Entrevista
Rafael Klejzer: “Diez empresas monopólicas tienen de rehén al Estado, a los trabajadores y al pueblo”
Entrevista al director nacional de Políticas Integradoras y dirigente del Movimiento Popular La Dignidad.
Fotos y edición de video: Matías Sastre, Máximo Paredes
El director nacional de Políticas Integradoras y dirigente del Movimiento Popular La Dignidad, Rafael Klejzer, propone la creación de una Empresa Nacional de Alimentos para aportar a la desconcentración del mercado y a la recuperación de la soberanía de un Estado que tenga la potestad de producir, distribuir y comercializar alimentos frente al golpe de mercado de las diez empresas formadoras de precios que atacan el bolsillo de los argentinos y argentinas.
–¿En qué consiste el proyecto de la Empresa Nacional de Alimentos?
–La Empresa Nacional de Alimentos viene a desconcentrar el mercado en Argentina. Hay 10 empresas multinacionales productoras de alimentos que forman los precios. La Empresa Nacional de Alimentos recupera para el Estado la soberanía, la potestad de producir, distribuir, comercializar y tener el control de la intervención en el mercado de alimentos frente al ataque al bolsillo de los argentinos de estas 10 empresas formadoras de precios. No queremos sustituir un monopolio por otro monopolio, sino tener participación en el mercado, generar una referencia desde una lógica no lucrativa. Intervenir para bajar los precios, sumar calidad, generar un consumo responsable y democratizar el acceso a los alimentos.
–En varias oportunidades planteaste la necesidad de generar desde el Estado una alianza con los productores, ¿cómo contribuiría la creación de la ENA a ese proceso?
–La ENA tiene que generar una alianza estratégica con los pequeños y medianos productores e industriales. Porque se trata de planificar la producción de alimentos en la Argentina y para eso hay que reconocer y fortalecer las economías regionales. Discutir una logística polimodal, donde entren las vías navegables, los camiones, los trenes. Con una lógica federal en su capacidad de producción y distribución. No podemos plantear una justa comercialización de los alimentos, sin hablar de la producción.
–¿A qué atribuís el aumento indiscriminado del precio de los alimentos?
–En el año 2020, hubo tarifas planchadas, no hubo creación de nuevos impuestos. Hubo una enorme transferencia de recursos por parte del Estado, durante la pandemia, a los sectores populares. Así y todo, estas 10 empresas aumentaron los precios de la canasta de alimentos en un 45%. La inflación media fue del 35%, es decir que el alimento estuvo 10 puntos por arriba de la inflación en general. Esto implica una captura de la renta nacional, casi un golpe de mercado. Las empresas están discutiendo la captura nacional de esa renta que generamos todos, y presionaron al Gobierno con la devaluación del peso para dolarizar sus excedentes y mandarlos a sus casas matrices. Esto implica que es una discusión macroeconómica y por el poder. Tienen de rehén al Estado, a los trabajadores y al pueblo en su conjunto. Ante eso, una herramienta de intervención como la ENA que desconcentre sin monopolizar implicaría una mejora en la calidad y el precio de los alimentos.

–¿Cómo viviste el recorrido por las empresas provinciales y municipales del país?
–Las empresas provinciales y municipales que hay en el país son muy importantes en la perspectiva de fortalecer las economías regionales. Algunas de ellas están generando una intervención estatal en la producción de alimentos y sostenimiento de precio, sobre todo en materias primas. Es el caso del complejo provincial de empresas públicas de La Rioja, de San Luis, hay una recuperación de cuencas lecheras en La Pampa, en Corrientes, en Tucumán, Catamarca. Una sociedad estratégica en forma de consorcio entre el Estado del Chaco y los productores primarios de arroz, y a medida que uno va caminando va encontrando más y más experiencias. En Formosa hay un complejo de frigoríficos que están peleando una intervención en el mercado y por el precio de la carne. Panaderías municipales, empresas lácteas. Hay una gran capacidad y los planes de negocios están acordes con las realidades regionales. Yo creo que la Empresa Nacional de Alimentos tiene un gran desafío en fortalecer las escalas de las empresas productoras.
–¿Cómo se materializa?
