Conectate con El Argentino

Espectáculos 🎭

Bad Bunny armó una fiesta playera de baile y color en Vélez

El archilaureado artista puertorriqueño cerró así la serie de dos presentaciones en el José Amalfitani, en el marco de su gira “World´s Hottest Tour, que quedará en la memoria de quienes asistieron como una de las más grandes fiestas playeras que pudieran ofrecerse en una ventosa noche porteña.

Publicado hace

#

Por Hernani Natale

La austera playa artificial montada en el escenario de la cancha de Vélez, con apenas unas falsas palmeras y una solitaria reposera en el medio, tomó vida y terminó siendo el marco de una veraniega fiesta de baile y color en las más de dos horas y media de reguetón a mansalva que Bad Bunny regaló anoche a un devoto público que vivió el show en un permanente estado de éxtasis.

El archilaureado artista puertorriqueño cerró así la serie de dos presentaciones en el José Amalfitani, en el marco de su gira “World´s Hottest Tour, que quedará en la memoria de quienes asistieron como una de las más grandes fiestas playeras que pudieran ofrecerse en una ventosa noche porteña.

Es que no resulta para nada exagerado asegurar que la combinación perfecta de un repertorio capaz de hacer mover hasta al más acérrimo detractor del género, un fascinante cuerpo de baile, el carisma del protagonista de la velada, la colorida puesta y, por supuesto, el fervor de las cerca de 90 mil personas en total que fueron testigo en ambas noches no tuvo nada que envidiarle a una auténtica tarde de baile en una playa caribeña.

De menor a mayor, Bad Bunny fue poblando la sobria playa de ritmos y colores.

Así, la imagen del inicio del show, sentado solo en la reposera y tapado con una capucha, fue mutando hasta acumular largas charlas con los presentes con abundantes frases laudatorias, invitaciones a algunos fans a subir al escenario a bailar, un vuelo literal sobre una plataforma por todo el estadio y encendidas arengas.

Fue allí en donde tuvo a dos aliados fundamentales: el numeroso cuerpo de baile que llenó de simpatía el escenario y el despliegue escénico, con fuegos artificiales, rayos laser, pantallas, pasarelas y pulseras con luces led repartidas al público, como las que también se están utilizando en los shows de Coldplay.

Del mismo modo, la letanía rítmica y la ausencia melódica de los primeros minutos de show fueron ganando en texturas y variedad para que, siempre dentro de los terrenos del reguetón, subyacieran distintas vertientes latinas, como la bossa nova y el calypso, y hasta sacudones de música electrónica, que ofrecieron algunas variantes interesantes.

Y por supuesto que, como en toda fiesta, no hubo más que baile, diversión desprejuiciada e insinuaciones sexuales; por lo que nadie reclamó planteos existencialistas, grandes relatos o compromiso en las líricas; ni tampoco evaluó como imprescindible que hubiera músicos, solo bastó con que suene música.

Entonces, sobre pistas disparada por un Dj, Bad Bunny habló en sus canciones de perreo, de amor, de sintonía sexual con otras personas, de la playa, de las ganas de bailar y divertirse; pero igual se permitió algunas excepciones, por caso, cuando sobre el final hizo alarde de su orgullo latino en la incendiaria versión de “El apagón”, todo un gesto político del boricua.

Y si en la primera noche hubo un reconocimiento al arte local a partir de la inclusión de un breve fragmento de “Demoliendo hoteles», de Charly García; en la segunda velada ocupó este espacio la voz aislada del recordado Marciano Cantero en el hit de Los Enanitos Verdes “Lamento boliviano”. No hubo en cambio en la segunda fecha algún invitado de impacto como sí ocurrió en la primera cuando apareció Duki sobre el escenario.

Con total puntualidad, Bad Bunny ingresó al escenario enfundado con un poncho, una capucha y una heladera de camping en la mano, se sentó en la reposera e inició el espectáculo con “Moscow Mule”, siguió con “Me porto bonito”, “Un ratito” y “Efecto”.

“Buenas noches, Argentina. Bienvenidos al `World´s Hottest Tour´, el tour más caliente. La segunda noche en Buenos Aires. La noche de ayer fue increíble y hoy yo sé que va a ser igual, o quizás mejor, no sé, eso está en ustedes”, dijo el artista al finalizar el cuarto tema e iniciar su incesante ida y vuelta con la gente.

“Yo lo que quiero es que disfruten la noche de hoy, que la hagan suya- continuó-. Esto es de ustedes, que bailen, que perren, que griten, que hagan lo que quieran”.

A partir de allí iba a dar inicio el verdadero show con el ingreso del cuerpo de baile, el encendido de las pulseras del público que llenaron de color el estadio y las explosiones que marcaron el inicio de “Party”, para luego convertir el lugar en una suerte de rave con “Tarot” y “La corriente”.

En los tramos siguientes del show iban a desfilar la voz solista de Marciano Cantero, como se mencionó antes; la evocación a “Garota de Ipanema” con “Si veo a tu mamá” y la participación del boricua Mora como invitado en “Una vez”, para luego disfrutar de un momento de protagonismo absoluto con “La inocente” Y “Memorias”.

El perreo iba a dominar la escena en “Yo perreo sola”, “Safaera” y “Tití me preguntó”, entre otras, y la respuesta del público iba a ser de tal magnitud que Bad Bunny pareció sincero con su reacción: “Gracias por quererme tanto. Ningún país como Argentina”.

Los cánticos que hasta allí se habían limitado al “Benito, Benito” –nombre de pila real del artista- se tornaron nacionalistas envalentados por esos elogios, por lo que mutaron al “Argentina, Argentina” y “El que no salta es un inglés”.

