El trabajo sexual y los derechos de las personas trans, principales batallas del movimiento feminista según Marta Lamas
La antropóloga dialogó con El Argentino en la ciudad de México y destacó la importancia de avanzar en un sistema nacional de cuidados más colectivo y común.
-¿Cuáles son los elementos centrales de la coyuntura actual en el movimiento feminista?
-Hay una discusión de fondo que tiene que ver con el concepto de género y que está dividiendo al movimiento en varias partes. Entre quienes han hecho un regreso a la cuestión biológica y dicen que sólo es mujer la que menstrua y están cuestionando el concepto de género que, tal vez sin darse cuenta, quedan atrapadas en la campaña contra la ideología de género de la derecha. Hay una campaña que empieza a mitad de los años ‘90 con el Vaticano a la cabeza, a la que se han sumado las iglesias, sobre todo las evangélicas y que ha sido también en este momento ya cooptada por una derecha financiera, hiperliberal. Del otro lado hay un feminismo algo sectario que apunta a que sólo es una cuestión de mujeres y tiene dificultad para articular con grupos mixtos, sindicatos, partidos progresistas, hacia un proyecto político común. Podemos cambiar el nombre, introducir nuevos apelativos, pero básicamente se trata de una disputa entre fuerzas progresistas contra fuerzas conservadoras y en donde la concepción de quién es el sujeto político del feminismo y si es un sujeto en términos de su posicionamiento o de su cuerpo biológico, ahí es donde está ahorita la batalla.
-En este escenario ¿Qué viene a representar la “Declaración Internacional sobre la Mujer” impulsada desde Inglaterra?
-Es muy triste y decepcionante ver a compañeras feministas que hace 20 o 30 años eran una referencia de pensamiento progresista que ahora forman parte de esta cosa absurda que es la Declaración Internacional sobre la Mujer, impulsada desde Inglaterra por una mujer que ha escrito un libro que se llama “El género duele”, Gender Hurts, y que es toda una campaña muy en contra de los hombres en tanto varones biológicos. Entonces, tenemos un horizonte muy complicado.
-Algunas compañeras plantean, y creo que vos también lo reafirmás, que el movimiento feminista está en disputa entre todas estas tendencias ¿Cuáles son las iniciativas que habría que adoptar para torcer la balanza hacia este lado?
-Creo que en este momento un eje de lucha es el reconocimiento del trabajo sexual como trabajo, separándolo de la trata, que es otro problema de la explotación sexual, pero el trabajo sexual existe y ahí hay una batalla muy importante que dar. Y la otra es la de las personas trans, cómo se construye la identidad, pues en parte se construye culturalmente psíquicamente en el inconsciente, y si una persona se siente mujer o se siente hombre no es un tema para tratar de jalar a lo que corresponde, digamos, con la clasificación tradicional. Entonces, trabajo sexual por un lado, y defensa de los derechos de las personas trans, me parece que es donde está la disputa. En el aborto todos los colores del feminismo están de acuerdo. Ya es una batalla ganada. No se ha ganado en los gobiernos, no se ha ganado en que todos los países, pero en el movimiento feminista sí.
-¿Cómo crees que sigue esta historia a nivel latinoamericano?
-Soy malísima imaginándome el futuro pero creo que es muy bueno el cambio de gobiernos políticos. Colombia, Chile, Argentina, ahorita México, creo que se está armando un contexto distinto. Qué bueno que salió Bolsonaro. El futuro lo tenemos que construir.
-¿Qué rol está jugando el factor económico en los procesos de dominación capitalista y patriarcal?
-El factor económico es crucial, por eso todo el tema de cambiar la interpretación política sobre el proceso procreativo y reproductivo que está a cargo de las mujeres tiene una base económica fundamental. Tenemos que cambiar en el sentido de la producción de seres humanos y la producción de la reproducción de la vida. Que en este momento no hay salario, no hay plusvalía, no hay nada en torno a eso. Entonces, ahí está la disputa central de cómo cambiamos ese modelo. Y yo creo que por eso toda la lucha por un sistema nacional de cuidados, por nuevas formas, además de cuidar, mucho más colectivas, es este regreso a lo común. No creo que vaya a ser fácil y no creo tampoco que esté a la vuelta de la esquina, pero ahí hay que apuntar.
EXCLUSIVO: Pablo Grillo y la vida después del disparo que lo dejó “casi contándola desde el cielo”
En una charla íntima, el fotógrafo cuenta sobre la vida después del ataque: el apoyo de su familia, lo espiritual, la ausencia de rencor y la esperanza de justicia. También recuerda sus comienzos con la fotografía y los sueños que lo empujan a seguir.
En una tarde de abril, de esas en las que el sol parece querer quedarse un rato más, la escena tiene algo de refugio: banderines colgados, una foto de Maradona y unos mates que circulan sin apuro. La charla es íntima. Pablo Grillo habla sin solemnidad, con una mezcla de liviandad y profundidad que atraviesa toda la conversación.
“Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
“Hoy estamos alucinante, ATR. Estamos bien. Que no es poco”, dice, después de un año que define como “de casi contarla desde el cielo”. Su vida, admite, ya no es la misma. Cambió el ritmo, cambió la forma de moverse y también ciertas rutinas que antes eran naturales. “Ya no hago los mismos recorridos que hacía antes de salir al barrio… no por cuestión de que no lo puedo hacer, sino que no sé cómo hacerlo”.
La transformación también se mete en lo cotidiano, incluso en lo afectivo. Hace quince años que está en pareja, pero todavía no volvió a verla. “Estoy esperando que me llegue el mensaje”, sin enojo, más bien con una calma que sorprende después de todo lo vivido.