–El Estado nacional tiene que plantear los 15, 20, 30 alimentos que debe garantizar en la mesa de los argentinos. Y en función de eso, generar un plan de negocios. No necesariamente una empresa nacional debe producir, sino generar alianzas y ver en la cadena de valor dónde intervenir. La cadena de valor es desde el productor hasta la comercialización, el Estado debe intervenir con inteligencia, analizar dónde se está desvariando el precio y generar una política allí. Se trata de planificar el mercado, bajar precio, ganar en calidad, democratizar el acceso. Me parece que Argentina hoy tiene el problema de la carne, el aceite, la harina, y estacionalmente de algunas frutas y verduras. El 40% de lo que se comercializa en el mercado central es papa, tomate y cebolla, eso implica que hay una gran variedad que no se está aprovechando.
–¿Cuáles son los productos que deben formar parte de esta intervención desde la empresa nacional?
–Proteína, tanto animal como vegetal, legumbres, harinas, aceites, frutas y verduras, el pescado. Argentina debe discutir la soberanía de nuestros mares frente a la depredación de nuestras costas, debemos recuperar esa capacidad y el pescado puede ser una herramienta muy importante. Evo Morales generó una empresa testigo para cada producto esencial como respuesta a la especulación y a la amenaza del desabastecimiento. Pasó con la castaña, con los lácteos, el arroz y la harina. Sobre todo en 2007, generaba una empresa nueva y tenía la potestad y la soberanía. Con los lácteos creó un 10% de intervención estatal y a partir de ahí, el año pasado, terminaron con un 0,7% de inflación y pudieron descolgar los precios internos de los precios externos. El plan de negocios va en función de los requerimientos propios del mercado y de la situación. Necesitamos desconcentrar el mercado de las leches, nuevas reglas de juego para la carne. La Empresa Nacional de Alimentos es una de las tantas herramientas estatales que podemos construir.
–¿Qué rol juegan los trabajadores y trabajadoras de la economía popular en la ENA?
–La economía popular tiene muchísima producción regional, muchísimo trabajo, tiene que haber una política de fomento, de formalización, de créditos no bancarios, de capacidad productiva, una reglamentación con acompañamiento del Senasa. Son proveedores. Junto con la empresa nacional, hay que armar incubadoras de procesos productivos con el acompañamiento del Estado. La política basada en subsidios es una política de injusticia social. Tiene que haber una herramienta de crédito bancario y no bancario para fortalecer esa producción de la economía popular y cooperativa.
–¿Cuáles son los beneficios de la creación de una ENA?
–Soberanía, desconcentrar al mercado, precios, calidad, fortalecimiento de las economías regionales, la participación democrática a la hora de la elaboración de la producción en la Argentina, acceso democrático al alimento, federalización de la distribución de ese alimento, la recuperación de circuitos productivos inexistentes como las cuencas lecheras, la pesca artesanal, como diversas producciones locales que han perdido fuerza, protección del mercado interno y una responsabilidad con el medio ambiente en prácticas correctas y responsables de la producción.
–¿Qué experiencias recuperarías de nuestra historia a la hora de pensar la proyección de una ENA?
–Yo siempre recupero la experiencia de YPF porque es clara y sentida para los argentinos y argentinas desde hace 100 años. Arsat, que es de tecnología y garantiza soberanía espacial. No se necesitaron gobiernos nacionales y populares, o gobiernos revolucionarios, para generar herramientas de control de intervención estatal con respecto a los alimentos. Es el caso de la Junta Nacional de Granos y la Junta Nacional de Carnes, creadas por el ministro de Economía Pinedo durante el gobierno de Agustín Justo en el año 1933, los conservadores, que llegaron al gobierno a través de un golpe en el año ‘30, para defenderse de los ataques y de la voracidad de Swift, regularon la venta al exterior de la carne y fijaron su precio. Fue un gobierno conservador entre guerras mundiales el que impuso esos instrumentos. Con esto quiero decir que la intervención estatal no es de izquierda o de derecha, sino que es un instrumento económico. Claro que tiene que ver con la apropiación de la renta. El gobierno conservador se apropió parte de esa renta para seguir garantizando un ciclo de dominación. Ahora, en la perspectiva de los gobiernos nacionales y populares, la captura de esa renta a través de un instrumento de intervención estatal tiene que servir para mejorar las condiciones de vida de las personas. Se trata de recuperar un sentido para que después sea materialmente realizable.
