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Más de 580 mil turistas extranjeros ingresaron al país durante el mes de abril

En total fueron 585.323 los turistas ingresados con un gasto global por parte de los visitantes de 418 millones de dólares, también por encima de las cifras de 2019, agregaron desde la cartera que conduce Matías Lammens.

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Más de 580 mil turistas extranjeros ingresaron a la Argentina en el mes de abril, lo que representa un 2% por encima que en el mismo período de 2019, y se convierte en el primer mes en el que el país supera las cifras de prepandemia, informaron hoy fuentes del Ministerio de Turismo y Deportes de la Nación.

En total fueron 585.323 los turistas ingresados con un gasto global por parte de los visitantes de 418 millones de dólares, también por encima de las cifras de 2019, agregaron desde la cartera que conduce Matías Lammens.

Los datos suministrados señalan que, en los primeros cuatro meses del año ingresaron 4.555.511 de visitantes extranjeros al país, de los cuales 2.529.326 fueron turistas que pasaron al menos una noche en la Argentina y esos visitantes gastaron en este cuatrimestre 2 mil millones de dólares.

En lo que va de 2023, más de 257 mil turistas estadounidenses ingresaron al país, cifra que supera los registros prepandemia en un 16%, y gastaron 271 millones de dólares.

Estados Unidos es el mercado extrarregional que más turistas aporta a la Argentina, ubicándose en el cuarto lugar del ranking de turismo extranjero que ingresa al país con un 11,4% del total, superando a mercados históricamente fructíferos como Paraguay, Bolivia y España.

Por otra parte, Argentina es el único país sudamericano autorizado por China para recibir sus turistas en el marco de un programa piloto que lanzó el país asiático para relanzar el turismo chino a nivel global.

La iniciativa consiste en la reanudación gradual de los viajes en grupo al extranjero para ciudadanos chinos a través de agencias de turismo. La lista de países habilitados para turismo chino en grupo está compuesta por Argentina, Tailandia, Indonesia, Cuba, Camboya, Maldivas, Sri Lanka, Filipinas, Malasia, Singapur, Laos, Emiratos Árabes Unidos, Egipto, Kenia, Sudáfrica, Rusia, Suiza, Hungría, Nueva Zelanda y Fiji.

«Hemos recuperado de manera muy rápida el turismo receptivo, se ve en las calles, en los negocios y restaurantes de la Ciudad de Buenos Aires y de los principales destinos del país. Hemos conseguido ser líderes de la región en materia de llegada de turistas y en ese logro fue clave el papel de Aerolíneas Argentinas”, señaló Lammens.

Agregó que “nuestra aerolínea de bandera ha sumado vuelos y frecuencias que están consiguiendo traer a miles de turistas de la región, de España, de Italia y de Estados Unidos. Confiamos en que vamos a tener una gran temporada de invierno con cifras de visitas muy importantes”.

“Conseguimos que el turismo sea motor de la creación de empleos y de empresas en todo el país, lo hicimos primero con un fuerte impulso al turismo interno y ahora lo estamos logrando con el turismo internacional», aseveró Lammens.

En cuanto a la procedencia de los visitantes, el mayor proveedor es Chile con el 21,2%, le sigue Uruguay con 16,1%, luego Brasil con 15,1%, Estados Unidos con 10,1%, Paraguay con 7,2%, Bolivia 3,6%, España 3,0%, Francia 2,1%, Perú 2,0%, Alemania: 2,0%, Reino Unido 1,9%, Colombia 1,8%, Italia 1,7%, Canadá 1,6% y México: 1,3%.

Los turistas que ingresan desde Chile, Uruguay, Estados Unidos, Canadá y México ya son superiores a 2019.

El 49,2% de estos turistas, ingresaron al país por vía terrestre, por vía aérea lo hicieron el 34,4% y por vía Fluvial o Marítima, el 16,4%.

El principal punto de ingreso fue Ezeiza con el 21,9% de los ingresos, luego Aeroparque con el 9,3%, el Puerto de Bs As con el 8,7%, el Puente Internacional Tancredo Neves 6,6%, el Paso Gualeguaychú-Fray Bentos 5,9% y el Paso Cristo Redentor 5,2%.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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