“La veo con otra carrera, con otro ritmo”, dice sobre la vida. Y, fiel a su forma directa de hablar, lo resume con una imagen brutal: “A lo mejor los noviazgos son para 20 años, o no… pero después te agarra un pelotudo, te pega un bombazo en la cabeza y te entierra”.
El día “D”
El 12 de marzo de 2025 no es un recuerdo lineal, pero tampoco se borró. Hay fragmentos nítidos: dos amigos, los únicos rostros conocidos entre la confusión, y la necesidad de no quedarse solo. “Cuando abría los ojos, eran los únicos dos que veía… los agarraba para que no me dejaran”.
El momento más crítico fue en la ambulancia. “Ahí sentí que me tenía que dejar hinchar las pelotas. Fueron 10 minutos”. Después, la intervención médica y el sistema de salud hicieron lo suyo: “Con toda la salud pública encima… me fui tranquilizando”.
No habla de miedo. Hace una distinción precisa: “Miedo no. Respeto. Respeto por lo que podría venir”.
Del gendarme que disparó (Héctor Guerrero) no tiene una imagen clara. No recuerda un gesto, ni una reacción. Sí, en cambio, una lógica: la de alguien que cumple un rol sin detenerse. Si lo tuviera enfrente, no imagina revancha. “Le tocaría el hombro y le diría: loco, tenés buena puntería, pero bajá un cambio. Bajá un cambio que tenemos vida por delante”.
Lo que lo sostuvo
En la reconstrucción, hay un sostén claro: su familia. Se aferra a su madre y a su padre, especialmente a su padre, a quien define como un referente. “Mi viejo es un líder para mí. Es un chabón que lo tengo ahí arriba. Y mi vieja también”, y agrega: “El chabón se cargó al hombro lo de los medios y salió en todos los medios”. También a su hermano, con quien creció entre discusiones y peleas típicas de la edad.
El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).El Argentino Diario-Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).Fotos: Lu del Mármol (@ludelmarmol) https://www.instagram.com/ludelmarmol
Los amigos ocupan otro lugar central. Los nombra con orgullo, como una red que creció incluso en medio de la adversidad. También aparece la ausencia de uno de ellos, que murió en un viaje. Una pérdida que atraviesa el relato con naturalidad, sin dramatizar.
A ese entramado se suma algo más difícil de definir. Grillo no se declara creyente en términos tradicionales, pero reconoce que algo cambió. Las muestras de afecto, los mensajes, las personas que rezaban por él lo llevaron a acercarse a una idea de lo espiritual. “Mucha gente venía y me decía, estamos orando por vos, entonces con esas cosas me fui aferrando un poquito más», comenta. “No es joda ser creyente”, resalta.
Contar y ser contado
La fotografía aparece como hilo de continuidad: “La cámara es un objeto que vi siempre”. Empezó de chico, casi como un juego heredado: su padre tenía una cámara y él la tomó como propia. De los cumpleaños y eventos familiares pasó a formarse y a construir un oficio.
Hoy se define como documentalista. Alguien que sale a buscar historias.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Después de lo que vivió, esa mirada cambió. Ya no se trata solo de registrar, sino de entender mejor lo que está pasando. De anticipar, de leer el contexto.
También cambió su lugar: por primera vez, fue protagonista de una historia que otros contaron. Aun así, no hay rencor. “Cada uno actuó como tenía que actuar”, dice. Y agrega: “no siento rencor, y si lo siento, ya lo voy a liberar”.
Violencia institucional y la búsqueda de justicia
Cuando habla de política, el tono se vuelve más áspero. Recuerda la reacción pública de Patricia Bullrich y la indignación que le generó. Con Javier Milei es más directo, sin matices: “Es una basura”.
Cuestiona el rumbo del país y la dirigencia, y no oculta su posicionamiento político: se define abiertamente como “re-kirchnerista” y mantiene una identificación fuerte con Cristina Fernández de Kirchner, a quien incluso pudo saludar en una videollamada tras su internación y confiesa que le gustaría visitar.
En el plano judicial, su mirada apunta más arriba del autor material. Cree que el proceso no puede quedarse solo en quien disparó. “Agarraron al gendarme, pero las cabezas para arriba, bien, gracias”, dice. Y lo grafica con su propio lenguaje: “Están lavando los tuppers… y no es el único tupper”.
Lo que espera es claro: que la justicia avance y que lo haga de manera integral. “Lo tiene que hacer para que la gente vuelva a creer en ella”.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Lo que viene
Después de pasar un año internado, volvió a su casa en marzo de este año. Pablo hoy se mueve con cierta cautela, pero también con decisión. Se siente acompañado, reconocido incluso por gente que no conoce. Eso todavía lo sorprende.
No volvió a la cancha -es hincha de Club Atlético Independiente, pasión heredada de su padre- por recomendación médica, pero tiene claro que quiere volver a hacer lo que hacía. Salir, estar, registrar. “Voy a ir al mismo lugar y voy a sacar las mismas fotos”, dice.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Sueña con algo concreto: trabajar de fotógrafo, vivir de eso, que su trabajo sea valorado. Algo que antes le costaba decir y ahora no. También aparece un deseo más íntimo: volver a un lugar de su historia, Las Cañas, en Uruguay, donde pasaba los veranos con su familia. Un regreso que no tiene que ver con escapar, sino con recuperar algo propio.
“Valgo tanto”, dice. Y en esa frase, simple y nueva, parece condensarse todo lo que pasó.
Entrevista exclusiva a Pablo Grillo (Foto: @Ludelmarmol).
Ping pong con Pablo Grillo
¿Messi o Maradona?
“Maradona”
¿Música?
“El rock and roll… y el reggae”
¿Qué es el barrio para vos?
“La vida. Me sacás del barrio y me sacás de la vida”