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El Cordobazo en primera persona
Testimonios de la unidad obrero-estudiantil.
Testimonio de María Cristina Salvarezza*
Tenía 19 años, estudiaba en la Facultad de Arquitectura, los obreros nos veían a nosotros con un lápiz en la mano, diseñando siempre, entonces nos pidieron que hiciéramos cartillas preventivas para difundir. ¿Cómo neutralizar los gases lacrimógenos? ¿Cómo se construye una molotov? ¿Cómo doblar un clavo miguelito para que quedara siempre parado? ¿Cómo se tiraban las bolitas de acero para que resbalen los caballos de la montada?
Los estudiantes de Arquitectura hicimos los folletos, los de Abogacía escribían los derechos. Todos los cuadernillos se distribuían en los barrios. A nosotros nos tocó la zona norte de Córdoba, allí había una concentración muy grande de fábricas. Fuimos a la fábrica de mujeres ILASA y a los talleres más pequeños.
Varios días antes empezamos a distribuir los folletos y el día anterior al Cordobazo tuvimos una asamblea muy grande en el barrio Patricios Norte, nos quedamos a dormir ahí, compartimos la olla popular y el 29, a las seis de la mañana, ya estaban bajando de las fábricas las distintas columnas que iban convergiendo hacia el centro de la ciudad. Nosotros nos preparamos y comenzamos a marchar también. Cuando llegamos a los puentes estaban totalmente anulados por los patrulleros, entonces cruzamos por el río y salimos a la altura de la cervecería Córdoba, el Club Belgrano, el hospital de Clínicas y el barrio de Clínicas que en el Cordobazo jugó un rol muy importante.
Cuando llegamos ahí, el Ejército ya estaba entrando a Córdoba. Ahí lo espiamos a López Aufranc que era quien comandaba, entraban los jeeps llenos de soldados, hasta que después entraron los tanques. Pero mientras tanto en el centro de la ciudad y en los barrios periféricos, Córdoba estaba toda tomada, las calles, las concesionarias, por ejemplo de la Xerox, de Citroën, las confiterías exclusivas como la Oriental.
Hay una anécdota que siempre recuerdo. Nosotros estábamos tirando piedras a un foco de luz para dejar a oscuras la zona del Hospital de Clínicas, salió un señor y dijo: “Esperen, esperen chicos”. Apretó un botón en el poste y apagó la luz. Debajo de sus brazos venían diarios y pedazos de madera para contribuir a la barricada de la esquina y nos contó que su nieto, que tenía una bicicleta chiquita pero poderosa, era el que iba a la avenida Colón, la arteria principal por donde entraba el Ejército, y traía las noticias, entonces se iban armando las barricadas según lo que informaba su nieto de 11 años.
En el año ´66 con el golpe de Onganía, allanaron e intervinieron la universidad y la Facultad de Arquitectura donde era estudiante. Estábamos en los embriones de lo que sería un cambio en los planes de estudio, una democratización de la educación y cierran la facultad por un año. Entonces, todos los jóvenes venidos del interior, sin saber qué hacer nos empezamos a agrupar para analizar lo que estaba pasando. Y apareció tan fuerte la consigna del querido Agustín Tosco: “Obreros y estudiantes unidos y adelante”. Empezamos a ligarnos al movimiento obrero, desde el ´66 al ´69 se dio un proceso de encuentro en los barrios obreros y en las villas. Nos fuimos ligando a todos los movimientos sindicales de base. Hasta que se fue dando esa síntesis que se plasmó en el Cordobazo.
Vivo en la ciudad de Córdoba y fui presa política en el año 1975. Caí a la D2 (Departamento de Informaciones de la Provincia de Córdoba), que es el centro de torturas de acá, estuve un mes desaparecida y después me reconocieron y me llevaron a la cárcel del Buen Pastor. El 24 mayo del ´75 nos fugamos 26 presas, nueve de ellas, las más valientes, están desaparecidas.
*Fue estudiante de Arquitectura y participó de la jornada del Cordobazo, es una de las presas que se fugaron de la cárcel del Buen Pastor en mayo de 1975.
Testimonio de Carlos “Vasco” Orzaocoa*
Ese día, el 29 de mayo de 1969, nos juntamos temprano en la Facultad de Derecho de la calle Trajo, en la vereda. Fuimos a una placita que estaba al lado, hicimos una asamblea y decidimos ir a la movilización junto a los trabajadores de Luz y Fuerza. Conocíamos mucho a Agustín Tosco, nos reuníamos en el sindicato, así que nos fuimos a General Paz y Tablada. Ahí estaban los compañeros de Luz y Fuerza, avanzamos hacia la CGT, pero un corte de la calle Colón nos impidió el paso así que tuvimos que dar una vuelta y entramos por la Rioja.
