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Producción

Disputa por el control de La Serenísima: gigantes de la alimentación buscan quedarse con Mastellone

¿El fin de una era? La familia Mastellone podría perder el control de la principal empresa láctea del país tras casi 100 años. La batalla corporativa enfrenta a Arcor y Danone, en medio de la crisis que atraviesa el sector lechero argentino y la caída del consumo interno.

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El Argentino Diario-Camión de La Serenísima.

La guerra por el control del mercado lácteo

El mercado de alimentos argentino vive días de tensión tras conocerse que tanto Arcor como Danone están disputándose el control de Mastellone Hermanos, la emblemática empresa propietaria de La Serenísima. La compañía, que enfrenta dificultades financieras desde hace años, se convirtió en el centro de una disputa corporativa que podría reconfigurar el mapa de la industria alimenticia nacional.

Arcor, el gigante argentino de golosinas y alimentos que ya posee el 49% de las acciones de Mastellone, busca aumentar su participación para obtener el control definitivo. Por su parte, Danone, la multinacional francesa con fuerte presencia en el mercado de lácteos y yogures, intenta ingresar a la estructura accionaria aprovechando la situación de vulnerabilidad de la tradicional empresa argentina.

Crisis del sector lácteo como telón de fondo

Esta pugna empresarial se desarrolla en un contexto crítico para la industria láctea argentina. Según datos del Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), la producción de leche cayó un 4,5% interanual en el primer trimestre de 2025, mientras que el consumo interno se desplomó a niveles históricos, por debajo de los 180 litros anuales per cápita, cuando en 2018 superaba los 200 litros.

«El sector lácteo viene atravesando una crisis estructural desde hace más de una década, con altibajos pero sin lograr revertir la tendencia a la concentración empresarial y la pérdida de productores primarios», explicó Jorge Giraudo, economista especializado en agroindustria, quien señaló que «en los últimos 20 años desaparecieron más de 5.000 tambos en todo el país».

Mastellone: historia de una empresa emblemática en problemas

Fundada en 1929 por Antonino Mastellone, la compañía se convirtió en símbolo de la industria nacional y logró posicionar a La Serenísima como una de las marcas más reconocidas del país. Sin embargo, desde la crisis de 2001, la empresa comenzó un camino de dificultades financieras que la llevó a sucesivas reestructuraciones.

En 2016, Arcor ingresó como socio con el 25% de las acciones, participación que fue incrementando progresivamente hasta alcanzar el 49% actual. La familia Mastellone, que aún conserva el control con el 51% restante, enfrenta ahora la presión de decidir el futuro de la compañía.

«La disyuntiva para los actuales propietarios es compleja, porque ninguna de las opciones garantiza la continuidad del proyecto industrial tal como lo concibieron», explicó Miguel Zonnaras, analista del sector alimenticio, quien agregó que «tanto Arcor como Danone tienen sus propias estrategias para el mercado lácteo, que no necesariamente coinciden con la visión histórica de Mastellone».

El papel del gobierno y las implicancias para el mercado

El gobierno nacional sigue de cerca las negociaciones, aunque mantiene distancia respecto a intervenir directamente. Según fuentes del Ministerio de Economía, la prioridad es «garantizar la competencia en el mercado y evitar posiciones dominantes que puedan afectar a los consumidores».

En tanto, desde el sector de los productores lecheros, la preocupación es creciente. La Asociación de Productores Lecheros advirtió que «cualquier cambio en la estructura propietaria de Mastellone podría tener consecuencias directas en los precios pagados al productor, en un momento donde los márgenes ya son mínimos».

La decisión final sobre el futuro de Mastellone podría conocerse en las próximas semanas, cuando el directorio de la compañía evalúe formalmente las propuestas presentadas por Arcor y Danone.

Puntos clave del conflicto empresarial:

  • Arcor ya posee el 49% de las acciones de Mastellone y busca hacerse con el control total de la compañía.
  • Danone intenta ingresar a la estructura accionaria para expandir su presencia en el mercado lácteo argentino.
  • La familia Mastellone aún conserva el 51% de las acciones, pero enfrenta presiones financieras que podrían forzar la venta.
  • El sector lácteo argentino atraviesa una crisis con caída de producción y consumo interno en niveles históricos.
  • Una eventual concentración mayor del mercado podría impactar en los precios pagados a productores y en los valores finales al consumidor.

Economía 💲

La industria opera al 58,2%: siete meses sin poder superar el 60%

La utilización de la capacidad instalada industrial volvió a caer en julio, según el INDEC. El indicador retrocedió tanto en la comparación interanual como frente al mes anterior, y acumula siete meses consecutivos sin poder superar el umbral del 60%. Solo la refinación de petróleo y cuatro sectores más quedaron por encima del promedio general.

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Siete meses seguidos sin alcanzar el 60% de capacidad instalada: ese es el diagnóstico que el propio INDEC le pone a la industria argentina en lo que va de 2026. En julio, la utilización de la capacidad instalada de la industria (UCII) cayó a 58,2%, lo que implicó una baja de 0,2 puntos porcentuales respecto al mismo mes del año anterior y un retroceso de 0,9 puntos frente a junio, cuando el indicador había cerrado en 59,1%. La última vez que la industria operó por encima del 60% fue en octubre de 2025, cuando llegó a 60,9%.

El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) difundió el informe mensual de utilización de la capacidad instalada correspondiente a julio de 2026. Los datos revelan que, del total de los doce bloques que componen el índice, solo cinco superaron el promedio general. Los restantes siete quedaron por debajo, con casos críticos que apenas rozan el 38% o el 39% de aprovechamiento productivo.

El petróleo tira solo mientras la industria manufacturera se hunde

El bloque que encabeza el ranking con holgura es Refinación del petróleo, con un 89,9% de utilización, en línea con el dinamismo que muestra el sector extractivo y la expansión de Vaca Muerta. Le siguen Industrias metálicas básicas (71,8%), Papel y cartón (69,6%), Productos alimenticios y bebidas (66%) y Sustancias y productos químicos (61,4%). Estos cinco sectores traccionan el índice hacia arriba, pero no alcanzan para compensar el magro desempeño del resto.

El contraste con los sectores que quedaron por debajo del promedio es elocuente y refleja la desarticulación del entramado industrial manufacturero bajo el ajuste libertario. Edición e impresión registró un 54,6%; Productos minerales no metálicos, 48,6%; Productos textiles, 45,3%; Productos del tabaco, 45,2%; Productos de caucho y plástico, 40,2%; Industria automotriz, 39%; y Metalmecánica excepto automotores, apenas 38,3%.

Una economía donde producir menos es la norma

El hecho de que la industria argentina opere siete meses consecutivos por debajo del 60% de su capacidad no es un dato técnico neutro: es la fotografía de una política económica que no puede o no quiere activar la producción nacional. Sectores como la industria automotriz (39%) o la metalmecánica (38,3%) están utilizando poco más de un tercio de lo que podrían producir, lo que se traduce en empleos precarios, caída del consumo y deterioro de la cadena de valor.

La excepción petrolera no hace más que subrayar la paradoja del modelo: mientras el Estado desfinancia la industria manufacturera y el mercado interno se contrae, el único sector que crece es el vinculado a la extracción de recursos no renovables, cuya lógica de negocios está atada al precio internacional y a la rentabilidad del capital concentrado, no al desarrollo del tejido productivo argentino.

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