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La producción de pymes industriales creció en marzo 2,4% interanual, según CAME

El acumulado del primer trimestre del año, la producción marcó un aumento de 5,2% frente al mismo período del año pasado.

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La producción de la industria pyme registró en marzo una suba de 2,4% interanual, a precios constantes, pero se mantuvo sin variación significativa en comparación con el mes anterior, según un informe elaborado por la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).

En tanto, en el acumulado del primer trimestre del año, la producción marcó un aumento de 5,2% frente al mismo período del año pasado.

Al respecto, de acuerdo con el informe de la entidad empresaria, «si bien la demanda sigue firme por ahora, hay empresas que dudan que pueda sostenerse ese ritmo en los próximos meses si no se estabilizan los costos».

En marzo, el uso de la capacidad instalada de las empresas de la muestra se ubicó en 73,3%, lo que significó 1,6 puntos porcentuales por encima de febrero (71,7%), con los niveles más elevados en Papel e Impresiones (82,4%) y los más bajos en Metal, Maquinaria, Equipo y Material de Transporte y en Productos químicos y plásticos, en ambos casos con 69,9%.

Estos resultados surgen del Índice de Producción Industrial Pyme (IPIP) que elabora CAME.

A nivel sectorial, los mejores resultados se registraron en «Alimentos y Bebidas», con incremento anual de 9,1% en su producción, mientras que el peor desempeño lo registró el sector de «Papel e Impresiones», con una caída de 10,4% anual.

En el caso de Alimentos y bebidas, la producción tuvo un incremento de 9,1% anual en marzo y acumuló un aumento de 6% en el primer trimestre i.a, además de crecer 4,4% mensual.

En tanto, en el caso de «Papel e Impresiones», la producción bajó 10,4% anual y bajó 9,9% i.a. en el acumulado del trimestre, si bien creció 1,1% en la comparación mensual.

Consumo

Inflación: ¿qué pasó en agosto?

El relevamiento del Banco Central proyectó 1,7% para agosto, pero también registró una contracción de 0,9% en el segundo trimestre y una desocupación de 7,7%.

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Inflación: el alivio fue mínimo y la economía siguió pagando la cuenta

El Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central estimó una inflación mensual de 1,7% para agosto, apenas 0,1 puntos porcentuales por debajo de la encuesta anterior. El número ofreció una baja leve, pero el mismo informe mostró el costo del esquema: los analistas calcularon una contracción de 0,9% del Producto Interno Bruto ajustado por estacionalidad durante el segundo trimestre de 2026.

Una desaceleración que no alcanzó para festejar

El octavo REM del año, publicado por el BCRA el 4 de septiembre, ubicó en 1,7% la proyección de inflación para agosto. El grupo de analistas que mejor acertó en relevamientos anteriores, el llamado Top 10, mantuvo la misma estimación. Para la inflación núcleo, el conjunto de participantes también calculó 1,7%, mientras que el Top 10 proyectó 1,6%.

La diferencia con el relevamiento previo resultó tan chica que venderla como una victoria contundente habría sido, cuanto menos, un exceso de entusiasmo. La inflación no desapareció: apenas bajó una décima en la expectativa del mercado. Y el dato oficial de agosto todavía no formaba parte de ese informe, que difundió proyecciones y no una medición definitiva.

El ajuste dejó la actividad en rojo

El contraste apareció en la actividad económica. Los participantes del REM estimaron que el producto se contrajo 0,9% en el segundo trimestre de 2026, una proyección que empeoró en 0,5 puntos porcentuales respecto del relevamiento anterior. Para el tercer trimestre proyectaron una mejora de 1,1% y para el cuarto, un crecimiento de 1,3%.

El promedio anual tampoco salió ileso. El mercado esperaba que el PIB real de 2026 quedara 2,1% por encima del promedio de 2025, pero recortó esa previsión en 0,6 puntos porcentuales. El Top 10 calculó una expansión de 2,2%, también menor que la estimada previamente.

La contradicción quedó expuesta: el programa podía mostrar una inflación esperada algo menor mientras la economía retrocedía y las previsiones de crecimiento se achicaban. La baja de precios, en ese cuadro, no funcionó como alivio automático para los ingresos, el empleo ni el consumo.

Más superávit, menos margen para la vida cotidiana

En materia laboral, el REM ubicó la desocupación abierta del segundo trimestre en 7,7% de la Población Económicamente Activa y proyectó 7,5% para el cuarto trimestre. El Top 10 calculó 7,6% para ambos períodos. Las cifras describieron un mercado de trabajo que siguió lejos de una mejora contundente.

El relevamiento también proyectó un superávit primario de 15,4 billones de pesos para el Sector Público Nacional no Financiero en 2026, aunque recortó esa estimación en 154.000 millones de pesos frente al informe previo. El Excel celebró el superávit, pero la calle recibió el ajuste en cuotas: menos actividad, empleo frágil y una inflación que todavía siguió corriendo.

El REM no decidió la política económica ni midió por sí mismo el IPC. Reunió las proyecciones de consultoras, entidades financieras y centros de investigación. Por eso, el dato central fue menos épico de lo que podía sugerir una lectura apurada: el mercado esperaba una desaceleración modesta, junto con una recuperación que todavía debía probarse en la economía real.

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