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El mercado laboral argentino en su peor nivel en años: 44,2% de informalidad

El primer trimestre de 2026 dejó al descubierto un mercado laboral en descomposición: la tasa de empleo no registrado trepó al nivel más alto de los últimos años, la industria perdió cerca de 81.000 puestos desde 2023 y el crecimiento del monotributo encubre lo que el CEPA define como «emprendedurismo de supervivencia».

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La tasa de empleo informal llegó al 44,2% en Argentina: el nivel más alto en años, con 216.000 puestos formales menos desde 2023.

El primer trimestre de 2026 dejó al descubierto un mercado laboral en descomposición: la tasa de empleo no registrado trepó al nivel más alto de los últimos años, la industria perdió cerca de 81.000 puestos desde 2023 y el crecimiento del monotributo encubre lo que el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) define como «emprendedurismo de supervivencia». La tasa de desocupación del 7,8% es apenas la superficie de una crisis más profunda.

El mercado laboral argentino atraviesa un proceso de degradación sostenida que los indicadores oficiales apenas logran capturar en su real dimensión. La tasa de desocupación del 7,8% registrada en el primer trimestre de 2026, publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), muestra estabilidad respecto del mismo período de 2025; sin embargo, debajo de ese guarismo se acumulan transformaciones estructurales que configuran el cuadro más preocupante de los últimos años: informalidad en alza, empleo formal en retroceso, industria en crisis y una expansión del monotributo que no refleja dinamismo económico sino precariedad con otro nombre.

El dato que el promedio oculta

Un informe del CEPA (Centro de Economía Política Argentina) advirtió que la estabilidad aparente de las cifras de desempleo «no está mostrando un escenario de dinamismo laboral sino más bien lo contrario: contracción del sector formal y un incremento del emprendedurismo de supervivencia». El señalamiento apunta directamente al núcleo del problema: la metodología del INDEC considera ocupada a cualquier persona que haya trabajado al menos una hora en la semana de referencia, lo que genera un efecto estadístico de amortiguación que invisibiliza el desempleo real.

Las economías de plataforma, en particular las aplicaciones de delivery y movilidad, funcionan dentro de ese esquema como válvula de escape. Al encuadrar a sus trabajadores como autónomos, las empresas operan sin las obligaciones propias de un empleador mientras sus trabajadores quedan estadísticamente registrados como ocupados. El CEPA señala que esta relación de dependencia encubierta «fragmenta aún más las identidades laborales» y dificulta la construcción de una masa crítica sindical capaz de negociar condiciones de trabajo.

216.321 puestos formales menos desde noviembre de 2023

Los números del empleo privado registrado son contundentes. Entre noviembre de 2023, cuando Javier Milei ganó el ballottage, y marzo de 2026, la economía argentina acumuló la pérdida de 216.321 puestos de trabajo privados registrados, lo que representa una caída del 3,4% en el total del empleo formal del sector privado, según datos del Sistema Integrado Previsional Argentino (SIPA).

El sector que concentra el mayor golpe es la industria manufacturera. El último informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP UBA-CONICET), en base a datos del SIPA, detalló que desde septiembre de 2023 se perdieron casi 81.000 puestos industriales, de los cuales alrededor de 48.000 corresponden a los últimos doce meses y cerca de 5.000 al último mes relevado. El IIEP además advirtió un fenómeno sin precedentes en el período analizado: la duplicación de la población desocupada cuyo último empleo fue en manufactura, un indicador que no se reproduce en ninguna otra rama de actividad.

El monotributo como refugio, no como elección

Frente al retroceso del empleo formal, la incorporación de nuevos trabajadores al régimen de monotributo creció en 165.542 personas durante la gestión libertaria, un aumento del 8% en el período. Lejos de expresar un auge emprendedor, el CEPA advirtió que ese incremento responde a «una necesidad creciente de los trabajadores de complementar ingresos en algunos casos, o directamente suplir la pérdida de puestos de trabajo».

