Consumo
Inflación de julio: que cara esta la cebolla
La subida de precios en productos básicos como la cebolla y la papa refleja la creciente presión sobre los bolsillos de los consumidores, quienes deben enfrentar incrementos significativos en productos esenciales para la dieta diaria.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó este miércoles que la inflación promedio en julio alcanzó un 4%. Sin embargo, los productos y servicios estacionales registraron un aumento más pronunciado, con una suba del 5,1%, y los regulados experimentaron un incremento del 4,3%. Estas cifras reflejan una tendencia preocupante en la economía argentina, donde son los trabajadores quienes sufren más los embates inflacionarios.
Principales bajas y subas
A pesar del aumento generalizado, algunos productos mostraron caídas en sus precios. Entre las principales bajas se destacan:
- Naranja: 7,9%
- Limón: 4,5%
- Leche fresca en sachet: 3,7%
- Arroz blanco: 1,5%
- Azúcar: 0,8%
- Salchicha tipo Viena: 0,2%
- Pañales descartables: 0,2%
Por otro lado, los productos que registraron las mayores subas fueron:
- Cebolla: 57,1%
- Papa: 28,8%
- Banana: 24,5%
- Lechuga: 21,8%
- Batata: 14,6%
- Galletitas dulces: 7,3%
- Filet de merluza fresco: 4,5%
Acumulado anual: Un panorama preocupante
En lo que va del año, la inflación acumulada se posicionó en un 87%, un dato alarmante que evidencia la dificultad de estabilizar los precios. Los productos estacionales mostraron un aumento del 81,5%, mientras que los precios regulados escalaron un 151,4%. Por su parte, la «inflación núcleo», que excluye tanto estacionales como regulados, se incrementó un 75,2%.
Estos números demuestran cómo la inflación golpea de manera desigual a diferentes sectores, afectando principalmente a aquellos que dependen de productos de consumo masivo, como los alimentos frescos. La subida de precios en productos básicos como la cebolla y la papa refleja la creciente presión sobre los bolsillos de los consumidores, quienes deben enfrentar incrementos significativos en productos esenciales para la dieta diaria.
Consumo
Decadencia: el consumo de carne toca mínimos históricos por la suba de precios
El consumo de carne vacuna cayó más de 10% interanual y ronda los 44,8 kilos por habitante. Hace una década superaba los 60 kilos. La suba de precios y la pérdida del poder adquisitivo explican el cambio en los hábitos alimentarios.
Lo que tenés que saber:
- El consumo de carne vacuna sigue en caída y se ubica en niveles históricamente bajos
- La suba sostenida de precios impacta directamente en la mesa de los hogares
- Los ingresos no acompañan y obligan a reducir o reemplazar este alimento
- Se consolida un cambio hacia otras proteínas más accesibles
- La caída del consumo afecta a toda la cadena productiva
El consumo de carne cae y marca un piso histórico
El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y se ubica en uno de los niveles más bajos de las últimas décadas. Según datos de CICCRA, el promedio anual por habitante ronda los 44,8 kilos.
La cifra refleja una caída superior al 10% en comparación interanual y consolida una tendencia descendente que se viene registrando en los últimos meses.
El impacto de los precios en la mesa
El principal factor detrás de la caída es la suba de precios. En el último año, la carne registró aumentos acumulados superiores al 70%, con incrementos aún mayores en algunos cortes populares.
Este escenario impacta de lleno en el consumo cotidiano, ya que la carne tiene un peso relevante en la canasta básica y en el gasto de los hogares.
Salarios en baja y cambio de hábitos
La pérdida de poder adquisitivo empuja a las familias a modificar sus decisiones de consumo. Frente a precios elevados, muchos hogares reducen la cantidad de carne vacuna o directamente la reemplazan.
En este contexto, otras opciones ganan terreno: el pollo y el cerdo se consolidan como alternativas más económicas, lo que marca un cambio estructural en la dieta.
Un indicador clave del deterioro económico
El consumo de carne es considerado uno de los indicadores más sensibles del nivel de vida en Argentina. Su caída no solo refleja la inflación, sino también el deterioro del ingreso real.
En perspectiva histórica, el nivel actual queda muy por debajo de los registros de años anteriores, cuando el consumo superaba ampliamente los 60 kilos por habitante.
Impacto en la producción y exportaciones
La caída del consumo interno también afecta a la cadena productiva. La producción mostró una baja en el primer trimestre, mientras que el mercado interno pierde volumen.
En paralelo, las exportaciones crecieron y funcionan como una alternativa para el sector, aunque no logran compensar completamente la debilidad de la demanda local.
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