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Consumo

La confianza del consumidor se derrumbó 4,7% en febrero y un indicador clave cayó 12%

El índice de la Universidad Di Tella registró su mayor baja en seis meses y las expectativas futuras se desplomaron un 12% respecto de igual período del año pasado, consolidando una tendencia que erosiona el relato oficial del «rebote económico».

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★ El Índice de Confianza al Consumidor (ICC) elaborado por el Centro de Investigación en Finanzas de la Universidad Torcuato Di Tella cayó 4,7% en febrero respecto de enero, según el último informe difundido por esa casa de estudios. Se trata de la mayor caída mensual registrada en los últimos seis meses y el primer registro negativo del año, luego de la suba de 2,2% que había mostrado enero.

El ICC se ubicó en 44,38 puntos en el segundo mes del año. En la comparación interanual, el indicador exhibió una disminución de 6,09% respecto de febrero de 2025, según precisó el informe de la Di Tella.

El pico quedó atrás: seis meses de deterioro acumulado

El dato más significativo que arroja el informe es que el ICC acumula una caída de 6,33% desde el pico registrado en enero de 2025, cuando el índice había alcanzado 47,38 puntos, el valor más alto del actual gobierno. Ese techo quedó atrás y el indicador no logró recuperarlo.

El informe también consigna que desde el piso de enero de 2024, cuando el ICC tocó 35,60 puntos en el inicio de las primeras medidas de la administración Milei, el índice acumula una suba de 24,66%. Sin embargo, esa referencia histórica, utilizada con frecuencia desde el oficialismo para mostrar recuperación, pierde fuerza cuando se la confronta con la tendencia reciente, que es claramente descendente.

Expectativas futuras: la caída más preocupante

Por horizonte temporal, las Expectativas Futuras mostraron la peor performance, con una caída mensual de 5,75% y un desplome interanual de 12,08% respecto de febrero de 2025. Las Condiciones Presentes, en cambio, retrocedieron 3,22% mensual, aunque aún se ubican 3,63% por encima del nivel de un año atrás.

La diferencia entre ambos componentes es reveladora: los consumidores todavía perciben cierta mejora respecto del pozo de 2024, pero ya no confían en que el futuro inmediato vaya a ser mejor. Esa brecha entre presente y expectativa es, históricamente, uno de los indicadores más sensibles del humor social y su comportamiento anticipa decisiones de consumo, inversión y ahorro de los hogares.

Derrumbe en CABA y el GBA arrastra el índice más bajo

En términos regionales, la caída fue generalizada pero no uniforme. La Ciudad Autónoma de Buenos Aires registró el mayor retroceso con una baja de 7,77%, seguida por el GBA con una caída de 5,35%. El Interior del país mostró la contracción más moderada, de 2,26%.

El GBA es la región con el índice más bajo entre las tres (41,25 puntos), mientras que el Interior mantiene el más elevado (50,08 puntos). La caída en CABA, que suele mostrar indicadores más estables por la concentración de ingresos medios y altos, resulta particularmente significativa.

Los sectores de ingresos altos, los más golpeados este mes

Por nivel de ingresos, los hogares de ingresos altos registraron la mayor caída mensual con un retroceso de 5,24%, frente a una baja de 2,28% entre los hogares de ingresos bajos. A pesar de ello, los hogares de ingresos altos conservan un índice superior (45,50 puntos) frente a los de ingresos bajos (43,63 puntos).

El deterioro más acentuado en el segmento de mayores ingresos puede asociarse a la mayor exposición de ese sector a variables como el tipo de cambio, las tasas financieras y la evolución de activos; aunque el informe de la Di Tella no atribuye causalidades específicas al respecto.

Todos los subíndices en rojo

Por componentes, todos los subíndices del ICC mostraron variaciones mensuales negativas. La Situación Personal registró la caída más pronunciada con 7,62%, seguida por la Situación Macroeconómica con una baja de 5,37%. El subíndice de Bienes Durables e Inmuebles se mantuvo prácticamente sin cambios con una variación de apenas 0,02% negativo.

Que la Situación Personal encabece las caídas, por encima incluso de la percepción macroeconómica, da cuenta de un deterioro que los propios hogares sienten en sus propias condiciones de vida cotidiana, más allá del relato agregado sobre la economía nacional.

Puntos clave

  • El ICC de la Universidad Di Tella cayó 4,7% en febrero, la mayor baja mensual en seis meses.
  • El índice acumula una caída de 6,33% desde el pico de enero de 2025.
  • Las Expectativas Futuras se desplomaron 12,08% en términos interanuales, la peor performance del informe.
  • CABA lideró el deterioro regional con una baja de 7,77%.
  • Todos los subíndices cerraron en terreno negativo, con la Situación Personal como el más golpeado (caída de 7,62%). ★

Consumo

Pascuas con sabor a ajuste: el pescado también se vuelve un lujo en Semana Santa

Un relevamiento de precios mostró valores elevados en productos clave. En un contexto de caída del poder adquisitivo, el consumo se adapta entre tradiciones y bolsillos ajustados.

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En la antesala de la Semana Santa, el pescado vuelve a ocupar un lugar central en la mesa de muchas familias argentinas. La tradición religiosa (que evita el consumo de carne roja, especialmente el Viernes Santo) impulsa la demanda, pero también tensiona los precios en un contexto económico adverso.

Un relevamiento de precios actuales mostró los valores actuales, que muestran una brecha importante entre productos básicos y opciones más exclusivas.

La lista de precios, producto por producto

En la pescadería Santa Bárbara, los precios exhibidos son los siguientes:

Filete de merluza: $13.900 el kilo

Filete de lisa: $13.900 el kilo

Pollo de mar: $11.800 el kilo

Pejerrey: $10.900 el kilo

Trucha: $33.900 el kilo Salmón rosado: $39.000 el kilo

Paella de mariscos: $40.000 el kilo

Media docena de empanadas de pescado (congeladas): $12.900

El abanico refleja una fuerte segmentación: mientras algunas opciones buscan sostener cierto acceso, otras quedan directamente fuera del alcance de amplios sectores.

No hay por qué aumentar”: la estrategia del comercio

Diego, dueño del local, aseguró que decidió no remarcar precios pese al pico de demanda. Según explicó, la mercadería llega de forma directa desde Mar del Plata, lo que le permite sostener costos.

“Se está vendiendo bien. Tratamos de tener precios que la gente se pueda pueda pagar. La idea es que los clientes se vayan contentos”, sostuvo.

En la misma línea, planteó una lógica que contrasta con la especulación estacional habitual:

“Hay que cuidar al cliente. Es un momento donde la gente hace lo que puede para llegar a fin de mes”.

Tradición religiosa vs. crisis económica

El consumo de pescado en estas fechas no es solo cultural, sino también litúrgico. Sin embargo, en un escenario de deterioro del ingreso, muchas familias ajustan cantidades, reemplazan especies o directamente resignan la tradición.

Se priorizan cortes más económicos Se reduce el volumen de compra Crecen alternativas como productos congelados

Lo que históricamente fue una práctica extendida hoy aparece condicionado por la capacidad de compra.

Entre la demanda estacional y la pulseada por el consumo

Aunque algunos comercios buscan sostener precios para mantener el flujo de ventas, en el sector reconocen que la Semana Santa sigue siendo un momento donde suele haber remarcaciones. La lógica es simple: mayor demanda, mayor precio.

Sin embargo, el dato que empieza a repetirse es otro: incluso en fechas clave, el consumo ya no responde como antes. La tradición persiste, pero el bolsillo manda.

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