El monotributo no garantiza acceso a obra social de calidad, no contempla indemnización por despido, no genera aportes jubilatorios equivalentes a los del trabajo en relación de dependencia y no ofrece protección ante la enfermedad o el accidente. En términos reales, la expansión del régimen simplificado es la cara amable de un proceso de informalización que avanza sin freno.

La informalidad alcanzó su nivel más alto en años

El dato más preocupante del primer trimestre de 2026 es la tasa de empleo no registrado: 44,2%, el nivel más alto de los últimos años, según el INDEC. En términos concretos, esto significa que más de cuatro de cada diez trabajadores ocupados en la Argentina se desempeñan sin cobertura de salud, sin aportes previsionales, sin licencias pagas y sin ningún mecanismo de protección ante el desempleo.

La tendencia no es nueva pero sí se aceleró. Entre el primer trimestre de 2024 y el de 2026, se crearon 603.600 empleos informales, mientras que en el mismo período se perdieron 246.000 puestos registrados, de acuerdo a datos del INDEC. La brecha entre ambos números es la foto más fiel del modelo laboral que está consolidando la gestión de Milei: empleo informal en expansión, empleo formal en contracción.

Feminización del desempleo y crisis juvenil

La crisis laboral no distribuye sus costos de manera homogénea. La tasa de desocupación entre las mujeres alcanzó el 8,3%, por encima del 7,5% registrado entre los varones, una brecha que persiste a lo largo de todos los trimestres relevados. La situación es aún más grave entre los jóvenes: la desocupación juvenil se ubicó en 15,5% entre las mujeres y 14,6% entre los varones, guarismos que prácticamente triplican los de la población adulta de entre 30 y 64 años (6,2% y 5,2%, respectivamente).

La presión total sobre el mercado de trabajo, que suma a desocupados, subocupados y ocupados que buscan un segundo empleo, alcanzó al 30,7% de la población en el primer trimestre de 2026, con un incremento interanual del 3,5%. Ese indicador, conocido como tasa de presión general, es quizás el termómetro más honesto de la situación: casi un tercio de la población económicamente activa no logra resolver su inserción laboral de manera plena.

Un modelo que genera empleo sin derechos

El cuadro que dibujan el INDEC, el CEPA y el IIEP UBA-CONICET no es el de una economía que destruye empleo en términos netos, sino algo más sutil y por eso más peligroso: una economía que desplaza trabajo protegido por trabajo desprotegido. Cada puesto registrado que se pierde y es reemplazado por un monotributista o un trabajador informal representa un retroceso en la arquitectura de derechos conquistados durante décadas de negociación colectiva.

La baja de la desocupación que el Gobierno libertario usa como argumento de gestión se construye sobre una base frágil: un mercado laboral en el que la cantidad de ocupados crece pero la calidad del empleo cae. En ese sentido, el 44,2% de informalidad no es un dato de coyuntura sino la marca estructural de un modelo que eligió el ajuste fiscal sobre los trabajadores y la desregulación del mercado de trabajo por encima de la protección social.

Puntos clave

  • Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026, el empleo privado registrado perdió 216.321 puestos, una caída del 3,4% según datos del SIPA.
  • La tasa de empleo no registrado trepó al 44,2% en el primer trimestre de 2026, el nivel más alto de los últimos años (INDEC).
  • La industria manufacturera acumula casi 81.000 puestos perdidos desde septiembre de 2023, según el IIEP UBA-CONICET.
  • Se sumaron 165.542 nuevos monotributistas en la gestión Milei, que el CEPA identifica como «emprendedurismo de supervivencia».
  • La presión total sobre el mercado laboral alcanzó al 30,7% de la población activa, con un alza interanual del 3,5%.

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La reforma laboral de Milei avanza: la CNV reglamentó los fondos que reemplazan la indemnización

La Comisión Nacional de Valores formalizó los vehículos financieros con los que operará el Fondo de Asistencia Laboral, uno de los pilares más cuestionados de la reforma laboral. Los recursos podrán canalizarse a través de fondos comunes de inversión o fideicomisos, con informes mensuales obligatorios para cada empresa.

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El-Argentino-CVN-Comisión Nacional de Valores.
Los recursos del FAL podrán administrarse a través de fondos comunes de inversión abiertos o fideicomisos financieros.

