allí adosó buena parte del cancionero de «Lámina Once», su disco más actual.
Además del “Flan” de apertura, la inserción de “Frankenstein Posmo”, “Fiesta en lo del Dr. Hermes”, “Maldito Show”, «Cinturón gris» y «Rorschach» (que el vocalista asumió metido en una suerte de cárcel luminosa) dialogó perfectamente con la nómina de canciones confeccionada a partir del protagonismo de álbumes anteriores como “Jueves” (2019), “Porfiado” (2012), “Bipolar” (2009) y “Raro” (2006).
De ese arsenal de temas de una gran consistencia sonora e ideológica, destacaron las versiones al cuello de “Contrapunto para Humano y Computadora”, una milonga payada y electrificada donde Musto y un ordenador se cuestionan hondamente y ese himno de la paternidad y la madurez que es “No llora” (de la también estupenda placa “Habla tu espejo”, de 2014).
El espíritu de la convocatoria –capaz del frenesí, la incomodidad, el cuestionamiento y la fiesta- permitió que al momento de presentar a sus compañeros Musto pusiera a bailar al bajista Tavella para reflexionar “la gente en mi pueblo pregunta si esto horrible o es vanguardia” y sobre el incorporado Angelero acotara: “Luis estaba entre entrar a ‘Gran Hermano’ o venir al Cuarteto y eligió la peor opción”.
El notable espectáculo con más de una veintena de canciones tuvo otros grandes pasajes con “Cuando sea grande”, “Me amo” (del disco “Contramambo”, de 2001) y “Hombre con alas”, llegando hacia un cierre que en los bises incluyó nombres propios con “Buen día Benito” y “Yendo a la casa de Damián”.
El recorrido argentino de “Lámina Once” ya pasó por Tucumán, Córdoba y Rosario y aún le quedan funciones previstas para esta noche en la disco marplatense GAP, el sábado 5 en Teatro Don Bosco de Bahía Blanca y el domingo 6 en Mood Live de Neuquén.
Cultura
Figuritas en crisis: llenar el álbum del Mundial ya es un lujo
Cómo el ajuste de Milei encareció el clásico de las figuritas.
“La matemática no perdona”. El experimento de un coleccionista no solo puso números a una tradición: también dejó en evidencia cómo el deterioro del poder adquisitivo impacta en consumos cotidianos.
La conclusión es devastadora: llenar el álbum de Panini puede costar el equivalente a varios salarios mensuales.
- Sobres cada vez más caros.
- Menor capacidad de compra por familia
- Consumo más selectivo, incluso en productos “culturales”
Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos vienen marcando una caída del salario real frente a la inflación en los últimos meses, lo que impacta directamente en este tipo de gastos.
La cuenta que no cierra
- Las primeras compras rinden
- El tramo final se vuelve ineficiente
- El costo marginal de cada figurita se dispara
En términos concretos: completar el álbum deja de ser un juego accesible y pasa a ser un consumo aspiracional.
De ritual colectivo a gasto individual
Históricamente, llenar el álbum implicaba:
- Intercambios en la escuela
- Encuentros en plazas
- Redes informales de canje
Hoy, ese circuito convive —y muchas veces es reemplazado— por:
- Compra directa de figuritas faltantes
- Reventa en redes sociales
- Precios inflados para láminas “difíciles”
El resultado: lo que antes era colectivo se vuelve cada vez más individual y condicionado por el ingreso disponible.
El ajuste también llega al juego
El dato de fondo no es solo cuánto cuesta el álbum, sino qué representa:
- Menos margen para consumos no esenciales
- Caída del gasto recreativo
- Cambio en hábitos culturales
Incluso en actividades atravesadas por la nostalgia y la tradición, aparece el mismo patrón: se participa menos, se gasta menos y se elige más.
La salida sigue siendo la de siempre
Frente a ese escenario, la lógica no cambió:
- Intercambiar sigue siendo la opción más barata
- Comprar sobres en el tramo final es ineficiente
- La comunidad reduce el costo que el mercado encarece
Pero hay un matiz: cuando el bolsillo aprieta, incluso participar de ese circuito se vuelve más difícil.
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