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Consumo

Mayoristas en pie de guerra: frenaron aumentos y tensan la pulseada con proveedores

Diarco, Makro, Maxiconsumo, Nini, Vital y Yaguar, referentes del sector mayorista en Argentina, anunciaron que rechazarán aumentos de precios “injustificados”. La decisión, formalizada a través de la CASMA, surgió luego de que algunos fabricantes intentaron imponer subas de hasta el 12%.

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El Argentino Diario-Mayoristas argentinos frenan los aumentos.

Los principales mayoristas del país, agrupados en la Cámara de Supermercados Mayoristas (CASMA), emitieron un comunicado en el que advirtieron que no convalidarán listas con subas que consideren arbitrarias. La medida se da en medio de presiones inflacionarias, tensiones con fabricantes y la intervención directa del Gobierno nacional.

Un frente común ante la escalada de precios

Las empresas Diarco, Makro, Maxiconsumo, Nini, Vital y Yaguar, referentes del sector mayorista en Argentina, anunciaron que rechazarán cualquier intento de aplicar aumentos de precios “injustificados” en los productos que comercializan. La decisión, formalizada a través de un comunicado de la CASMA, surgió luego de que algunos fabricantes intentaron imponer subas de hasta el 12% en sus listas, aunque finalmente retrocedieron tras la presión sectorial y oficial.

El presidente de la entidad, Jean Poccard, afirmó: “Estamos convencidos que es posible alcanzar un equilibrio que permita el desarrollo del consumo masivo y proteger a su vez el bolsillo de todos los ciudadanos”. El mensaje buscó llevar tranquilidad a los comerciantes minoristas y consumidores, en un contexto de marcada incertidumbre económica.

El trasfondo: inflación, dólar y pulseada con la industria

La disputa por los precios se intensificó tras la salida del cepo cambiario, que generó movimientos en el tipo de cambio y expectativas de remarcaciones. Empresas como Unilever, Molinos y SC Johnson presentaron listas con aumentos, lo que encendió las alarmas entre supermercadistas y mayoristas.

El ministro de Economía, Luis Caputo, intervino directamente en la discusión y cuestionó públicamente a las empresas que impulsaron subas, en línea con la estrategia oficial de contener la inflación y evitar una nueva espiralización de precios. Finalmente, compañías como Molinos dieron marcha atrás, aunque la tensión persiste y se espera que la pulseada continúe en las próximas semanas.

Mayoristas y minoristas: entre la defensa del consumo y la presión de costos

Desde la CASMA remarcaron que la medida busca “defender los intereses de los comerciantes minoristas y la capacidad de compra de los consumidores”, en un escenario donde la caída del poder adquisitivo y la retracción del consumo se volvieron moneda corriente. Según la consultora Scentia, las ventas en supermercados y mayoristas cayeron un 7,3% interanual en febrero, reflejando el impacto de la crisis en el consumo masivo (Scentia, 2024).

El sector mayorista, que abastece tanto a comercios como a consumidores finales, juega un rol clave en la formación de precios y en la competencia con las grandes cadenas. La decisión de no convalidar aumentos “injustificados” apunta a evitar una nueva ola de remarcaciones que profundice la recesión y el malestar social.

El rol del Estado y las expectativas a futuro

El Gobierno nacional, atento a la evolución de los precios y la estabilidad del dólar, apuesta a que la desaceleración inflacionaria permita recomponer el poder de compra y reactivar el consumo. Sin embargo, la falta de acuerdos de precios formales y la volatilidad macroeconómica mantienen la incertidumbre en el sector.

Organizaciones de defensa del consumidor, como la Asociación de Defensa de los Derechos de los Usuarios y Consumidores (ADDUC), advirtieron que “la transparencia en la formación de precios y el control estatal son fundamentales para evitar abusos y proteger a los sectores más vulnerables”.

Mientras tanto, la pulseada entre mayoristas, proveedores y el Estado promete nuevos capítulos, en un escenario donde la puja distributiva y la inflación siguen marcando el pulso de la economía argentina.

Puntos clave:

  • Los principales mayoristas del país rechazaron aumentos de precios “injustificados” y presionaron a los proveedores para retrotraer listas.
  • La medida busca proteger a minoristas y consumidores en un contexto de alta inflación y caída del consumo.
  • El Gobierno intervino en la discusión y logró que algunas empresas retrocedieran con las subas, aunque la tensión persiste.
  • La inflación acumulada y la volatilidad del dólar condicionan la formación de precios y las expectativas del sector.
  • Organizaciones de consumidores reclamaron mayor transparencia y control estatal para evitar abusos.