Un paso más en el desmantelamiento del sistema clásico de indemnizaciones: la Comisión Nacional de Valores (CNV) formalizó mediante la Resolución General 1167/2026, publicada este miércoles en el Boletín Oficial, los instrumentos financieros que administrarán los recursos del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), el mecanismo central de la reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei para reemplazar la indemnización por despido que rigió en Argentina durante décadas.

La norma define que los denominados Productos de Inversión Colectiva de Fondos de Asistencia Laboral podrán estructurarse bajo dos modalidades: fondos comunes de inversión abiertos o fideicomisos financieros. La resolución fue dictada por la CNV, el organismo regulador del mercado de capitales argentino, en el marco de las facultades que le otorgó la reforma laboral sancionada en el Congreso.

Cómo funciona el nuevo esquema

El régimen fija requisitos para las administradoras de fondos y los fiduciarios que participen del sistema, junto con reglas sobre las políticas de inversión, la asignación de los recursos acumulados y la identificación de los empleadores aportantes. Cada empresa contará con un identificador individual que vinculará sus aportes al vehículo de inversión que haya seleccionado, lo que permite un seguimiento nominado de los fondos de cada trabajador.

La resolución establece además la obligación de publicar mensualmente una Ficha FAL con información sobre patrimonio, composición de la cartera, principales inversiones y rendimientos históricos netos de honorarios. El objetivo declarado es garantizar transparencia sobre el dinero que los trabajadores acumulen en estos vehículos, aunque los sindicatos y sectores del peronismo han señalado que la gestión privada de esos fondos implica un riesgo financiero que el Estado ya no asumirá.

Un punto crítico: la indemnización no desaparece de un día para el otro

La propia resolución de la CNV aclara un punto que el oficialismo suele soslayar: la reglamentación de los instrumentos financieros del sistema no establece una sustitución automática de las indemnizaciones para todos los trabajadores. El FAL opera sobre nuevas contrataciones y bajo condiciones específicas que determinará la negociación colectiva, y convive por ahora con el régimen indemnizatorio vigente para los empleados bajo contratos anteriores a la reforma.

En paralelo a esta resolución, la reforma laboral acumula otras novedades: en los últimos días se conoció un acuerdo de productividad entre un sindicato y cámaras vinculadas a Vaca Muerta, considerado por el oficialismo como un modelo del nuevo esquema de relaciones laborales. Además, el Banco Central determinó la tasa pasiva aplicable a los juicios laborales bajo el nuevo marco normativo, una decisión de impacto directo sobre las causas en trámite.

El debate de fondo: ¿quién asume el riesgo?

La reforma laboral mileísta transfiere al mercado de capitales una función que el derecho del trabajo argentino mantuvo durante décadas bajo responsabilidad patronal directa: garantizar un ingreso al trabajador despedido. Al financiarizar esa protección, el riesgo de variación en los rendimientos pasa a recaer sobre el trabajador y no sobre el empleador, lo que constituye uno de los ejes centrales de la crítica sindical y de los sectores del Partido Justicialista que se opusieron a la ley.

La publicación de la Resolución General 1167/2026 en el Boletín Oficial marca la entrada en operación efectiva del nuevo sistema, aunque su alcance real dependerá de la velocidad con que las administradoras de fondos desarrollen y pongan en el mercado los productos habilitados por la norma.

Lo que tenés que saber

  • La CNV reglamentó mediante la Resolución General 1167/2026 los vehículos financieros del Fondo de Asistencia Laboral (FAL), publicada este miércoles en el Boletín Oficial.
  • Los recursos del FAL podrán administrarse a través de fondos comunes de inversión abiertos o fideicomisos financieros.
  • Cada empresa tendrá un identificador individual que vinculará sus aportes al vehículo de inversión seleccionado.
  • Los productos deberán publicar mensualmente una Ficha FAL con datos de patrimonio, cartera, inversiones y rendimientos netos.
  • La norma aclara que no existe sustitución automática de las indemnizaciones: el nuevo sistema aplica a nuevas contrataciones bajo condiciones específicas.
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