Cultura
Pensar al Che para entender un siglo XXI en crisis
Con motivo del lanzamiento de un seminario a distancia, dialogamos con el profesor, ensayista y editor chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, sobre «Pensar a Ernesto Che Guevara: claves para el siglo XXI». Un seminario que dictará en el mes de octubre y que pondrá el acento en la figura de Ernesto Che Guevara y su legado, a la luz de las nuevas formas políticas que se vislumbran para este siglo XXI, que se preanuncia peligroso para el mundo y las sociedades
Por Alejo Brignole
A finales de la década de los años 90 el ecologista y escritor alemán Carl Amery publicó Auschwitz, ¿comienza el siglo XXI?: Hitler como precursor; un breve ensayo sobre su tesis de que Hitler no fue un accidente ni un error, sino un aviso de la Historia. Es decir, una figura y una doctrina que no concluyó con su desaparición. Si Amery dio en la tecla con su tesis, de la misma manera creo, tampoco pueden ser canceladas sus contrapartes, entre ellos el Che y el ideal de lucha de los pueblos. ¿Su próximo seminario qué mirada y tesis tendrá como ejes?
Consultando el programa de este curso, organizado por la Fundación Pinves y CID COMP de Bolivia, nos proponemos: “conocer, reconocer y analizar el pensamiento integral de Ernesto Che Guevara para apropiarnos de las herramientas teóricas que nos permitan interpretar la realidad social, política y económica actual del mundo, América Latina y el Caribe, y evaluar los límites, alcances y potencialidades de los procesos revolucionarios y progresistas de nuestra mayúscula América, siempre con la mirada puesta en la construcción de una revolución socialista continental y mundial”.
A partir de ahí, a través de seis sesiones, profundizaremos en su formación inicial, en la Revolución cubana, en los aportes teóricos de Che así como su pensamiento económico, internacionalista y elementos vigentes.
¿El Che fue una figura romántica aupada a un proceso revolucionario como el cubano y desde allí encarnó una leyenda latinoamericanista, o habría que verlo cómo un teórico social y político que nos señala con sus escritos y sus desempeños lo que puede venir y cómo enfrentarlo?
Lo de “figura romántica” me trajo a la memoria la carta de despedida a sus padres antes de partir rumbo al África, en 1965, donde les dice: “Muchos me dirán aventurero, y lo soy, solo que de un tipo diferente y de los que ponen el pellejo para demostrar sus verdades.”
Más allá de lo anecdótico, pienso que, efectivamente, estamos en presencia de uno de los pensadores comunistas más profundos de Nuestra América, a la par de Fidel Castro, José Carlos Mariátegui y precursores con Luis Emilio Recabarren y Julio Antonio Mella.
Por sus inclinaciones intelectuales y sus cualidades de escritor, la obra guevariana es abundante y da muchas luces respecto a temas vitales para los pueblos hoy, como son: acceso al poder, transformación del poder, tránsito socialista.

El profesor e historiador chileno residente en Bolivia, Javier Larraín Parada, que acaba de publicar con enorme suceso en varios países, su libro Fidel Castro en la canción de Silvio Rodríguez.
Los escenarios sociales y las subjetividades cambiaron radicalmente desde 1965 en que murió el Che. ¿Cómo cree que enfrentaría la lucha hoy Ernesto Guevara?
A principios de este siglo, cuando emergió el Foro de Porto Alegre, recuerdo un eslogan que decía: “Otro mundo es posible”.
En las últimas dos décadas, lamentablemente, aquel mundo ha visto profundizarse la concentración de la riqueza, las desigualdades sociales, las migraciones Sur-Norte, la crisis climáticas, la ofensiva del capital contra el trabajo y últimamente la emergencia de un neofascismo, entre otros tantos fenómenos. En efecto, soy un convencido de que: “Este mundo es imposible”.
En ese contexto, de haber vivido, al Che Guevara me lo imagino en tres o cuatro escenarios. Primero, invirtiendo toda su inteligencia en buscar soluciones a los problemas de la Revolución cubana y denunciando al imperialismo yanqui; segundo, reflexionando con profundidad y despojado de cualquier prejuicio, de manera transparente, acerca de las causas de la caída de la URSS y el campo socialista, así como del reflujo de las izquierdas del continente; tercero, fomentando instancias de convergencia de las izquierdas, sin renunciar al proyecto emancipador comunista; cuarto, alentado todas las formas de acceso al poder por parte de los humildes, y nada condescendiente con los errores cometidos por dirigentes y desvíos de otro tipo.
Los detractores del marxismo sostienen desde hace más de medio siglo que Marx caducó porque la lucha de clases está perimida. Sin embargo, ya los estructuralistas de la Escuela de Frankfurt, con Fromm, Adorno, o Franz Neumann, entre otros, nos advierten que, en tanto las condiciones objetivas que analizó Marx no cambien, el marxismo seguirá vigente. Mi pregunta es… ¿Hoy existen condiciones objetivas para algún tipo confrontación popular organizada como acto militar? ¿Hoy el Che elegiría armas convencionales o sería un hacker organizado, un ecologista radical o un líder de masas antisistema?
Es difícil prever las formas de protesta popular que habrá de aquí en adelante. Por lo pronto, hace pocos años vimos estallidos sociales en Colombia, Chile, entre otros. Y algunos movimientos de tipo armado clásico en el África, por ejemplo. Respecto al Che, lo imagino justamente denunciando la crisis medioambiental y civilizatoria –como lo hizo con insistencia en sus últimos años Fidel Castro–. Y no dudo que agitaría banderas ya no antineoliberales, sino anticapitalista, por el socialismo.
¿A quiénes estará orientado este curso internacional?
Para todos los que se interesen por la figura de Che, por la Revolución cubana y por la historia e ideas socialistas en el continente. Para todos los que están inconformes con el sistema de dominación imperante y deben acudir al estudio de experiencias pasadas como fuente de la cual abrevar para sus acciones futuras.
En efecto, lo mismo puede resultar útil para un/a militante de izquierdas, un/a activista social, un/a joven estudiante, un/a académico/a.
Desde su perspectiva personal… ¿Hoy el Che sigue vivo, languidece, o creció de talla, considerando los derrumbes éticos y sociales que el criptofascismo vigente propone como forma de articular las relaciones sociales e internacionales?
En el Estado y la revolución Lenin escribió: “en vida de los grandes revolucionarios, las clases opresoras les someten a constantes persecuciones, acogen sus doctrinas con la rabia más salvaje, con el odio más furioso, con la campaña más desenfrenada de mentiras y calumnias. Después de su muerte, se intenta convertirlos en iconos inofensivos, canonizarlos, por decirlo así, rodear sus nombres de una cierta aureola de gloria para ‘consolar’ y engañar a las clases oprimidas, castrando el contenido de su doctrina revolucionaria, mellando su filo revolucionario, envileciéndola.”
Con el Che, durante décadas han tratado de hacer eso -infructuosamente-, comercializándolo en todo tipo de productos, banalizándolo, o muchas veces difamándolo. Sin embargo, pienso que su trayectoria de vida fue tan rebelde y revoltosa que resulta inasible para las manipulaciones de la burguesía y su industria.
Y ante un mundo sumamente injusto como el actual, por supuesto que la propuesta anticapitalista suya cobra vitalidad en tanto brinda esperanzas a las mayorías sociales para apirar a un mundo más justo.

Para informarse e incribirse:
WhatsApp: +591 72556982
https://siga.cidcomp.com/oferta/site/4SU8DZ
Programación
Lunes 5/10: De Ernesto al Che: formación inicial.
Jueves 8/10: Revolución cubana: del Granma a la sierra y el llano.
Lunes 12/10: Teórico de la Revolución: el tránsito socialista.
Jueves 15/10: Pensamiento económico y hombre nuevo.
Lunes 19/10: Internacionalismo: Congo y Bolivia.
Jueves 22/10: Che para el siglo XXI.
Inicio: 05 de octubre
Inversión: BS 150 (bolivianos)
USD 20 (extranjeros/as)
-
Buenos Aires4 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones3 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Fútbol & Goles!6 díasPlatense dio el golpe ante Estudiantes y quedó entre los cuatro mejores de la Copa Argentina
-
Espectáculos 🎭3 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
CABA3 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
El clima 🌤6 díasMás lluvia y menos calor: el SMN anticipa un clima atípico hasta diciembre
-
Goles! ⚽7 díasCristiano Ronaldo dejó la concentración de Portugal y advirtió: “A su debido tiempo contaré la verdad”
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️7 díasGoleada sin equivalencias: Argentina aplastó 4 a 0 a una Bolivia sin respuestas