Consumo

Los remedios en nuestro país triplican los precios internacionales

Un informe oficial revela que el 90% de los medicamentos de uso frecuente son más caros en Argentina que en el exterior, con un sobreprecio mediano de 3,1 a 1. Frente a India, la brecha trepa a 6,7 veces; frente a España, a 5,3 veces. Los datos surgen de un relevamiento de 17 principios activos esenciales comparados en cinco mercados internacionales.

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En nuestro país se paga, en promedio, más del triple por medicamentos de lo que abonan los ciudadanos de otros países por los mismos principios activos. Así lo revela un informe reservado que circula entre funcionariosla que analizó una canasta de 17 medicamentos de uso frecuente y comparó sus precios de venta al público en farmacias argentinas con los de Brasil, Estados Unidos, Francia, España e India. El resultado es contundente: en el 90% de las comparaciones, Argentina sale perdiendo.

Para garantizar la validez de la comparación y evitar distorsiones por diferencias en el tamaño de los envases o las concentraciones, el estudio adoptó la Dosis Diaria Definida (DDD), la unidad de medida estandarizada recomendada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). El sobreprecio mediano registrado fue de 3,1 a 1 frente al conjunto de mercados analizados.

La brecha más brutal: India y España

Las diferencias más pronunciadas se registran frente a India, donde los remedios en Argentina resultan 6,7 veces más caros. Le siguen España, con una brecha de 5,3 veces, y Francia, con 3,4 veces. Incluso frente a Estados Unidos, habitualmente identificado como un mercado de precios elevados, la brecha es de 1,8 veces, y frente a Brasil, de 1,6 veces.

Los datos ilustran con precisión el impacto sobre tres tratamientos crónicos de altísimo consumo popular, que forman parte de la canasta básica de millones de hogares argentinos.

Tres tratamientos que radiografían la crisis

La levotiroxina, utilizada para el tratamiento del hipotiroidismo, es uno de los medicamentos más prescriptos del país. En Argentina, su costo mensual asciende a US$ 19,3, frente a una mediana internacional de apenas US$ 3,1. La dosis diaria local se ubica en US$ 0,644 contra US$ 0,08 en España, US$ 0,14 en Estados Unidos y US$ 0,02 en India. La brecha frente a ese último país es de 26,2 veces.

La atorvastatina, indicada para el control del colesterol, presenta un costo mensual de US$ 43,1 en Argentina contra US$ 8 de mediana internacional. La dosis diaria local cotiza a US$ 1,437, más de cinco veces por encima de los US$ 0,267 de referencia, y más de catorce veces por encima de los US$ 0,10 que cuesta en India.

La metformina, de uso extendido para la diabetes tipo 2, tiene un costo mensual de US$ 26,1 en el país contra US$ 5,3 de mediana. La dosis diaria en farmacias argentinas se ubica en US$ 0,871, frente a US$ 0,55 en Brasil, US$ 0,28 en Estados Unidos, US$ 0,08 en España y US$ 0,07 en India.

El contexto: desregulación como respuesta oficial

Según la información oficial, el diagnóstico que surge del informe sirve de sustento a la estrategia del Gobierno nacional orientada a desregular el mercado farmacéutico, promover la importación directa por parte de las provincias e impulsar la prescripción por nombre genérico para abaratar el acceso a los tratamientos. Como experiencia concreta en ese sentido, el documento menciona la compra de medicamentos a India realizada por la provincia de Mendoza.

Sin embargo, la propuesta de desregulación genera tensiones que el informe no resuelve. La estructura de precios del mercado farmacéutico argentino combina márgenes de distribución y dispensación, patentes, poder de mercado de laboratorios concentrados y ausencia de políticas de acceso efectivas. La importación directa y la genérica son herramientas válidas, pero insuficientes si no van acompañadas de una política de medicamentos esenciales que garantice cobertura universal, advierten desde sectores del campo sanitario público.

La paradoja central que emerge del informe es que los sobreprecios más altos recaen sobre tratamientos crónicos, es decir, sobre los pacientes que más dependen del sistema y que menos pueden prescindir de su medicación. Hipotiroidismo, colesterol alto y diabetes tipo 2 son condiciones que afectan de manera desproporcionada a sectores de menores ingresos, para quienes el gasto en medicamentos representa una proporción significativa de su presupuesto mensual.

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