Avanzamos hasta casi llegar a la plaza, una moto se acercó, pidió hablar con Agustín, que iba a la cabeza de toda esta movilización y el compañero le avisó que Máximo Mena había sido abatido. Entonces, Agustín se acercó a nosotros y nos dijo: “Miren muchachos acá me han dado la noticia de que un compañero obrero de Smata ha sido abatido”. Ahí se dio un enfrentamiento generalizado, desde distintos lugares, contra la policía que tuvo que retroceder y encerrarse en algunas seccionales.
Recuerdo una anécdota, con algunos compañeros nos fuimos hasta la avenida Colón, pasamos por una confitería para gente muy pudiente a la que nosotros no podíamos entrar. Un compañero del Smata tiró una piedra a la vidriera con tanta precisión que se resquebrajó y se calló. Del otro lado había tortas, merengues, comidas muy ricas. Eran como las dos, tres de la tarde y teníamos hambre, porque no habíamos comido desde la mañana temprano, así que nos lanzamos ahí sobre las tortas. Lo que siempre habíamos visto con la ñata al vidrio, ahora podíamos disfrutarlo.
Tuve el privilegio de tener un trato muy afable, de mucha amistad con Agustín Tosco, era un hombre extraordinario por su sencillez, su formación, su afecto a la lectura y por el concepto democrático que él practicó en su sindicato. Siendo secretario general, bajaba al puesto donde él trabajaba al lado de los compañeros, se levantaba temprano, cumplía el horario, era un obrero más.
Un día yo estaba en el salón del edificio de Luz y Fuerza, abajo, esperando a un compañero que se demoraba en llegar. Justo entró El Gringo y me dijo: “Hola che ¿cómo estás? Vamos a mi oficina así esperás ahí”.
Subimos al cuarto piso y en el escritorio de él había una pila de libros, fue a preparar el mate, era muy matero, y yo curiosamente miré la pila de libros y vi uno que decía Las fuerzas morales, de José Ingenieros. Cuando volvió me dijo que lo estaba leyendo por sexta vez y que además se lo daba a los compañeros y me empezó a recitar textualmente partes del libro. “Este libro lo leí cuando tenía 14 años en la biblioteca popular de mi pueblo y me cambió la vida”, dijo.
*Estudiante de la Facultad de Derecho de Córdoba desde 1964 y militante del PRT, participante de las jornadas del Cordobazo.
Por Stella Calloni
En un comunicado enviado a sus operadores de turismo este 24 de abril la Empresa Cubana de Aviación, línea aérea de la República de Cuba informa a sus operadores de turismo que debió cancelar vuelos a Buenos Aires porque las empresa proveedoras de combustibles se niegan a proveerla.
“Ante la abrupta negativa de las empresas proveedoras de combustible de aviación en la República Argentina de prestar servicio a la aerolínea Cubana de Aviación, SA y a sus vuelos autorizados por la Administración Nacional de aviación Civil de Argentina (Anac) invocando disposiciones de las medidas de bloqueo de Estados Unidos contra Cuba”, señala el comunicado de esa empresa.

Por esta razón se informa que los vuelos de Cubana “que debían salir entre el 23 y 24 de abril fueron cancelados y la negativa alcanza a otras líneas aéreas contratadas por la empresa para tratar trasladar a los pasajeros afectados impidiendo con ello cumplir los compromisos asumidos por la aerolínea con éstos».
En estos momentos está tratando de lograr cupos en otras líneas aéreas que llegan a Cuba, para trasladar a los pasajeros que tenían previsto retornar a su país el 24 de abril que serán protegidos en la medida en que existan asientos disponibles en otras aerolíneas que poseen rutas aéreas desde Cuba hacia Argentina.
En otro orden se informa que los pasajeros que no hayan iniciado el viaje podrán recibir el cien por ciento del reembolso de su boleto aéreo. Finalmente señalan que las acciones de los proveedores argentinos escapan a toda decisión de Cubana de Aviación.
Resulta imposible no analizar que esto indicaría que el gobierno argentino, que suspendió los vuelos de Aerolíneas Argentinas a la Habana, no permite que Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) provea de combustible a los aviones de Cubana de aviación y toma la decisión de unirse al bloqueo de Estados Unidos de 63 años contra Cuba, un récord de un sitio medieval en la historia de la humanidad, que fue reforzado en 1996 con la Ley Helms Burton de 1996 y profundizado hasta la asfixia con nuevas más de 250 nuevas medidas que fueron decididas durante el gobierno del republicano Donald Trump y sostenidas por el actual gobierno demócrata de Joe Biden.
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