Pero el tono de cancha obligatoriamente bajaría con “Yo no soy celoso”, una delicada bossa que regaló un hermoso momento de fogón nocturno en la playa, con los bailarines y bailarinas sentados compartiendo una botella de vino.

Un medley buceó por algunos pasajes de las canciones más antiguas de su repertorio que conectaron con el presente de “Un verano sin ti”, título de su más reciente disco; para que luego llegara uno de los momentos más impactantes con Bad Bunny sobrevolando todo el estadio montado en una plataforma con forma de palmera, mientras entonaba “Un coco”.

De regreso en tierra firme, hizo subir a cuatro personas del público para que bailaran junto a él en “Enséñame a bailar”, continuó con los ánimos altos con “Ojitos lindos” y puso a saltar a la multitud con la orgullosa “El apagón”.

Para entonces, poco importaba ya qué canción se sucedía. La fiesta ya era total, Bad Bunny había sentido en carne propia el amor de sus fans argentinos y ellos, a la vez, habían sido parte de una celebración que había superado las expectativas. No sonó entonces desmesurada la promesa de un pronto regreso que el boricua dejó flotando en el aire, cuando ya había logrado instalar por anticipado el verano.

Judiciales ⚖️

Pity Álvarez: la querella pidió 11 años y 2 meses y rechazó la legítima defensa

Fabián Améndola sostuvo que el músico “se acercó y lo remató” y que los últimos tres disparos ya no respondían a ninguna agresión. El fiscal general Sandro Abraldes alegará el miércoles 11 y la defensa, el viernes 13.

Publicado hace

#

Pity Álvarez durante el juicio oral por el crimen de Cristian Díaz
Legítima defensa u homicidio: las dos lecturas que enfrentan a querella y defensa en el juicio a Pity Álvarez.

Cuatro disparos, tres de ellos a corta distancia, y una víctima que ya había caído cuando se efectuaron los últimos: esa es la reconstrucción con la que la querella pidió 11 años y 2 meses de prisión para el músico Cristian “Pity” Álvarez por la muerte de Cristian Díaz.

El pedido lo formuló el abogado Fabián Améndola, que junto con Fernando Burlando representa a la madre de una de las hijas de Díaz, en los alegatos de clausura que comenzaron a las 11:30 del viernes 6 de noviembre ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.° 29 de la Ciudad de Buenos Aires, integrado por los jueces Gustavo Goerner, Juan María Ramos Padilla y Hugo Navarro. Díaz murió de cuatro disparos el 12 de julio de 2018 en el complejo habitacional Cardenal Samoré, de Villa Lugano.

Un pedido con arresto domiciliario y salidas laborales

La querella calificó el hecho como homicidio agravado por el uso de arma de fuego y pidió que, si el tribunal dicta una condena, Álvarez la cumpla bajo arresto domiciliario y con salidas laborales. Améndola aclaró que no buscaban una condena ejemplificadora y recordó la paciencia con la que la familia atravesó las demoras de un proceso condicionado por la salud del acusado.

Para la querella no hubo legítima defensa, porque cuando Díaz cayó ya no existía una agresión real. Según Améndola, el músico “se acercó y lo remató”, comprendió y dirigió su acción, y no había peligro para él cuando efectuó los últimos tres disparos.

La acusación fiscal y la estrategia de la defensa

El fiscal general Sandro Abraldes sostiene una acusación por homicidio simple con dolo eventual, un delito con pena de 8 a 25 años de prisión, y le atribuye además portación ilegítima de arma de uso civil. Alegará el miércoles 11 de noviembre. El viernes 13 será el turno de los defensores Javier Baños y Sebastián Queijeiro, que buscarán probar que Álvarez actuó en legítima defensa o, de manera subsidiaria, que hubo un exceso en ella, figura que prevé entre uno y cinco años de prisión.

El relato de Álvarez ante el tribunal

Álvarez declaró por primera vez el lunes 2 de noviembre, durante unas cuatro horas, después de llegar en ambulancia desde la clínica psiquiátrica de Castelar donde permanece internado de manera involuntaria desde el 2 de octubre. Dijo que se sintió acorralado por una persona peligrosa, que tenía el arma en el bolsillo y que apuntó al cuerpo de Díaz. Luego describió un “fogonazo blanco” en su cabeza y aseguró que no supo qué ocurrió durante unos segundos.

También pidió perdón a la familia de Díaz y propuso dar un recital para recaudar dinero destinado a las hijas de la víctima.

Dos lecturas que el tribunal deberá resolver

La distancia entre ambos relatos define el juicio: miedo y un vacío de segundos para el acusado, disparos sin peligro real para la querella. El debate comenzó el 10 de agosto de 2026, ocho años después del hecho, tras un proceso penal que estuvo suspendido durante años por planteos sobre la salud del músico.

Será el tribunal el que determine si corresponde homicidio simple, homicidio agravado por arma de fuego, legítima defensa o exceso en ella. Hasta que haya sentencia, rige la presunción de inocencia.

Lo que tenés que saber

  • La querella pidió 11 años y 2 meses de prisión para Pity Álvarez, con arresto domiciliario y salidas laborales, por la muerte de Cristian Díaz el 12 de julio de 2018 en Villa Lugano.
  • El pedido se formuló en los alegatos de clausura ante el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N.° 29 de la Ciudad de Buenos Aires.
  • Para el abogado Fabián Améndola no hubo legítima defensa, porque los últimos tres disparos ya no respondían a una agresión.
  • El fiscal general Sandro Abraldes acusa por homicidio simple con dolo eventual, con pena de 8 a 25 años, y alegará el miércoles 11.
  • Los defensores Javier Baños y Sebastián Queijeiro alegarán el viernes 13 y plantearán legítima defensa o su exceso.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas