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Trabajo

El Gobierno acelera los tiempos para convertir planes sociales en empleo formal

La idea del Ejecutivo es crear nuevos puestos laborales genuinos para cumplir con una arraigada premisa del peronismo, la histórica consigna de «gobernar es dar trabajo», por lo que la semana pasada comenzó a dar pasos concretos en esa dirección y ahora coordina con empresas y gremios su implementación.

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Por Julio El Ali

El Gobierno nacional dio esta semana un mayor impulso a la reconversión de planes sociales en puestos de trabajo genuino a través de acuerdos entre sectores empresarios y sindicatos del rubro correspondientes, con el objetivo de cumplir una agenda laboral que contribuya a abordar la salida de la pandemia de coronavirus.

En un contexto signado por la recuperación económica verificada en los últimos meses, el gobierno del presidente Alberto Fernández adoptó el desafío de que los beneficiarios de planes sociales sean incorporados al mundo del trabajo registrado.

La idea del Ejecutivo es crear nuevos empleos genuinos para cumplir con una arraigada premisa del peronismo, la histórica consigna de «gobernar es dar trabajo», por lo que la semana pasada comenzó a dar pasos concretos en esa dirección.

Una de las noticias que empezó a mostrar resultados en esa dirección fue el anuncio de la incorporación progresiva de 4000 beneficiarios de planes sociales al sector gastronómico, que se concretará este año.

El anuncio fue realizado el viernes pasado durante un acto llevado a cabo en el Ministerio de Desarrollo Social, un lanzamiento que contó con la presencia de cinco integrantes del Gabinete nacional.

El-Argentino-Sector Gastronómico
El sector gastronómico uno de los primeros en sumarse a la iniciativa.

Allí estuvieron el ministro anfitrión, Juan Zabaleta (Desarrollo Social); sus pares Claudio Moroni (Trabajo), Eduardo ‘Wado’ de Pedro (Interior), Matías Lammens (Turismo) y Elizabeth Gómez Alcorta (Mujer y Diversidad); como también el secretario general del gremio de gastronómicos (Uthgra), Luis Barrionuevo, junto a representes de cámaras empresariales.

En ese acto se llevó al plano de lo concreto la tantas veces mencionada articulación entre el Estado, los gremios y el sector privado en el marco del objetivo común de «reconstrucción de la Argentina», una búsqueda muy valorada puertas adentro del Frente de Todos hasta el punto de convertirse en parte de su identidad.

El acuerdo inicial con el sector gastronómico fue firmado en octubre de 2021 en la sede de Uthgra con la asistencia del presidente Alberto Fernández, quien en esa oportunidad remarcó: «Estamos empeñados en recuperar la producción, que empecemos tan rápido como podamos a lograr que los que tienen un plan tengan un empleo, y formalizar a Argentina».

En la misma jornada, horas después, el Presidente de la Nación marcó la importancia lograr avances en la reconversión de planes sociales a empleo, al retomar los encuentros de cercanía con una visita a una fábrica textil del barrio porteño de Villa Lugano, donde se reconvertirán 140 programas de asistencia laborar en puestos laborales formales.

Tras entregar los primeros diplomas de «oficial costurero/a» a 18 empleados y empleadas luego de capacitarse durante enero -a través del programa de Inclusión Socioproductiva y Desarrollo Local «Potenciar Trabajo»-, Fernández resaltó que «son hombres y mujeres que están recibiendo la asistencia del Estado para emprender un futuro como trabajadores de una empresa que crece, y eso es algo que se debe cuidar mucho».

Esta reconversión se da, según explicaron desde la cartera laboral, en el marco del programa ‘Potenciar Trabajo’, iniciativa que impulsa la formación e inserción en el empleo y que consta de diferentes incentivos, tanto para titulares como para empresarios, con el objetivo de aumentar la nómina del personal del sector privado.

Sobre ese objetivo, Moroni remarcó que desde el Ejecutivo «se viene trabajando con casi todos los demás ministerios para transformar los programas de asistencia del Estado en empleo asalariado genuino».

Otro de los que destacó esta senda fue el ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, quien consideró que «la voluntad del Gobierno nacional está focalizada en la generación de empleo, en encender el motor productivo de la Argentina».

De este modo, en los primeros 12 meses de la nueva relación laboral, los trabajadores y las trabajadoras recibirán un incentivo de 15.000 pesos, a abonar por Estado Nacional, que el empleador descontará del salario a su cargo abonando la diferencia que corresponda.

Además, las empresas accederán a una reducción de las contribuciones patronales vigentes durante el primer año, que será un porcentaje mayor si se contrata una persona mujer, travesti, transexual, transgénero, como también a una persona con discapacidad acreditada.

Así, el Gobierno continúa con el acompañamiento al sector gastronómico, estratégico en la reactivación del país y con mucha incidencia en la generación de empleo, que se sumó a otras actividades que ya tienen un convenio laboral especial para la reconversión de planes sociales en empleo registrado: en ese rubro se encuentran la construcción, el área textil y la agropecuaria.

En el caso de los trabajadores rurales, la prueba piloto se dio en agosto del año pasado, cuando se estableció que los titulares del programa de Inclusión Socio-Productiva y Desarrollo Local «Potenciar Trabajo», al igual que los poseedores de la Tarjeta Alimentar, fueran contratados bajo la modalidad del empleo temporario o del trabajo permanente discontinuo.

Esos beneficiarios, en paralelo, podrán seguir percibiendo los beneficios y prestaciones que otorgan los planes sociales.

En este contexto, y a partir de los resultados positivos de la prueba piloto, el Gobierno busca firmar nuevos acuerdos con otros sectores de la producción y de los gremios para avanzar en la transformación de los planes en empleo y, a su vez, fomentar la formación permanente con una articulación transversal de diversos ministerios.

Consumo

La pirámide social se ensancha en la base: más de la mitad de las familias argentinas son de “clase baja”

El 22% de la población vive en la clase baja en pobreza, con un salario promedio de $1 millón por hogar. El ingreso promedio de las familias alcanzó los $2,8 millones, pero el 78% gana por debajo de ese número.

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Argentina ya no es un país con mayoría de clase media: más del 50% de los argentinos pertenece a la “clase baja”.

Más del 50% de los hogares argentinos pertenece a la clase baja, que reúne a los segmentos pobres y no pobres. Dentro de ese número, el 22% de la población corresponde a la clase baja en pobreza, con un salario promedio de $1 millón por hogar, según el informe de la Consultora W.

Si se agrega a la clase baja no pobre, que nuclea al 30%, ese escalón más el sector pobre superan a todos los estratos medios y altos combinados. Si bien el ingreso promedio de las familias argentinas alcanzó los $2.800.000 netos, el 78% de los hogares gana por debajo de ese número. El promedio, otra vez, esconde a la mayoría.

Una pirámide que se ensancha en la base

La pirámide social se compone de cinco grupos: clase alta, clase media alta, clase media baja, clase baja no pobre y clase baja en pobreza. Para pertenecer al nivel más elevado, una familia debe contar con un ingreso que parta de los $9 millones por mes. En la actualidad, el 5% de los argentinos se encuentra dentro de ese grupo.

Le sigue la clase media alta, con el 17% de la población y con un salario base de $4,5 millones, que crece hasta los $6,5 millones mensuales. Continúa la clase media baja, que contiene al 26% de los ciudadanos, con un ingreso inicial de $2,5 millones por mes.

En cuanto a la clase baja no pobre, que agrupa al 30% de la sociedad, tiene un piso salarial de $1,5 millones mensuales por hogar. Con esos números, la estructura queda distribuida de la siguiente manera: 5% de clase alta, 17% de clase media alta, 26% de clase media baja, 31% de clase baja no pobre y 21% de hogares pobres.

El cuadro expone una radiografía social en la que la base se ensancha y la cima se achica, en un contexto en el que el grueso de la población convive con ingresos que apenas alcanzan para cubrir lo esencial.

Puntos clave

Más del 50% de los hogares argentinos pertenece a la clase baja, según la Consultora W.

El 22% de la población está en la clase baja en pobreza, con un salario promedio de $1 millón por hogar.

El ingreso promedio de las familias alcanzó los $2,8 millones, pero el 78% gana por debajo.

La clase alta reúne al 5% de la población, con ingresos desde $9 millones por mes.

La distribución quedó en 5% alta, 17% media alta, 26% media baja, 31% baja no pobre y 21% pobres.

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